Empeñada la administración Trump en distorsionar la realidad de Cuba.


Por Arthur González.

El 18 de julio 2019 Mike Pompeo, ex director de la CIA y actual secretario de Estado, habló en la Conferencia Ministerial sobre Libertad Religiosa, donde sin elementos probatorios arremetió contra Cuba, acusando a la Revolución de tener una “naturaleza intolerante”.

El argumento tomado por los pelos fue que, no se le permitió viajar a ese evento en Washington a cinco pastores de algunas iglesias protestantes.

Desde el mismo año 1959 Estados Unidos comenzó a ejecutar acciones para derrocar a la Revolución, e incluso antes del triunfo expusieron en reunión del Consejo de Seguridad Nacional, que había que evitar la victoria de Castro. Entre las medidas diseñadas para lograr su anhelo, estaba el empleo de las iglesias, de acuerdo a sus documentos desclasificados.

A pesar de que algunas denominaciones religiosas siguieron las instrucciones yanquis y ejecutaron actos contrarrevolucionarios alejados de la religiosidad, en Cuba no se cerró un templo ni una orden religiosa, las que continuaron brindando asistencia espiritual a todos sus creyentes.

Actualmente las religiones en la Isla tienen una mayor significación que hace 50 años, algo reconocido por todas las órdenes y sectas religiosas, tanto católica, protestantes y otras, con una fuerte afluencia de creyentes.

Múltiples religiones tienen presencia en todo el país: católica, protestantes, ortodoxas rusa y griega, judaísmo, islamismo, budismo, espiritismo, religiones cubanas de origen africano, Fe baha’is, y los yogas. Según cifras oficiales, en los últimos años se registraron cinco nuevas denominaciones y centros ecuménicos evangélicos y protestante, sumandos a 136 centros espiritistas.

Todas practican su fe religiosa sin restricción alguna, en los más de 900 templos y capillas que poseen las 55 iglesias evangélicas y protestantes, y las cerca de 2, 500 casas culto que funcionan a lo largo y ancho del país, realidad que prueba fehacientemente la libertad religiosa que existe en Cuba.

La salida del país de una persona prácticamente de la fe cristiana u otra, no tiene relación directa, ni indirecta, con la libertad religiosa, pero lo que omitió Pompeo fue el propósito político que tenían previsto con la llegada de los cinco religiosos, quienes mantienen una posición pro yanqui, y serían entrenados para ejecutar acciones subversivas a su regreso a Cuba.

Una prueba irrebatible de eso fue la conversación telefónica sostenida por el mismo presidente Donald Trump con el pastor bautista Mario Félix Lleonart Barroso, “refugiado político” en Estados Unidos, donde denunció “la grave situación de las libertades religiosas en la Isla”, burda manipulación para ganarse la simpatía del responsable de las continuas sanciones económicas y financieras contra el pueblo cubano, algo que el mencionado pastor jamás ha criticado, a pesar de ir contra los principios cristianos, pues pretenden matar por hambre y enfermedades a once millones de seres humanos.

Estados Unidos estructura campañas falsas contra aquellos países que se niegan a someterse a sus propósitos, fabricando mentiras para conformar matrices de opinión contrarias a quienes mantienen su soberanía, a todo costo.

Tal parece que Mike Pompeo no recuerda que, según publicó la Unidad de Inteligencia de The Economist, Estados Unidos descendió en los últimos 10 años en el Índice Mundial de Democracia, al bajar del  puesto 18 en el índice mundial de 2008, al lugar 25 en el 2018, lo que ubica a ese país por debajo del umbral de una democracia plena, posición que según las estadísticas oficiales tenía en 2016, considerándose ahora como democracia defectuosa.

Criterios de los especialistas, argumentan que este bajón obedece a la grave disminución de la confianza pública en las instituciones estadounidenses.

¿Olvidó el secretario de Estado que, de acuerdo a las encuestas de la prestigiosa empresa Gallup, de enero a noviembre de 2018, el número de ciudadanos estadounidenses que aprobaban la forma en que el Congreso llevaba a cabo su trabajo, se redujo a un 18 por ciento, de un 40 por ciento en el 2000 y un 20 por ciento en el 2010?

A Cuba no le pueden dar lecciones de democracia ni de libertades, porque en Estados Unidos no se puede tener ideas y principios políticos diferentes, y quienes así lo muestren son condenados, como hace actualmente Donald Trump con los candidatos demócratas que poseen posiciones desiguales a las de él, a quienes acusa de ser “socialistas”, satanizándolos por solo expresar sus proyectos políticos contrarios a los de la actual administración.

Prueba de que Estados Unidos no acepta las diferencias de ideas contrarias a las de su sistema, fue el cuestionamiento que hicieron sobre la visita a La Habana del príncipe Carlos y su esposa la duquesa Camila, presionándolos por todos los medios posibles para que desistieran de la misma, ya que su presencia reflejaba el reconocimiento a los avances de Cuba en temas de educación, salud, cultura, deportes y seguridad social, gracias al sistema socialista que tanto satanizan los yanquis.

Pompeo, ni su presidente, sienten una verdadera preocupación por el pueblo cubano, al que sancionan constantemente reforzando la guerra económica, comercial y financiera, para evitar que el gobierno revolucionario pueda satisfacer las necesidades, y después culparlo de la escasez que se siente en todo el país.

Doble moral la de los yanquis que hacen guerras fratricidas contra pueblos inocentes y en seguida asisten a las iglesias a rezar, como si Dios y Cristo no los condenaran al infierno.

