Damas de Blanco apoyan represión contra los catalanes


Por Arthur González

No hay dudas, el grupo mal llamado “Damas” de Blanco, creado y financiado por Estados Unidos con el fin de ejecutar acciones provocativas contra la Revolución cubana, están siempre contra la voluntad de los pueblos.

Así se puso de manifiesto el pasado 7 de octubre 2017, cuando una representación de ese grupúsculo contrarrevolucionario se unió en Madrid a una manifestación de los partidos de derecha y de otros que se oponen a la decisión soberana de los catalanes de separarse del reino de España.

El pueblo de Cataluña votó libremente por la independencia, a pesar de la brutal represión policial ordenada por Mariano Rajoy, que dejó unas 800 personas heridas por los porrazos recibidos, sumado a las balas de goma que disparó la brigada especial de la policía.

Esas mujeres que acusan al gobierno cubano de “reprimirlas”, debieron haber participado en las manifestaciones de Cataluña para que conocieran lo que es realmente una represión, no de las que ellas se quejan cuando mujeres policías las levantan del suelo y las tienen que cargar hacia los autos patrulleros, por obstaculizar el tránsito en las calles. Jamás han recibido un balazo o los bastonazos que rompen cabezas y huesos, como sucede en España.

Dónde están los que acusan a Cuba de represión, entre ellos el inventado Observatorio Cubano de Derechos Humanos, con sede en Madrid, que no salió en defensa del pueblo catalán.

Como representante de las denominadas “Damas” en la manifestación madrileña, estaba la santiaguera Denia Fernández Rey, de visita en España y que fuera recibida en el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, por Antonio Pérez Hernández, director para  Iberoamérica, y en el Congreso de los Diputados por Teófilo de Luis Rodríguez, con quien habló sobre el nuevo acuerdo entre la UE y La Habana que será votado en la Cámara española el próximo 18 de octubre, al que se opone la contrarrevolución asalariada, como parte de las orientaciones impartidas por Estados Unidos para aislar a Cuba.

Nadie sabe quién sufragó los gastos de ese viaje, porque ella no trabaja y vive del dinero que paga Estados Unidos por hacer campañas anticubanas.

Las que supuestamente luchan por la libertad de expresión y pensamiento, ahora se manifiestan contra la decisión soberana del pueblo catalán.

Significativo es el silencio del expresidente de EE.UU. Barack Obama, pues en el caso de Cuba todas sus campañas estaban dirigidas a hacerle creer al mundo que la Revolución reprimía a los opositores, lo que reiteró el 17.12.2014, cuando anunció el restablecimiento de relaciones con La Habana.

En aquella ocasión expresó ante la prensa:

“…No me hago ilusiones con respecto a los continuos obstáculos a la libertad que aún enfrenta el ciudadano cubano común. Los Estados Unidos consideran que ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche. Continuaremos apoyando a la sociedad civil allí”.

Es el “democrático” gobierno español que dicta lecciones a Cuba sobre derechos humanos, y ahora acosa, arresta y golpea salvajemente a sus ciudadanos solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche.

Ni Washington, otros gobiernos europeos, ni el Parlamento europeo, condenan las inhumanas golpizas a pacíficos manifestantes.  Es como si esos 800 heridos y miles de arrestados no fueran personas con derecho a ejercer su derecho universal a expresarse libremente en las urnas.

¿Será que solo varias docenas de cubanos pagados por Estados Unidos, son los únicos que reciben apoyo mediático de los yanquis a pesar de que nunca han derramado una gota de sangre?

¿Qué expresará el gobierno de España en sus próximas reuniones bilaterales con la parte cubana sobre los derechos humanos?

Volverán a exponer su “preocupación” por ese tema y exigirle a Cuba “altos estándares en materia de Derechos Humanos, entre ellos el libre acceso a los medios de comunicación”, como afirmó la europarlamentaria española Elena Valenciano, el pasado 30.05.2017 en los debates parlamentarios sobre Cuba, cuando expresó:

“…la mayoría de los grupos quieren ver cambios en Cuba, una transformación del sistema político cubano y, sobre todo, ver una mejora de los cubanos, porque no todos quieren seguir el mismo camino”.

¿Con qué moral la asalariada Denia Fernández Rey, va a decirles a los españoles que integran el Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Francisco de Vitoria, que en Cuba las reprimen y violan sus derechos, cuando todas las Damas de Blanco están regordetas, viven tranquilamente sin necesidad de trabajar, sus hijos asisten gratuitamente a las escuelas cubanas y reciben atención médica sin costo alguno, a pesar de que ellas trabajan para una potencia extranjera?

Los españoles tienen que sudar mucho para ganarse el pan de cada día y costear la educación y salud de sus hijos, porque el gobierno de Rajoy redujo los presupuestos en esas esferas, penurias que desconocen las mal llamadas Damas de Blanco.

