Tania Brugueras y sus provocaciones contra la Revolución cubana.


Por Arthur González.

La artista plástica Tania Bruguera, cubana residente en New York, fue profesora de la Cátedra de Pintura del Instituto Superior de Arte (ISA) de La Habana y premiada por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.  A inicios del siglo XXI viajó a New York por tiempo indefinido para realizar una especialización.

En Estados Unidos, recibió ofrecimientos de “ciertas personas” para que realizara provocaciones políticas en La Habana y a partir de ese momento dirigió sus obras plásticas hacia un activismo a favor de los “derechos humanos” en Cuba y denuncias sobre supuestos “enfrentamientos contra las fuerzas represivas” de la Isla, todo en el marco de campañas anticubanas fabricadas por la mafia terrorista de Miami.

A finales de diciembre de 2014 preparó un performance con marcada intencionalidad política, titulado El Susurro de Tatlin, con la pretensión de ejecutarlo el 30 de diciembre en la Plaza de la Revolución, lugar emblemático de reunión del pueblo para defender su independencia de Estados Unidos, lo que le fue impedido.

La cobertura comunicacional preparada de antemano por los yanquis, intentaba convertir a la provocadora en una “víctima” del sistema socialista, cuando el mundo conoce perfectamente de los miles de actos ejecutados por el gobierno de Estados Unidos contra el pueblo cubano, desde criminales actos terroristas organizados por la CIA, guerra económica, comercial y financiera, campañas mediáticas y operaciones psicológicas como la execrable Operación Peter Pan.

Para que no argumentara que en Cuba se le impedía ejecutar su “performance”, el Consejo Nacional de las Artes Plásticas cubano, le propuso alternativas para desarrollarlo, siempre en espacios de alguna institución cultural de prestigio en el ámbito de las artes visuales, algo que Brugueras no aceptó debido a que su proyecto era llevar a cabo la provocación en la Plaza de la Revolución, como si en otros países le permitieran hacer algo parecido en zonas de alta significación.

Dándole continuidad a su línea de trabajo contra la Revolución, en el 2016 inauguró un denominado Instituto de Artivismo Hannah Arendt, INSTAR, con el fin de crear una plataforma institucional para que los cubanos “puedan informarse sobre sus derechos civiles, promuevan discusiones críticas y formen parte de un espacio alternativo donde personas con diferentes posiciones políticas puedan trabajar juntos en un ambiente democrático”.

Esa inauguración era otra de sus desafíos al gobierno cubano, porque ella había solicitado un permiso ante la dirección Municipal de Trabajo de la Habana Vieja para ejercer como repasadora a domicilio de niños de primaria y secundaria básica, algo bien diferente a la conformación de citado Instituto.

En el sitio Web de esa organización se asegura que el fin perseguido es “tratará de desarrollar un lenguaje común con herramientas creativas para la expresión individual y colectiva en la esfera pública, que potencie la libertad de expresión y la responsabilidad social”, algo que no tiene relación con el arte, tras el que se solapa para conformar una contrarrevolución activa en el sector cultural.

¿Tiene eso algo que ver con el arte? No.

La investigadora Frances Stonor Saunders lo alertaba en su libro La CIA y la Guerra Fría Cultural, en el cual revela nombres de intelectuales y artistas que actuaron tal y como deseaba la CIA, y después aseguraron que “no sabían” lo que había oculto en esas actuaciones, similares a las que ejecuta Tania Bruguera.

En el caso de Cuba, con todos los antecedentes denunciados y publicados, no es posible alegar desconocimiento porque en la actualidad todas las informaciones se encuentran a la mano en Internet.

En 2018 regresa a La Habana para realizar nuevas provocaciones y alterar el orden público, como fue sentarse junto a otros de sus vinculados, en la calle frente al edificio donde radica el Ministerio de Cultura. Por esa acción fue trasladada a la estación de la policía, siendo liberada después de levantarle las actuaciones correspondientes.

