Hechos que hablan por sí solos


Por Arthur González

Algunas señales indicaban que estaba gestándose nuevamente una conjura contra Cuba con el empleo de la iglesia, mediante provocaciones del sacerdote católico José Conrado Rodríguez Alegre, de larga data de vínculos con la mafia terrorista de Miami, entre ellas la misa ofrecida fuera de todo contexto religioso en la vivienda de Berta Soler, de las “Damas” de Blanco y días después la reunión con otros “disidentes”, para lo cual viajó desde Trinidad 347 kilómetros.

A esas acciones sumó el sacerdote Castor Álvarez, que oficia en la provincia de Camagüey, ubicada a 553 kilómetros de la Habana.

Siguiendo las huellas dejadas en sus provocaciones diseñadas desde Estados Unidos, surge otro hecho que llama la atención y es la posición asumida por el Obispo de la provincia de Cienfuegos, Domingo Oropesa, quien de forma inusual remitió una carta al Arzobispo de La Habana, para interceder por un contrarrevolucionario en proceso jurídico por violaciones de las leyes cubanas.

Para no dejar imprecisiones de que tal estrategia está en marcha, en días recientes el Secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, presentó el informe que confecciona el Buró de Democracia, Derechos humanos y Asuntos Laborales de su Departamento, sobre la libertad religiosa en el mundo, correspondiente al 2016.

Los amos de la tierra asumen el derecho de decidir donde se actúa bien o mal, como si tuvieran moral para ser los jueces del planeta.

En ese informe afirman que “el Gobierno y el Partido Comunista de Cuba, supervisan a los grupos religiosos a través de la Oficina de Asuntos Religiosos en el Ministerio de Justicia y controlan la mayoría de los aspectos de la vida religiosa en la isla”.

En total injerencia en los asuntos de Cuba, Estados Unidos a través de su embajada en la Habana sostuvo reuniones con funcionarios de la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido, para “discutir el proceso de inscripción de nuevas organizaciones religiosas e investigar sobre los derechos de los grupos no registrados a practicar su religión”.

Por supuesto, ese interés está dado en que Estados Unidos es donde se engendran esos nuevos grupos religiosos, que tienen un corte bien diferente al de religiones protestantes tradicionales presentes en la sociedad cubana.

No fue por gusto la “preocupación” de los funcionarios del Departamento de Estado en esas nuevas denominaciones, casi todas portadoras de valores no acordes con las tradiciones del pueblo cubano, que inculcan principios enajenantes. En los propios Estados Unidos confrontan serios problemas.

El gobierno estadounidense no se oculta para ejecutar acciones en Cuba que pretenden desmontar el sistema socialista y desmovilizar al pueblo. Por ese motivo, el embajador Itinerante para la Libertad Religiosa Internacional y el Representante Especial para la Religión y Asuntos Globales, viajaron a la Isla y se reunieron con líderes de los grupos religiosos católicos, protestantes y minoritarios, para hablar sobre el ambiente de libertad religiosa en el país.

No satisfechos con la libertad que Cuba les ofreció como prueba de buena voluntad, el propio informe del Departamento de Estado afirma que su embajada en La Habana “permaneció en estrecho contacto con grupos religiosos, incluyendo la facilitación de intercambios entre delegaciones visitantes y los grupos religiosos en el país”.

A pesar de ello, en sus declaraciones públicas el gobierno de Estados Unidos exigió al gobierno cubano que “respete las libertades fundamentales de sus ciudadanos, incluida la libertad de religión”.

Todas las acusaciones efectuadas contra Cuba, provienen de organizaciones radicadas en Estados Unidos que no representan a la comunidad religiosa cubana, sino que son engendros con líneas políticas camufladas en los nuevos movimientos religiosos, poseedores de un fuerte financiamiento para su accionar cotidiano, algo que llama poderosamente la atención.

Entre esos que acusan a Cuba está la “ONG” Christian Solidarity Worldwide (CSW), que el pasado mes de enero informó que “de 2014 a 2015 hubo un aumento en las amenazas gubernamentales de cerrar iglesias. La mayoría relacionadas con amenazas de clausurar iglesias pertenecientes a las congregaciones de las Asambleas de Dios”.

Lo que no dijo es que eran iglesias ilegales con construcciones sin los permisos establecidos, algo que Estados Unidos tampoco se permite.

Otro caso divulgado en sus campañas anticubanas fue el de un supuesto investigador de la organización caritativa Open Doors, quien aseguró que “los cristianos cubanos fueron acosados y sujetos a estricta vigilancia y discriminación, incluyendo el encarcelamiento ocasional de sus líderes”.

