Payasada en Ginebra.


Por Arthur González

Acostumbrado a realizar espectáculos para ganar algún que otro espacio en la prensa amarilla y las redes sociales pagadas por Estados Unidos, Ariel Ruiz Urquiola, cubano graduado de biología en la Isla, armó un nuevo teatro de huelga de hambre en Ginebra, Suiza, nada menos que en la acera frente a la sede de la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos, donde permaneció 10 días.

Su nueva huelga de hambre tiene como pretexto el falso argumento del acoso que asegura padece su familia en Cuba, pero lo que persigue es llamar la atención de Michelle Bachelet, Alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, con el único propósito de mantener la matriz de opinión negativa contra Cuba, a base de acusaciones falsas, sin tener pruebas legales de sus denuncias que pueda presentar ante un tribunal.

No hay que ser médico para observar a Urquiola en una entrevista a la agencia española EFE, divulgada en YouTube, después de 8 días de su “huelga de hambre”, sin un solo síntoma de deshidratación ni pérdida de fuerzas, prueba de la manipulación mediática.

Según asegura, fue expulsado de la universidad en Cuba, pero entonces ¿dónde obtuvo el título de licenciado en biología?

Está comprobado que en la finca que arrendó a las autoridades oficiales de la Isla en la provincia de Pinar del Río, taló varias palmas reales sin permiso de la Academia de Ciencias, árbol nacional de Cuba, mientras trabajaba en la cerca perimetral del terreno ubicado en el Parque Nacional de Viñales, zona declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, hecho que conllevó a discusiones con los respónsales de velar por el cuidado de la flora y la fauna, siendo sancionado bajo el debido proceso legal al que fue sometido.

A partir de ese hecho inició una campaña mediática amplificada por medios contrarrevolucionarios, siempre a la caza de incidentes que permitan acusar al gobierno cubano, aunque no sean verdaderos.

Es ampliamente conocida su preferencia sexual sin que eso constituya, desde hace muchos años, algo condenable en Cuba, pues el mundo, y en especial organizaciones internacionales defensoras de los derechos de las comunidades LGBTIQ+, conocen que desde finales de la década de los años 70 del siglo XX, se creó en la Isla el Centro Nacional de Educación Sexual, CENESEX, donde se trabaja fuertemente por el desarrollo de campañas educativas y de apoyo a los derechos legales esa comunidad, cuyo  resultado está plasmado en la nueva Constitución de la Republica, hecho que no poseen muchos países en el mundo de hoy.

Su acusación de que estando en prisión le fue inoculado el virus del VIH, no tiene el menor respaldo probatorio y forma parte de las indicaciones que le imparten los grupos que desde el exterior le financian sus actividades contra la Revolución, pues en su lugar de residencia se sabe con detalles de sus relaciones sexuales con hombres y entre esos quien tenía el virus que lo infestó al no protegerse, como insisten la radio y la televisión de Cuba en sus spots educativos.

Al salir al exterior Urquiola no cuenta con recursos financieros para mantenerse y por tanto se ve obligado a esos espectáculos públicos para llamar la atención, como una supuesta víctima del socialismo cubano, en momentos donde Europa vive una terrible crisis económica y social expuesta en huelgas y manifestaciones callejeras en Alemania, Países Bajos, España y otras naciones, unido a la reciente cruel represión contra emigrantes en la frontera de Marruecos con el territorio español en Melilla, África, que dejó un saldo de decenas de muertos y heridos, sin que el Parlamento Europeo o la misma Oficina de la ONU para los Derechos Humanos lo condenaran.

Medios de prensa suiza publicaron el 12 de julio 2022, la noticia de que Ruiz Urquiola había sido trasladado a un hospital, donde la policía le expresó que “en Suiza se respeta la eutanasia y si su deseo es morir no lo pueden impedir”, dilema que ahora tendrá que enfrentar porque su payasada no ha tenido los resultados que pensó capitalizar, y sin dinero para subsistir, a partir de la ausencia del respaldo de la embajada de Estados Unidos y de organizaciones contrarrevolucionarias, veremos cual decisión tomará, porque en su patria tenía garantizada su salud y la vida.

Recordemos que, en el año 2018 para llamar la atención de la prensa sensacionalista anticubana, hizo una huelga de “hambre y sed” durante 16 días, algo que la ciencia sabe que un cuerpo humano no resiste.

Ariel Ruiz Urquiola y otros que pretenden vivir de las mentiras contra la Revolución cubana, deben estudiar las recientes declaraciones del Santo Padre Francisco a una televisora de habla hispana radicada en Miami, donde no se dejó manipular por quienes pretendían obtener una condena hacia Cuba, al declarar:

“Cuba es un símbolo, Cuba tiene una historia grande, yo quiero mucho al pueblo cubano. Tuve buenas relaciones humanas con gente cubana y también con Raúl Castro tengo una relación humana”.

El tiro le salió por la culata y esta bufonada al parecer lo sacará de la palestra anticubana, por lo que, sin pérdida de tiempo, será mejor buscar un trabajo para no morir realmente de hambre en las calles de Suiza.

Razón la de José Martí al asegurar:

“Es criminal el querer forzar la opinión pública”.

Un pensamiento en “Payasada en Ginebra.

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