Ese mismo año, Tania Brugueras había realizado una convocatoria para un concurso de cortometrajes, con el objetivo de promover el cine “independiente” en Cuba, cuyo premio en metálico era de casi 15 mil dólares, hecho muy significativo pues documentos oficiales de la National Endowment for Democracy (NED), afirman que dicha agencia destinó ese año, 55 mil dólares para promover el cine “independiente” en Cuba.

No puede haber casualidad, todo forma parte del programa diseñado para arrastrar a los artistas cubanos hacia las corrientes ideológicas que desean los yanquis.

La NED fue creada bajo la administración del presidente Ronald Reagan, con la intensión de ejecutar acciones subversivas contra la URSS y los países socialistas, y según declaró en 1991 Allen Weinstein, historiador y primer presidente de la NED: “Mucho de lo que hoy hacemos, ya lo hacía la CIA hace 25 años de manera encubierta”.

Una de las más recientes actividades de Tania Brugueras fue la entrega en La Habana, el 7 de marzo 2019, de los Premio PM: Fondo INSTAR para el Audiovisual Cubano 2019, auspiciados por el Instituto de Artivismo Hannah Arendt, creado por ella, donde involucró mal intencionadamente al destacado cineasta cubano Fernando Pérez, quien aceptó ser miembro del jurado de una actividad, evidentemente orientada desde Estados Unidos, que pretende dividir y crear una disidencia dentro del arte cubano.

Quienes deseen estar al tanto de cómo es la creación artística de Tania Brugueras, deberían conocer que, en septiembre de 2009, medios internacionales divulgaban la noticia que ella había ofrecido veinte líneas de cocaína a los espectadores, durante un “performance” en la Universidad Nacional de Bogotá.

Aquel “performance” estuvo carente de valores artísticos y más bien fue un acto delictivo desprovisto de sentido ético y estético.

Todo avizora que la próxima Bienal Internacional de la Habana volverá a ser un magnifico evento, pero atentos y que suenen a tiempo las alarmas, porque los ideólogos norteamericanos no dejarán pasar ese momento para nuevamente introducir a sus peones, con el interés de ensombrecer la excelente fiesta de las artes plásticas.

Razón tiene José Martí cuando afirmó:

“Necesita a veces la atención cansada, un recurso accidental que la sacuda y la reanime”

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Cuba, la obsesión eterna


Por Arthur González

Desde antes del triunfo de la Revolución cubana, ya los políticos de Estados Unidos estaban preocupados ante la inminente caída de la dictadura de Fulgencio Batista, apoyada y sostenida con financiamiento, inversiones, entrega de armamentos, asesoramiento en el combate contra el comunismo y enseñanza de métodos de tortura, más el entrenamiento militar a su ejército en las principales academias yanquis.

Al asumir el poder Fidel Castro, Estados Unidos entró en pánico, porque nacía un estado que se declaraba independiente, a solo 90 millas de sus costas, algo insólito para quienes siempre habían campeado a su gusto en Cuba y en toda América Latina.

Por esas razones, desde el mismo año 1959 la CIA inició sus planes para tratar de asesinar a Castro, fabricar una “oposición” y desplegar todo su arsenal en guerra psicológica y acciones subversivas, ninguna con éxito, a pesar de los cientos de miles de millones empleados para lograr sus propósitos.

Prueba de esa obcecación fueron las palabras dedicadas por el Presidente Donald Trump, en su primer discurso a la nación el pasado 30 de enero 2018, donde solo hizo mención a Cuba y Venezuela, ignorando al resto de países, a pesar de los graves problemas que sufre la región entre asesinatos impunes, corrupción gubernamental, elecciones fraudulentas, desempleo, miseria y crisis económica.

Entre las actividades que desarrollan para intentar sostener una matriz de opinión contra Cuba, financian hasta proyectos artísticos como el que ejecuta la artista plástica Tania Bruguera, residente desde hace años en New York, aunque viaja a La Habana para realizar provocaciones diseñadas y costeadas por la mafia terrorista anticubana de Miami.