Es por esas razones que a Estados Unidos lo evalúan como una democracia defectuosa, porque como expresara José Martí:

“Solo la moralidad de los individuos conserva el esplendor de las naciones”.

 

 

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Yoani Sánchez, propaganda anticubana financiada por Estados Unidos.


Arthur González.

A pesar de los cientos de miles de dólares que gasta Estados Unidos en su fallido intento de fabricar una oposición joven, con Yoani Sánchez Cordero no obtuvieron resultados, al no poder atraer a la juventud cubana a su proyecto contrarrevolucionario.

Reclutada en Madrid en el 2004 por Carlos Alberto Montaner, agente CIA y prófugo de la justicia cubana por terrorismo, Yoani aceptó el plan de repatriarse a Cuba e iniciar en 2007 su trabajo con el Blog “Generación Y”.

Con el propósito de construirle una imagen de líder juvenil, le otorgaron importantes premios de periodismo, con la bonificación de cientos de miles de euros, convirtiéndola en tres años, en una persona acaudalada.

Los yanquis utilizaron a las revistas TIME y PEOPLE, para que la seleccionaran, a solo un año de salir su Blog, como una de las 100 personas “más influyentes” del mundo, y entre las 25 “más relevantes” de América Latina, respectivamente, algo insólito para quien no tiene historia.

A pesar del fracaso con la “estrella naciente”, la emplean para deformar la realidad cubana con informaciones falsas y análisis ausentes de elementos verídicos; siendo invitada en julio 2019 por la Universidad Complutense de Madrid, al Congreso Anual de Estudios en Comunicación Social, cuando en La Habana se debate la conformación del gobierno electrónico, se amplían las capacidades de acceso a Internet, e incluso se autoriza el uso de dispositivos en las viviendas para conformar redes inalámbricas de datos de alta velocidad.

Dicho evento, tuvo como temas “La Comunicación, Tecnologías y Dignidad humana”, con delegados de 82 países del mundo, razones para que llevaran a Yoani a difamar sobre Cuba.

En sus declaraciones aseguró que “confía en que el tiempo y los vientos de globalización ganen la batalla en Internet, a favor de la información veraz e independiente contra el castrismo”, repitiendo ideas expresadas por el senador Marco Rubio, durante un evento celebrado en 2012 en la Fundación Heritage con Google Idea, donde afirmó:

El sistema totalitario cubano podría derrumbarse si todos los cubanos tuvieran libre acceso a Internet, porque Cuba seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

El guion entregado en la embajada de Estados Unidos, contempla la misma línea seguida para acusar a la Revolución cubana, reiterada por Donald Trump, durante su campaña presidencial en 2016, al declarar:

Reclamamos la promoción del acceso a Internet, como herramienta tecnológica para fortalecer el movimiento pro-democracia en Cuba.”

Esa fue la motivación que siguió el presidente Barack Obama, cuando autorizó el acceso de Cuba a Google, argumentando:

Podemos hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso. Los cambios introducidos en nuestra nueva política potenciarán aún más nuestro objetivo de empoderar al pueblo cubano. […] y brindarles nuevas fuentes de información…”

En sus aseveraciones, Yoani Sánchez mintió y se contradijo, al no tener elementos para sustentar las mentiras. Ejemplo fue cuando dijo: “El gobierno de Díaz-Canel está suponiendo pasos atrás para recuperar un control que el oficialismo había perdido”.

¿En qué momento la Revolución perdió el control del país?

Ella misma se contradice al responderle a la agencia EFE, de sí Internet no es una pequeña parcela de libertad en Cuba:

Internet es un fenómeno que va muy deprisa en la sociedad cubana, a pesar de que es todavía unos de los países menos conectados del mundo”.

En sus dimes y diretes Yoani vuelve a contradecirse sobre la “falta de libertad” en Cuba, al asegurar que: “en diciembre 2018, el oficialismo se atrevió a abrir el acceso de los teléfonos móviles a Internet, y esto se ha notado en que el activismo social de muchos tipos ha crecido muchísimo, incluso las críticas al régimen se hacen sentir en las redes, aunque esa libertad todavía no llega en la misma medida a la realidad de la calle, pues todo intento es profundamente reprimido”.

En similar lenguaje de Cantinflas, excelente actor mexicano, Yoani se desmiente nuevamente, al poner como ejemplo del libre empleo de las redes sociales, la convocatoria para la marcha LGTBI del 11 de mayo en La Habana, organizada desde Internet.

¿Hay o no libertad para el uso de las redes en Cuba? Por supuesto que la realidad demuestra que existe libertad, sin la represión que ella plantea.

Otro de sus cantinfleos lo expuso cuando durante su intervención en el evento, al decir que “el presidente Miguel Díaz-Canel promovió que ministros y altos funcionarios estuvieran presentes en las redes sociales”, porque según ella:

“Eso deja en evidencia su incapacidad para dialogar (…) porque se comportan de una manera tan agresiva a veces, tan intolerante, tan militante, que Internet también está sirviendo para dejar a la vista pública de todo el mundo ese discurso de la prepotencia ideológica y política”.

Así califica un paso importante que pocos países han dado, al brindarle al pueblo la capacidad de que sus ministros interactúen con todos.

¿Qué opinará ella sobre lo que hace Trump, cuando ofende, agrede y sanciona a otros países mediante sus alocados tuitees?

