La Florida, un lugar de alto peligro para la vida.


Por Arthur González

El estado norteamericano de la Florida es uno de los lugares más peligrosos del hemisferio occidental, debido a la violencia reportada diariamente por la prensa. En cada emisión de los diarios de ese estado, se pueden leer noticias de terror, donde la vida de los ciudadanos no vale nada.

Asaltos en centros comerciales en pleno día, robos en residencias, trifulcas callejeras, muchas de ellas por temas de las drogas, choferes que atacan a otros en las autopistas, agresiones a policías, violaciones de mujeres y asesinatos, son cometidos a cada hora en el llamado Estado del Sol y el más reciente fue la masacre de 17 adolecentes, ocurrida en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas en Parkland, condado Broward, el 14.02.2018, ejecutada por un joven de 19 años con un fusil de asalto.

A pesar de esa alta peligrosidad, el Departamento de Estado ni Donald Trump, no han emitido alertas de seguridad para que los norteamericanos no viajen a ese estado, por correr riesgo su salud y vida, como ha hecho con Cuba, uno de los lugares más seguros del mundo, reconocido por agencias de ONU y por la asociación estadounidense de turoperadores Respect, (Responsible Ethical Cuba Travel).

El 29.09.2017 el Departamento de Estado, emitió una alerta recomendando a los estadounidenses no viajar a Cuba, porque podían correr el riesgo de ser víctimas de los misteriosos “ataques” que dicen haber sufrido 24 diplomáticos y sus familiares en La Habana.

En enero de 2018 reformuló la alerta, donde plantean a los visitantes “reconsiderar” sus viajes a la Isla.

Los estadounidenses tienen prohibido viajar como turistas a Cuba, algo que viola su libertad de movimiento.

Toda esa alharaca forma parte de una Operación diseñada por sus servicios de inteligencia, con el propósito de afectar el turismo, una de las más fuertes fuentes de divisas al país, e incrementar la guerra económica que estableció la Casa Blanca contra la Revolución, desde hace más de medio siglo.

El método de guerra económica es empleado constantemente por Estados Unidos, contra los países que tienen gobiernos no aceptables para ellos, ejemplos evidentes son Venezuela, Irán, Rusia y Corea del Norte.

La política sucia desarrollada por Estados Unidos es bien conocida y, como muestra de su poderío, aplican sanciones para intentar doblegar a los que no aceptan someterse a las órdenes del dictador de turno en el salón oval de la Casa Blanca.

En Cuba cualquier ciudadano camina por sus calles de día y de noche sin temer ser asesinado, asaltado o violado, la policía no porta armas largas y no existen tiroteos como ocurren en la Florida o Cancún, lugares para los cuales no existen alertas de seguridad.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), médicos y autoridades de salud pública estadounidenses, consideran que, desde hace muchos años, las muertes por armas de fuego representan una amenaza a la salud pública en ese país.

Por supuesto, todo tiene una marcado interés político  y de ahí la
la reticencia de las autoridades de Estados Unidos de ver la violencia interna con armas de fuego, como un asunto de salud pública, porque una alerta como la establecida contra Cuba, afectaría la economía de la Florida.

Los datos son ilustrativos y según un estudio de Visit Florida, los turistas gastan aproximadamente 108 mil 800 millones al año en Florida, generando 11 mil 300 millones en impuestos estatales y locales. En un día unos 2,2 millones de visitantes llegan a ese estado y gastan un promedio de 300 millones diarios.

Para tener una idea de la diferencia abismal con Cuba, basta señalar que en la Florida desde el 2016, hay un tiroteo colectivo al año, cuando un hombre mató a 49 personas e hirió a 58 en el Pulse, un club nocturno de Orlando. En 2017 otro hombre armado asesinó a cinco personas e hirió a seis, en el Aeropuerto Internacional de Fort Lauderdale-Hollywood.

De acuerdo con informaciones reportadas por los CDC, posterior a la señalada masacre en Orlando, la relación de muertes por armas de fuego en la Florida, aumentó de 11,5 por cada 100 mil floridanos en el 2014 a 12,6 por cada 100 mil en el 2016.

El Departamento de Salud de la Florida reportó recientemente que las armas de fuego están entre las tres primeras causas de muerte, en personas de entre 10 y 34 años, en los años 2013, 2014 y 2015. Solo en 2016 hubo 38 mil 551 muertes por armas de fuego en Estados Unidos, algo que jamás sucede en Cuba.