58 años haciendo lo mismo parece que no bastan para aprender que los cubanos escogieron soberanamente el camino que desean, arreglado y corriendo errores sin que nadie desde otros países le impongan doctrinas que afecten su independencia.

Por eso José Martí afirmó:

“En los pueblos dueños de sí mismos, el derecho ha de ser popular”.

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Advierten reconocidos siquiatras y sicólogos que es un error tratar a Donald Trump como si fuera normal


El corresponsal del periódico La Jornada, David Brooks, publicó un interesante artículo el pasado viernes 29 de septiembre de 2017, donde asegura:

Más de 20 reconocidos expertos publicaron el libro The dangerous case of Donald Trump, en el cual cumplen con su deber de advertir sobre el peligro que el estado de salud del Presidente, representa para el país y el mundo. Aclaran los autores del texto que no buscan un diagnóstico pleno del gobernante, sino que sólo evalúan su peligrosidad, con una mezcla tóxica.

Donald Trump padece una condición mental que lo vuelve un peligro claro y presente para el país y el mundo, advierten unos 27 reconocidos expertos en salud mental en un nuevo libro que será publicado la próxima semana en Estados Unidos.

Trump está mentalmente enfermo de manera peligrosa, afirman siquiatras, sicólogos y expertos en salud mental en The dangerous case of Donald Trump (El peligroso caso de Donald Trump). Argumentan que, justo por el peligro que representa para Estados Unidos y el mundo, en este caso no aplican las normas y reglas de gremios de su profesión, como la Asociación Americana de Siquiatría, que prohíben el diagnóstico público de figuras públicas que no están directamente bajo el cuidado de un profesional de salud mental.

Afirman, que el principio del deber de advertir impera en este caso, donde el peligro a otros que representa un individuo con problemas de salud mental debe ser anunciado para cumplir con la guía de la conducta profesional, la “responsabilidad por la vida humana y el bienestar”.

Colectivamente advertimos que, a cualquiera tan mentalmente inestable como Trump, simplemente no se le debería confiar los poderes de vida y muerte de la presidencia, escriben en el prólogo del libro la doctora Banda X. Lee, de la Escuela de Medicina de la Universidad Yale, y Judith Herman, de la Escuela de Medicina de Harvard. Ambas insisten en que están evaluando la peligrosidad de Trump y no buscando hacer un diagnóstico pleno del individuo.

Los autores del texto ofrecen toda una gama de etiquetas sicológicas para describir el estado mental de Trump, varios de ellos se centran en el concepto de narcisismo maligno (concepto desarrollado por el sicólogo humanista Erich Fromm, para evaluar a Hitler y sus seguidores).

Creemos que Trump es el hombre más peligroso en el mundo, escribe en el sicólogo Philip Zimbardo, profesor emérito de la Universidad de Stanford, uno de los autores que contribuyen al libro editado por la doctora Lee.

Lance Dodes, profesor retirado de siquiatría en Harvard, escribe que las características sociopáticas de Trump son innegables y crean un peligro profundo para la democracia y seguridad de Estados Unidos, y pronostica que sólo empeorará con el curso del tiempo.

El doctor James Gilligan, argumenta que el punto principal para los expertos en esta evaluación, no es si el Presidente padece de una enfermedad mental, sino evaluar si representa un peligro para otros, y ese análisis se puede hacer sin examinar al individuo, sólo por analizar su comportamiento público.

Más aún, algunos argumentan que un presidente puede sufrir una enfermedad mental y no ser peligroso; algunos citan un famoso estudio de los 37 presidentes estadunidenses hasta el año 1974, que concluyó que 50 por ciento de ellos tenía problemas mentales. Pero afirman que en el caso de Trump, sus múltiples problemas mentales están combinados en lo que uno llamó una mezcla tóxica altamente peligrosa.

Gilligan, profesor de siquiatría en la Universidad de Nueva York y experto en violencia, argumenta que no advertir al público que Trump es extremadamente peligroso, de hecho, y por mucho el presidente más peligroso de nuestras vidas, sería no cumplir con el deber profesional de advertir a las víctimas potenciales, cuando identificamos señales y síntomas que indican que alguien es peligroso a la salud pública.

Agrega que, al guardar silencio, “apoyamos pasivamente y cometemos el error peligroso y naif de tratarlo como si fuera un presidente ‘normal’ o un líder político ‘normal’. No lo es, y es nuestro deber decirlo”, escribió el reconocido experto en estudios sobre la violencia y asesor del Tribunal Internacional de Justicia y la Organización Mundial de la Salud, entre otras.

Robert Jay Lifton, sico-historiador famoso por sus estudios sobre la mentalidad de doctores nazis y las condiciones en conflictos como Vietnam, profesor emérito de la Universidad de Columbia y otro de los colaboradores del libro, comentó en entrevista con Bill Moyers, que: “el presidente estadunidense tiene un poder particular. Esto hace que Trump sea el hombre más peligroso del mundo, tanto porque tiene su dedo en el gatillo nuclear como porque su mente está estacionada en la realidad solipsista. Las dos cosas son una combinación espantosa”.

