Razones para desmontar la política de Obama hacia Cuba


Por Arthur González

El 17.12.2014, cuando el presidente Barack Obama dio a conocer el restablecimiento de relaciones con La Habana, expuso con claridad y precisión:

“Décadas de aislamiento a Cuba por parte de los Estados Unidos, no han conseguido nuestro perdurable objetivo de promover el surgimiento de una Cuba estable, próspera y democrática… A pesar de que esa política se basó en la mejor de las intenciones, su efecto ha sido prácticamente nulo”.

Ese cambio de estrategia fue negociado secretamente entre altos funcionarios de su Consejo de Seguridad Nacional.

Los objetivos trazados por Estados Unidos se mantuvieron, lo único que decidieron utilizar otro camino para intentar el empoderamiento de la sociedad cubana desde adentro.

No era la primera ocasión que Washington esperaba flexionar su política hacia Cuba, pero siempre se interpusieron los miembros de la ultra derecha y la mafia terrorista anticubana, que no aceptan el reconocimiento del gobierno revolucionario.

El 02.05.1967, Henry Owen, presidente del Comité de Planificación Política del Departamento de Estado, aseguraba:

“Después de seis años vale preguntarse si esta política será la mejor para hacer avanzar nuestros intereses nacionales, bajo las condiciones que puedan prevalecer en el futuro… La revisión de nuestra política podría concluir que no se requiere un cambio fundamental, pero se podrían explorar varias estrategias alternativas… aplicar una presión considerablemente creciente sobre el régimen y estudiar las posibilidades y riesgos en la búsqueda de cierto acomodo”.

Hubo oponentes al diseño del nuevo programa que señalaron:

“No es el momento más propicio, ya que las dificultades económicas de Cuba y las señales del creciente descontento, indican que las penurias tienen un efecto real y es mejor mantener las presiones a fin de lograr el derrumbe del socialismo”.

El 1995 el presidente William Clinton, inició el conocido programa Pueblo a Pueblo, permitiendo viajes a la Isla con la finalidad de trasladar ideas y valores estadounidenses a los cubanos, algo que no fructificó y los que salieron con ideas en defensa de la eliminación del Bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, fueron los que supuestamente debían ejercer influencia entre la población, por tanto, el mencionado programa se cortó.

Lo mismo sucedió con los cruceros de estudiantes, quienes tenían la misión de influir sobre los jóvenes universitarios cubanos, algo que tampoco fructificó, al final retornaban a su país palpando una realidad muy diferente a la que le describían antes de su llegada a La Habana. Eso también fue prohibido al no alcanzar los éxitos esperados.

Después de casi tres años de la nueva estrategia de Obama, los cientos de miles de visitantes que según él llegarían a Cuba para: “apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso, empoderar al pueblo cubano, brindarles nuevas fuentes de información, oportunidades de trabajar como autónomos y acceso a bienes de propiedad privada y fortalecer a la sociedad civil independiente”, no pudieron rebajar el apoyo mayoritario de los cubanos a su Revolución.

Esos viajeros conocieron una sociedad diferente a la de ellos, plagada de limitaciones a causa del Bloqueo, pero con alegría contagiosa y espíritu emprendedor, que supo aprovechar la afluencia de norteamericanos para alojarlos en miles de habitaciones acondicionadas en las casas de renta a lo largo del país, acogerlos con afecto en restaurantes privados, atendidos por jóvenes con un elevado nivel académico, buena apariencia, conocimiento de su idioma y una cultura general envidiable, además de mostrarles las ciudades en antiguos autos de las décadas de los años 40 y 50, como si estuvieran montados en la máquina del tiempo.

Estados Unidos no obtuvo los resultados planificados, y viajar a Cuba se estaba convirtiendo en el sueño americano que destrozaba el mito de una isla comunista “violadora de los derechos humanos”, algo que ningún visitante constató, y eso no estaba acorde con el plan de influencia diseñado.

