Peligrosa politiquería migratoria yanqui hacia Cuba.


Por Arthur González.

La manipulada politiquería migratoria de Estados Unidos hacia Cuba, podría estar dando un paso peligroso de estimulación a la emigración ilegal, pero esta vez en aviones comerciales.

El pasado 16 de agosto 2019 un avión comercial de la aerolínea Swift, procedente del aeropuerto internacional José Martí de La Habana, arribó al aeropuerto internacional de Miami con un polizón en el compartimiento de carga. El mismo fue identificado por las autoridades del lugar como Yunier García Duarte, cubano de 27 años; hecho inaceptable por las leyes internacionales vigentes.

García Duarte trabajaba en el propio aeropuerto de La Habana, en la empresa ECASA, encargada de dar servicios en esas instalaciones, y no posee antecedentes penales, ni civiles ni políticos. Sin embargo, por ser Miami la capital de la mafia terrorista anticubana, de inmediato el hecho se politizó peligrosamente.

Los abogados que se ofrecieron a ayudarlo para solicitar un “asilo político”, la han orientado que declare ante el juez de migración que tiene un “miedo insuperable” de ser “torturado”, si es deportado a Cuba.

Desde que en 1995 el presidente Bill Clinton, propuso reajustar la manipulada Ley de Ajuste Cubano, aprobada en 1967, todo cubano que es interceptado en el mar es devuelto a Cuba, lo cual fue aprobado por ambos países, con el compromiso de la parte de cubana de no tomar medidas de represalia contra los devueltos.

Fue así como nació la política de pies secos-pies mojados que solo permitía a los cubanos que tocaran tierra firme en Estados Unidos, acogerse a la Ley de Ajuste, solicitar de inmediato permiso de trabajo y su residencia permanente a los 366 días de residir en ese país, los que no llegan a territorio yanqui son devueltos a la Isla.

Ninguno de los miles de devueltos desde esa fecha ha tenido problemas legales, ni sufrieron cárcel o torturas. Entonces, ¿en qué se basa el polizón Yunier García, para hacerle creer al juez su miedo insuperable?

En enero de 2017, antes de entregar el sillón de la Casa Blanca a Donald Trump, el presidente Barack Obama canceló la política “pies- mojados/pies-secos”, cortando totalmente el favorecimiento migratorio a los cubanos, pues la realidad demostró que no “huían del comunismo”, como afirma la manipulada Ley de Ajuste Cubano, sino que buscaban una forma de vida mejor, ante las limitaciones económicas que padecen en la Isla, sometida a una cruel guerra económica, comercial y financiera por Estados Unidos desde 1959.

En los últimos meses del presente año 2019, se incrementó la llegada de cubanos a Estados Unidos por vía marítima y según datos oficiales de las autoridades de ese país, durante el actual año fiscal iniciado el primero de octubre 2018, han sido capturados en el mar 438 cubanos, en medios rústicos, cuando intentaban llegar ilegalmente a territorio estadounidense. Según la Guardia Costera yanqui, el pasado año fiscal la cifra fue de 384 cubanos.

Si ahora por politiquería la Oficina de Asilo del Departamento de Justicia, accede a otorgarle asilo como “refugiado político” a Yunier García, se abrirá una brecha muy peligrosa que serviría de estímulo a que otros cubanos intenten arribar a ese país de la misma forma, algo que además de violar las leyes internacionales, pudiera afectar la seguridad de la navegación aérea.

Yunier García Duarte no ocupaba cargos relevantes en Cuba, no posee información secreta, ni es miembro de ningún ministerio o empresa importante, ni tampoco militar, como para demostrar un miedo insuperable si es regresado a La Habana.

El actual presidente Donald Trump ha establecido un combate a toda costa contra los inmigrantes ilegales, incluidos los cubanos que han visto desaparecer algunos beneficios que les otorgaba la Ley de Ajuste.

Hace pocos días, Trump emitió un nuevo decreto presidencial, donde restringe al mínimo el otorgamiento de permisos de trabajo a los migrantes cubanos, igualándolos al resto de los ciudadanos de otros países que llegan a los Estados Unidos, mientras esperan por la solución de su “asilo político” y recibir el Parole que les otorga la opción de permanecer de forma legal en ese país.

El comunicado emitido por el Departamento de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), alerta que los cubanos que sean admitidos en el territorio estadounidense con petición de asilo, no serán automáticamente beneficiados con la opción del derecho a empleo, situación que va desbaratando poco a poco la Ley de Ajuste y la torcida afirmación de que “huyen del comunismo”.

El caso del polizón pretende revivir ese politizado criterio, a la vez que el abogado Wilfredo Allen y la miembro de su equipo de trabajo, la abogada Lorena Duarte, intentan ganar en imagen y nuevos clientes, si el Oficina de Asilo del Departamento de Justicia fallara a favor del polizón, a pesar de las nefastas consecuencias que eso tendría para la seguridad de los vuelos comerciales que salen desde aeropuertos cubanos.

Son las autoridades estadounidenses las que estimulan la emigración ilegal cubana, no cumplen con la entrega de no menos de 20 mil visas anuales establecidas en el acuerdo migratorio vigente y cierran su Consulado en La Habana, obligando a los cubanos a viajar a otros países para presentar sus solicitudes de visas.

Después que no se quejen, y como aseguró José Martí:

“Puesto que tenemos razón, no puede existir nada contrario a ella”.