En sus desvaríos Yoani afirmó que “no se puede ejercer el periodismo en Cuba sin recibir un castigo por eso”; cuando ella mantiene un Blog y un periódico digital, creado desde Estados Unidos, sin ser reprimida, al igual que hacen otros que reciben financiamientos y equipos para similar actuación.

Vuelve a contradecirse al señalar:

“Gracias a la tecnología y los dispositivos electrónicos se ha logrado que crezca y se desarrolle un ecosistema de medios independientes en la Isla. Los tiempos están invitando a la globalización, a un mayor flujo de información, a ciudadanos cada vez más conectados; y el castrismo va a tener que lidiar con una ciudadanía mucho más activa, totalmente contraria al modelo político y social impuesto”.

Entonces ¿se puede o no hacer periodismo por Internet en Cuba?

Lo que nunca mencionó Yoani, fue la guerra económica impuesta hace 60 años por Estados Unidos, que le impide a Cuba el acceso pleno a Internet, situación denunciada ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en Ginebra.

A pesar de eso, la Revolución da pasos de avances en el proceso de informatización de la sociedad cubana, e impulsa el uso de las tecnologías informáticas para el bienestar de la población.

Cuba no se cansará de denunciar el uso ilegal y encubierto que personas como ella, al servicio de una potencia extranjera, hacen para subvertir el orden interno y ejecutar actos terroristas a través de los sistemas informáticos.

Por eso expuso José Martí:

“El lacayo se alquila al señor de más lujo y poder”.

¿Dónde está la fanfarroneada libertad de pensamiento?


Por Arthur González.

El pasado 7 de julio 2019 el diario dominical londinense, Mail on Sunday, publicó informaciones secretas del embajador del Reino Unidos de Gran Bretaña, Kim Darroch, enviadas al Foreign Office, en las que plasma consideraciones sobre la actual administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, donde lo califica de “inepto, inseguro e incompetente”.

Otros diarios locales e internacionales replicaron la noticia de inmediato, tomando por sorpresa al gobierno británico.

El documento secreto fue filtrado a la prensa, pero se desconoce cómo y quiénes lo hicieron, situación análoga a lo ejecutado por el sitio WikiLeaks, cuando puso al descubierto miles de documentos secretos, en los que se comprueba la forma sucia de actuar de los yanquis, e incluso las opiniones negativas emitidas sobre líderes mundiales, algo que ahora parecen olvidar los británicos.

Entre las alertas que hace el embajador Darroch a sus superiores en Londres, están sus valoraciones respecto a la política que sigue la Casa Blanca, en las que se puede leer: “La carrera del actual Presidente podría terminar en desgracia y su Administración es excepcionalmente disfuncional”.

Dentro de las tareas que tiene una embajada que representa a su país en el exterior, están las contempladas en el Artículo 3 de la Convención de Viena sobre las Relaciones Diplomáticas, del 18 de abril de 1961, donde se establece:

-Enterarse por todos los medios lícitos de las condiciones y de la evolución de los acontecimientos en el Estado receptor e informar sobre ello al gobierno del Estado acreditante.

El Artículo 41 establece de igual forma:

-También están obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos del Estado receptor.

Lo antes expuesto deja en claro que el embajador británico cumplió con lo establecido y los requerimientos de su ministerio de Relaciones Exteriores, Foreign Office, pero al hacerse públicos sus informes, en Londres no desean desatar la furia patológica de Donald Trump y crear un roce político negativo; por tanto, el embajador Darroch será llamado a consultas, y seguramente le informarán de su sustitución inmediata y quizás hasta sea sancionado.

En ese sentido, la dimitente primera ministra, Theresa May, declaró rápidamente que ella tiene total fe en su embajador, pero no comparte sus opiniones respecto a la actual administración, de que del presidente Donald Trump es “disfuncional e inepta”.

Realmente el informe de la embajada británica afirma lo que dice todo el mundo, referente a la actual administración yanqui, al afirmar:

No creemos realmente que esta administración vaya a ser mucho más normal; menos disfuncional, menos impredecible; menos dividida en facciones; menos torpe diplomáticamente e inepta”.

Para limpiarse las manos y evitar la reacción violenta de Trump, el portavoz de la residencia oficial de Downing Street, recalcó el 8 de julio 2019:

“La función del embajador es hacer evaluaciones políticas honestas del país donde está destinado, aunque sus opiniones no sean compartidas por el Gobierno del Reino Unido. Esta filtración no es aceptable y se abrió una investigación para escalecer todos los detalles”.

¿Evaluaciones honestas? Pero cuando se trata de países no aceptables para Estados Unidos todo vale, y se hacen eco de calumnias y desinformaciones de la situación real del país, como sucede contra Venezuela, donde las informaciones describen una situación inexistente, en apoyo a las campañas sucias dirigidas por Estados Unidos.

Una muestra de la subordinación de los británicos a los Estados Unidos la dio el ministro de Comercio, Liam Fox, a quien la revelación lo sorprendió en plena visita a Washington, por eso rápidamente declaró a la BBC: “me disculparé por este incidente con Ivanka, hija de Trump, cuando nos reunamos”, y añadió:

“Lamento que filtraciones de este tipo puedan llegar a dañar la relación bilateral y tener un efecto en los intereses de seguridad de los dos países”.

¿Se habrá disculpado Trump por las ofensas que hizo contra el alcalde de Londres antes de su visita?