Añadió: “la realidad solipsista, es donde el individuo sólo es capaz de abrazar una realidad que tiene que ver con él mismo y la percepción y protección de su propio ser. Y que un presidente esté tan enredado en esta realidad solpsista aislada no podría ser más peligroso para el país y para el mundo”.

A la vez, Lifton también advierte –en su introducción a este libro– de la normalidad maligna, donde algo destructivo y peligroso es presentado como algo normal, y que en el caso de esta presidencia se tiene que hacer todo para evitar eso, al confrontar lo maligno y darlo a conocer.

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Estados Unidos nunca respeta la Convención de Viena


Por Arthur González.

Como fórmula de bajo costo para justificar los inexistentes ataques acústicos que inventaron contra La Habana, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, argumentó que “Cuba no cumple con lo dispuesto en la Convención de Viena de 1961”, aseveración que indigna, pues sí algún país no respeta dicha Convención es precisamente  el que representa.

 Para refrescarle a Rex W. Tillerson su mala memoria, es importante mencionar las permanentes violaciones de Estados Unidos en ese Convenio en cuanto a Cuba, tales como:

Artículo 3-e. Fomentar las relaciones amistosas y desarrollar las relaciones económicas, culturales y científicas ente el Estado Acreditante y el receptor.

Estados Unidos ni fomenta ni permite que organizaciones privadas y No Gubernamentales lo hagan, por el contrario, mantiene su guerra económica contra Cuba desde hace más de medio siglo y sanciona a quien se atreva a violar sus decisiones.

Artículo 27-4. Los bultos que constituyan la valija diplomática solo podrán contener documentos diplomáticos u objetos de uso oficial.

El gobierno de los Estados Unidos ha dado un uso indebido a las valijas diplomáticas durante años en sus envíos a la misión en La Habana y al parecer como el actual Secretario de Estado no es diplomático de carrera, sino a la carrera por venir del mundo empresarial, desconoce que la USAID entre 1996 y 2006 aprobó un millonario presupuesto para subvertir el orden constitucional cubano.

Amparado en ese presupuesto y empleando la valija diplomática enviada a la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, introdujo de forma ilegal 385 mil libras de medicinas, alimentos, ropa, folletos, libros y otros impresos que difamaban del proceso revolucionario, para que los contrarrevolucionarios financiados por ellos, los repartieran entre los llamados “disidentes”.

Además, enviaron en esas valijas diplomáticas más de 23 mil radios de onda corta y larga, con el fin de que se escucharan las transmisiones ilegales de la mal llamada Radio Martí y 287 mil 931 libros contrarrevolucionarios, según informes oficiales.

En esas mismas valijas diplomáticas enviaron a La Habana el cartel lumínico colocado en la fachada de edificio, para provocar al pueblo cubano, algo insólito y que jamás hubiesen permitido que se instalara en la Sección de Intereses de Cuba en Washington.

Memorandos oficiales aseguran que el volumen anual de envíos a su Sección de Intereses, entre el 2000 y el 2005, alcanzó  las 70,5 toneladas, de las cuales el 70 % fueron destinadas a la contrarrevolución interna.

Mucha sangre fría demostró Cuba para no expulsar a todos los diplomáticos yanquis y cerrar dicho antro de subversión.

Artículo 41-1. Sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, todas las personas que gocen de ellos deberá respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor y está obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado.

Estados Unidos interpretó dicho artículo al revés. Desde 1977 cuando abrieron su Sección de Intereses, no ha hecho otra cosa que inmiscuirse en los asuntos internos de Cuba con fines subversivos, desde el reclutamiento de cubanos y su abastecimiento de inteligencia en el territorio nacional, hechos denunciados públicamente en 1987, hasta organizar, instruir y abastecer a los elementos contrarrevolucionarios creados y financiados por ellos.

Es usual que diplomáticos estadounidenses y oficiales de la CIA con fachada de diplomáticos, participen en actividades contra la Revolución, en viviendas de elementos financiados con parte de los 20 millones que asigna anualmente el Departamento de Estado para tales propósitos.

Artículo 41-3. Los locales de la misión no deben ser utilizados de manera incompatible con las funciones de la misión tal como están enunciadas en la presente Convención, y en otras normas del derecho internacional general o en los acuerdos particulares entre los Estados.

Si algún artículo viola Estados Unidos consuetudinariamente, es precisamente este.

Basta recordar las clases, reuniones, seminarios y otras actividades que diplomáticos yanquis celebran es sus residencias y en el llamado Eagle Bar, muchas de ellas publicadas en Internet, como los cursos para formar periodistas dependientes de sus orientaciones y sueldo.

No satisfechos con ese local, hace décadas inauguraron tres centros ilegales para la formación de “disidentes”, bautizados con los nombres de Eleonor, Franklin y Benjamín, los que para mayor violación poseen antenas satelitales sin contratos con empresas de telecomunicaciones cubanas, a la vista de los transeúntes.