Una idea clara de cómo está estructurada la cruzada mediática, se observa en la reseña divulgada por The Morning Star News, agencia de noticias cristiana, respecto a la sentencia de arresto domiciliario por un año, al pastor Juan Carlos Núñez por perturbar la paz ciudadana.

Dicho pastor empleaba para sus sermones dominicales, potentes altavoces que causaban daño auditivo en el vecindario debido al insoportable ruido, haciéndole la vida imposible a los ciudadanos de los alrededores y oponiéndose a bajar el volumen, por lo que fue acusado por toda la vecindad.

¿En qué país se le permite a una iglesia o individuo hacer semejante ruido?  Esa es la muestra de la manipulación contra Cuba.

El informe de Rex Tillerson, reconoce que:

No se reportaron acciones significativas de la sociedad que afectaran la libertad religiosa, los grupos religiosos informaron que sus líderes continuaron viajando al extranjero para participar en intercambios de dos vías entre las comunidades religiosas locales y las de otros países. La mayoría de los grupos religiosos continuó reportando mejoras en su capacidad para atraer nuevos miembros sin interferencia del gobierno y una reducción en la interferencia gubernamental en la realización de sus servicios”.

No obstante, Estados Unidos insiste en sus declaraciones públicas en que Cuba tiene que respetar las libertades fundamentales de sus ciudadanos, incluida la libertad de religión.

58 años no le han servido de lección a los vecinos del Norte, pero Cuba sigue su camino con la unidad de su pueblo, creyente en su independencia, porque como dijo José Martí:

“Hay que creer en lo que uno pinta”

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Los responsables de tantas muertes acusan a Cuba de afectar a sus diplomáticos en La Habana.


Por Arthur González.

Sin dudas la Casa Blanca en sus campañas mediáticas contra los países que tienen gobiernos no aceptables para ellos, inventan cualquier situación, ahora le tocó a Cuba con un supuesto ataque con armas acústicas contra sus diplomáticos en La Habana. Según las noticias divulgadas por sus agencias noticiosas, la exposición a ese tipo de armas el pasado año 2016, habría “afectado la audición” de algunos de sus funcionarios diplomáticos.

Hay que tener muy poca vergüenza para hacer ese tipo de acusación contra Cuba, país víctima de cientos de ataques mortales por parte de Estados Unidos.

¿Se les habrá olvidado a los funcionarios del Departamento de Estado, que fue Estados Unidos quien intentó asesinar al presidente Fidel Castro cientos de veces y ante la denuncia no les quedó otro remedio que conformar una comisión senatorial, conocida como Comisión Church, la cual reconoció casi una decena de intentos de asesinato, por el solo hecho de que Fidel tenía una línea de pensamiento diferente a la de ellos? Eso es un delito grave y jamás la ONU los condenó.

Tendrán los yanquis tan mala memoria para no recordar la epidemia de meningoencefalitis introducida en Cuba en 1964, causante de la muerte de decenas de niños y la del dengue hemorrágico en 1981, que solo en ese año provocó la muerte de 158 personas, de ellas 101 niños e infectó a 344 mil 203.

Los que poseen laboratorios especiales para la producción de armas letales son precisamente los Estados Unidos y es público que de tales centros salen numerosas epidemias que infestan a pueblos inocentes.

En 1986 un informe elaborado para el Congreso de Estados Unidos, aseguró que el Gobierno de ese país logró conformar agentes biológicos, entre ellos virus modificados, toxinas naturales y agentes alterados mediante la ingeniería genética, para cambiar su carácter inmunológico e impedir el tratamiento por medio de todas las vacunas existentes en la actualidad.

Un año después, el Departamento de Defensa admitió que continuaba la ejecución de investigaciones en 127 institutos y universidades de toda la nación, para el desarrollo de agentes biológicos, a pesar de la prohibición establecida en tratados internacionales firmados por Estados Unidos. El centro principal de toda esa actividad se encuentra .

Cuba siempre ha sido respetuosa de los tratados y convenciones internacionales sobre la protección de las misiones diplomáticas acreditadas en la isla. Quienes no la respetan son los Estados Unidos que utilizan los locales de su misión diplomática, para realizar actos de espionaje electrónico y con fuentes humanas, así como la preparación e instigación de la contrarrevolución interna para ejecutar actos provocativos contra el gobierno cubano.

El mundo debe saber que los Estados Unidos son los responsables de introducir enfermedades contra otros países y no es Cuba la que provoca enfermedades a seres humanos.

Ejemplo de esos actos criminales fue la contaminación en 1931, de cientos de ciudadanos puertorriqueños con células cancerígenas, cuando Cornelius Rhoads, realizaba ciertos experimentos médicos patrocinados por el Instituto Rockefeller, quien además formó parte de la Comisión de Energía Atómica de EE.UU.