Triste papel tendrá que jugar el gobierno del Reino Unido para no enfurecer al “emperador”, pero la realidad demuestra que Trump es evaluado en su justo medio, porque sus actitudes ponen de relieve los serios problemas psicológicos que lo afectan, de ahí que los británicos conociendo sus rasgos de personalidad, lo recibieran por segunda ocasión con bombos y platillos por la Reina Isabel II, pues una de las alertas emitidas por el embajador Darroch, respecto a su visita a Londres, fue que:

Trump se sintió deslumbrado por la pompa y el boato desplegado”

Por ese motivo, en su más reciente viaje, la Reina Isabel II le ofreció una cena de honor en el palacio de Buckingham a todo lujo, donde hizo gala de su mejor vajilla, cubertería de plata y seis copas, deslumbrándolo a él y a su amplia comitiva, de la que no faltaron parte de su familia, la cual tiene mucho dinero, pero carece de una educación a la altura, como demostró Ivanka durante la reunión del G-20.

Gústele o no, la verdad es que Trump sufre de un fuerte trastorno de personalidad, descrito en detalles por eminentes psicólogos estadounidenses, unido a lo publicado por Michael Wolff en su explosivo libro “Fuego y Furia”, en el que narra en detalles el caos que reina en el despacho Oval; el libro “Fear: Trump in the White House”, del destacado periodista Bob Woodward, quien dibuja una Casa Blanca caótica, disfuncional y mal preparada.

Igual descripción aparece en el libro “Locura Mediática: Donald Trump, la prensa y la lucha por la verdad”, escrito por Howard Kurtz, periodista del canal Fox News, donde retrata el ambiente caótico en la oficina Oval.

Por tanto, en Londres no deben preocuparse por un secreto a voces y menos pedirle disculpas a Ivanka Trump, de algo que conoce desde pequeña y que, a pesar de los millones, su padre no ha podido enmendar.

En Downing Street deberían tener presente lo dicho por José Martí:

“No hay cosa más ciega y levantisca que las preocupaciones”

 

Informe de Bachelet sobre Venezuela al gusto de los yanquis.


Por Arthur González.

Ni sorpresas ni casualidades, todo estaba preconcebido por los yanquis desde que Nicolás Maduro aceptó el desafío de invitar a la alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet.

El propósito era justificar las sanciones contra el gobierno constitucional y mantener las campañas de mentiras para que Europa continúe sus posiciones a favor del títere Juan Guaidó.

En los años 80 del siglo XX, a Cuba le hicieron algo similar y después que la Comisión de las Naciones Unidas visitó la Isla, el informe fue igualmente manipulado a favor de los dictados de Washington.

Si los yanquis dieron su visto bueno para que la chilena ocupara ese alto cargo en la ONU, era porque todo estaba arreglado para que ella bailara al compás del tamboril de Washington, de ahí que el informe de su visita sea una copia de lo que desean quienes mandan en este mundo.

Dicho informe no podía contener otra cosa que las mismas acusaciones que se generan en el Departamento de Estado y la Casa Blanca, tales como que:

“Maduro debe adoptar medidas urgentes para detener y remediar las graves vulneraciones de los derechos básicos del pueblo; que en los últimos 10 años en Venezuela “el gobierno ha puesto en marcha una estrategia orientada a neutralizar, reprimir y criminalizar a la oposición política”; “un conjunto de leyes, políticas y prácticas aprobadas han reducido el ámbito democrático y desmontado el sistema de control institucional sobre el poder ejecutivo”.

Siguiendo al pie de la letra las inventadas acusaciones que hace el gobierno de Estados Unidos, la Sra. Bachelet afirma en su informe que:

“Tanto a las fuerzas civiles como las militares, se les atribuye la responsabilidad de detenciones arbitrarias, malos tratos y torturas a críticos del Gobierno”, y señala sin pruebas documentales que: “existen 66 muertes de opositores durante las protestas realizadas de enero a mayo de 2019, de las cuales 52 son atribuibles a los colectivos de grupos armados civiles progubernamentales”.

Como dato de interés se señala que las informaciones se basaron en “558 entrevistas con víctimas y testigos en Venezuela y otros ocho países, así como en otras fuentes, y abarca el período entre enero de 2018 y mayo de 2019”; sin embargo, no se tomaron en cuenta las declaraciones de las víctimas y familiares de los muertos y heridos durante las revueltas ejecutadas por la oposición, con financiamiento de organizaciones de Estados Unidos.

De las acciones de guerra económica, comercial y financiera que ejecuta Estados Unidos para ahogar a Venezuela y la repercusión directa en la salud y bienestar del pueblo, ni una condena, solo se menciona: “la profunda crisis económica ha privado a la población de los medios necesarios para satisfacer sus derechos en materia de alimentación y salud”, sin apuntar claramente quien es el verdadero responsable.

Del robo de 2,562,455 millones de usd de que es víctima Venezuela, por las sanciones yanquis para afectar su capacidad financiera e impedir adquirir alimentos, medicinas y artículos de consumo, más piezas de repuesto para la industria, nada, como si esas acciones punitivas no fueran la causa verdadera de las penurias que sufren hoy los venezolanos.

El informe se hace eco de las campañas de mentiras fabricadas por Estados Unidos, como que “el gobierno viola los derechos humanos de forma sostenida, método adoptado para tratar de someter a los disidentes”, y miente al afirmar que:

Aunque la economía de Venezuela estaba en crisis mucho antes de que se les impusieran sanciones, las últimas sanciones económicas vinculadas a la exportación de petróleo están agravando la crisis, y el Estado incumple su obligación de garantizar los derechos a la alimentación y la atención sanitaria”.