Otro lugar para el que tampoco existen alertas de seguridad es el balneario mexicano de Cancún, muy frecuentado por estadounidenses y con varias cadenas de hoteles propiedad de empresas de Estados Unidos.

Pero a diferencia del Departamento de Estado, la Secretaría de Relaciones Exteriores de Alemania, publicó una advertencia de viaje para los alemanes que deseen visitar Cancún, donde recomiendan no quedarse durante las noches en la zona del centro, ya que “recientemente se han producido varios enfrentamientos violentos”, y añaden:

“En muchas regiones de México, hay conflictos armados entre las fuerzas de seguridad del estado y el crimen organizado, el número de crímenes violentos está aumentando, al igual que la violencia contra las mujeres, en particular en las regiones turísticas”.

Esa es la prueba de la doble moral yanqui y su marca pretensión de dañar la economía cubana, pero el turismo a la Isla crece porque la verdad prevalece y como dijera José Martí:

“Nunca se acepta lo que viene en forma de imposición injuriosa”.

 

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Continúa la escalada de Estados Unidos contra Cuba


Por Arthur González.

Estados Unidos no se conforma con ver a Cuba transitar libremente a pesar de la guerra económica que le han impuesto desde hace 58 años. Año tras año sufren al comprobar que sus planes terroristas y de subversión, no pueden derrocar a la Revolución socialista y aun así persisten en su empeño.

Las más recientes acciones de la Casa Blanca, fueron desmontar la sutil e inteligente política subversiva diseñada bajo la administración Obama, quien pretendió desmontar el socialismo desde adentro, utilizando hábilmente la maniobra del acercamiento diplomático para como el mismo expresó:

“Aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal, y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la isla…incluida la sociedad civil y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor. […] Nadie espera que Cuba se transforme de la noche a la mañana, pero creo que el compromiso estadounidense, mediante nuestra embajada, empresas y ante todo nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses, y apoyar la democracia y los derechos humanos”.

Al no palpar resultados con esa nueva línea política, los ideólogos de la actual administración Trump, decidieron regresar al reforzamiento de su añeja guerra económica, con la pretensión de que el pueblo cubano se lance a las calles a protestar, tal como hicieron antes en Polonia y ahora en Venezuela.

Ese retornar al pasado conllevó a la fabricación de la historieta de los falsos ataques acústicos y las inventadas enfermedades a algunos de sus funcionarios diplomáticos en La Habana, todo con el propósito de amedrentar a los estadounidenses que visitaban la isla bajo licencias ampliadas por Obama, quien perseguía el traslado de sus valores y símbolos, pero que finalmente beneficiaron económicamente a Cuba.

Como parte de la escalada diseñada para llegar al rompimiento de relaciones diplomáticas, Trump retiró a la mayoría de los funcionarios de su misión diplomática y cortó el otorgamiento de visas para emigrar y visitar temporalmente a Estados Unidos.

Para crear un incidente que le permita justificar el rompimiento de relaciones diplomáticas, en días pasados designó a Philip Goldberg como futuro Encargado de Negocios, personaje vinculado a la CIA desde que estuvo en Kosovo, Bolivia y Filipinas, lugares donde fomentó revueltas callejeras y alentó a la oposición a ejecutar acciones contra el gobierno, por lo cual fue expulsado o fuertemente criticado por los mandatarios.

Es evidente que algo similar sueñan con ejecutar en La Habana y de ser declarado persona non grata, tener el pretexto deseado.

Para allanarle el camino, el pasado 30.11.2017, el diplomático Lawrence J. Gumbiner, quien ocupa actualmente el cargo de Encargado de Negocios en la misión habanera, sostuvo una reunión con Berta Soler, “presidenta2 de las agónicas “Damas” de Blanco, en la que le manifestó el apoyo de su gobierno a la llamada “oposición cubana”, la que no tiene respaldo popular alguno, ni membresía respetable.

Según declaraciones de Berta a la prensa de Miami, pocos días después del arribo de Gumbiner a Cuba, estando ella en uno de los centros ilegales que mantiene la embajada yanqui para la preparación de la contrarrevolución, él se enteró que ella estaba ahí y fue a conocerla. Semanas después la titulada “presidenta”, recibió una llamada telefónica desde Washington, donde le indicaron que acudiera a la embajada el 30 de noviembre a las tres de la tarde, para una entrevista oficial con ese diplomático.

Esa acción confirma el plan para continuar la escalada contra la Revolución, pues no fue una iniciativa personal del diplomático, sino una decisión del Departamento de Estado yanqui.