¿Tendría paciencia el Departamento para soportar similares violaciones en la misión diplomática cubana? Muy difícil de imaginar.

Desparpajo máximo del flamante Secretario de Estado designado por el presidente Donald Trump, al argumentar supuestas violaciones por parte de Cuba de la maltraída Convención de Viena.

No hay país en el mundo que haya tolerado tantas provocaciones de Estados Unidos.

Todo es parte de un plan acordado entre Trump y Marco Rubio, representante de la mafia anticubana de Miami, con el objetivo de cerrar más el cerco sobre Cuba.

No hay precipitación en sus actos, sino premeditación, y la decisión de expulsar a los diplomáticos cubanos, paralizar la entrega de visas de todo tipo y alertar a los ciudadanos estadounidenses de no viajar a Cuba por seguridad y evitar daños a la salud, son las primeras de una escalada que pretende justificar las venideras, entre ellas romper relaciones nuevamente.

De los yanquis nada bueno se puede esperar, la política establecida por el presidente Obama, de un acercamiento para “promover la apertura positiva a la influencia externa en la misma forma que lo hicimos de forma tan efectiva con el antiguo bloque Soviético y en otros lugares”, como expresó Hillary Clinton, no fue del agrado de la mafia, porque Cuba mostraba lo alcanzado a pesar de la guerra económica y arruinaba sus campañas de falacias.

Si los cubanos vivieron 56 años sin relaciones, otras cifras igual de años no causarán más penurias, al final la solidaridad mundial será mayor y como dijera José Martí:

“Las luchas cansan menos cuando las corona la victoria”

 

Lecciones de democracia a la española


Por Arthur González.

Lo que el mundo observó el pasado 1ro de octubre del 2017 en Cataluña, fue la mejor lección de “democracia” al estilo de la derecha, a pesar de que se la pasan criticando a Cuba por tener un gobierno soberano y anti imperialista.

Funcionarios del gobierno de Mariano Rajoy, acusan a la Revolución de “violar” los derechos humanos y “reprimir” a los asalariados de Washington. Sin embargo, acaban de acometer una brutal represión contra el pueblo catalán, tan solo por querer ejercer su derecho al voto.

Allá no hubo “detenciones arbitrarias”, como le imputan a Cuba cuando se conduce a los “disidentes” que, siguiendo orientaciones de los yanquis, se acuestan en medio de las calles para crear desordenes públicos y hacerse las víctimas del régimen cuando los cargan para despejar la vía publica.

En Cataluña, Rajoy ordenó reprimir sin piedad a un pueblo pacífico que solo hacia filas en los colegios electorales. La represión fue salvaje y criminal, dejando a miles de heridos, solo porque desde Madrid consideraron que Cataluña no tiene derecho a su independencia.

¿Se olvidó Rajoy que España apoyó el desmembramiento de Yugoslavia y posteriormente el de la URSS?

Esas divisiones sin eran de la conveniencia de Estados Unidos y de la OTAN, había que debilitar a los países socialistas a todo costo para que no fueran un adversario con fuerza.

¿Dónde está el presidente del Parlamento Europeo, ese que apoyaba con vehemencia al megalómano cubano Guillermo Fariñas, a quien entregaron el manipulado premio Sajarov para hacerlo un “héroe”?  Ahora hace silencio cómplice y no defiende los derechos del pueblo catalán contra el inhumano accionar de la policía española.

¿Se habrá quedado muda Elena Valenciano, eurodiputada y dirigente del Partido Socialista Obrero Español, PSOE, esa que el pasado 30.05.2017, durante su intervención en los debates del Parlamento Europeo, expresó:

“Es necesario exigirle a Cuba altos estándares en materia de Derechos Humanos, entre ellos el libre acceso a los medios de comunicación, porque la mayoría de los grupos “disidentes” quieren ver cambios en Cuba. Es evidente, quieren ver una transformación del sistema político cubano y, sobre todo, ver una mejora de los cubanos, con un estándar común a todos”.

¿Por qué no apoya a Cataluña para que todos tengan la libertad de escoger el camino que la mayoría desee, sin represión por solo ejercer su derecho al voto? Ahora es el momento de alzar su voz para que los catalanes no sean agredidos por la policía al servicio de Rajoy y no del pueblo, para eso es miembro del Partido Socialista Obrero Español.

¿Estarán escondidos bajo la cama los eurodiputados Luis De Grandes e Ignacio Salafranca, que no acusan a Rajoy de violar los derechos humanos como hacen constantemente contra Cuba?

Y qué decir del engendro creado con dinero de la mafia terrorista anticubana de Miami, el “Observatorio Cubano de Derechos Humanos”, OCDH, radicado en Madrid, cuya obstinación enfermiza es satanizar a la Revolución cubana y acusarla de “violar de los derechos humanos”. ¿No saldrán a defender al pueblo catalán al que se le violan todos sus derechos ciudadanos?