¿Ya no recuerdan en la Casa Blanca que, en el año 1951, Estados Unidos utilizó plumas de aves infectadas con Ántrax para enfermar a la población de Corea del Norte y que posteriormente también inoculó la fiebre amarilla en ese país?

Y qué dicen los puritanos funcionarios del Departamento de Estados, respecto a lo ejecutado en 1966 por el Pentágono cuando diseminó a través las rejas de ventilación del metro de Nueva York, varias bolsas con la bacteria Bacillus subtilis, exponiendo a más de un millón de personas.

Otro acto semejante ocurrió en 1990 en Los Ángeles, California, cuando especialistas en guerra biológica aplicaron de forma experimental, la vacuna del sarampión a bebes negros y latinos para observar su reacción ante esa enfermedad.

Hace solo 6 años, en el 2011, el ex presidente de Guatemala, Álvaro Colom, denunció que Estados Unidos inoculó enfermedades venéreas a 696 guatemaltecos durante 1946 y 1948. Ante el escándalo que esa acción provocó, el gobierno de Estados Unidos solo pidió disculpas, pero no indemnizó a nadie ni fue condenado por los organismos encargados de velar por el respeto a los derechos humanos.

Es evidente que los funcionarios yanquis han perdido la audición, porque no escuchan los reclamos del mundo para que eliminen la despiadada guerra económica, comercial y financiera que pretende matar por hambre y enfermedades a 11 millones de cubanos.

Aun no se conoce qué tenebrosos planes se ocultan tras la falsa acusación contra Cuba, respecto ante el supuesto ataque acústico contra sus diplomáticos, pero lo que sí está más que definido es que son los propios Estados Unidos quienes tienen una larga historia de crímenes en el mundo en esa materia.

Tampoco es descartable que se trate de una auto provocación para actuar contra la Revolución; la explosión del acorazado Maine en 1898 para justificar su intervención en la guerra contra España, está muy presente en el pueblo cubano que conoce de lo que son capaces, como lo fue la guerra contra Iraq acusándolos de poseer armas químicas que nunca existieron.

Podrán fabricar historias de todo tipo, pero los cubanos nunca se rendirán ante ellos, porque como dijera José Martí:

“Alzar la frente es mucho más hermoso que bajarla”

 

 

Retoma la Iglesia Católica cubana su actuar contra la Revolución


Por Arthur González.

Con el paso a jubilación del cardenal Jaime Ortega Alamino, se percibe un retomar de la Iglesia Católica cubana a sus históricas posiciones en contra de la Revolución, algo que desde Miami los testaferros del dictador Fulgencio Batista pedían a gritos, con su frustrado sueño de 58 años, de reimplantar el sistema capitalista que tantas penurias dejó en el pueblo de la isla.

Ortega Alamino fue duramente acusado de complicidad con el gobierno y quienes lo hicieron olvidaron sus posiciones hostiles que dieron paso a varias pastorales pro yanquis, pues deseaban un enfrentamiento político que el Vaticano no aprobó, buscando una forma más hábil de actuar para alcanzar sus objetivos estratégicos.

Con la asunción del nuevo Arzobispo de La Habana, Juan de la Caridad García, hay cierto y cauteloso cambio en la línea seguida por su antecesor y muestra de ello fue el encuentro que sostuviera con algunas integrantes del grupúsculo “Damas” de Blanco, lo que fue interpretado como una señal de apoyo a la contrarrevolución asalariada de Estados Unidos.

El 16.07.2017 dos sacerdotes católicos, José Conrado Rodríguez Alegre y Castor Álvarez, acudieron a la vivienda de Berta Soler, donde oficiaron una misa ante una docena de contrarrevolucionarios, y la imagen publicada habla por sí sola de la calaña de los integrantes de los llamados “disidentes”.

De Conrado Rodríguez Alegre se conocen los antecedentes provocativos pagados por la mafia terrorista de Miami y sus frecuentes visitas a la capital de la mafia, lo que trajo como consecuencia que la jerarquía católica decidiera enviarlo a España por algunos años y después fuera trasladado de Santiago de Cuba para Cienfuegos para evitar males mayores, porque sus acciones transitan en la frontera del delito.

Orientado por esos que desean una confrontación de la Revolución con la Iglesia, José Conrado se entromete en los asuntos internos de la política del país, con actitudes provocativas como la mostrada en la propia misa, cuyo video se puede visionar en las redes sociales, en el cual estimula a los contrarrevolucionarios a seguir su enfrentamiento al gobierno, no decaer en sus propósitos, algo no acorde con la actitud de un religioso en una misa.

En demostración del desafío a las autoridades eclesiásticas y gubernamentales, ambos sacerdotes volvieron a reunirse el pasado sábado 5 de agosto con dirigentes contrarrevolucionarios, en la residencia del Antonio Enrique González-Rodiles, encontrándose presente Berta Soler, Ailer González, Ángel Moya, Claudio Fuentes y Raúl Borges, los que conforman el variopinto exponente de la mal trecha “oposición” cubana.