Agregó la “presidenta”, que Gumbiner le confesó estar “muy preocupado por la situación de la “oposición” y la “represión” gubernamental, en particular por las “Damas” de Blanco”.

No caben dudas de lo que se está cocinando en Washington contra La Habana, porque si realmente estuvieran tan “preocupados” por lo que es realmente una represión, deberían tomar acciones contra México, país donde solo en el Estado de Coahuila, no menos de 118 personas por cada cien mil de sus habitantes, son víctimas de algún abuso, según datos aportados por la CDHEC, y el Censo Nacional de Derechos Humanos 2017, publicados por la prensa mexicana.

Se afirma que Coahuila, es uno de los once estados de la República mexicana, donde se ejecuta el mayor número de violaciones a los derechos humanos en los últimos tres años, sin que Estados Unidos emita una sola declaración en apoyo al pueblo mexicano.

Otro aspecto que demuestra la doble moral de la Casa Blanca, es el silencio que guardan ante la alarmante situación que sufre Puerto Rico, donde la coalición de grupos cívicos y académicos denunció ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el alarmante incremento de la pobreza que mantiene a muchas personas en condiciones infrahumanas, sin que los colonialista de Washington hagan algo para mitigar esa situación.

Con la sangre fría e inteligencia que poseen los cubanos, demostrada en 58 años de enfrentamiento a los planes de la CIA, sabrán tomar las medidas necesarias y evitar las provocaciones de la actual administración yanqui y como tantas, culminarán en fracasos.

Ignorantes de la historia de Cuba los trasnochados que aspiran a someterla nuevamente, porque como dijera José Martí:

“Ancha tumba construye con sus propias manos las maldades, donde el espíritu del

pueblo lanza a los que han querido enterrar en ella la conciencia de la nación”

Razones para desmontar la política de Obama hacia Cuba


Por Arthur González

El 17.12.2014, cuando el presidente Barack Obama dio a conocer el restablecimiento de relaciones con La Habana, expuso con claridad y precisión:

“Décadas de aislamiento a Cuba por parte de los Estados Unidos, no han conseguido nuestro perdurable objetivo de promover el surgimiento de una Cuba estable, próspera y democrática… A pesar de que esa política se basó en la mejor de las intenciones, su efecto ha sido prácticamente nulo”.

Ese cambio de estrategia fue negociado secretamente entre altos funcionarios de su Consejo de Seguridad Nacional.

Los objetivos trazados por Estados Unidos se mantuvieron, lo único que decidieron utilizar otro camino para intentar el empoderamiento de la sociedad cubana desde adentro.

No era la primera ocasión que Washington esperaba flexionar su política hacia Cuba, pero siempre se interpusieron los miembros de la ultra derecha y la mafia terrorista anticubana, que no aceptan el reconocimiento del gobierno revolucionario.

El 02.05.1967, Henry Owen, presidente del Comité de Planificación Política del Departamento de Estado, aseguraba:

“Después de seis años vale preguntarse si esta política será la mejor para hacer avanzar nuestros intereses nacionales, bajo las condiciones que puedan prevalecer en el futuro… La revisión de nuestra política podría concluir que no se requiere un cambio fundamental, pero se podrían explorar varias estrategias alternativas… aplicar una presión considerablemente creciente sobre el régimen y estudiar las posibilidades y riesgos en la búsqueda de cierto acomodo”.

Hubo oponentes al diseño del nuevo programa que señalaron:

“No es el momento más propicio, ya que las dificultades económicas de Cuba y las señales del creciente descontento, indican que las penurias tienen un efecto real y es mejor mantener las presiones a fin de lograr el derrumbe del socialismo”.

El 1995 el presidente William Clinton, inició el conocido programa Pueblo a Pueblo, permitiendo viajes a la Isla con la finalidad de trasladar ideas y valores estadounidenses a los cubanos, algo que no fructificó y los que salieron con ideas en defensa de la eliminación del Bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, fueron los que supuestamente debían ejercer influencia entre la población, por tanto, el mencionado programa se cortó.

Lo mismo sucedió con los cruceros de estudiantes, quienes tenían la misión de influir sobre los jóvenes universitarios cubanos, algo que tampoco fructificó, al final retornaban a su país palpando una realidad muy diferente a la que le describían antes de su llegada a La Habana. Eso también fue prohibido al no alcanzar los éxitos esperados.