 

 

 

 

 

 

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Sueños de una noche de verano a través de las redes sociales.


Por Arthur González.

Estados Unidos sueña con ver manifestaciones populares en las calles de Cuba, con miles de personas exigiendo la caída del socialismo, como las que provocaron en países que tenían gobiernos no aceptables para los yanquis.

Ahora intentan aprovechar, para sus fines, el desarrollo de las tecnologías introducidas por el gobierno cubano que busca lograr la informatización de la sociedad cubana, a pesar de las limitaciones que impone la guerra económica, comercial y financiera, aplicadas por leyes yanquis.

Desde que el Ministerio de Comunicaciones cubano inició el desarrollo y aplicación de esas tecnologías informáticas, Estados Unidos se relamió los bigotes e inició un diseño subversivo para poder llegar hasta los jóvenes, envenenarlos con noticias falsas, mensajes sediciosos e inducirlos a ejecutar su estrategia de forma sutil e inteligente, valiéndose del apoyo de algunos de sus asalariados en la Isla.

Por eso no es casual que hayan construido informaciones falsas, de que el gobierno revolucionario pretendía impedir las redes privadas, integradas mayoritariamente por jóvenes interesados en compartir videos juegos y competir sanamente.

El 29 de julio 2019, el Ministerio de Comunicaciones de Cuba puso en vigor dos nuevas resoluciones para ordenar el espectro radioeléctrico, como sucede en todos los países del mundo, aunque novedoso entre los cubanos que, por las leyes del bloqueo y sus consecuencias financieras, llegaron varias décadas después a ese desarrollo tecnológico.

Las resoluciones 98 y 99/2019 consisten en legalizar la existencia de redes privadas de personas naturales, tanto alámbricas como inalámbricas y establecer los procedimientos reglamentarios para ordenar el espacio radioeléctrico y optimizar su empleo, posibilitando que los Joven Clubs asuman la conexión inalámbrica de todas las redes privadas existente, teniendo como base que esos locales cuentan con mayores capacidades técnicas e infraestructura instaladas.

Esas resoluciones legalizan las conexiones inalámbricas que antes operaban en la ilegalidad, y establecen los límites de potencia en el que podrán operar las antenas y dispositivos Wifi, para evitar interferencias con el sistema nacional de telecomunicaciones.

Funcionarios del Ministerio de Comunicaciones aseguran que “todas las personas naturales que tengan su licencia pueden conectarse a los Joven Clubs. Ese servicio irá creciendo a partir del aumento de la infraestructura en todas las provincias. En total suman más de 600 instituciones, de las cuales 270 tienen acceso a la fibra óptica”.

Ante las reales limitaciones tecnológicas del país, se les brinda a los usuarios de esas redes, la posibilidad de hacerlo empleando las condiciones técnicas instaladas en los Joven Clubs, creados hace dos décadas precisamente para que jóvenes y adultos pudieran recibir capacitación y aprovechar los recursos técnicos de forma totalmente gratuita, instalados por el Estado.

Con la entrada en vigor de las resoluciones, asalariados como Yoani Sánchez, iniciaron una campaña para distorsionar la realidad, con el propósito de sembrar veneno entre los jóvenes integrantes de la SNet, (Street Network), comunidad inalámbrica que brindaba servicios informáticos ilegales, para las redes sociales, servidores de juegos, sitios de compraventa, Wikipedia y noticias, a unos 40 mil usuarios, según afirman sus administradores.

En contacto con algunos de sus integrantes, Yoani Sánchez, bloguera reclutada en Madrid en 2004 por un agente CIA, y otros elementos que mantienen contacto con personajes en el exterior, convocaron a una manifestación en un parque frente al Ministerio de Comunicaciones, para protestar por las resoluciones, con el propósito de provocar un enfrentamiento de los jóvenes con las autoridades, algo soñado por los yanquis desde 1989, después de la caída del bloque socialista europeo.

Diferentes mensajes fueron enviados por Facebook, en los que se puede leer la intensión de instigar malsanamente a los integrantes de la SNet:

“Luchamos y exigimos tener una SNet autónoma que mantenga el proyecto social que ha tenido durante todos estos años, que llega a tantos hogares y familias cubanas”.

¿En que país del mundo se puede estar al margen de las empresas de telecomunicaciones establecidas? Ni radio, televisión, comunicaciones, ni redes informáticas funcionan sin control y contratos remunerados.

Muchos de los usuarios de la SNet nunca estudiaron los contenidos de las resoluciones 98 y 99 del Ministerio de las Comunicaciones, se dejaron llevar por los mensajes mal intencionados de quienes manipularon los estados de opinión.

Al no materializarse la protesta ambicionada, comenzaron a escribir una novela de terror y misterio, respecto a la supuesta actuación de la Seguridad del Estado, dibujando un sistema muy superior al FBI, que supuestamente controló a los 40 mil de miembros de la SNet, como si ellos fueran el ombligo del mundo y con una reunión en un parque pudieran remover las bases de una Revolución autentica que resiste con valentía y unidad, 60 años de agresiones imperialistas.

El tiro les salió por la culata porque los integrantes de SNet no se prestaron para dicha provocación.

