El desespero de un asalariado.


Arthur González.

Después del fracaso aplastante que sufrió la escasa y viciada contrarrevolución interna, durante la visita a Cuba del Santo Padre Benedicto XVI, han recibido fuertes presiones desde Miami para que ejecuten alguna acción provocativa en la vía pública que justifique el empleo del dinero que enviaron antes de la llegada del Papa para entorpecer su desarrollo.

Se conoce plenamente que las organizaciones contrarrevolucionarias dirigidas por la mafia anticubana de la Florida, remitieron a sus asalariados en la Isla, miles de dólares para que pudieran movilizarse y hacerle creer al mundo que en Cuba existía un fuerte movimiento antigubernamental, algo que realmente nunca han logrado, pues un centenar de personas no es movimiento político en ningún lugar del planeta. Sigue leyendo

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