Solo con revisar la lista de sanciones económicas impuestas a Venezuela por Estados Unidos y sus fechas, puede derrumbarse ese señalamiento, pues antes de las penalidades yanquis en Venezuela no existía crisis de abastecimiento, todo comenzó a partir de querer satanizar a la Revolución para culparla de los males, idéntica estrategia a la aplicada contra Cuba, que según los documentos de la CIA lo que se pretende: “es aplicar una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país”.

La Bachelet sabe perfectamente que su informe no dice la verdad, pues no reconoce ni uno solo de los planes y misiones sociales estructuradas por la Revolución Bolivariana para ayudar a las capas más pobres de la población, algo que jamás hicieron los gobiernos anteriores y a los que nunca Estados Unidos impuso sanciones, porque todos se plegaron a sus órdenes, siendo dueños de parte de los recursos naturales que tanto ambicionan.

¿Cuándo un gobierno venezolano envió médicos a las zonas selváticas, y a los barrios marginales y pobres de ese país?

¿Cuándo un gobierno venezolano antes del presidente Hugo Chávez, se preocupó por enseñar a leer y a escribir a los pobres, brindarles la oportunidad de estudiar en las universidades, practicar deportes y hacer de la cultura una necesidad de enriquecer el espíritu de los desposeídos y hacerle casas decentes?

De los hechos de intento de asesinato al Presidente Maduro, los golpes de Estado cocinados por la CIA, las manifestaciones violentas en las calles ejecutadas por los opositores, el incendio a locales estatales, universidades y los millones de dólares suministrados por la USAID, la NED y el Departamento de Estado para los actos subversivos que pretenden destruir a la Revolución, no se mencionan en el informe. 

Elementos que demuestran la manipulación del texto, cumpliendo indicaciones de Estados Unidos, se pueden señalar que:

  • El 82% de las entrevistas referidas en el informe, fueron realizadas a personas radicadas fuera de Venezuela.
  • Se expone que el gobierno venezolano reconoció la “crisis humanitaria”, cuando se le explicó claramente que el impacto negativo en la situación venezolana es producto de la guerra económica y financiera que desarrolla Estados Unidos.
  • Omite que el 75% del presupuesto de la nación, es destinado por el gobierno para el área social venezolana, información que le presentó el Ministro de Educación Aristóbulo Isturiz, a Bachelet.
  • Miente deliberadamente la Comisión cuando expresa en su informe que: “el Estado no ha demostrado usar todos los recursos a su disposición para asegurar el derecho a la alimentación”, a pesar de que recibieron información sobre las medidas aplicadas por el gobierno para garantizar el derecho a la alimentación del pueblo, a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), y en el área de salud.

La Sra. Bachelet se encargó de asegurar que en su informe no apareciera una condena a Estados Unidos por su guerra económica, comercial y financiera contra Venezuela, ni le exige su levantamiento inmediato por constituir una violación de los derechos humanos de todo el pueblo.

Tampoco rechaza el llamado a la intervención militar extranjera que hace a diario la oposición, especialmente el auto proclamado presidente, Juan El títere Guaidó, hecho que viola los derechos de la mayoría de los venezolanos que eligieron en las urnas a Nicolás Maduro.

Para no dejar dudas de que el informe fue elaborado según las directivas yanquis, el títere Guaidó, lo celebró y apuntó que el mismo “recoge ampliamente el sufrimiento de los venezolanos. Es un logro, producto del sacrificio y trabajo de muchas ONG, de víctimas, familiares, dirigentes y diputados que han hecho todo para visibilizar los abusos de un régimen corrupto y asesino”.

La pretensión de Estados Unidos con ese documento es validar sus acusaciones contra el presidente Maduro y continuar aislando a Venezuela, con el propósito de que el pueblo se lance a las calles a culparlo por sus penurias; por eso Guaidó al conocerlo declaró a la prensa:

“Celebró que en estos momentos esa versión recorra el mundo y por eso he recibido llamadas de presidentes y líderes que se han escandalizado al leerlo”.

Los pueblos rechazarán esas mentiras porque como afirmó José Martí:

“Contra la verdad, nada dura”

Retoma Estados Unidos la figura de Leopoldo López ante el fracaso de Juan Guaidó.


Por Arthur González.

Leopoldo López refugiado actualmente en la embajada de España en Caracas, después del fracasado intento de golpe militar organizado por Estados Unidos, con el títere Juan Guaidó al frente, los yanquis han vuelto a retomarlo con la ilusión de que pueda lograr un movimiento opositor fuerte, capaz de derrocar al presidente constitucional Nicolás Maduro.

Ante un escenario internacional no esperado por los yanquis, como es el actual diálogo en Noruega, unido al reconocimiento de Alemania a Nicolás Maduro, que evidentemente marca un retroceso al plan estadounidense de aislar al gobierno venezolano, los ideólogos de la CIA, han tenido que utilizar nuevamente la figura del esquizoide Leopoldo-Leo-López, quien desesperadamente está convocando una movilización popular para el viernes 5 de julio 2019.

Leo López, hombre de personalidad complicada y violenta, preparado por el polaco Lech Walesa en su Instituto, para ejecutar actividades provocativas en las calles que dieron resultados en Europa del Este durante los años 80 del siglo XX, ahora desde su refugio en la misión diplomática española conspira abiertamente contra el gobierno constitucional venezolano, pues el auto proclamado “presidente” Juan Guaidó, demostró carencia de liderazgo y poder de convocatoria para movilizar al pueblo.