Esa reunión conspirativa forma parte del esfuerzo que hacen los yanquis por sacar del ostracismo y la inactividad a la contrarrevolución interna, la que pierde cada día más adeptos debido a su motivación por saltar a la emigración, después de acumular avales suficientes para clasificar a un visado como “refugiados políticos”, dentro del amplio y priorizado programa diseñado por el Departamento de Estados solo para Cuba.

Los propios participantes en dicha reunión divulgaron que el propósito era “intercambiar visiones sobre la situación actual y el papel que dentro de esta coyuntura deben jugar la Iglesia y la oposición en Cuba, la importancia del servicio en los temas sociales de la Iglesia católica cubana y del apoyo y solidaridad que necesita la oposición, llegando al acuerdo de ampliar y sostener de forma regular este tipo de intercambios”.

¿Qué buscan los dos sacerdotes con esa posición abiertamente violatoria de las normas de la Iglesia y de las leyes cubanas?

Evidente intentan convertirse en víctimas si fuera reprimidos, situación que serviría para amplificar las campañas anticubanas sufragadas por la Casa Blanca.

Esos conspiradores de 7ma categoría parecen olvidar que la Revolución jamás se dejó provocar por las múltiples acciones contrarrevolucionarias de algunos sacerdotes desde el mismo triunfo de 1959, a pesar de que usaron los templos para guarecer asesinos que intentaron secuestrar aviones civiles, guardar armas de fuego y reuniones totalmente conspirativas de decenas de agentes reclutados por la CIA.

Ante esos delitos, nunca fue cerrada un templo u orden religiosa, Cuba soportó que sacerdotes llevaran a cabo junto con la CIA, la despiadada e inhumana Operación Peter Pan, que separó de sus padres a 14 mil niños cubanos, enviados solos a Estados Unidos y recibidos por sacerdotes que los distribuyeron por orfanatos y casas de familias, donde muchos fueron abusados sexualmente.

En los últimos 20 años la relaciones Iglesia Católica- Estado cubano mejoraron notablemente, demostrado por la visita de tres Papas, algo único para Cuba a pesar de ser un país socialista, se construyó un nuevo seminario para la formación de sacerdotes, se repararon decenas de templos, se toleran varios centros de preparación docente, a pesar de que la educación es totalmente estatal, y muchos otros aspectos que hablan de una armonía positiva.

Si las presiones de Estados Unidos son tan fuertes que la iglesia acepta correr el riesgo de perder lo avanzado, se sabrá en los próximos meses.

Los que desean retomar la hostilidad contrarrevolucionaria de la Iglesia Católica, deberían conocer que esos llamados “opositores” no son respaldados por el pueblo, pues conoce perfectamente que trabajan siguiendo instrucciones del amo que les paga, carecen de ética, moral, prestigio y sin carisma alguno, y como aseguró el jefe de la misión diplomática estadounidense en La Habana:

“No vemos plataformas diseñadas para llegar a amplios sectores de la sociedad cubana, sino que más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores”.

Allá ellos con su condena, pero sería mucho más inteligente corregir la táctica para no perder lo avanzado en la estrategia.

No por gusto José Martí sentenció:

“La obra de amor ha hallado siempre muchos enemigos”

 

Cubanos-Americanos, una aclaración necesaria


Por Arthur González.

Desde que el 6 de julio de 1981 el gobierno de Estados Unidos creó la Fundación Nacional Cubano Americana, FNCA, como parte de su estrategia esbozada en el Programa Democracia, para eliminar el sistema comunista mundial y trasladar la imagen de que los problemas con la Revolución cubana eran solo entre cubanos, el término cubano-americano se repite por doquier desconociendo muchas personas el error legal que eso constituye.

De acuerdo con la actual Constitución de la República de Cuba, incluso normado por su antecesora de 1940, ningún ciudadano cubano por nacimiento o naturalización, puede ostentar otra ciudadanía posterior, por tanto, no se puede ser cubano y estadounidense a la vez.

Todo cubano nacido en Cuba, aunque resida en otro país, es cubano y para viajar a su país de origen se le exige ingresar al territorio nacional con un pasaporte cubano, hecho que pone de manifiesto el gravísimo error de conceptuar a los emigrados en Estados Unidos como cubanos-americanos, calificativo implantado por el mal llamado exilio cubano que ha adoptado la ciudadanía de ese país.