Ante este conato de accionar subversivo recordamos lo expuesto en Miami, agosto 1996, por funcionarios de la RAND Corporation, del Instituto de Investigaciones para la Defensa Nacional de Estados Unidos, en estudio para el Departamento de Defensa, titulado “Las telecomunicaciones cubanas, las redes de computación y sus implicaciones en la política de Estados Unidos, donde aseguran:

“Alentar el enlace de Cuba a Internet y utilizarlo para transmitir noticias y análisis balanceados, promover su uso por ONG cubanas, universidades y otros destinatarios, para ayudar a la apertura de Cuba y forzar el surgimiento de una sociedad civil independiente”.

En esa misma línea de aspiraciones, el Senador Marco Rubio, declaró en un foro de la Heritage Foundation y Google Ideas, en 2012:

“El sistema totalitario cubano podría derrumbarse, si todos los cubanos tuvieran libre acceso a Internet, pues Cuba seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

Barack Obama aprobó la licencia a Google para entrar en Cuba. El objetivo perseguido es llegar con sus informaciones distorsionadas, sus símbolos y sus valores, a la juventud cubana, cuando afirmó:

“Los cambios introducidos en nuestra nueva política potenciarán aún más nuestro objetivo de empoderar al pueblo cubano […] y brindarles nuevas fuentes de información”.

No importa el partido que representen, demócratas y republicanos tienen idénticos propósitos contra la Revolución cubana, por eso Donald Trump, en 2016 durante su campaña dijo:

“Reclamamos una plataforma aérea para las transmisiones de Radio y TV Martí, y la promoción del acceso a Internet como herramienta tecnológica para fortalecer el movimiento pro democracia en Cuba”.

No han podido ni podrán tapar el sol con un dedo. A partir del 14 de agosto 2019, miembros de las redes hacen uso de los servicios que brindan los Joven Clubs, a través de la vía inalámbrica desde sus propios equipos.

El proyecto diseñado para esos centros se extiende a todos los municipios y provincias de la Isla, lo que permitirá que quienes pertenezcan a una red privada de datos a lo largo del país, se conecten y tengan acceso a los servicios que hoy se concentran en La Habana, proceso que se ampliará paulatinamente a medida que se instalen nuevas infraestructuras.

El Ministerio de Comunicaciones aseguró que los programadores de esas redes privadas podrán ser contratados como colaboradores, pues hay mucho talento entre los jóvenes de ellas, formados por el sistema educacional cubano.

Ninguna red privada quedará sin conexión como pretendieron hacer creer los lacayos al servicio de los yanquis, y una vez más los que fueron por lana salieron trasquilados.

La Revolución brinda al pueblo acceso gratuito a la educación para fortalecerse, porque como aseguró José Martí:

“A un pueblo ignorante puede engañársele, pero un pueblo instruido será siempre fuerte y libre”

 

 

Respeten a las mujeres cubanas.


Por Arthur González.

Enfurecidos por sus permanentes fracasos contra la Revolución cubana, sus enemigos no descansan e inventan mentiras para deformar la realidad, sin lograrlo.

Ahora su odio es descargado contra lo más puro de la sociedad, sus mujeres, ese laboratorio natural de dónde venimos todos y que a pesar de las limitaciones que imponen la cruel guerra económica, comercial, financiera y biológica, no han podido reducir el amor que las mujeres le impregnan a la obra revolucionaria.

El pasado 14 de agosto 2019 un grupúsculo financiado por Estados Unidos, denominado “Plataforma Femenina” y las llamadas “Damas” de Blanco, sostuvieron una reunión en Madrid, dirigida por Elena Larrinaga Landa, nacida en Cuba de padres españoles, conocida por sus posiciones en contra de la Revolución y fundadora del mal llamado “Observatorio de Derechos Humanos en Cuba”, todo con dinero y estrictas orientaciones yanquis.

La nueva campaña enemiga divulga que esa reunión fue para firmar un “acuerdo de colaboración para el empoderamiento de la mujer en Cuba, como pilar de la sociedad y motor del cambio político, a través de talleres de formación”.

Resulta risible tal planteamiento que no cuenta con el reconocimiento de las mujeres cubanas, las cuales ocupan hoy un nivel en la sociedad impensable antes de 1959, algo que la reaccionaria Larrinaga pretende ocultar.

Es tal su odio que olvidó que hasta 1958 las mujeres en Cuba eran mayormente amas de casa y discriminadas por su sexo.

En sus declaraciones la ahora española afirmó: “La iniciativa surge de la voluntad de varias mujeres comprometidas con el cambio político y las mejoras sociales en Cuba.  Estamos convencidas de la fuerza de la mujer como motor de cambio allí donde esté ubicada.  El trabajo en común y la unión de fuerzas en un objetivo común, históricamente ha dado la victoria a aquellos que así lo han entendido”.

Esa estratagema no cabe en Cuba, donde las mujeres sí poseen todos los derechos al trabajo, al estudio, al deporte, la cultura, la ciencia y a cuanto decidan a hacer.

En el conocido Plan Bush de 2004, para lograr una “Transición Pacífica en la Isla”, se les asignó a las cubanas 9 millones de dólares para “empoderarlas”, sin que obtuvieran resultados, pues la solo Revolución las liberó y les dio el lugar que merecen.

Hoy 299 mujeres son diputadas a la Asamblea Nacional, del total de 605 diputados, lo que representa el 53,2 %, siendo el parlamento cubano el segundo en el mundo con más mujeres. En el Consejo de Estado, hay 15 mujeres del total de 32 miembros, y de ellas 3 son vice presidentas.

La contrarrevolucionaria Elena Larrinaga, debe tener presente que desde 1980, Cuba es signataria de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, primer país del mundo en firmarlo y el segundo en ratificarlo.