Los yanquis aspiran a que la figura de López logre reunir al pueblo en las calles, durante la conmemoración de los 208 años de la independencia de España y por eso lo orientan a volver a sus actividades políticas, a pesar de que el gobierno español aseguró que no estaba asilado y desde la residencia del embajador no haría actividades políticas, lo que constituye una violación de la Convención de Viena de 1961, pero se viola siempre que sea para actuar contra gobiernos que no sean del agrado de Estados Unidos.

En un acto de desesperación, Leopoldo hizo un llamado por las redes sociales a las Fuerzas Armadas para que ejecuten un golpe militar contra Maduro, bastión inexpugnable que no han podido comprar a pesar de los millones de dólares que les ofrecen a los principales mandos militares.

Idéntica estrategia diseñó la CIA contra Cuba, cuando en 1962 se planteó en el conocido Proyecto Cuba una tarea que dice:

“La CIA propondrá, el 1 de febrero 1962, un plan para la defección de altos funcionarios gubernamentales cubanos, con el fin de dividir el régimen desde dentro. Este empeño debe ser imaginativo y bastante atrevido para considerar el nombre de un desertor, valorado al menos en un millón de dólares. Esto puede ser la clave de nuestro objetivo de acción política y debe ser llevado sin demora como un proyecto principal de la CIA”.

La CIA completará los planes del 1 de febrero 1962, para las acciones encubiertas y de engaño, para ayudar a dividir el régimen comunista en Cuba. Son colaboradores en esto los Departamentos de Defensa, de Estado y el FBI”.

Pasado más de medio siglo los yanquis siguen sin alcanzar su objetivo de destruir a la Revolución cubana y la vida les está demostrando que con Venezuela tampoco podrán lograrlo, porque cuando un pueblo se decide a ser libre, independiente y soberano, no hay fuerza, ni sanciones políticas, económicas, comerciales y financieras, capaces de derrocarlo y retrotraerlo al pasado de explotación en que vivían.

En enero del 2006, empleando la residencia del jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, Walesa ofreció una video-conferencia en la cual aleccionó a los contrarrevolucionarios cubanos de cómo actuar contra el gobierno, la necesidad de conformar partidos políticos, intentar unirse y no seguir tan divididos, a fin de prepararse para la “Transición democrática” que sueñan los yanquis.

A esa conferencia asistieron una docena de contrarrevolucionarios financiados por Estados Unidos, más diplomáticos de Polonia, de otros países de Europa oriental y periodistas internacionales, quienes apoyaban a los yanquis en el abastecimiento y respaldo a los planes contra Cuba.

En 2013, un grupo de esos asalariados, junto a Leopoldo López, visitaron el Instituto Lech Walesa en Varsovia, donde su director volvió a reiterarle indicaciones de actuación contra el gobierno cubano y de Venezuela.

Al regresar a Venezuela, Leo López comenzó sus acciones subversivas violentas, asesorado por “diplomáticos” de la embajada de Estados Unidos.

Bajo su dirección, se ejecutaron actos terroristas contra instalaciones públicas y estatales, fueron quemados centros comerciales, universidades, el edificio de la Fiscalía General de la República y hasta partidarios de la Revolución Bolivariana.

Por sus actos terroristas, el 12 de febrero del 2014 Leopoldo fue sancionado a 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas de prisión, por delitos de instigación pública, asociación para delinquir, daños a la propiedad e incendios.

Si alguien en Estados Unidos hace algo similar, es probable que sea condenado a pena de muerte, o a dos cadenas perpetuas.

A pesar del cambio de medida a prisión domiciliaria, Leopoldo volvió a sus andadas y participó en la fracasada intentona golpista junto a Juan Guaidó, pero ante el descalabro no tuvo otra alternativa que buscar apoyo de España.

Estados Unidos no se convence que los pueblos no se dejan engañar y a pesar la crisis económica que enfrenta Venezuela por las más de 150 medidas coercitivas unilaterales impuestas, con el marcado propósito de desestabilizar el país, y de que la ciudadanía se lance a las calles para derrocar al presidente constitucional Nicolás Maduro, solo obtendrán más odio contra ellos y más unidad y apoyo a la Revolución chavista, porque como aseguró José Martí:

“Las revoluciones hermosas no tienen necesidad de soldados mercenarios”.

 

 

 

Embajada yanqui en la Habana un centro de subversión.


Por Arthur González.

El 29 de junio 2019, Mara Tekach, Encargada de Negocios de Estados Unidos en Cuba, celebró en su residencia el 243 aniversario de la Independencia de su país, con la presencia de una docena de elementos contrarrevolucionarios, de esos que su gobierno creó, instruye y financia con 20 millones de dólares anuales para ejecutar actos provocativos.

En su discurso, la diplomática yanqui acusó nuevamente al gobierno de Cuba de “reprimir al pueblo, violar los derechos humanos, ejecutar detenciones arbitrarias, registros y confiscaciones ilegales, e impedir la libertad de movimiento”.

Viejas mentiras fabricadas por su gobierno desde 1960 para justificar su política agresiva y mantener la criminal guerra económica, comercial y financiera, con el único fin de matar por hambre y enfermedades a los cubanos, solo por haber decidido ser libres y soberanos, sin volverse a someter a las órdenes de la Casa Blanca.