Es la mejor ocasión para que el nuevo presidente de la Junta Directiva del OCDH, el economista cubano residente en España, Elías Amor Bravo, demuestre que realmente lucha por los derechos humanos.

Lo mismo debería hacer la presidenta saliente, Elena Larrinaga, nacida en Cuba y nacionalizada española, esa que tanto veneno destila contra la isla y se exhibe con los asalariados de Miami, para ejecutar campañas contra la Revolución.

Todos callan pues están de acuerdo con las acciones acometidas por la policía, porque cuando hay que cerrar filas para no perder el poder, todo lo que se haga vale, aunque tengan que morir personas inocentes o salir mal heridas. Los que pretendan exigir independencia tienen que recibir una lección de golpes y sangre, para que no lo intenten nuevamente.

El17.12.2014 con total desfachatez el presidente Barack Obama, afirmó en su discurso por el restablecimiento de relaciones diplomáticas con La Habana:

“…No me hago ilusiones con respecto a los continuos obstáculos a la libertad que aún enfrenta el ciudadano cubano común. Los Estados Unidos consideran que ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche […] Continuamos pensando que… los ciudadanos deben tener la libertad de participar en los procesos políticos”.

Estados Unidos no le dice a España lo que esputan sobre la Revolución cubana, por eso Rajoy fue a Washington a consultarse con Donald Trump.

En Cuba el pueblo tiene el derecho a postular y elegir a sus delegados al Poder Popular, en Cataluña se apalea y arresta por solo querer ejercer ese derecho universal.

El sistema capitalista ataca sin piedad a todos los que pretendan levantar su voz para realizar cambios de régimen, eso no se permite ni tolera, por eso son las inhumanas represiones que ejecutan sus fuerzas antimotines, pero ante esas no hay campañas propagandísticas, ni hay condenas en organismos internacionales. Para los reprimidos no hay premios internacionales.

Cuando gobiernos corruptos y represivos desaparecen a jóvenes, obreros y campesinos que luchan por mejoras sociales, no hay resoluciones del parlamento europeo y menos aún posiciones comunes, como hicieron contra la Revolución cubana, esa que no se somete a los dictados de Washington, ni tiene un gobierno aceptable para ellos.

No hay una sola declaración del Departamento de Estado yanqui a favor del joven argentino Santiago Maldonado. Para los mapuches que luchan por el respeto a sus derechos no hay premios.

España ha dado la mejor lección de “democracia”, esa que los cubanos no desean, porque de libertad y derechos no tiene ni puntos ni comas.

Es conveniente que Cataluña recuerde lo que expresó José Martí:

“Los derechos se toman, no se piden, se arrancan, no se mendigan”.

Se abre paso la verdad sobre Cuba


Por Arthur González.

No hay nada mejor que un día tras otro para esperar, con mucha paciencia, el descorrer de cortinas donde se oculta la verdad. Uno de los mejores ejemplos es la historia de Cuba.

Documentos elaborados por el Consejo Nacional de Seguridad de Estados Unidos, la CIA y el Departamento de Estados, se desclasifican cada año y en ellos se palpa la verdad de planes y operaciones encubiertas ejecutadas de forma permanente para intentar destruir la Revolución socialista, e incluso para asesinar a Fidel Castro Ruz.

Estados Unidos se autoproclama “campeón y paladín de principios democráticos, derechos humanos y reformas en el mundo”, pero en la práctica es el mayor violador de todos los derechos conocidos, desde los humanos, la democracia, el libre pensamiento, la salud, la igualdad social y de géneros, hasta el derecho a la vida.

La prueba es que ellos planifican asesinar cuando no soportan que alguien ostente una ideología diferente, no se someta a sus dictados y exprese con valentía sus ideas, como han hecho contra decenas de líderes en el mundo que les molestan, por movilizar las masas hacia otra posición ideológica.

Para dar fe de esas acciones criminales, el diario miamense Nuevo Herald, publicó recientemente un artículo que desempolva las acciones cometidas por dos delincuentes que cumplen sanción por tráfico de drogas y lavado de dinero, los cuales también participaron en planes para asesinar a Castro, pero por dicho delito no fueron condenados.

De acuerdo con el mencionado trabajo periodístico, Willie Falcón y Sal Magluta, contrabandistas de drogas que colaboraron con uno de los carteles colombianos, en la década de los años 90 del pasado siglo XX, emplearon cientos de miles de dólares de sus ganancias para que terroristas cubanos radicados en Miami llevaran a cabos planes de asesinar a Fidel Castro, propósitos, que asegura el Nuevo Herald, conocían funcionarios de la policía miamense.

Falcón nació en Cuba y junto a Magluta apoyó financieramente a terroristas cubanos de Miami, para la compra de armas, otros insumos y actividades ilegales contra otra la Isla, que incluían planes de asesinato, lo que fue apoyado por la CIA, según informes escritos y testimonios de personas que estuvieron familiarizadas con el caso.