El gobierno cubano desde 1959 ha promulgado numerosas leyes y disposiciones jurídicas que aseguran los derechos humanos de las féminas, donde se protegen sus derechos reproductivos y sexuales, la planificación familiar, salud, educación, seguridad, asistencia social, vivienda, empleo, superación técnica y cultural, capacitación laboral y de aprendizaje, con la posibilidad de acceder a todos los cargos del Estado, sin discriminación y con el mismo salario de los hombres.

Qué preparación puede pretender el grupúsculo contrarrevolucionario en España, cuando las mujeres cubanas constituyen el 35.2% de los dirigentes a todos los niveles del país; el 66% de la fuerza técnica y profesional; el 48% de las personas empleadas en el sector estatal; 81,9% de los profesores, maestros y científicos; el 60,2% de los médicos; el 78,5% de los demás trabajadores del sector de la salud; y más del 70% de los jueces y fiscales de la Isla, posición que ya desearían alcanzar las españolas, por las que Elena Larrinaga nunca se preocupa.

Gracias a la Revolución que tanto odian los yanquis, las mujeres cubanas son el 52,1 % de los graduados de la enseñanza media superior y el 56,6% de los graduados universitarios; por tanto, son ellas las que poseen mayor nivel de instrucción en la sociedad, algo envidiable para cualquier país.

Las cubanas en toda la Isla, cuentan con el apoyo de 175 Casas de Orientación de la Mujer y la Familia, espacio que atiende las problemáticas en el seno familiar, incluida la maternidad temprana, el alcoholismo y la violencia.

Un estudio realizado por el Instituto Americano de Empresas, arrojó que en Estados Unidos se mantiene la diferencia entre los salarios de mujeres y hombres a nivel nacional, donde las féminas cobran como promedio sólo 77 centavos por cada dólar que gana un hombre, resultando las más afectadas por el salario mínimo.

Por su parte, la Unión Europea aun no alcanza la paridad de género en los gobiernos de sus Estados miembros. Cifras oficiales plantean que el total de mujeres con cargos ministeriales, en los veintiocho países comunitarios, solo llegan al 23,6%, pues de los más de 500 miembros integrantes de los Consejos de Ministros en toda la Unión Europea, solamente 125 son mujeres.

Si la señora Larrinaga está tan “preocupada” por las mujeres cubanas, ¿por qué no hace lo mismo por las que viven en la Unión Europea, donde las ganancias por el negocio de la prostitución ascienden a cifras astronómicas?

Estadísticas oficiales aseguran que en Alemania se obtienen más de 18 mil millones de euros del trabajo de 400 mil prostitutas; Países Bajos 800 millones de las casi 7 mil prostitutas; Gran Bretaña mil millones de las 58 mil prostitutas.         Además de que en Alemania, Países Bajos y Grecia está legalizado el proxenetismo, sujeto explotador y abusivo de las llamadas trabajadoras del sexo.

En Europa un 75% de toda la prostitución es ejercida por mujeres emigrantes, fenómeno que afecta anualmente a unas 100 mil, de las que casi la mitad son menores de edad.

Para esos países no existe un Observatorio de los Derechos Humanos, ni a Elena Larrinaga le importa un euro la violencia y explotación de esas mujeres.

Solamente en Bulgaria, casi 1 millón de mujeres han sido golpeadas en su infancia y el 23% víctimas de violencia física o sexual, pero a los yanquis eso no le sirve para hacer propaganda, al final son sus aliados y al igual que en Estados Unidos, la industria de la pornografía es un negocio jugoso, que satisface hasta presidentes.

Las cubanas de hoy no necesitan de talleres de formación para coordinar acciones en su defensa, sus derechos y su papel en la sociedad, porque eso ya lo poseen desde hace 60 años y marcan una diferencia sustancial con la realidad de otros países, pues disponen de leyes que las benefician considerablemente, como la Ley de Maternidad, la más avanzada de América, que no deja a ninguna madre desprotegida, asegurándole una licencia pagada por un año, más el Código de Familia con un capítulo dedicado solamente a las mujeres.

Desde 1992 en Cuba existe una Comisión Permanente para atender a las mujeres, niños y las familias, donde instituciones y organismos del Estado tienen que rendir cuentas sobre los programas y actividades llevados a cabo en ese terreno.

A las cubanas hay que respetarla por su esfuerzo y dedicación, ninguna maniobra enemiga las confunde, porque todas poseen un alto nivel académico que les permite saber dónde está la diferencia.

Por eso dijo José Martí:

“Las campañas de los pueblos solo son débiles, cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer”.

 

Intromisión provocativa de la Encargada de Negocios de EE.UU. en Cuba.


Por Arthur Gonzalez.

De acuerdo a las normas del derecho diplomático internacional, una embajada acreditada en otro país persigue el propósito de trabajar por fomentar las relaciones amistosas y desarrollar las relaciones económicas, culturales y científicas entre el Estado acreditante y el receptor, tomando en cuenta los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas relativos a la igual soberana de los Estados, el manteamiento de la paz y de la seguridad internacional entre las naciones.

Nada de eso cumple la embajada de Estados Unidos en La Habana, desde su apertura el 1ro de julio de 2015, como tampoco hizo su antecesora la Sección de Intereses desde 1977.

Espionaje económico, político, militar y acciones de subversión política, han sido el pan de cada día de los “diplomáticos” yanquis asignados en Cuba, en franca violación de la Convención de Viena de 1961, sobre las relaciones diplomáticas.