En sus palabras repitió las mismas falsedades que expresó el presidente Barack Obama, en su discurso del 17 de diciembre 2014 al anunciar el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, donde aseguró:

“Los Estados Unidos consideran que ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche”.

Es la política imperialista contra Cuba, sea la administración demócrata o republicana, porque no soportan que un país en su traspatio, los desafié y enfrente, y para colmo resistan unidos a pesar de la guerra económica, financiera y hasta biológica, que cada día arrecian más.

La diplomática yanqui pretendió dar lecciones de democracia, derechos humanos y recetas para alcanzar la prosperidad económica de la Isla, obviando esa guerra económica diseñada por su país desde 1961, unido a los miles de actos terroristas ejecutados contra Cuba, con el propósito de evitar que su modelo económico socialista e influencia política, fueran imitados.

Entre sus explicaciones aseguró con total desvergüenza que, si existiese libertad, Cuba podría ser un país donde el gobierno tomase en consideración las preocupaciones y el mejor interés del pueblo, al crear leyes y regulaciones. Los trabajadores podrían conservar el fruto de su trabajo y los salarios serían dignos”.

“La tecnología sería accesible y asequible. La producción sería transparente y eficiente. Los líderes entenderían las normas económicas fundamentales y los principios del mercado. Los consumidores cubanos se beneficiarían, en vez de solo los funcionarios del gobierno”.

“Los negocios podrían confiar en los datos económicos que reciben, y los contratos y licencias serían racionales y agiles. Los inversores extranjeros podrían confiar en un clima de inversiones estable y seguro. Los inversores también podrían calcular el retorno de su inversión y todas las personas, incluidos los emprendedores, podrían asociarse libremente”.

Falacias que demuestran la impotencia imperial, como si los cubanos y cubanas no conocieran la historia de las relaciones entre los dos países y las acciones acometidas contra Cuba.

¿Sabrá la Encargada de Negocios yanqui la verdad histórica de los planes de Washington contra la Revolución cubana?

Es posible que no, pues son tantas las campañas de mentiras que ocultan los hechos, que muchos de sus diplomáticos no la conocen.

Sería conveniente que repasara algunos de los planes de su Gobierno para que no hablara tantas bobadas.

En enero de 1962 el Grupo Especial Ampliado del Consejo de Seguridad, organizado para intentar derrocar a la Revolución, diseñó el Proyecto Cuba, que expone:

La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.

A Estados Unidos les duele que Cuba siga adelante con sus planes de apoyo al pueblo, que la salud, la educación, el deporte y la cultura, sean totalmente gratuitas y un derecho de todos los ciudadanos, sin importar su filiación política, raza o credo.

Los cubanos han sido sometidos a innumerables actos terroristas, para destruir su economía y evitar su desarrollo.

Según plan de terrorismo de Estado preparado por la CIA contra Cuba, para el Grupo permanente del Consejo Nacional de Seguridad, de fecha 8 de junio de 1963, afirma:

“Solamente después que los efectos de la represalia económica y de las acciones de sabotaje, se sientan profundamente en la población y en los grupos de élite, puede uno esperar convertir la desafección en las fuerzas armadas y otros centros de poder del régimen en revueltas activas contra Castro” “… Para un impacto máximo en la economía cubana, este esfuerzo debe ser coordinado con las operaciones de sabotaje”.

“Debe existir una visible y dramática evidencia del sabotaje para que sirva como un símbolo del creciente desafío popular al régimen de Castro” … Habrá fracasos con la consecuente pérdida de vida y acusaciones contra EE.UU. que resultarán en críticas en casa y afuera. Ninguna de esas consecuencias esperadas deberá hacernos cambiar nuestro curso si el programa expuesto puede esperarse tenga éxito”.

¿De qué derechos humanos, libertad y apertura económica habla la diplomática yanqui? ¿A caso la Ley Helms-Burton no persigue la inversión extranjera?

Mara Tekach, volvió a repetir el invento de que Cuba sostiene al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, algo insólito y que la vida se encarga de desbaratar; sin embargo, no mencionó la fabricación por la CIA del títere Juan Guaidó, quien no tiene respaldo del pueblo, y ya países de Europa, como Alemania, se dieron cuenta que Estados Unidos los engañó con el cuento del auto proclamado presidente.    

Washington no tiene moral para darle lecciones al mundo, después de sus múltiples golpes de Estado en Latinoamérica, invasiones y guerras imperiales con inventadas acusaciones, como la de Irak, Libia y Siria, pues solo pretenden apoderarse de sus recursos naturales.

Cuando el presidente Obama, el 01 de julio del 2015, anunció la apertura de su embajada en Cuba, fue claro y preciso, al asegurar:

“Podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano”. “Tendremos más personal, y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la isla…incluida la sociedad civil y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor”.

“Creo que el compromiso estadounidense, mediante nuestra embajada, empresas y ante todo nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses, y apoyar la democracia y los derechos humanos”.

Por eso no nos engañan, su embajada es y seguirá siendo un centro de subversión política contra la Revolución; porque como dijo José Martí.

“En la política, lo real es lo que no se ve.”

 

 

 

 

 

¿Para qué sirve la OEA?


Por Arthur González.

La Organización de Estados Americanos, OEA, se fundó el 30 de abril de 1948, con el objetivo de “ser un foro político para la toma de decisiones, el diálogo multilateral y la integración de América”. En realidad, es solo un instrumento de dominación e injerencia política de Estados Unidos en Latinoamérica.