Por la Constitución de Cuba, en teoría, se pierde la ciudadanía cubana cuando se adquiere otra, según lo recogido en su artículo 32, precepto trasladado del artículo 15 de la Constitución de 1940, pero los legisladores cubanos que redactaron en 1976 la nueva Ley Fundamental de la República, no tomaron en cuenta la necesidad de establecer un procedimiento a seguir para la pérdida de la ciudanía en los casos en que se obtuviera otra posteriormente.

Resultado, que no se puede ejecutar lo ordenado en la Ley en los múltiples temas de ciudadanía, por carecerse del reglamento necesario, inclusive para confeccionar un pasaporte a los hijos de cubanos nacidos en el exterior, a quienes se le demanda como requisito el avecindamiento en Cuba, tal y como se reflejaba en la Constitución de 1940, algo fuera de contexto pues el término avecindarse actualmente es obtener un carnet de identidad y los residentes permanentes en el exterior no lo necesitan.

Esa omisión legal hace que todos los nacidos en Cuba y residan en otro país, se mantengan con su ciudadanía cubana, de ahí el error de llamarlos cubanos-americanos, cuando lo correcto es denominarlos cubanos residentes en Estados Unidos, o del lugar donde radiquen.

Otro error impuesto por la terminología usada por los yanquis, y repetida en Cuba a todos los niveles, es llamar cubanos-americanos a los estadounidenses de padres o abuelos cubanos, cuando lo correcto es decirle solo estadounidenses, porque esos no son cubanos, como es el caso de algunos políticos de Estados Unidos, entre ellos el senador Marco Rubio.

No hay porque copiar términos que no se adecuan a la situación real cubana, hacerlo es dejar que Miami imponga lo que desea a su conveniencia, incluso cuando de leyes y regulaciones se trata.

A ningún cubano residente en otro lugar se le llama cubano-español, cubano-italiano, o cubano ruso, son simplemente cubanos, ¿por qué entonces permitir que aquellos que crearon la llamada FNCA apliquen esas recetas?

Muy claro y sin ingenuidades hay que andar para enfrentar a los que pretenden cambiar conceptos vitales para Cuba, pues no se pueden olvidar los criterios vertidos hace décadas por quien dirigió la CIA durante 8 años, cuando expresó:

Gracias a su diversificado sistema propagandístico, Estados Unidos debe imponerle su visión, estilo de vida e intereses particulares al resto del mundo […] Debemos lograr que los agredidos nos reciban con los brazos abiertos, porque estamos hablando de Ciencia, de una Ciencia para ganar en un nuevo escenario, la mente de los hombres.[…] El objetivo final de la estrategia a escala planetaria, es derrotar en el terreno de las ideas las alternativas a nuestro dominio, mediante el deslumbramiento y la persuasión, la manipulación del inconsciente, la usurpación del imaginario colectivo y la recolonización de las utopías redentoras y libertarias, para lograr un producto paradójico e inquietante: que las víctimas lleguen a comprender y compartir la lógica de sus verdugos”.

Valga la aclaración para los que desconocen de términos legales y sus implicaciones.

Exacto fue el apóstol José Martí cuando expresó:

“En inmigración como en medicina, es necesario prever”.

El Vaticano toma partido por la derecha venezolana


Por Arthur González

Sin titubeos y con lenguaje similar al de Estados Unidos, el 04.08.2017 la Secretaría de Estado del Vaticano emitió un comunicado en el cual le pide al gobierno de Venezuela que suspenda la instauración de la Asamblea Constituyente, al considerar que la misma “fomenta un clima de tensión e hipoteca el futuro del país”.

Nada de extrañar cuando se analizan los antecedentes de las posiciones vaticanas contra países con gobiernos de izquierda.

El Vaticano toma partido contra Venezuela junto a Estados Unidos, España, Suiza, Colombia, Panamá, Perú, Argentina, Brasil, México, Costa Rica, Suiza, Chile, la Organización de Estados Americanos y el Parlamento Europeo, con el marcado fin de liquidar la Revolución Bolivariana y Chavista.

Dicho comunicado “lamenta la radicalización y agravamiento de la crisis”, que según aseguran, el Papa Francisco sigue de cerca por sus implicaciones humanitarias, sociales, políticas, económicas e incluso espirituales, y pide al gobierno de Nicolás Maduro, que “se asegure el pleno respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, como también de la vigente Constitución”.

Demostrando una preocupación fuera de contexto y de razones objetivas, la Secretaría de Estado del Vaticano, le solicitó al cardenal Pietro Parolin, antiguo Nuncio Apostólico en Caracas, que “se evite o se suspendan las iniciativas en curso como la nueva Constituyente, ya que más que favorecer a la reconciliación y la paz, fomentan un clima de tensión y enfrentamiento”.

Sin embargo, el Vaticano no ha condenado a la oposición por estimular actos de terrorismo y los asesinatos a civiles por solo apoyar al gobierno, algo que dice a las claras a quien apoyan, siguiendo la línea trazada por Washington contra los gobiernos que asumen posiciones de izquierda.