Las presiones de la ultra derecha y la mafia terrorista no se hicieron esperar; el 16.06.2017 Donald Trump, anunciaba en Miami el retroceso de la política de Obama y para eso sus ideólogos inventaron la falsa historieta de los ataques acústicos y las imaginarias enfermedades de sus diplomáticos, lo que dio pie, como primera medida, al cierre del consulado de Estados Unidos en La Habana y reducir al mínimo sus funcionarios, y paralelamente expulsar a diplomáticos cubanos de Washington.

Después de semanas de permanentes campañas mediáticas para amedrentar a los posibles viajeros a la Isla, se anunciaron otras medidas sancionadoras a una amplia gama de entidades cubanas, que cortan las aspiraciones del empresariado norteamericano de invertir en Cuba y a los viajeros de consumir una simple bebida refrescante de cola, piña o limón, si son hechos en fábricas cubanas.

Ante la impotencia de no acariciar los resultados soñados, la mafia terrorista anticubana presionó a todo el que podía asumir una postura a su favor, para volver a cerrar el acceso de visitantes estadounidenses, con vistas a impedir que Cuba ingrese dinero por esa vía, lo que contribuye a mejorar económicamente al país.

Esto fue confirmado el 11.11.2017 por Carlos Díaz-Rosillo, estadounidense descendiente de cubanos, con mayor rango en la Casa Blanca y asesor del presidente Donald Trump para su política hacia Cuba, quien en entrevista a la prensa expresó:

“El motivo del viraje de la política de Estadios Unidos hacia Cuba, establecida por el gobierno de Obama, es que el actual presidente expresó que no estaba de acuerdo con la misma, porque esas negociaciones no dieron resultados adecuados, porque ni el pueblo norteamericano ni el cubano se han beneficiado, solo el gobierno de La Habana”.

Razón tenía José Martí cuando afirmó:

“Los necios creen que debajo de su plastrón se esconde la llave del mundo…y niegan con sincera imbecilidad todo lo que en ellos no sea, sobre todo si les desagarra su plastrón.”

Anuncios

Se abre paso la verdad sobre Cuba


Por Arthur González.

No hay nada mejor que un día tras otro para esperar, con mucha paciencia, el descorrer de cortinas donde se oculta la verdad. Uno de los mejores ejemplos es la historia de Cuba.

Documentos elaborados por el Consejo Nacional de Seguridad de Estados Unidos, la CIA y el Departamento de Estados, se desclasifican cada año y en ellos se palpa la verdad de planes y operaciones encubiertas ejecutadas de forma permanente para intentar destruir la Revolución socialista, e incluso para asesinar a Fidel Castro Ruz.

Estados Unidos se autoproclama “campeón y paladín de principios democráticos, derechos humanos y reformas en el mundo”, pero en la práctica es el mayor violador de todos los derechos conocidos, desde los humanos, la democracia, el libre pensamiento, la salud, la igualdad social y de géneros, hasta el derecho a la vida.

La prueba es que ellos planifican asesinar cuando no soportan que alguien ostente una ideología diferente, no se someta a sus dictados y exprese con valentía sus ideas, como han hecho contra decenas de líderes en el mundo que les molestan, por movilizar las masas hacia otra posición ideológica.

Para dar fe de esas acciones criminales, el diario miamense Nuevo Herald, publicó recientemente un artículo que desempolva las acciones cometidas por dos delincuentes que cumplen sanción por tráfico de drogas y lavado de dinero, los cuales también participaron en planes para asesinar a Castro, pero por dicho delito no fueron condenados.

De acuerdo con el mencionado trabajo periodístico, Willie Falcón y Sal Magluta, contrabandistas de drogas que colaboraron con uno de los carteles colombianos, en la década de los años 90 del pasado siglo XX, emplearon cientos de miles de dólares de sus ganancias para que terroristas cubanos radicados en Miami llevaran a cabos planes de asesinar a Fidel Castro, propósitos, que asegura el Nuevo Herald, conocían funcionarios de la policía miamense.