En 1987 el gobierno cubano se vio obligado a denunciar públicamente la actividad de espionaje ejecutada constantemente por los “diplomáticos” de la Sección de Intereses en La Habana, mostrando imágenes filmadas en las que se constató como oficiales de la CIA depositaban en carreteras, basureros y cuevas, plantas de transmisión satelital, dinero y otros medios de espionaje, para los agentes que tenían reclutados en el país, en los sectores del comercio exterior, inversión extrajera, la banca, la aviación civil, el transporte, la marina mercante, la política exterior, la agricultura, la ciencias, la salud, educación, el deporte.

La ejecución de su actuar subversivo fue y sigue siendo enorme, con el afán de fabricar una “oposición” a la Revolución, mediante la entrega de elevadas sumas de dinero a los denominados “disidentes”, darles preparación de cómo deben actuar en sus actividades provocativas callejeras, abastecerlos de literatura, videos y clases, con profesores yanquis y algunos latinoamericanos, dentro del edificio de la misión diplomática, en tres centro creados ilegalmente para el entrenamiento de los contrarrevolucionarios.

Múltiples son las violaciones de la Convención de Viena que cometen los “diplomáticos” yanquis desde sus puestos de la denominada “diplomacia pública” y derechos humanos, unido a los cargos políticos, bien alejados del fomento de las relaciones amistosas bilaterales.

Un claro y evidente ejemplo es el de Mara Tekach, actual Encargada de Negocios de Washington en Cuba, quien a pesar del virtual cierra de la Embajada, dada las medidas tomadas por la actual administración, no cesa de inmiscuirse en los asuntos internos cubanos, reunirse con los elementos contrarrevolucionarios, brindarles preparación para las provocaciones y estimularlos a continuar por ese camino.

En ese sentido, hay que recordar la reunión efectuada dentro de la sede diplomática yanqui con los organizadores de la Marcha Gay, con el único fin de fomentar desordenes públicos, apoyados por las campañas mediáticas de sus medios de prensa.

A eso se une la reciente visita realizada a la provincia de Guantánamo, con el objetivo de entrevistarse personalmente con un contrarrevolucionario, de los conocidos periodistas dependientes del dinero de Washington, algo que legalizó al publicarlo en la página oficial en Facebook de su Embajada.

Las declaraciones de la susodicha diplomática son un desafío a las autoridades cubanas, al afirmar que las medidas legales aplicadas al contrarrevolucionario reflejan la crueldad e injusticia del gobierno cubano, el que continúa violando los derechos humanos y libertades de sus ciudadanos”, lo cual constituye una total violación del artículo 41 de la Convención de Viena que afirma:

“Sin perjuicio de su privilegios e inmunidades, todas las personas que gocen de ellos, deberán respetar las leyes y reglamentos del Estado Recepto y están obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado”.

Si un diplomático cubano hiciera algo semejante en los Estados Unidos, en aras de defender a los cientos de miles de emigrantes latinoamericanos detenidos inhumanamente en centros de concentración, al estilo nazi, separados de sus hijos y sin atención médica, de iso facto el Departamento de Estado lo declararía persona non grata, por entrometerse en sus asuntos internos.

Cuba soporta inteligentemente esas acciones insultantes, pero que no se equivoquen los yanquis, porque las pruebas de sus violaciones son contundentes y tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe, aunque como afirmó José Martí:

“La paciencia es la dote de los fuertes”

 

Mafia anticubana pretende trastocar la historia.


Por Arthur González.

Una vez más los contrarrevolucionarios creados y financiados por el gobierno de los Estados Unidos para intentar derrocar a la Revolución cubana, pretenden cambiar la historia y vestirse con un disfraz de víctimas, cuando en verdad siempre han sido terroristas causantes de muertes y destrucción en Cuba.

Ahora pretenden proclamar el 22 de julio como el “Día de los Mártires de la democracia en América”, al cumplirse el 7mo aniversario de la muerte del contrarrevolucionario Oswaldo Payá Sardiñas y su adlátere Harold Cepero, cuando viajaban como pasajeros en un auto rentado por el español Ángel Carromero, líder de la juventud del Partido Popular, junto al presidente de la Juventud demócrata-cristiana de Suecia, Aron Modig, para repartir 4 mil euros destinados a pagar a “opositores” cubanos, a fin de ejecutar acciones contra el gobierno.

Está probado que el único responsable del accidente automovilístico de ese día fue su conductor, Carromero, quien viajaba a 120 kilómetros por hora, estrellando el auto rentado contra un árbol en la carretera, muriendo Payá y Cepero, quienes venían en el asiento trasero del coche.

La hija de Payá, Rosa María Payá Acevedo, utiliza la muerte de su padre para lograr favores de los yanquis, como fue la visa de “refugiada política” ofrecida por “diplomáticos” estadounidenses en La Habana, a cambio de iniciar la campaña de inculpar al gobierno cubano.

A partir de ahí la han paseado por Europa y América Latina con idénticos propósitos, queriéndola fabricar como una líder juvenil opuesta a la Revolución cubana.

De esa forma la apoyaron para celebrar el aniversario del fallecimiento del padre y denominar ese día como “Día de los Mártires de la democracia en América”, olvidándose de que Cuba llora la muerte de 3 mil 478 muertos por actos terroristas ejecutados por la CIA desde 1959, unido a 2 mil 99 personas que han quedado discapacitadas de por vida por dichos actos.