Su más reciente acción, con la pretensión de deformar la realidad cubana, es la instalación plástica que presentará el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el próximo 3 de febrero 2018, nombrada Untitled (Havana, 2000), en la cual pretende exponer las supuestas “contradicciones de la vida en Cuba durante la etapa revolucionaria”.

Esa obra la expuso en La Habana durante la VII Bienal de La Habana en el año 2000, pero fue retirada por la participación de hombres totalmente desnudos, algo inusual en la isla, ante un público de todas las edades, incluidos niñas y niños.

Según declaraciones de su autora en New York:

“Cuba atraviesa por un momento de mucha confusión, el gobierno está cometiendo errores que afectan a varios grupos poblacionales y la gente tiene menos miedo porque empieza a tener acceso a una información que no es generada por los canales oficiales. Muchos cubanos ya han visto otros mundos y algunos tienen cierta independencia económica que podría traducirse en independencia ideológica”.

Es importante recordar que Tania Brugueras nunca tuvo obstáculos para su trabajo como artista, fue formada en la universidad de las artes de La Habana, era miembro de la Unión de Escritores y Artistas, hija de un destacado diplomático y gozó de todas las oportunidades materiales.

Añas atrás, logró radicarse en Estados Unidos para ampliar sus estudios, pero dio un brusco giro ideológico al parecer por falta de suficientes recursos económicos, al decaer el interés de sus obras en el mercado, y necesitar de propaganda para alcanzar mayores ventas, por lo que aceptó vincularse a elementos sufragados por los servicios de inteligencia yanqui, como Yoani Sánchez Cordero y más tarde con Rosa María Payá Acevedo.

Con ambas realizó actos provocativos en sus visitas a Cuba, sin poder movilizar a otros artistas ni a la población.

Tania jamás ha ejecutado una acción plástica en México, Honduras, Guatemala, Argentina o Brasil, para denunciar el asesinato de periodistas, los miles de desaparecidos, el desempleo, la corrupción administrativa, el hambre de los desposeídos, las muertes por falta de asistencia médica, el analfabetismo y muchos de los males que afectan a esos países, y no existentes en Cuba.

Es cierto que los cubanos pueden viajar al exterior con más facilidad y tener la posibilidad de conocer realidades que nunca han visto en su país, y aquellos que logran una visa para ingresar a los Estados Unidos, pueden ver a diario asesinatos, brutales agresiones entre los ciudadanos, cómo la policía mata a tiros a haitianos y latinos, tiroteos en escuelas debido a la adquisición libre de armas de fuego, asaltos a mano armada en centros comerciales y joyerías,  secuestro y asesinato de mujeres y niños, los efectos nocivos de las drogas y otros delitos que no ven en su patria.

Si realmente esta artista estuviera preocupada por la situación de las personas, debería dedicarle una instalación a Estados Unidos, donde, según reconoció el propio presidente Trump, hay más de 43 millones de personas que viven en la pobreza, y 1 de cada 5 ciudadanos no tiene trabajo.

Mucha hipocresía persiste entre los asalariados que le venden su alma a la mafia anticubana, esa que tiene las manos manchadas de sangre y que no ha podido destruir una Revolución auténtica ganada por su pueblo, pues como afirmó José Martí:

“Hay pocas cosas que en el mundo sean tan odiadas como los hipócritas”.

 

Pluralidad y Democracia.


Arthur González.

Mucha paciencia, inteligencia y sabiduría hay que tener para leer lo que se publica por algunos contrarrevolucionarios al servicio de los norteamericanos.

Recientemente la más premiada de las cubanas y cubanos desde que Colón colonizara estas tierras, debido a un proyecto diseñado y estructurado desde Estados Unidos, la Sra. Yoani Sánchez Cordero escribió en su blog “Generación Y”, una crónica sobre la reunión del grupo “Observatorio Crítico” que tuvo un lugar en un parque habanero, dedicado a uno de los grandes filósofos de la humanidad, Karl Marx. Sigue leyendo