Peligrosa politiquería migratoria yanqui hacia Cuba.


Por Arthur González.

La manipulada politiquería migratoria de Estados Unidos hacia Cuba, podría estar dando un paso peligroso de estimulación a la emigración ilegal, pero esta vez en aviones comerciales.

El pasado 16 de agosto 2019 un avión comercial de la aerolínea Swift, procedente del aeropuerto internacional José Martí de La Habana, arribó al aeropuerto internacional de Miami con un polizón en el compartimiento de carga. El mismo fue identificado por las autoridades del lugar como Yunier García Duarte, cubano de 27 años; hecho inaceptable por las leyes internacionales vigentes.

García Duarte trabajaba en el propio aeropuerto de La Habana, en la empresa ECASA, encargada de dar servicios en esas instalaciones, y no posee antecedentes penales, ni civiles ni políticos. Sin embargo, por ser Miami la capital de la mafia terrorista anticubana, de inmediato el hecho se politizó peligrosamente.

Los abogados que se ofrecieron a ayudarlo para solicitar un “asilo político”, la han orientado que declare ante el juez de migración que tiene un “miedo insuperable” de ser “torturado”, si es deportado a Cuba.

Desde que en 1995 el presidente Bill Clinton, propuso reajustar la manipulada Ley de Ajuste Cubano, aprobada en 1967, todo cubano que es interceptado en el mar es devuelto a Cuba, lo cual fue aprobado por ambos países, con el compromiso de la parte de cubana de no tomar medidas de represalia contra los devueltos.

Fue así como nació la política de pies secos-pies mojados que solo permitía a los cubanos que tocaran tierra firme en Estados Unidos, acogerse a la Ley de Ajuste, solicitar de inmediato permiso de trabajo y su residencia permanente a los 366 días de residir en ese país, los que no llegan a territorio yanqui son devueltos a la Isla.

Ninguno de los miles de devueltos desde esa fecha ha tenido problemas legales, ni sufrieron cárcel o torturas. Entonces, ¿en qué se basa el polizón Yunier García, para hacerle creer al juez su miedo insuperable?

En enero de 2017, antes de entregar el sillón de la Casa Blanca a Donald Trump, el presidente Barack Obama canceló la política “pies- mojados/pies-secos”, cortando totalmente el favorecimiento migratorio a los cubanos, pues la realidad demostró que no “huían del comunismo”, como afirma la manipulada Ley de Ajuste Cubano, sino que buscaban una forma de vida mejor, ante las limitaciones económicas que padecen en la Isla, sometida a una cruel guerra económica, comercial y financiera por Estados Unidos desde 1959.

En los últimos meses del presente año 2019, se incrementó la llegada de cubanos a Estados Unidos por vía marítima y según datos oficiales de las autoridades de ese país, durante el actual año fiscal iniciado el primero de octubre 2018, han sido capturados en el mar 438 cubanos, en medios rústicos, cuando intentaban llegar ilegalmente a territorio estadounidense. Según la Guardia Costera yanqui, el pasado año fiscal la cifra fue de 384 cubanos.

Si ahora por politiquería la Oficina de Asilo del Departamento de Justicia, accede a otorgarle asilo como “refugiado político” a Yunier García, se abrirá una brecha muy peligrosa que serviría de estímulo a que otros cubanos intenten arribar a ese país de la misma forma, algo que además de violar las leyes internacionales, pudiera afectar la seguridad de la navegación aérea.

Yunier García Duarte no ocupaba cargos relevantes en Cuba, no posee información secreta, ni es miembro de ningún ministerio o empresa importante, ni tampoco militar, como para demostrar un miedo insuperable si es regresado a La Habana.

El actual presidente Donald Trump ha establecido un combate a toda costa contra los inmigrantes ilegales, incluidos los cubanos que han visto desaparecer algunos beneficios que les otorgaba la Ley de Ajuste.