Solamente en la exposición del buque La Coubre, de bandera francesa, ocurrida el 4 de marzo de 1960 provocada por dos bombas introducidas subrepticiamente por la CIA en sus bodegas, causó la muerte de 101 personas, más de 200 heridos y 34 desaparecidos al no poder ser localizados ni identificados por quedar despezados, entre ellos 2 funcionarios de la Compañía Trasatlántica Francesa, acreditada en La Habana y 4 tripulantes franceses del buque.

Ese criminal acto, que dio inicio a una cadena de acciones terroristas contra el pueblo cubano desde hace 60 años, basta para declararlo como el verdadero Día de los mártires. Sin embargo, las autoridades yanquis se niegan a desclasificar los documentos de sus archivos, al igual que el expediente que guarda celosamente la naviera francesa Compañía General Trasatlántica, operadora del buque, quien tiene clasificada toda la documentación por 150 años.

Otros cientos de actos terroristas se ejecutaron en la Isla contra centros comerciales, cines, teatros, escuelas, fábricas de todo tipo, refinerías de petróleo, campos de caña, unido a las muertes causadas por las bandas conformadas por la CIA en las montañas del centro de Cuba, quienes asesinaron un total de 214 personas, entre ellos 63 campesinos y trabajadores agrícolas, 13 niños campesinos, 8 ancianos, 3 mujeres, 9 maestros voluntarios y colaboradores de la Campaña de Alfabetización, 8 obreros y 6 administraciones de granjas y tiendas en esas montañas.

El 6 de octubre de 1976 Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, organizaron la voladura, en pleno vuelo, de un avión civil cubano con 73 pasajeros. Todos murieron descuartizados. Sus dos responsables fueron acogidos en Miami por Estados Unidos, sin pagar por sus crímenes. Ni la OEA ni el Parlamento Europeo, que ahora premian a Rosa María Payá, condenaron dicha acción y tampoco sancionaron a Estados Unidos por financiar y respaldar a esos terroristas.

Para que nadie tenga dudas de quien es el responsable del terrorismo contra Cuba, basta señalar un informe desclasificado donde su autor, el Coronel Jack Hawkins, jefe de la sección de personal paramilitar en el centro de operaciones de la Fuerza de Tarea de la CIA, en la denominada “Operación Cubana”, señala sin el más mínimo pudor:

“Durante el período comprendido entre octubre de 1960 y el 15 de abril de 1961, se perpetraron alrededor de 110 atentados dinamiteros contra objetivos políticos y económicos, se colocaron más de 200 bombas. Se descarrilaron 6 trenes, se dejó inactiva la refinería de Santiago de Cuba durante una semana, como resultado de un ataque sorpresivo desde el mar.  Se provocaron más de 150 incendios contra centros estatales y privados, incluyendo 21 viviendas de comunistas y 800 incendios en plantaciones de caña”.

“Se introdujeron en Cuba 75 toneladas de explosivos y armamentos, mediante 30 misiones aéreas, más 46,5 toneladas en 33 misiones de infiltración marítima, para abastecer a grupos urbanos y bandas de alzados en zonas montañosas”.

A esto hay que sumarle los muertos provocados durante la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos, organizada y financiada por la CIA, donde decenas de inocentes campesinos y sus familiares perdieron la vida por las bombas y balas yanquis.

Tampoco puede pasarse por alto la muerte de 158 cubanos, de ellos 101 niños, debido a la introducción del Dengue en el país en 1981, a cargo de un grupo orientado por la CIA comandado por Eduardo Arocena, según declaró ante el Tribunal Federal de New York, recogido en la página 2189, 1984, expediente 2 FBINY 185-1009.

El show mediático llevado a cabo por Rosa María estuvo preñado de terroristas como Ramón Saúl Sánchez, considerado así por las propias autoridades estadounidenses que se niegan reiteradamente a otorgarle la residencia legal en Estados Unidos, por su record de actos violatorios de las leyes, a pesar de ser uno de los amamantados por la CIA.

Otro de los participantes fue el sacerdote Gil Hernández, quien junto a los demás presentes terminaron la función con una misa celebrada en la Ermita de La Caridad, de Miami, donde jamás se han condenado los actos terroristas, ni la criminal guerra económica, comercial, financiera y biológica, que lleva a cabo Estados Unidos contra el pueblo cubano desde hace 60 años, con el declarado interés de matarlo por hambre y enfermedades.

Esos son los autoproclamados “luchadores por la libertad de Cuba” que siembran luto en el pueblo cubano, pero como dijo José Martí:

“Las verdades reales son los hechos”.

 

 

 

 

 

 

No hay dudas, la guerra económica contra Cuba es total.


Por Arthur González.

Para aquellos que pudieran tener algún titubeo de que Estados Unidos persigue matar de hambre y enfermedades al pueblo cubano, las constantes medidas que toma la Casa Blanca contra la economía de la Isla, son pruebas irrebatibles de sus propósitos criminales.

Todo lo que le permita a Cuba algún ingreso de divisas, Donald Trump y su camarilla neo nazi, integrada por Mike Pompeo, John Bolton y Elliott Abram, se han propuesto cortarlos.

La búsqueda de información detallada de los ingresos de Cuba la lleva a cabo la CIA, en parte por las estadísticas oficiales que se publican, intervenciones públicas de ministros y altos funcionarios y también con sus agentes secretos dentro del país, con el único fin de sancionar, presionar y chantajear a gobiernos y empresarios extranjeros que establezcan negocios con la Isla.

