Estados Unidos, el país donde asesinar es “democracia”.


Por Arthur González.

El pasado 11 de mayo de 2021 se cumplieron 40 años de la muerte del cantante jamaicano Bob Marley, de solo 36 años, y sus seguidores retomaron la información aparecida años atrás, de que la CIA fue quien acabó con su vida.

Según declaró en su lecho de muerte un viejo oficial de esa agencia de inteligencia, conocido por el nombre de Bill Oxley, aseguró ser el responsable de ejecutar el plan para introducirle células cancerígenas, que en 1981 llevaron a Marley a la muerte, como consecuencia de un cáncer de piel que padeció a partir de entonces, enfermedad muy rara en personas de raza negra.

El melanoma acral que sufrió el cantante, se describe en un artículo de Cáncer Research U.K., “como un cáncer raro y de rápido crecimiento, que habría sido difícil de tratar con la tecnología disponible en la década de 1980”.

Marley representaban una amenaza para los intereses de los Estados Unidos, a causa de su influencia política sobre las masas, emplear su dinero y fama en apoyo a causas justas, en países que estaban en conflicto con el sistema capitalista que los oprimía.

La CIA acumula una larga lista de asesinatos de líderes y activistas políticos, periodistas, dirigentes sindicales, científicos, artistas y cualquiera que afecte los intereses políticos del país de la llamada “democracia y libertad”.

Bill Oxley aseguró que, “antes de inocularle el cáncer, la CIA intentó asesinarlo en su residencia, enviándole a personas que le dispararon y lo dejaron mal herido, pero el jamaicano no entendió el mensaje y continuó su accionar, por tanto, firmó su sentencia de muerte”.

El nuevo plan ideado por la CIA consistió en enviar al oficial, bajo el nombre de Oxley, a visitarlo, con la fachada de ser un reconocido “fotógrafo” del diario New York Times, quien, en diciembre de 1976 antes de uno de sus conciertos, le obsequió unas zapatillas Converse All Stars, preparadas en sus laboratorios con un tipo de alfiler donde estaban las células cancerígenas, con el que se pinchó al ponérselo.

Cinco meses más tarde los médicos descubrieron el cáncer de Marley.

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