En su comunicado tampoco mencionan ni condenan las violaciones de los derechos humanos que comete Estados Unidos con su guerra económica, causante de las dificultades que sufre hoy el pueblo venezolano, ni reconoce la intensa labor humanitaria realizada por el Gobierno Bolivariano y Chavista a favor del pueblo, al brindar asistencia médica gratuita, incluso en las zonas más intrincadas de la selva amazónica, ejecuta programas de estudios académicos y la eliminación del analfabetismo, eleva la cultura de todos, unido a los programas de entrega de viviendas a los más desposeídos, proyectos sociales que la derecha pro yanqui pretende eliminar.

Hasta la fecha no se conocen comunicados del Vaticano condenando la violencia cruel que sufre el pueblo mexicano, los asesinatos a periodistas y a jóvenes estudiantes, como tampoco critican a los gobiernos de Argentina y Brasil, por la implantación de medidas neoliberales que dejan desamparados a millones de ciudadanos, al derogar las decisiones implementadas por gobiernos nacionalistas como el de Cristina Fernández y Dilma Rousseff, en favor de las capas de menos recursos económicos.

La posición de la alta jerarquía católica al lado de la Casa Blanca es clara, evidenciada en llamamiento que hizo, el pasado diciembre, el propio Pietro Parolin, donde invitó, “en particular a las fuerzas de seguridad, de abstenerse del uso excesivo y desproporcionado de la fuerza”, cuando en realidad es la oposición quien agrede e intenta asesinar a policías quemándolos vivos, al lanzarles cocteles Molotov, lo cual demuestra como la Iglesia Católica se suma a la guerra mediática organizada y financiada por la CIA.

Recordamos que, contra Cuba, desde 1959 la Iglesia Católica puso todo su empeño para impedir el desarrollo de la Revolución y ejecutó la tenebrosa Operación Peter Pan, diseñada por la CIA para crear el pánico entre la población civil, ante la supuesta supresión de la patria potestad que haría el gobierno cubano contra los padres, lo que originó el éxodo hacia Estados Unidos de 14 mil 48 niños sin acompañantes.

En la Operación Mongoose de 1962 contra la Revolución cubana, se expuso textualmente:

“Tanto el Departamento de Estado como la CIA continúan explorando sus capacidades (con resultados muy desfavorables hasta el momento), para montar operaciones especiales dentro de Cuba centradas sobre elementos activos de la población, específicamente operaciones a través de la Iglesia Católica, para llegar a las mujeres y sus familiares, así como mediante los contactos laborales para alcanzar a los trabajadores. Otros elementos alistados incluyen a las agrupaciones de jóvenes y profesionales. Consideración especial se le dará a esto por medio de los contactos operacionales latinoamericanos”.

Durante la administración Reagan, el Vaticano cooperó totalmente con la CIA, después de la entrevista sostenida el 07.06.1982 entre el Presidente Ronald Reagan y el Papa Juan Pablo II, en la biblioteca del Vaticano. Ese mismo día, el Cardenal Agostino Casaroli, secretario de Estado Vaticano y el Arzobispo Achille Silvestrini, sub secretario, lo hacían con el secretario de Estado Alexander Haig y el juez William Clark, asesor de Reagan para la Seguridad Nacional.

En dichas reuniones se acordó la campaña clandestina para derrocar el socialismo en Europa, empezando por Polonia, y el apoyo conjunto Vaticano–Estados Unidos, al sindicato Solidaridad.

Tres semanas después Reagan firmaba la directiva secreta NSDD/32, autorizando medidas de guerra económica, diplomáticas y operaciones encubiertas, para desestabilizar al gobierno de Polonia.

El entonces director de la CIA William Casey, viajaba periódicamente a Roma para entrevistarse personalmente con el Papa e intercambiar informaciones de interés, aunque el emisario designado por la CIA para los intercambios informativos era Vernon Walters, vice director de la CIA, quien también sostenía reuniones personales con Juan Pablo II y el Arzobispo Pio Laghi. Este último también visitó la Casa Blanca en no menos de seis ocasiones, para entrevistarse con Reagan o con Clark.

Nada es nuevo en ese mundo de hipocresía y doble racero, y por eso José Martí aseveró:

“Hay pocas cosas en el mundo que sean tan odiadas como los hipócritas”

Intromisión en los asuntos internos de Cuba


Por Arthur González

Todo indica que ciertas embajadas europeas volverán a repetir sus acciones en apoyo a la contrarrevolución cubana, como estuvieron haciéndolo durante años, especialmente después de la caída del campo socialista, con la finalidad de que en Cuba sucediera lo mismo.