La guerra económica contra Cuba es total, porque aspiran a ver la caída de la Revolución; vieja y fracasada aspiración de 11 administraciones anteriores, y la actual no será la excepción.

La más reciente arremetida fue anunciada el 26 de julio 2019, por el ex director de la CIA y actual secretario de Estado, Mike Pompeo, coincidiendo con la celebración del Día de la Rebeldía Nacional en Cuba, asegurando que: “Estados Unidos sancionará a los funcionarios cubanos que explotan y coaccionan a los médicos cubanos, desplegados en más de 65 países en las llamadas misiones internacionalistas”.

El odio es tal que se les retuercen los intestinos al ver como la pequeña Isla del Caribe, resiste con hidalguía sus medidas punitivas, los actos terroristas, las campañas de mentiras y cuantas sanciones se les han ocurrido ejecutar en los últimos 60 años.

Para seguir dándole vueltas a la tuerca de la criminal guerra económica, ahora persiguen a los médicos que brindan salud y bienestar en el mundo, porque saben que también es una fuerte entrada de divisas empleadas para mantener la economía cubana, su sistema de salud y educación gratuitos, la cultura, el deporte, la seguridad social, investigaciones en las ciencias y la alimentación, todo en beneficio del pueblo.

La participación de la medicina cubana por países del mundo, salva vidas y previene enfermedades curables, porque en su sistema de salud lo primero es el ser humano y no el dinero, como en Estados Unidos, donde la medicina y los medicamentos son un negocio jugoso para enriquecerse e incapaz de prestar solidaridad humana a los que no tienen dinero para pagar los costosos servicios de salud.

El banal argumento esgrimido es que Cuba “explota” y “coacciona” a sus médicos que prestan servicio de colaboración en más de 65 países.

Hipocresía al por mayor, pues a los yanquis no les importan los seres humanos, de preocuparse no hubieran desarrollado campañas en Brasil contra los que participaban en el programa Mais Médicos, creado por la presidenta Dilma Rousseff y eliminado por Jair Bolsonaro, peón al servicio de Estados Unidos, quien trabajó para lograr la deserción del personal de la salud de Cuba y después los abandonó a su suerte, sin trabajo ni dinero para mantenerse.

La labor casi eclesiástica de los médicos cubanos, es reconocida mundialmente e incluso por la Organización Mundial de la Salud, porque sus valores humanos los impulsa a ayudar a los necesitados, sin importarle horas ni falta de descanso, mientras haya un niño u otros pacientes que requieran atención y cariño, lo que los médicos norteamericanos no hacen sino les pagan altos salarios.

Esa es la gran diferencia de un sistema y otro, por eso acusan de explotación, porque no hay un médico yanqui que trabaje por amor a su profesión de salvar vidas, sino hay dinero de por medio.

¿Por qué Pompeo no indaga en África la opinión que tienen los pacientes contagiados con Ébola y sus familiares, atendidos humanamente por el personal de salud cubana?

Mientras los estadounidenses bajo el salario de la USAID, estuvieron en África con un estilo de trabajo acorde a su sociedad, los médicos y enfermeros de Cuba no tenían horas ni reclamaban descanso para luchar por arrebatarle a la muerte a cada enfermo y gracias a ese esfuerzo muchos fueron salvados.

¿Cree Pompeo que algún médico o enfermera de su país estuviera dispuesto a trabajar en condiciones difíciles como hicieron los cubanos durante el terremoto en Pakistán, Chile, Perú, Ecuador, o ante fuertes inundaciones como las sufridas semanas atrás en Mozambique?

Si tienen tanta preocupación por el salario que reciben los médicos cubanos en sus misiones, ¿por qué mejor no se preocupan por los millones de pobres que residen en Estados Unidos, según cifras oficiales?

Antes de tener tanto desasosiego por lo que recibe el personal de la salud de Cuba durante sus misiones internacionales, deberían ocuparse de restructurar su sistema de seguro médico, trabajar en alcanzar un régimen gratuito como el de los cubanos, e incluso buscar una solución para elevar el salario mínimo en muchos estados, donde es de solo 8 dólares la hora, lo que ni siquiera alcanza para pagar los elevados costos de las rentas, viéndose esos trabajadores obligados a tener dos y hasta tres trabajos, con jornadas de 14 y 16 horas diarias para malamente subsistir.

La verdad que esconden Pompeo y sus pandilleros es que las misiones de la salud de Cuba permiten un ingreso anual de 8,000 millones de dólares, empleados en sostener la economía y hacerle frente a la despiadada guerra económica, comercial, financiera y biológica, que ejecutan contra once millones de cubanos desde hace 60 años, delito de Lesa Humanidad por el que deberían ser sancionados en la Corte Internacional de Justicia, si ese órgano fuese realmente imparcial e incólume ante las presiones del imperio yanqui.

La ridícula sanción impuesta a los funcionarios del Ministerio de Salud de Cuba, anunciadas por Pompeo, consiste en restringirle o denegarle el visado para ingresar en Estados Unidos, penalidad que incluye a sus familiares inmediato, aunque estos no tengan vinculación con el sistema de salud, lo que demuestra la violación flagrante de los derechos humanos al libre movimiento de las personas.