Jamás el gobierno de Estados Unidos impidió dichos planes, por el contrario, los permitió y estimuló, a pesar de que Cuba denunció constantemente tales actividades y publicadas durante años en Granma, diario oficial del Partido Comunista.

La manipulación mediática contra la Revolución cubana, califica a los terroristas como “grupos anticastristas en el exilio”, a pesar que sus tareas y actos son similares a los ejecutados por grupos terroristas islámicos, y muchos de ellos son prófugos de la justicia cubana por actividades terroristas al servicio de la CIA.

Hoy camina libremente por las calles de Miami el asesino y agente CIA, Luis Posada Carriles, autor de la voladura de un avión civil cubano que en 1976 causó la muerte de 73 personas, así como de bombas colocadas en varios hoteles de La Habana, donde resultó muerto un turista italiano.

Si alguien hubiera ejecutado un crimen similar contra un avión de Estados Unidos, estuviera ejecutado en la silla eléctrica, pero como fue contra Cuba, Posada es “un luchador por la libertad”.

Eso es lo que el presidente Donald Trump debe conocer y ser consecuente con sus palabras de condena al terrorismo, pero, por el contrario, se reunió en Miami, el pasado 16.06.2017, con varios de esos terroristas que tienen sus manos manchadas de sangre de personas inocentes y ahora les concede las peticiones de cerrar aún más el cerco económico contra el pueblo de Isla, con la esperanza de que se culpe al sistema socialista de las penurias.

Viejos documentos de 1967 y 1968, reflejan situaciones similares, cuando existían presiones en el Gobierno yanqui para un cambio de política hacia la mayor de las Antillas.

En uno de ellos de Henry D. Owen, presidente del Comité de Planificación Política del Departamento de Estado, remitido el 02.05.1967 al Secretario de Estado, Dean Rusk, donde aseguraba:

“Las medidas de rechazo económico y aislamiento político a través de las acciones de la OEA, contribuyen a crearle dificultades a Castro, pero no han sacudido su control sobre el poder” […] Después de seis años, vale preguntarse si esta política será la mejor para hacer avanzar nuestros intereses nacionales, bajo las condiciones que puedan prevalecer en el futuro. La revisión de nuestra política podría concluir en que [···] no se requiere un cambio fundamental, pero se podrían explorar varias estrategias alternativas… aplicar una presión considerablemente creciente sobre el régimen de Castro y estudiar las posibilidades y riesgos en la búsqueda de cierto acomodo”.

Hubo oponentes a ese Programa que señalaron:

“No es el momento más propicio, ya que las dificultades económicas de Cuba y las señales del creciente descontento, indican que las penurias tienen un efecto real y es mejor mantener las presiones a fin de lograr el derrumbe del socialismo”.

Evidentemente Trump y sus asesores retoman ese criterio después de la devastación del huracán Irma, conociendo que las limitaciones de recursos se harán visibles en la población y sueñan con una sustitución de sistema desde adentro, teniendo en cuenta el cambio generacional que se avecina.

Eso generó la inventada historieta de los supuestos ataques acústicos, para justificar un grupo de otras acciones que implementarán en las próximas semanas, todas dirigidas a ocasionar mayores carencias de recursos financieros a Cuba, con la idea de incentivar protestas populares, para lo cual orientan a sus asalariados en la Isla.

Algún día conoceremos quien la inventó y otros detalles, pero una vez más tropezarán con la misma piedra, cuales burros obcecados con el socialismo cubano.

Por esas razones alertaba José Martí:

“Por este mundo hay que andar con la espada en una mano y el bálsamo en la otra; que desconfiar es muy necesario”.

 

 

Final de una historieta


Por Arthur González.

Todo lo que comienza culmina y así parece ser con la historieta creada por el Departamento de Estados, relacionada con supuestos “ataques acústicos” contra solo algunos de sus diplomáticos acreditados en La Habana.

En lo que pudieran ser uno de los capítulos conclusivos de su inventada historia, nada fácil de creer y refutadas por altos especialistas estadounidenses y cubanos en otorrinolaringología y neurociencias, en horas de la mañana del 29.09.2017, el Gobierno de Estados Unidos informó su decisión de retirar a todo su personal “no esencial” de su embajada en Cuba.

El argumento esgrimido es el fabricado “ataque acústico” sufrido por al menos 21 estadounidenses acreditados en la Habana, a pesar de que ni ellos mismos lo han podido comprar, y no muestran interés en que una comisión médica conjunta estadounidense-cubana, examine a los “afectados” para llegar a una determinación de las “causas” de los síntomas que dicen padecer.

