Dengue en Cuba, algo para no olvidar.


Por Arthur González.

La situación que vive Cuba con el dengue después de controlar la pandemia de la Covid-19, gracias al esfuerzo de los científicos cubanos que lograron tres vacunas incluida una para los niños, tiene su origen en el año 1981, cuando por primera vez se detecta en la Isla el dengue hemorrágico.

En pocas semanas acabó con la vida de 158 personas y de estos 101 tenían menos de 14 años, en total se contagiaron 344, 203 cubanos.

Esta epidemia nunca antes vista en Cuba, apareció rápidamente en tres zonas del país distantes entre ellas, en momentos que Latinoamérica no había reportado casos de esa enfermedad.

Gracias al sistema de salud cubano y las medidas tomadas por el gobierno para crear salas de terapia intensiva en los principales hospitales infantiles, se pudo evitar un número mayor de muertes.

El personal de la salud no tenía conocimientos de la misma, por lo que se vieron obligados a estudiar e investigar el origen de la misma, cuyo agente transmisor es el mosquito Aedes Aegypti.

La persona infectada en pocas horas comienza a presentar signos de hipoxia que requieren de ventilación pulmonar, sin pérdidas de tiempo. Las plaquetas bajan rápidamente, aparece taquicardia y disminuyen los factores hepáticos de la coagulación, más vómitos de sangre y frialdad distal.

Ante la masividad de casos que abarrotaron los hospitales, el gobierno cubano tomó la decisión de convertir escuelas en centros de salud, para enfrentar la crítica situación que empezaba a costar vidas humanas.

Desde el cuartel general de la CIA monitoreaban y disfrutaban la situación que habían creado en Cuba, el gasto que efectuaba el estado para darle solución a esa crisis y se regocijaban del esfuerzo y maniobras que hacía La Habana para burlar la guerra económica que impedía la compra de equipos médicos, reactivos de laboratorios y medicamentos.

Posteriormente el gobierno revolucionario puso en marcha
un programa de control masivo de la enfermedad, incluido un sistema de vigilancia, junto a una red de laboratorios de diagnóstico a nivel nacional, algo solo se puede llevar a cabo con un sistema socialista donde el estado asume esos gastos, al ser gratuito en Cuba el servicio de salud.

Desde aquel año el dengue está presente en el país con cuatro serotipos.

Para no dejar dudas de quienes fueron los responsables de los muertos y enfermos, la revista yanqui Covert Action, publicó en su edición del 6 de agosto de 1982, que la epidemia de dengue que azotó a Cuba en 1981 y causó la muerte a 158 personas, había sido una operación secreta de la CIA, algo que confesó en septiembre de 1984 el asesino y terrorista de origen cubano Eduardo Arocena, cabecilla de la organización terrorista Omega 7, durante el juicio celebrado en New York, al ser acusado del asesinato del diplomático cubano Félix García Rodríguez, acreditado  en la misión cubana ante la ONU.

Su declaración está recogida en el tribunal federal de New York, página 2189/1984, expediente 2 FBINY 185-1009, donde consta que reconoció que la misión del grupo que encabezaba, era obtener e introducir en Cuba gérmenes patógenos. Fue condenado a dos cadenas perpetuas al determinar el FBI su vinculación con al menos 2 asesinatos y más de 30 atentados con explosivos en Florida, New Jersey y New York, entre 1975 y 1983. Fue indultado por el régimen yanqui en junio de 2021.        

El 1ro de septiembre de 1981, el diario The Miami Herald publicó un artículo que afirma:

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