¿Aceptaría Estados Unidos injerencia extranjera en sus asuntos?


Por Arthur González.

Diariamente se observa como el régimen de Estados Unidos interviene de forma abierta en los asuntos internos de otros países, siempre con la finalidad de imponer sus patrones políticos, pero ¿aceptaría similar actuación de otros sobre los múltiples problemas internos que persisten en la sociedad estadounidense?

Cuba es un ejemplo palpable e indiscutible de ese accionar injerencista yanqui en sus asuntos internos, algo inaceptable que pretende afectar la soberanía nacional.

La respuesta del régimen imperial siempre han sido la coerción y las amenazas, materializado en invasión militar con mercenarios entrenados y financiados por la CIA, actos terroristas para afectar la economía, introducción de plagas y enfermedades de todo tipo, campañas para satanizar el sistema socialista, planes de subversión política, empleo de estaciones de radio y televisión para tergiversar la realidad cubana, unido a campañas de prensa con igual objetivo, creación artificial de una oposición pagada con miles de dólares y la medida preferida por Washington: su despiadada guerra económica, comercial y financiera para matar de hambre y enfermedades a todo el pueblo.

Ante tantos fracasos sueñan con fomentar una revuelta callejera en Cuba el 15 de noviembre 2021, al estilo de las creadas en Europa que fueron resultantes del trabajo subversivo desarrollado en el conocido Programa Democracia, del presidente Ronald Reagan y al percatarse de que no obtendrán ningún resultado, intentan incrementar las sanciones y arrastrar a sus aliados para que les sigan la rima.

Por ese motivo, el pasado 4 de noviembre, Mario Díaz–Balart, Albio Sires y Debbie Wasserman Schultz, presentaron en la Cámara de Representantes, una resolución de “solidaridad con los ciudadanos cubanos que se manifiestan pacíficamente por las libertades fundamentales, condenar los actos de represión del régimen cubano y pedir la liberación inmediata de los ciudadanos cubanos detenidos arbitrariamente”, la cual fue aprobada por 382 votos a favor y 40 en contra.

Los congresistas demócratas floridanos Wasserman Schultz, Crist, Demings, Ted Deutch, Lois Frankel, Stephanie Murphy y Darren Soto hablaron a favor del proyecto de ley en la Cámara, mientras los republicanos miamenses Díaz-Balart y María Elvira Salazar también dieron su apoyo a la resolución en el pleno de la Cámara.

Cuál sería la reacción de Estados Unidos si el Parlamento cubano, venezolano, ruso o chino, aprobaran resoluciones en apoyo al movimiento Las vidas negras si importan, o contra la venta de armas de fuego que provoca anualmente cientos de muerte por asalto a escuelas, el trato inhumano que dan las autoridades a los inmigrantes latinos, incluida la separación forzosa de padres e hijos, la falta de un sistema de salud pública gratuito para todos los estadounidenses, contra la industria de la pornografía, incluida la infantil, el mercado creciente de drogas por el que mueren miles de jóvenes y muchos problemas mayúsculos como el encarcelamiento y la pena de muerte a menores de edad.

Los congresistas de origen cubano se apoderaron de la política exterior de Estados Unidos desde hace décadas, intoxican a la mayoría de representantes y senadores, todo por el interés político y económico que les ha permitido escalar posiciones solo comparables con los de ascendencia judía.

¿Por qué no hay resoluciones contra Chile, Colombia y Ecuador donde la policía si reprime con brutalidad, asesina y desaparece a jóvenes, los encarcela y mutila sin piedad?

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