Después de casi tres años de la nueva estrategia de Obama, los cientos de miles de visitantes que según él llegarían a Cuba para: “apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso, empoderar al pueblo cubano, brindarles nuevas fuentes de información, oportunidades de trabajar como autónomos y acceso a bienes de propiedad privada y fortalecer a la sociedad civil independiente”, no pudieron rebajar el apoyo mayoritario de los cubanos a su Revolución.

Esos viajeros conocieron una sociedad diferente a la de ellos, plagada de limitaciones a causa del Bloqueo, pero con alegría contagiosa y espíritu emprendedor, que supo aprovechar la afluencia de norteamericanos para alojarlos en miles de habitaciones acondicionadas en las casas de renta a lo largo del país, acogerlos con afecto en restaurantes privados, atendidos por jóvenes con un elevado nivel académico, buena apariencia, conocimiento de su idioma y una cultura general envidiable, además de mostrarles las ciudades en antiguos autos de las décadas de los años 40 y 50, como si estuvieran montados en la máquina del tiempo.

Estados Unidos no obtuvo los resultados planificados, y viajar a Cuba se estaba convirtiendo en el sueño americano que destrozaba el mito de una isla comunista “violadora de los derechos humanos”, algo que ningún visitante constató, y eso no estaba acorde con el plan de influencia diseñado.

Las presiones de la ultra derecha y la mafia terrorista no se hicieron esperar; el 16.06.2017 Donald Trump, anunciaba en Miami el retroceso de la política de Obama y para eso sus ideólogos inventaron la falsa historieta de los ataques acústicos y las imaginarias enfermedades de sus diplomáticos, lo que dio pie, como primera medida, al cierre del consulado de Estados Unidos en La Habana y reducir al mínimo sus funcionarios, y paralelamente expulsar a diplomáticos cubanos de Washington.

Después de semanas de permanentes campañas mediáticas para amedrentar a los posibles viajeros a la Isla, se anunciaron otras medidas sancionadoras a una amplia gama de entidades cubanas, que cortan las aspiraciones del empresariado norteamericano de invertir en Cuba y a los viajeros de consumir una simple bebida refrescante de cola, piña o limón, si son hechos en fábricas cubanas.

Ante la impotencia de no acariciar los resultados soñados, la mafia terrorista anticubana presionó a todo el que podía asumir una postura a su favor, para volver a cerrar el acceso de visitantes estadounidenses, con vistas a impedir que Cuba ingrese dinero por esa vía, lo que contribuye a mejorar económicamente al país.

Esto fue confirmado el 11.11.2017 por Carlos Díaz-Rosillo, estadounidense descendiente de cubanos, con mayor rango en la Casa Blanca y asesor del presidente Donald Trump para su política hacia Cuba, quien en entrevista a la prensa expresó:

“El motivo del viraje de la política de Estadios Unidos hacia Cuba, establecida por el gobierno de Obama, es que el actual presidente expresó que no estaba de acuerdo con la misma, porque esas negociaciones no dieron resultados adecuados, porque ni el pueblo norteamericano ni el cubano se han beneficiado, solo el gobierno de La Habana”.

Razón tenía José Martí cuando afirmó:

“Los necios creen que debajo de su plastrón se esconde la llave del mundo…y niegan con sincera imbecilidad todo lo que en ellos no sea, sobre todo si les desagarra su plastrón.”

De lo que son capaces los yanquis


Por Arthur González.

Una vez más la vida demuestra de lo que son capaces los yanquis con tal de lograr un objetivo y así se puso de manifiesto con la más reciente campaña de los inventados “ataques acústicos” contra sus diplomáticos en La Habana.

La información divulgada por las autoridades cubanas respecto al resultados de sus investigaciones practicadas, evidencian la profesionalidad de los  especialistas, al poner en marcha todo su potencial científico con el propósito de emplazar la patraña de la Casa Blanca, que pretende, con su historieta de terror y misterio, cortar la entrada de turistas a la Isla, arrastrando al Departamento de Estado de Canadá para que declarará similar situación sobre sus diplomáticos, actitud lamentable que los hace parecer serviles discípulos de Estados Unidos.

El proceso de la investigación ejecutado por Cuba, concluyó que resulta imposible que existieran tales ataques, incluso la grabación del supuesto ruido entregada por oficiales del FBI, es del sonido que hacen los grillos para atraer a las hembras en celo, algo ridículo que expone la falta de rigor técnico de los que diseñaron la historieta contra Cuba.