Desde que se inició la campaña de prensa, ampliamente divulgada por la prensa oficialista yanqui, se vía a las claras que el fin perseguido era poder justificar ante la opinión pública de Estados Unidos y la internacional, la decisión de medidas drásticas, algo que Donald Trump, durante su discurso el 16.06.2017 ante la mafia terrorista anticubana en Miami, afirmó que echaría atrás los pasos dados por la administración de Barack Obama con Cuba, haciéndole nuevamente el juego a esa mafia que en 58 años no logró ningún resultado, como aseguró el comunicado de la Casa Blanca el 17.12.2014, al anunciar el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba.

Es sabido que Obama no eliminó la guerra económica, ni el financiamiento a la contrarrevolución interna, ni la Radio y la TV Martí, ni la Ley de Ajuste cubano, sancionó como nunca antes a los bancos extranjeros que hacían transacciones con Cuba y se negó rotundamente a tratar el tema de la base naval que tienen en el territorio cubano de Guantánamo.

Las medidas aprobadas sobre el comercio, solo están dirigidas al sector privado y declaró reiteradamente que su objetivo era fortalecer la “sociedad civil” cubana para erosionar el sistema socialista desde adentro.

En cuanto a la ampliación que hizo a las licencias de viajes a Cuba, tiene como fin subvertir ideológicamente al pueblo cubano y eso lo afirmó Obama cuando expresó:

Nuestras políticas en materia de viajes y remesas están ayudando a los cubanos, al brindarles nuevas fuentes de información, oportunidades de trabajar como autónomos y acceso a bienes de propiedad privada, además de fortalecer a la sociedad civil independiente. Estas medidas servirán para fomentar aún más los contactos personales, respaldar con mayor fuerza a la sociedad civil en Cuba. Nuestros esfuerzos se enfocan en promocionar la independencia de los cubanos para que no tengan que depender del estado cubano”.

Cuba aceptó el reto porque tiene cosas que mostrarles a los norteamericanos que no conocen, debido al bloqueo que hace su gobierno sobre la realidad de la Revolución desde 1959, mediante cruzadas mediáticas.

Los acuerdos firmados entre ambas naciones, y aunque favorecen a las dos partes, es Estados Unidos quien le saca más provecho por ser de su interés de seguridad nacional, como el tráfico de personas, de drogas, el uso de internet y otras similares.

Lo interesante de la actual decisión de Trump, es conocer si entre el personal que retirará estarán oficiales de la CIA, la NSA y otras agencias de inteligencia, plazas que se incrementaron para ejecutar labores no acordes con sus cargos y expuesto claramente por Obama al anunciar la apertura de su embajada en La Habana, cuando dijo:

“Podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la Isla, esto incluirá al gobierno cubano, la sociedad civil y los ciudadanos cubanos que buscan alcanzar una vida mejor”.

Fue ese presidente de Estados Unidos quien reveló para qué crecerían en personal especializado en temas de subversión política en su misión diplomática en Cuba, porque para Estados Unidos “sociedad civil”, en buena medida son los elementos contrarrevolucionarios que financian con parte de los 20 millones de dólares que asigna la Casa Blanca cada año.

Por tanto, habrá que esperar los capítulos finales de esta historia de “ataques acústicos”, pero es muy difícil que la CIA y otras agencias de inteligencia, permitan rebajar su personal en Cuba, porque esa mala experiencia ya la sufrieron cuando el presidente Dwight Eisenhower, decidió en 1961, romper relaciones diplomáticas, quedando la CIA fuera del juego y por eso tuvo que recurrir a las alianzas con sus homologas de la OTAN y algunos gobiernos latinoamericanos para poder atender a su amplia red de agentes secretos que tenían en el territorio cubano.

Al parecer a esos oficiales no les hace daño los “rayos invisibles” y no tienen temor a enfermarse, al final ellos están inmunizados por ser parte de los guionistas.

Trump, repite los errores de sus antecesores para hacerle gracias a una mafia anticubana,  que cada día está más sola y desprestigiada, mientras Cuba con toda paciencia y mucha soberanía, observará con tranquilidad e inteligencia como la Casa Blanca da por terminada su historieta, porque la actual ya no tiene más de donde inventar.

Iluminado fue José Martí cuando escribió:

“Las causas reales destruyen las hipótesis”.

Motivos de Donald Trump para calificar a Venezuela y Cuba como regímenes represivos


Por Arthur González.

El mundo escuchó con atención el primer discurso de Donald Trump ante la Asamblea General de la ONU, y al final la decepción fue total.

Su intervención fue irracional y belicista, sin explicar sus motivos para calificar a Venezuela y Cuba como “regímenes represivos”, bajo la “dictadura” socialista inaceptable del presidente venezolano Nicolás Maduro, y al cubano como “corrupto y desestabilizador”.

La realidad es que Estados Unidos no soporta países con sistemas diferente al de ellos, a pesar de que afirman que: “los ciudadanos deben tener la libertad de participar en los procesos políticos, gozar de democracia y derechos humanos”.

¿Por qué razones Cuba y Venezuela no puede escoger un camino socialista para sus pueblos, bajo el principio de libertad y democracia?

