Pánico ante recortes de Radio y Televisión Martí


Por Arthur González.

En Miami cunde el pánico ante presuntos recortes de financiamiento y personal en las llamadas Radio y TV Martí, ambas creadas para intentar subvertir el orden interno en Cuba, bajo el manido pretexto de “informar al pueblo cubano de la verdad”, algo que ni ellos mismo se creen.

El gobierno de Estados Unidos y la CIA tienen comprobado que ambos medios son interferidos exitosamente por Cuba y por tanto no cumplen con sus objetivos, pero ocasionan un alto costo para las finanzas estadounidense, al malgastar anualmente decenas de millones de dólares solo para complacer a la mafia anticubana de Miami, incluidos a los representantes y senadores que utilizan ese apoyo para mantener sus carreras políticas, construidas gracias a la existencia de la Revolución cubana.

Por eso, los representantes Mario Díaz-Balart, Carlos Giménez, María Elvira Salazar, Debbie Wasserman Schultz, Albio Sires y Nicole Malliotakis, junto a los senadores Marco Rubio y Rick Scott, que deben sus puestos al voto de Miami, enviaron una carta a Kelu Chao, directora ejecutiva interina de Agencia de Estados Unidos para Medios Globales (USAGM), presionando para que reconsidere sus planes de reducir personal en la Office of Cuba Broadcasting (OCB), responsable de las transmisiones de Radio y Televisión Martí.

Según los congresistas, ese plan provocará despidos para fin de año y privaría a los cubanos de la Isla de “recibir y difundir la información necesaria para la conformación de ideas democráticas”, que provoquen el anhelado cambio que Miami espera desde hace 63 años.

Radio Martí se inició en 1985 por decisión de Ronald Reagan, como parte de su cruzada contra el comunismo, en el Programa Democracia estructurado en 1981.

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