La vida les demostró que la Revolución socialista era sólida y autóctona, no triunfó por el apoyo solidario del ejército rojo, pues el pueblo cubano soportó durante 58 un capitalismo despiadado, que jamás resolvió las penurias que padecían las clases obrera y campesina, de ahí que lucharán en las montañas y en las ciudades para lograr la total independencia de los Estados Unidos.

Ahora ilusionados nuevamente por las próximas elecciones generales en Cuba, algunos gobiernos de la Unión Europea seguidores de los dictados de Washington, vuelven por la picada al visitar y estimular a ciertos asalariados de Estados Unidos, tipificados como “disidentes”, algo que ya hicieron en los años 90 y 2000 sin obtener resultados.

Los días 30, 31 y el 03.08.2017, una suerte de “comitiva” violadora de la Convención de Viena de 1961, integrada por Filip Vurm, cónsul de la República Checa, Samuele Fazzi, primer secretario de la embajada de Italia, Adrian Chrobot, jefe de la sección político-económica de la Embajada de Polonia y Carlos Pérez Padilla, de la delegación de la Unión Europea en Cuba, viajaron a las provincias de Villa Clara y Camagüey, para visitar a algunos de los bautizados como “periodistas independientes”.

Según expresaron los diplomáticos, su actuación estaba basada en el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación UE-Cuba, rubricado en diciembre de 2016 por la Alta Representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini y el canciller Bruno Rodríguez Parilla, y la aprobación del Parlamento europeo el pasado 5 de julio, donde introdujeron el artículo número cinco, referido a la atención a los progresos de Cuba en materia de derechos humanos, redactado con el mismo lenguaje empleado por el presidente Donald Trump, durante su discurso el 16.06.2017, ante la mafia terrorista anticubana de Miami.

En las declaraciones de los periodistas dependientes de las orientaciones emanadas desde Estados Unidos, afirmaron que los referidos diplomáticos los visitaron en sus viviendas, donde buscaron información sobre la posibilidad en la Isla de organizar medios de prensa independientes del gobierno cubano, la perspectiva real de la llamada “sociedad civil”, las experiencias y resultados del trabajo no estatal, y otros temas de la vida interna cubana, principalmente la posición que asume la juventud.

Durante la visita a Villa Clara se entrevistaron con el promotor del grupo CubaDecide, creado desde Miami por Rosa María Paya Acevedo, con la trasnochada ilusión de fomentar un ambiente contrarrevolucionario en las próximas elecciones de Cuba, lo que demuestra cuales son las verdaderas intenciones de esos diplomáticos.

Hay que tener presente que el villaclareño pagado por Rosa María Payá, regresó de Miami el pasado mes de mayo, donde recibió entrenamiento para sus actividades contra la Revolución y tuvo “tanta suerte” que obtuvo una visa en la embajada de Estados Unidos en La Habana.

Es público que Cuba es el país del mundo donde se deniegan más visas para viajar a Estados Unidos. Solo en los dos últimos años el Departamento de Estado rechazó el 81.85% de las solicitudes, excepto para los contrarrevolucionarios que viajan a recibir preparación en Miami; detrás de Cuba están Laos (67%), Guinea Bissau (65%) y Somalia (65%). En América los haitianos con el 60%.

Esas embajadas europeas tradicionalmente al servicio de las tareas orientadas desde Estados Unidos, debe recordar que con su actuación violan el artículo 41-1 de la Convención de Viena de 1961 sobre Relaciones Diplomáticas, el cual expresa textualmente:

“Sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, todas las personas que gocen de esos privilegios e inmunidades deberán respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor. También están obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado”.

Igualmente, esos violadores de las normas diplomáticas internacionales deberían tener presente el artículo 9 de la propia Convención que dice:

“El Estado receptor podrá en cualquier momento y sin tener que exponer los motivos de su decisión, comunicar al Estado acreditante que el jefe u otro miembro del personal diplomático de la misión es persona non grata, o que cualquier miembro del personal de la misión no es aceptable…”

Si algún diplomático cubano acreditado en el exterior, se entrevistara por horas con personas que trabajan por dinero para una potencia extranjera en contra de su país, seguramente de inmediato le aplican el artículo 9.

Estos hechos deben ser denunciados para que el mundo conozca las acciones que se realizan contra Cuba de forma continuada desde 1959, y por tanto se ha visto obligada a tomar las medidas correspondientes.

No se puede olvidar que, en 1960, antes de EEUU romper relaciones con Cuba, sus “diplomáticos” se reunían con grupos contrarrevolucionarios, por lo que fue necesario declararlos personas non gratas, al igual que a otros que instalaron ilegalmente micrófonos secretos en los locales de la agencia de prensa china en La Habana.