En medio de ese proceso el presidente Donald Trump, autorizó la desclasificación de algunos documentos de la investigación referente al magnicidio de J.F. Kennedy, en los que sale a la luz que la CIA presentó en 1962 una propuesta para bombardear zonas de Miami y de Washington, para culpar a la Revolución cubana y que esto sirviera de pretexto para invadir a Cuba con el ejército norteamericano.

Si los yanquis fueron capaces de proponer el bombardeo de su propio territorio y causar la muerte de sus ciudadanos, ¿cómo no darse cuenta que la novelita de misterio referente a inventados ataques acústicos es falsa?

Para ponerle la tapa al frasco, y en prueba de que las pretensiones yanquis son dañar la entrada de turistas a Cuba y reforzar la guerra económica, los miembros de la mafia terrorista anticubana con escaños en el Congreso de los Estados Unidos, solicitaron una investigación a la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés), para que aclare cómo el Departamento de Estado respondió a los inventados ataques acústicos, que dicen “afectaron” a 24 diplomáticos estadounidenses y cinco canadienses Cuba.

Los que realizaron tal petición son los mafiosos Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart, Carlos Curbelo y Albio Sires. Sin embargo, estos no han exigido que el FBI y el Departamento de Justicia, ejecutar acciones urgentes contra Luis Posada Carriles y otros cubanos residentes de la Florida, mencionados en los documentos desclasificados recientemente, en los que se patentiza que son asesinos a sueldo con un amplio historial de terrorismo, que sí afecta gravemente la seguridad de Estados Unidos.

Esos congresistas, unidos al Senador Marco Rubio, son los que presionan al presidente Trump para que retome la fracasada política de hostilidad contra la Revolución, incapaz de obtener en 59 años los éxitos planificados, pero que han constado cientos de miles de millones de dólares a los contribuyentes, pues como reconoció la Casa Blanca el 17.12.2014:

“Décadas de aislamiento a Cuba por parte de EE.UU., no han conseguido nuestro perdurable objetivo de promover el surgimiento de una Cuba estable, próspera y democrática”.

Si de pesquisa se trata, el propio Buro Federal de Investigaciones debería investigar a esos congresistas por darle su apoyo político e influenciar en los presidentes Ronald Reagan y George Bush, padre e hijo, para proteger a asesinos y terroristas, entre ellos Orlando Bosch, declarado por el propio FBI como muy peligroso e inadmisible en Estados Unidos.

Ileana Ros-Lehtinen, con sus peticiones logró que fuese aceptado y declarado “refugiado político”, lo mismo que hizo posteriormente con Posada Carriles, coautor de la voladura de un avión civil cubano y de la colocación de bombas en varios hoteles de La Habana, y los hermanos Novo Sampol, protagonistas del asesinato del canciller chileno, Orlando Letelier, su chofer y secretaria norteamericana.

Un elemento más que demuestra que es el turismo a Cuba el blanco a atacar con esa historieta mal fabricada, fue el proyecto aprobado en la Cámara de Representantes, patrocinado por Albio Sires, donde exige a la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) una evaluación de cada uno de los 10 aeropuertos que tiene Cuba y presentar todos los acuerdos y memorandos firmados con extranjeros.

El pasado 26.10.2017 el senador Marco Rubio, reintrodujo en el Senado un proyecto de Ley similar al presentado sin éxito el pasado año, destinado a “impulsar la seguridad de los aeropuertos de Cuba”, bajo el pretexto de que “el régimen de Castro sigue siendo una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos”.

La historia no miente y cada vez que se desclasifica un documento de la CIA, el mundo comprueba que Cuba ha sido y es una víctima de políticas enfermizas, diseñadas para asesinar a sus principales líderes y dañar su economía con los métodos más inverosímiles jamás vistos en la era moderna.

La Revolución cubana a pesar de esos tenebrosos planes se mantiene incólume, luchando por sostener sus logros en materia de educación, cultura, seguridad social y salud, como no han alcanzado ni siguiera los Estados Unidos, que aun en pleno siglo XXI posee más de 16 millones ciudadanos analfabetos, mucho más que otros países desarrollados, situación que no le preocupa a ninguno de los congresistas integrantes de la mafia anticubana.

Ante estas acciones yanquis, recordamos las palabras de José Martí cuando aseveró:

“De la podredumbre misma sale la luz”

Qué se esconde tras la novela de los “ataques acústicos”


Por Arthur González.