Hace pocos días, Trump emitió un nuevo decreto presidencial, donde restringe al mínimo el otorgamiento de permisos de trabajo a los migrantes cubanos, igualándolos al resto de los ciudadanos de otros países que llegan a los Estados Unidos, mientras esperan por la solución de su “asilo político” y recibir el Parole que les otorga la opción de permanecer de forma legal en ese país.

El comunicado emitido por el Departamento de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), alerta que los cubanos que sean admitidos en el territorio estadounidense con petición de asilo, no serán automáticamente beneficiados con la opción del derecho a empleo, situación que va desbaratando poco a poco la Ley de Ajuste y la torcida afirmación de que “huyen del comunismo”.

El caso del polizón pretende revivir ese politizado criterio, a la vez que el abogado Wilfredo Allen y la miembro de su equipo de trabajo, la abogada Lorena Duarte, intentan ganar en imagen y nuevos clientes, si el Oficina de Asilo del Departamento de Justicia fallara a favor del polizón, a pesar de las nefastas consecuencias que eso tendría para la seguridad de los vuelos comerciales que salen desde aeropuertos cubanos.

Son las autoridades estadounidenses las que estimulan la emigración ilegal cubana, no cumplen con la entrega de no menos de 20 mil visas anuales establecidas en el acuerdo migratorio vigente y cierran su Consulado en La Habana, obligando a los cubanos a viajar a otros países para presentar sus solicitudes de visas.

Después que no se quejen, y como aseguró José Martí:

“Puesto que tenemos razón, no puede existir nada contrario a ella”.

 

 

 

 

 

 

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Centroamericanos, emigrantes de quinta categoría para EE.UU.


Por Arthur González.

Para el presidente de Estados Unidos, los emigrantes latinoamericanos que integran la caravana que pretende ingresar en ese país, son de quinta categoría, e incluso los ha calificado como “delincuentes” que pretenden invadirlo.

Ese mar de gente sencilla busca asilo en el supuesto paraíso terrenal, escapando de la miseria, el desempleo, la falta de asistencia médica, de una educación adecuada para sus hijos y la violencia que desborda la imaginación humana por las muertes, los desaparecidos y los cientos de fosas comunes, donde en cada uno de sus países de origen, bandas armadas lanzan a los asesinados.

Todos provienen de países donde impera el sistema capitalista, la “democracia” representativa, los llamados derechos civiles, la “libre expresión”, de prensa, de reunión y todos los considerados como verdaderos derechos humanos, por Estados Unidos y Europa.

Ninguno es cubano y precisamente por esa razón, en Estados Unidos son rechazados porque “no huyen” del comunismo, sino del capitalismo salvaje, como lo calificara el Santo Padre, Juan Pablo II.

Varias oleadas de emigrantes cubanos han arribado a las costas de Estados Unidos, de forma ilegal, desde el 1ro de enero de 1959, y todos fueron aceptados como “refugiados políticos”, incluidos los asesinos, torturadores y ladrones del gobierno del dictador Fulgencio Batista, ninguno fue devuelto a las autoridades cubanas, a pesar de las reclamaciones oficiales por los delitos comunes cometidos.

Otros que arribaron años después, mediante el robo de aeronaves y barcos, tampoco fueron devueltos ni sancionados por los órganos de justicia yanqui, aunque hubieran asesinado a personas inocentes para arrebatarles los medios de transporte; tampoco consideraron tales actos como delitos de piratería.

Contrario al primer Memorando de Entendimiento sobre el tema migratorio, firmado el 6 de noviembre de 1965 entre el gobierno de Estados Unidos y el de Cuba, a través de la embajada de Suiza, donde se acordó abrir un puente aéreo por el aeropuerto internacional de Varadero, para la salida de entre 3 mil y 4 mil cubanos al mes, el entonces presidente Lyndon B. Johnson, rubricaba el 2 de noviembre de 1966 la Ley Pública 89-732, conocida como “Cuban Adjustment Act”, o “Ley de Ajuste Cubano”, mediante la cual son aceptados ipso facto en Estados Unidos, los cubanos que soliciten asilo, solo con decir las palabras mágicas: “huyo del comunismo”.