La Unión Europea tiene muchos problemas y violaciones permanentes de los derechos humanos, para querer darle lecciones a Cuba, y deben tener presente que a los cubanos nunca les temblará la mano para tomar las decisiones correctas ante sus provocaciones.

No por gusto aseguró José Martí:

“No siempre los traidores alientos llegan donde alcanza la brava voluntad”

 

 

Venezuela una historia repetida


Por Arthur González

Los métodos subversivos empleados hoy contra Venezuela por la CIA y el Departamento de Estado, son los mismos que utilizaron contra la Revolución cubana en 1960 y a pesar de sus fracasos insisten en  repetirlos, con la esperanza que les den resultados 58 años después.

Miles de millones de dólares son repartidos entre los partidos de la oposición venezolana, ilusionados en tener éxitos en sus propósitos de derrumbar la Revolución Bolivariana, unido a la teoría subversiva de Gene Sharp, más los consejos que le diera el polaco Lech Walesa a Leopoldo López, durante la visita que hiciera hace tres años al Instituto Walesa en Varsovia, junto a algunos asalariados cubanos.

Ninguna de esas viejas recetas ha triunfado y el pueblo venezolano sigue apoyando su proceso social, a pesar de las penurias causadas por la guerra económica implantada por Estados Unidos, copiando la misma receta aplicada contra el pueblo cubano.

Al revisar los lineamientos que estableció la CIA y el Departamento de Estado contra la Revolución cubana, se aprecia total coincidencia de acciones y objetivos, tal es el caso de lo propuesto por el entonces Sub Secretario de Estado para el hemisferio occidental, en abril de 1960, en el cual expresó:

“…el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Eso mismo hacen contra Venezuela en los últimos años con similar interés, sin lograr que el pueblo se subleve contra el presidente Nicolás Maduro.

Al releer los documentos de la Operación Mongoose, aprobada por el presidente J.F. Kennedy en enero de 1962, conocida oficialmente como Proyecto Cuba, se aprecia una semejanza en los objetivos que desean hoy alcanzar en Venezuela, al afirmar dicho documento:

“…. La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.

Como se aprecia, es una copia de la actual situación contra la Revolución Bolivariana.

El mismo Proyecto Cuba de 1962 afirma:

“El clímax del levantamiento saldrá de la reacción airada del pueblo ante un hecho gubernamental (producido por un incidente), o de un resquebrajamiento en la dirección política del régimen o de ambos incluso. (Desencadenar esto debe constituir un objetivo primordial del proyecto). El movimiento popular aprovechará el momento del clímax para iniciar un levantamiento abierto. Se tomarán y se mantendrán ocupadas las áreas. En caso de ser necesario el movimiento popular pediría ayuda a los países libres del Hemisferio Occidental. De ser posible, Estados Unidos, en concierto con otras naciones del Hemisferio Occidental, brindaría apoyo abierto a la sublevación del pueblo cubano. Tal apoyo incluiría una fuerza militar, si fuera necesario”.      

¿Qué ha sucedido en Venezuela? la desprestigiada OEA salió nuevamente a jugar el papel asignado por Estados Unidos, con el apoyo de países lacayos, tal y como hicieron contra Cuba en 1962. Basta con analizar lo expuesto en el Operación Mongoose, para constatarlo, pues la misma afirma:

El Departamento de Estado ha diseñado un esquema liberal. La CIA está elaborando una firme plataforma con esos puntos de vista para que los cubanos que operarán en Cuba estén dispuestos a arriesgar sus vidas, y sobre lo cual se puede generar un apoyo popular”.

Iguales actos le orientan a la oposición venezolana, financiaron las llamadas Guarimbas, unidas a las acciones terroristas contra instituciones estatales, fuerzas policiales y seguidores chavistas.

En cuanto al papel de la OEA hoy, es el mismo asignado contra Cuba en 1962, pues según consta en la Operación Mongoose:

El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del Hemisferio. Se está considerando una resolución solidaria, mediante la cual OEA ofrezca alivio directo al angustiado pueblo cubano (similar a la de EE.UU. para Rusia, de 1919-20), como un medio para lograr la simpatía del pueblo cubano sin tener que reconocer al gobierno comunista. La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA. La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto”.

Si alguien aún tiene dudas, puede dedicarse a leer un grupo de planes contra la Revolución cubana para darse cuenta que los yanquis, como perros hueveros, se reiteran, aunque que se les queme el hocico.

A pesar del dinero mal gastado, Venezuela al igual que Cuba seguirán su camino libres y soberanas, enfrentándose al poder de Washington que no se dará por vencido, aunque no alcancen los resultados pretendidos.

Los yanquis si fueran menos soberbios y prepotentes actuarían como dijo José Martí:

“No debe perderse el tiempo en intentar lo que hay fundamentos sobrados para creer que no ha de lograrse”.