Excluir a Cuba es algo viejo y fallido.


Por Arthur González.

Los Estados Unidos no sacan experiencias de sus fracasos con Cuba, la prepotencia y el odio hacia la Revolución los ciega y por eso repiten sus añejas políticas, aunque sólo recojan desengaños. Un ejemplo de esto es la reciente declaración del subsecretario de Estado, respecto a la decisión de su gobierno de excluir a Cuba, junto a Venezuela y Nicaragua, de la venidera Cumbre de las Américas que se efectuará en Estados Unidos.

¿Se habrán olvidado los yanquis que, en 1962, después de la aplastante derrota que sufrieron en las arenas de Bahía de Cochinos, organizaron a través del Departamento de Estado, un desesperado plan para presionar a los países latinoamericanos, con el objetivo de lograr una resolución de la OEA que condenara a Cuba y aislarla del resto del hemisferio occidental, durante la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores en la OEA el 22 de enero de 1962?

En el desclasificado Proyecto Cuba, aprobado por el presidente J. F. Kennedy en enero de ese año, se exponen las acciones que debería acometer el Departamento de Estado, e incluso se revela que la citada reunión de la OEA sería apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y campañas psicológicas financiadas por la Agencia de Información de Estados Unidos(USIA).

Fue así como Cuba fue expulsada de esa organización al servicio de los yanquis. ¿Cuál fue el resultado que obtuvieron? Ninguno, Cuba continuó libre su camino sin someterse a Estados Unidos.

Con el paso del tiempo, los países latinoamericanos restablecieron sus relaciones diplomáticas con Cuba e incluso los yanquis reconocieron que el aislamiento fue un fracaso y el presidente Barack Obama retomó las relaciones en el 2015, sin que los cubanos hicieran concesión alguna.

Todos los presidentes que sucedieron a Kennedy hicieron lo mismo y en sus deseos de mantener el aislamiento de la Revolución, Ronald Reagan en su obsesión por barrer el socialismo, firmó en abril de 1982 un documento secreto del Consejo de Seguridad Nacional, denominado “U.S. Policy in Central America and Cuba, through F.Y. 4 Summary Paper”, donde se enfatiza que: “es una política cuyo fin es prevenir la proliferación de estados similares a Cuba en América Central”. El texto completo fue publicado el 7 de abril de 1983 en The New York Times.

El mencionado documento insta a incrementar los esfuerzos de cubanos y nicaragüenses para lograrlo. El fin perseguido era influenciar en la opinión pública.

La decisión de Reagan centró su objetivo en el Congreso y el criterio de los líderes, para construir una presión pública contra Cuba, especialmente en el tema de los derechos humanos, utilizando a los emigrados cubanos en el mundo para la divulgación de ese mensaje, así como intensificar el entrenamiento militar de Estados Unidos en la región; aumentar las presiones económicas contra Cuba y los esfuerzos por cortar las negociaciones programadas en esa fecha por el Congreso.

El 24 de febrero de 1982 Reagan en su discurso ante la reunión de la OEA, da a conocer la Iniciativa de la Cuenca del Caribe y declaró:

Sigue leyendo