La noticia reiterada por los medios de prensa oficialistas de Estados Unidos, sobre el supuesto ataque en La Habana a diplomáticos norteamericanos y a un canadiense, nos hace recordar lo trasmitido por Orson Welles en mitad del siglo XX, como recurso para acaparar la atención de los radioyentes cuando informó que los marcianos atacaban a la tierra.

Bien es conocido que la mayoría de los ciudadanos de Estados Unidos se creen cuantas mentiras les cuentan en la prensa, televisión o el cine, debido a su poca cultura, de ahí que los manipulan a conveniencia de los políticos de turno.

Un ejemplo muy evidente fue la acusación al gobierno de Sadam Husein de poseer armas químicas, lo que sirvió de pretexto para invadir a Irak y arrastrar a las fuerzas armadas de Estados Unidos a una guerra que ha costado la vida a miles de sus soldados, sin saber aún por qué han sido enviados a matar inocentes, sin vislumbrar hasta cuándo deberán permanecer en esas tierras extrañas.

Allá aquellos que se creen las falacias y fantasías que inventan en la Casa Blanca, para los cubanos son cuentos de camino y no se dejan intimidar ni engañar. Los tiempos han cambiado, Cuba no es la misma de 1960 cuando la CIA diseñó malévolamente la Operación Peter Pan, haciéndole creer a madres y padres que el gobierno revolucionario les quitaría la patria potestad de sus hijos.

El resultado fue criminal, aquellos ignorantes enviaron a 14,048 niños solos para Estados Unidos, donde sufrieron horrores sexuales, maltratos y especialmente la ausencia de sus seres queridos. Al final quien verdaderamente les quitó a sus hijos fue el propio gobierno de Estados Unidos, que para ser más inhumano durante muchos años les negó a los padres una visa de entrada para reencontrarse con sus hijos.

¿Cuáles serán las razones para que el Departamento de Estado divulgue un año después el supuesto ataque? ¿Por qué Canadá se dejó arrastras a tal patraña?

Cualquier persona con un nivel mínimo de inteligencia sabe que un ataque de cualquier tipo de armamento no puede seleccionar a quien dañar y a quien no. La onda expansiva de una bomba afecta a todos por igual y las armas químicas hacen lo mismo.

Entonces ¿cómo se explica que en La Habana un rayo misterioso desde un “emisor invisible”, afecte en la misma residencia a una persona y a otras no?

Entre los supuestos sordos no hay empleados domésticos cubanos trabajadores de las residencias de los “diplomáticos” yanquis, ¿por qué razones? A los hijos de esos afectados que residían en la misma casa y a sus madres, tampoco el “rayo misterioso” les hizo daño. Ese cuento no se lo traga nadie.

Cuba no tiene que involucrarse en ninguna investigación policial y menos con el FBI que tiene en su territorio a cientos de terroristas que han asesinado a miles de cubanos y jamás ha actuado a favor de la justicia.

Si quieren una investigación verdadera que se conforme una comisión de médicos y especialistas cubanos, para que sometan a un análisis científico a esos “diplomáticos afectados” y determinen la veracidad de esa acusación, pero que informen también que tipo de trabajo específico realizaban dentro de sus embajadas, porque se conoce que aquellos que se dedican a escuchar ilegalmente conversaciones telefónicas y radiales, se les afecta la audición.

El FBI lo sabe de sobra, pues son cientos los técnicos que se enferman en su sección de escucha, por espiar diariamente las conversaciones telefónicas de millones de estadounidenses y de ciudadanos de todo el mundo, como se denunció públicamente hace pocos años.

Es posible que esa información haya sido preparada para desviar la atención del mundo, ante la próxima presentación de Cuba en la ONU por el criminal bloqueo económico, comercial y financiero, evento que se celebra el mes de octubre.

Los yanquis no hacen nada por gusto, algo están tramando y Cuba con vasta experiencia en el enfrentamiento a sus patrañas no caerá de tonta en su trampa.

La ciencia ficción de que se han quedado sordos unos y otros no, engañará a ciertos incautos, pero no a la mayoría de los ciudadanos del mundo que saben leer y escribir, y conocen perfectamente de lo que son capaces esos “paladines de los derechos humanos”, quienes asesinan a inocentes y después lo justifican como errores y daños colaterales.

La prensa oficialista de Estados Unidos debería darse a respetar un poco más e investigar antes de engañar a sus lectores.

Por eso expresó José Martí:

“Toca a la prensa encaminar, explicar, enseñar, guiar, dirigir, tócale examinar los conflictos, no irritarlos con un juicio apasionado, si pretende que el país la respete”.