Falcón nació en Cuba y junto a Magluta apoyó financieramente a terroristas cubanos de Miami, para la compra de armas, otros insumos y actividades ilegales contra otra la Isla, que incluían planes de asesinato, lo que fue apoyado por la CIA, según informes escritos y testimonios de personas que estuvieron familiarizadas con el caso.

Jamás el gobierno de Estados Unidos impidió dichos planes, por el contrario, los permitió y estimuló, a pesar de que Cuba denunció constantemente tales actividades y publicadas durante años en Granma, diario oficial del Partido Comunista.

La manipulación mediática contra la Revolución cubana, califica a los terroristas como “grupos anticastristas en el exilio”, a pesar que sus tareas y actos son similares a los ejecutados por grupos terroristas islámicos, y muchos de ellos son prófugos de la justicia cubana por actividades terroristas al servicio de la CIA.

Hoy camina libremente por las calles de Miami el asesino y agente CIA, Luis Posada Carriles, autor de la voladura de un avión civil cubano que en 1976 causó la muerte de 73 personas, así como de bombas colocadas en varios hoteles de La Habana, donde resultó muerto un turista italiano.

Si alguien hubiera ejecutado un crimen similar contra un avión de Estados Unidos, estuviera ejecutado en la silla eléctrica, pero como fue contra Cuba, Posada es “un luchador por la libertad”.

Eso es lo que el presidente Donald Trump debe conocer y ser consecuente con sus palabras de condena al terrorismo, pero, por el contrario, se reunió en Miami, el pasado 16.06.2017, con varios de esos terroristas que tienen sus manos manchadas de sangre de personas inocentes y ahora les concede las peticiones de cerrar aún más el cerco económico contra el pueblo de Isla, con la esperanza de que se culpe al sistema socialista de las penurias.

Viejos documentos de 1967 y 1968, reflejan situaciones similares, cuando existían presiones en el Gobierno yanqui para un cambio de política hacia la mayor de las Antillas.

En uno de ellos de Henry D. Owen, presidente del Comité de Planificación Política del Departamento de Estado, remitido el 02.05.1967 al Secretario de Estado, Dean Rusk, donde aseguraba:

“Las medidas de rechazo económico y aislamiento político a través de las acciones de la OEA, contribuyen a crearle dificultades a Castro, pero no han sacudido su control sobre el poder” […] Después de seis años, vale preguntarse si esta política será la mejor para hacer avanzar nuestros intereses nacionales, bajo las condiciones que puedan prevalecer en el futuro. La revisión de nuestra política podría concluir en que [···] no se requiere un cambio fundamental, pero se podrían explorar varias estrategias alternativas… aplicar una presión considerablemente creciente sobre el régimen de Castro y estudiar las posibilidades y riesgos en la búsqueda de cierto acomodo”.

Hubo oponentes a ese Programa que señalaron:

“No es el momento más propicio, ya que las dificultades económicas de Cuba y las señales del creciente descontento, indican que las penurias tienen un efecto real y es mejor mantener las presiones a fin de lograr el derrumbe del socialismo”.

Evidentemente Trump y sus asesores retoman ese criterio después de la devastación del huracán Irma, conociendo que las limitaciones de recursos se harán visibles en la población y sueñan con una sustitución de sistema desde adentro, teniendo en cuenta el cambio generacional que se avecina.

Eso generó la inventada historieta de los supuestos ataques acústicos, para justificar un grupo de otras acciones que implementarán en las próximas semanas, todas dirigidas a ocasionar mayores carencias de recursos financieros a Cuba, con la idea de incentivar protestas populares, para lo cual orientan a sus asalariados en la Isla.

Algún día conoceremos quien la inventó y otros detalles, pero una vez más tropezarán con la misma piedra, cuales burros obcecados con el socialismo cubano.

Por esas razones alertaba José Martí:

“Por este mundo hay que andar con la espada en una mano y el bálsamo en la otra; que desconfiar es muy necesario”.

 

 

Los encargos que cumple la embajada yanqui en La Habana


Por Arthur González .