De acuerdo con afirmaciones del ex director de la CIA, su gobierno seguirá incrementando las medidas para afectar aún más la economía de Cuba, lo que demuestra el carácter imperial y deshumanizado de su sistema, que no le perdonarán jamás a la mayor de las Antillas haber decidido soberanamente, romper las cadenas impuestas por Estados Unidos desde que en 1898 ingresaron injustificadamente en la Isla, con la única pretensión de convertirla en una estrella más de su bandera.

Por eso ante actitudes similares de prepotencia yanqui, alertó José Martí:

“Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra”

 

Pretenden los yanquis hacer en Cuba lo mismo que Argentina y Brasil: confundir al pueblo.


Por Arthur González.

Estados Unidos aspira a sembrar una matriz de opinión en el pueblo cubano contraria a la Revolución, culpando al gobierno de las limitaciones económica existentes, pero ocultan que sus profundas causas radican en la guerra económica, comercial y financiera, sostenida por 60 años para evitar que el modelo socialista sea un ejemplo para otros países, tal como aseguran los tanques pensantes del Council on Foreign Relations.

Esa vieja estrategia fue empleada contra Argentina y Brasil, para culpar a Cristina Fernández y al dúo Luis Ignacio Lula-Dilma Rousseff, de los problemas económicos, con el fin de sacar del juego político a dirigentes de izquierda e imponer a los neoliberales Mauricio Macri y Jair Bolsonaro, quienes han arrastrado a la pobreza a millones de ciudadanos que se dejaron confundir por los cantos de sirena, aunque hoy lamentan sus errores políticos.

La actual campaña anticubana está lanzada por medios de prensa desde EE.UU. y sitios creados en Internet para deformar la realidad cubana, con la pretensión de confundir a los incautos; pero fallan nuevamente porque en Cuba el pueblo fue alfabetizado en 1960-1961 y su nivel educacional y político es bien elevado, conoce la historia de las acciones del imperialismo yanqui y el papel que juegan en los golpes de estado y acciones terrorista en el mundo.

En esta nueva campaña de mentiras, lanzada también por Radio y Televisión Martí, aseguran que “tres cuartas partes de los cubanos piden un cambio y un 31.3 % desea que ese cambio sea radical, que lo cambie todo”.

Según esas emisoras, creadas para la subversión política contra Cuba, “el 74.5 % de los encuestados reclama cambios y de ellos el 57.7%, acepta ofrecer algún tipo de salida para los responsables del régimen”.

Lo que no explican es quiénes y cómo hicieron tal encuesta en la Isla, algo que traslada una fuerte fetidez a mentiras made in USA, pues los “encuestadores” son miembros del fantasmal Observatorio Cubano de Derechos Humanos, asentado en España, fabricado y sostenido financieramente por Estados Unidos.

La táctica que persiguen es evidente, que el mundo se crea que los jóvenes cubanos desean erradicar el socialismo y regresar a una economía capitalista, como si esa masa juvenil, con más de 9 grados de escolaridad como mínimo, no observara lo que sucede a diario en economías capitalistas de Francia, España, Alemania, Argentina, Chile, Brasil, Honduras, Guatemala, México y Panamá, por solo citar algunos ejemplos.

La aludida “encuesta” quiere hacerle entender a los que no recuerdan las campañas mediáticas de los yanquis contra países que tienen gobiernos no aceptables para ellos, que los jóvenes cubanos culpan a los dirigentes de la situación económica de Cuba y desean “castigar a sus responsables”.

Obviamente es una manipulación burda y sucia, porque en Cuba se conoce bien la situación existente antes de la Revolución y la que se tiene hoy; las sanciones permanentes de Estados Unidos contra la economía y sus ataques a los sectores que producen ingresos en moneda convertible, como son el turismo y la salud, algo que se hace más evidente con los recientes decretos aplicados por la administración de Donald Trump, que afectan directamente a los trabajadores privados, esos que tanto estimuló Barack Obama para cambiar el socialismo desde adentro.

Estados Unidos conoce perfectamente que entorpeciéndole a Cuba sus ingresos en divisas, y las sanciones a quienes inviertan y presten dinero fresco, trae como consecuencia la escasez de alimentos, medicinas y otros artículos de primera necesidad, de ahí sus multas millonarias a la banca internacional, la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton, unido a la prohibición de viajes de norteamericanos y sanciones a quienes se alojen en hoteles y adquieran libros de editoriales cubanas.

La obsesión es enfermiza y el pueblo cubano lo sabe perfectamente, además en Cuba nadie ignora lo que era la Isla en el pasado capitalista, a pesar de que en los últimos años desde Miami pretendan pintar La Habana como un “paraíso”, con sus hoteles, casinos, burdeles, barrios de clase media y alta, ocultando a los niños limpiando zapatos y tocando maracas en los ómnibus, los analfabetos, los mendigos, el desempleo, la discriminación racial y de género, los muertos por falta de asistencia médica y los campesinos pasando vicisitudes que solo la Revolución eliminó.

Por supuesto que el pueblo cubano aspira a tener una vida más holgada, sin limitaciones y escaseces, pero insatisfacción no es lo mismo que oposición, y los responsables de las penurias que hoy soporta estoicamente, están y estuvieron en la Casa Blanca.

Los cubanos conocen que la guerra económica la inició el presidente D. Eisenhower en 1959, al eliminar la compra de azúcar, prohibir el suministro de petróleo y la adquisición de productos hechos en Cuba; fue él quien organizó la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos y los nacientes actos terroristas que dejaron los primeros mártires en el pueblo. Sigue leyendo