Las oleadas de emigrantes procedentes de Cuba han sido numerosas y estimuladas por los medios de propaganda creados para satanizar a la Revolución socialista.

Así se recuerda la ejecutada en 1965 por el puerto de Camarioca, muy cerca de la playa de Varadero; la del puerto del Mariel en 1980, después que programas radiales transmitidos desde Washington por la conocida Voz de las Américas, incitaban al pueblo a introducirse en embajadas de países extranjeros en La Habana.

Más tarde, en el año 1994, repitieron la misma estrategia con la ilusión de que la Revolución cubana seguiría igual suerte que los países de Europa del Este y la URSS, pero ante eso, la decisión del gobierno cubano fue permitir las salidas ilegales y Bill Clinton, presidente en esa fecha, tuvo que aceptar un nuevo acuerdo migratorio, e incluso ejecutó el primer reajuste de la Ley de Ajuste Cubano, implantando la conocida política de pies secos-pies mojados, con el fin de impedir que todos los emigrantes arribaran a Estados Unidos. Desde 1995, los capturados en el mar por los Guarda Costas yanquis, son devueltos a Cuba.

Las cifras oficiales de la masa migratoria cubana de 1994, afirman que llegaron a las costas yanquis en balsas rusticas 32 mil 36 cubanos. Todos recibieron la categoría migratoria de “refugiados políticos”

Insistiendo en sus deseos de provocar la caída del socialismo cubano, Estados Unidos fortalece la guerra económica, comercial y financiera, con el propósito de que el pueblo se canse ante las limitaciones materiales.

Por ese motivo y ante el rumor de que el presidente Barack Obama eliminaría la política de pies secos-pies mojados, desde el 1ro de octubre de 2014 al 30 de septiembre de 2015 se produjo el éxodo masivo más numeroso desde Cuba, cuando 43 mil 159 cubanos arribaron a Estados Unidos por los pasos fronterizos con México, según cifras oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP).

Aquella masa de emigrantes salió de Cuba legalmente hacia países de Sur y Centroamérica, ante la negativa de Estados Unidos de otorgarles visas. Sin embargo, fueron admitidos inmediatamente al llegar a los puestos fronterizos, como parte de la propaganda fabricada de que “huyen del comunismo”.

La caravana de cubanos ocasionó serios problemas en los países que fueron cruzando, desde Ecuador hasta México, pero para Estados Unidos esa no era una invasión, ni envió al ejército para impedir su entrada como hacen ahora con los latinoamericanos.

Por supuesto, todos los cubanos tienen una elevada preparación académica, porque en su país comunista la educación es gratuita hasta la universidad y también gozan de excelente salud, debido a que el sistema comunista cubano les garantiza la vacunación gratuita contra 13 enfermedades, como es igualmente la atención médica basada en la prevención de enfermedades curables.

Esas diferencias hacen que Trump no acepte a los emigrantes centroamericanos y los considere “delincuentes e invasores”, sin tomar en cuenta que solo escapan del terror capitalista que impera en sus países de origen, del que los yanquis son totalmente responsables con su política neoliberal, aunque su mano de obra sea de ayuda a la economía de Norteamérica, porque realizan trabajos en la agricultura y los servicios, esos que los propios estadounidenses se niegan a ejecutar.

La posición asumida por Trump, trae a la mente las palabras de José Martí cuando señaló en 1896:

“Los Estados Unidos que está, hechos de inmigrantes, buscan ya activamente el modo de poner coto a la inmigración excesiva o perniciosa”.

 

La verdadera cara de los balseros cubanos


Arthur González

cubanosenbalserosEn el mes de septiembre del 2013 un grupo de balseros cubanos fueron acogidos por el gobierno de Panamá, procedentes de Bahamas, ante las presiones de la mafia anticubana de Miami para evitar que fueran devueltos a Cuba. Sigue leyendo