Sencillamente porque  que puedan exhibirle al resto de los pueblos, especialmente de Latinoamérica, por considerarlo un mal ejemplo que afectaría el poder imperial.

Así lo expusieron especialistas del Council on Foreign Relations, al afirmar en 1999:

La oposición de EE.UU. a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

El interés por crear matrices de opinión negativas a todo lo que huela a socialismo, está basada en las insuficiencias del sistema capitalista que posee Estados Unidos, algo puesto de manifiesto ante la crisis de los ciudadanos que lo han perdido todo por el azote del huracán Irma, muy diferente a los cubanos que, si tienen total apoyo del gobierno, ese que Trump califica como una dictadura.

Mientras en Miami, un numeroso grupo de personas, entre ellos adultos de la tercera edad con graves enfermedades y niños que no fueron evacuados previamente a la llegada del huracán, debido a la ausencia de un sistema que se preocupe ante todo por el ser humano, se ven obligados a dormir en automóviles y en la calle sin apoyo gubernamental, en Cuba la defensa civil evacuó oportunamente a un millón 738 mil personas hacia lugares seguros.

El régimen cubano, ese que acusa Trump de dictadura corrupta, ofrece alimentación y atención médica gratuita, además de organizar brigadas artísticas para atenuar el estrés postraumático de adultos y niños que lo han perdido todo.

Esa preocupación jamás la podrá llevar a cabo un sistema capitalista, pues el dinero es lo principal y los seres humanos no cuentan.

Prueba de ello es lo sucedido a los residentes en las Civic Towers de Miami, que se han visto obligados a soportar en las calles el fuerte sol y la lluvia, solo con la escasa ropa que pudieron a sacar de sus apartamentos, sin atención médica ni preocupación de las autoridades.

El alcalde de Miami, Tomás Regalado, ni la comisionada de Miami-Dade, Audrey M. Edmonson, han resuelto el futuro de esos y otros tantos desamparados, porque el sistema capitalista no tiene mecanismos para ello.

El socialismo es lo opuesto, en Cuba los secretarios del Partido y los presidentes del Poder Popular en cada provincia afectada por el huracán, no descansan buscándole soluciones a los problemas, levantar casas temporales, repartir ayuda, priorizar la reparación de escuelas, hospitales, policlínicas, comunicaciones, electricidad y alimentación, a fin de devolver lo antes posible la normalidad de pueblos y ciudades.

Ese gobierno socialista “corrupto y desestabilizador”, movilizó de inmediato al Ministerio de la Construcción con 20 mil 400 constructores y 855 máquinas ingenieras, más cientos de camiones, para ejecutar labores de resarcimiento constructivo, limpieza urbana y de carreteras, reparación de viales, puentes y alcantarillas, más la reparación de viviendas o construcciones temporales donde los pobladores puedan tener condiciones para vivir humanamente.

Lo mismo hizo con las empresas eléctrica y de telecomunicaciones.

Muy distinta es la situación de los miamenses, pues el Alcalde Tomás Regalado, declaró públicamente que no tiene disponibilidad de albergar a los que se han quedado sin sus apartamentos en las Civic Towers, y su homólogo, el alcalde de Miami-Dade, Carlos Jiménez, no aparece para darle frente a la grave situación de sus electores.

Mientras Miami tiene que enfrentarse a esa cruda realidad brindada por el sistema capitalista, la noticia de principales diarios reflejaba que cinco abogados corruptos del sur de la Florida y cinco de sus cómplices, fueron arrestados por estar complotados para estafar a sus víctimas, por lo que ganaron más de medio millón de dólares.

El sistema de Estados Unidos no puede compararse con el de Cuba y el de Venezuela, donde sus programas sociales de salud, educación, cultura y atención al ser humano gratuitamente es lo más importante, por eso la reacción de Trump de que hay que hacer lo indecible por derrocarlos.

Sin embargo, para espiar al mundo si les sobra el dinero, porque el imperialismo yanqui tiene que saber lo que dicen, piensa y actúan los demás.

Documentos recientemente conocidos, revelan que Estados Unidos espía a 193 países y varias organizaciones, incluida la ONU, el Mercosur y el Vaticano.

De esa intromisión violadora de todos los principios que Estados Unidos no habla, no se escapan la Unión Europea, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo, la Liga Árabe, la Organización de Países Exportadores de Petróleo y el Mercosur, entre otras organizaciones internacionales.

EE.UU. espía a la alianza petrolera entre Venezuela y varios países de América Central y del Caribe, Petrocaribe, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Coordinadora Continental Bolivariana y los Hermanos Musulmanes de Egipto, más otras organizaciones políticas nacionales.

Al final el desestabilizador, corrupto y represivo es el gobierno de Estados Unidos, quien siembra terror y muerte, sin ocuparse de sus desamparados.

Ante situaciones semejantes afirmó José Martí:

“No se ha de ofender a aquellos a quienes no puede vencerse”.