El 1ro de septiembre del 1977, bajo la administración del presidente James Carter, se inauguraba la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, un paso considerado diplomáticamente positivo, al amparo de la Directiva Presidencial/NSC-6, firmada el 15.03.1977, en la cual se diseñaba una estrategia diferente hacia Cuba para alcanzar sus objetivos.

Dentro de esos propósitos esembajada-usataban hacer que Cuba abandonara su actividad internacionalista en Angola, no apoyara más la independencia de Puerto Rico y redujera al mínimo sus relaciones con la URSS.

Esa posición de la Casa Blanca ya había sido explorada en 1968, al comprender que la política contra Cuba no les daba resultados y América Latina apoyaba cada vez más a Cuba, por lo que el Comité de Planificación Política del Departamento de Estado, propuso el Secretario de Estado un proyecto de política para el cambio.

Dicha propuesta no fue aprobada, debido a que el Estimado Especial de Inteligencia Nacional 85/68 de junio de 1968, aseguró en sus conclusiones:

“Los problemas de Castro han dado un giro hacia el empeoramiento… Una seria sequía ha deprimido la zafra azucarera y la agricultura en general. Las condiciones de vida se han vuelto más rigurosas debido a los pocos suministros alimenticios…Los intentos de Castro de vencer sus problemas económicos, fuerzan a la población a trabajar más duro. Se ha producido un incremento en el descontento popular […]”

Por supuesto que ante ese escenario la respuesta del Departamento de Estado fue concluyente:

“…no es el momento más propicio para embarcarnos en un cambio de política, ya que las dificultades económicas actuales de Cuba y las señales de un creciente descontento, indican que las penurias por el asilamiento están teniendo un efecto real y, por tanto, debemos mantener toda presión sobre la política de aislamiento…”

¿Qué razones llevaron al Consejo de Seguridad Nacional a aprobar la apertura de la Sección de Intereses en 1977?

Muy simple, el ascendente trabajo secreto de la CIA y la necesidad de recuperar sus posiciones en el país, para no tener que seguir dependiendo de la colaboración con los Servicios de Inteligencia de sus aliados de la OTAN, ante el incremento de agentes cubanos. Sigue leyendo

Cuba verá nubes negras en el futuro con EE.UU.


Por Arthur González.

Es cierto que durante las campañas presidenciales los candidatos prometen y afirman cosas que una vez en la Casa Blanca jamás cumplen, Barack Obama es el ejemplo más reciente, pero para aquellos que idealizan un futuro mejor en las relaciones de Estados Unidos con Cuba, pueden ir acomodándose a la idea de que todo pudiera ser peor con una nueva administración.

El anuncio de que la economía cubana pasa actualmente por un mal momento revolvió a la mafia anticubana y a todos aquellos dentro del Congreso que ansían ver caer a la Revolución cubana, al opinar que no es el momento de mejorar las relaciones entre los dos países, cuando al socialismo le queda poco, algo reiterativo en la política yanqui que la historia recoge en muchos documentos desclasificados.

El 2 de mayo de 1967 el presidente del Comité de Planificación Política del Departamento de Estado, Henry D. Owen, enviaba un memorando al entonces Jefe del Departamento de Estado, donde expresaba la necesidad hacer una revisión de la política hacia Cuba.tio sam 2

En dicho informe aseguraba:

“…a pesar de que las medidas de rechazo económico y aislamiento a través de la OEA, contribuyeron a crearle dificultades a Castro, no han sacudido su control sobre el poder…”

[…] “luego de seis años, solo es prudente preguntarse, si esta política será la mejor para hacer avanzar nuestros intereses nacionales bajo las condiciones que puedan prevalecer en el futuro…” […] la revisión de la política muy podría concluir que no se requiere un cambio fundamental, sin embargo, se podrían explorar varias estrategias alternativas”.

El 27 de junio de 1968 la CIA daba a conocer el Estimado de Inteligencia Nacional sobre los problemas de Cuba y las perspectivas para los próximos dos años, el cual expresaba: Sigue leyendo