Un ejemplo de la manipulación de la OEA por parte de Estados Unidos fue la expulsión de Cuba en 1962, junto a otras sanciones para ahogar económicamente y aislar a su naciente Revolución, solo por decidir su rumbo sin las órdenes yanquis.

Aquella medida contra Cuba fue una asquerosa maniobra de Washington, con el fin de rendir a la Revolución, tal y como se afirma en el Proyecto Cuba, aprobado por el presidente J. F. Kennedy, el 18 de enero de 1962:

“El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del HemisferioName=n1070; HotwordStyle=BookDefault; … La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA. La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes, similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista”.

Esos esfuerzos del Departamento de Estado contra Cuba se mantienen y a pesar de que la Isla no es miembro de la OEA, insisten en utilizar esa plataforma para sus permanentes campañas, con el objetivo de crear matrices de opinión contra la Revolución.

Por esa razón el actual secretario general, Luis Almagro, añejo agente de la CIA, cumple las indicaciones del Departamento de Estado y la CIA contra Cuba, Venezuela y Nicaragua, ya que estas no se doblegan ante las presiones yanquis.

Prueba de esto fue la sesión de la OEA efectuada el pasado 26 de junio 2019, para analizar la nueva Constitución cubana, algo fuera de contexto por no ser Cuba miembro de la organización, pero el fin era continuar la campaña de acusaciones contra un pueblo que continua su curso soberano e independiente.

Para ese show mediático, invitaron a la más reciente asalariada de Estados Unidos, Rosa María Paya Acevedo, e incluso pretendieron presentar a otros mercenarios desconocidos en la Isla, para cambiar el elenco de su espectáculo, pues ya Berta Soler, Guillermo Fariñas, Marta Beatriz Roque, Elizardo Sánchez-Santa Cruz, e incluso la bloguera Yoani Sánchez, quedaron sin credibilidad ante la prensa, los gobiernos latinoamericanos, e incluso para los funcionarios yanquis que los apoyaban en el pasado.

Rosa María, subordinada al senador Marco Rubio y a otros miembros de la mafia terrorista de Miami, fue llevada a Medellín, Colombia, donde se efectuó la , para hablar sobre la supuesta falta de legitimidad de la Ley fundamental de la República de Cuba, algo risible porque en la Isla se llevó a cabo un proceso de consulta popular, en cada barrio del país, centros de trabajo y de estudios, como no ha hecho ningún otro estado en el mundo.

De los debates del proyecto de Ley, salió el texto final que fue votado en referendo popular, ofreciéndole una fuerza extraordinaria al contemplar las opiniones, sugerencias y desacuerdos de los cubanos y cubanas, demostrando un proceso verdaderamente democrático.

En su intervención, confeccionada por la mafia terrorista de Miami, Rosa María expresó: “El texto de reforma constitucional, concluido recientemente en Cuba, no cumplió las garantías y estándares necesarios de un proceso libre, justo y transparente”.

Cualquier persona inteligente se percata que esa afirmación es falsa, pues ningún país de la región somete a discusión y referendo popular a su Constitución.

Lo que realmente les duele profundamente a los yanquis, es que el pueblo mayoritariamente aprobó mantener su sistema político socialista, al Partido Comunista de Cuba como fuerza dirigente superior de la sociedad y ratificó al comunismo como máxima aspiración, pese a los 60 años de guerra económica, comercial y financiera, sostenida por Estados Unidos para tratar de rendirlo por hambre y desesperación, con el propósito de derrocar al gobierno, mediante el desencanto y el desaliento de la población, y que responsabilicen al socialismo de sus penurias.

El discurso de Rosa María Payá, fue una copia fiel de las acusaciones de Donald Trump, Mike Pompeo y John Bolton contra Cuba, imputándole “ser una influencia directa e indirecta en las crisis de Nicaragua y Venezuela, donde sus ciudadanos son víctimas de violencia gubernamental, detenciones arbitrarias, acoso, prisión política, deportaciones forzosas y restricción del movimiento; además de tener presencia de los servicios de inteligencia y militares cubanos en las unidades militares venezolanas”.

Al circo convocado por Almagro, bajo las órdenes de Washington, invitaron a otras personas para intentar darle cierta credibilidad al evento, en el que se trataron además los crímenes en Colombia contra los líderes sociales, algo verdadero pero que Estados Unidos no condena.

Ni una sola palabra se dijo de la represión contra el pueblo de Honduras, ese que protesta desde hace varias semanas por alcanzar mejoras de vida. Tampoco hubo mención a la represión en Chile y Argentina, ni a los desaparecidos en Guatemala y México, ni a las políticas económicas que empobrecen a los pueblos latinoamericanos.

De la criminal política anti inmigrante de Donald Trump, de la separación forzosa de niños de sus padres, el actual descontrol de las autoridades yanquis en la frontera que aseguran desconocer el paradero de esos menores, el encarcelamiento a que son sometidos y las muertes por falta de asistencia médica durante su retención forzosa, nada se dijo.

Al final, el montaje era para condenar a Cuba, Venezuela y Nicaragua, satanizados por Estados Unidos por mantenerse firme contra sus actividades subversivas, a pesar de los daños y muertes causadas.

Por eso José Martí expresó:

“A un banquete se sientan los tiranos, pero cuando las manos ensangrentadas hunden en el majar, del mártir muerto surge una luz que los aterra”.