Quieren cambiar la historia de su guerra en Afganistán


Por Arthur González.

La guerra en Afganistán empezó en el año 2001 con la invasión estadounidense en la llamada Operación Libertad, a un costo de casi 150 mil muertos, según datos de Amnistía Internacional.

Las tropas yanquis y la de sus aliados de la OTAN, cargan con la responsabilidad de la muerte de unos 71 mil civiles; 5,3 millones de desplazados, el aumento de la pobreza, malnutrición y falta de acceso a la sanidad, en esa guerra imperialista contra un país lejano al territorio estadounidense, cuya población civil pagó con la vida.

Ante el fracaso obtenido, ahora quieren cambiar la historia y vender una imagen de “preocupación” por el bienestar de los afganos. Así lo hizo Kamala Harris, vicepresidenta de Estados Unidos, durante una rueda de prensa celebrada en Hanói, al finalizar su visita oficial a Vietnam, donde declaró cinismo:

“Vamos a hacer lo que sea posible, política y diplomáticamente con la ayuda de nuestros aliados, para asegurar y continuar el trabajo en la protección de las mujeres y niños en Afganistán, después de la retirada de las fuerzas estadounidenses”.

¿Se le habrá olvidado a la vicepresidenta que Estados Unidos nunca protegió a ninguna mujer ni a niños, en estos veinte años de una guerra despiadada y sin sentido, que ha destruido a ese país e incluso permitió el incremento de la producción de heroína en más de 8 veces?

¿No habrá tenido acceso a los informes de las declaraciones de algunos pilotos, quienes aseguran que sus ataques provocaron la muerte de civiles inocentes, entre ellos mujeres y niños, como el terrible caso del bombardeo sobre una casa donde se celebraba una boda, donde pocos quedaron vivos para contarlo?

Varias imágenes sobre casos similares fueron difundidas en días pasados, por el medio Connecting Vets, quien desarrolla una investigación que incluye entrevistas a pilotos de guerra, abogados militares y controladores de la Fuerza Aérea yanqui.

Uno de los operadores de drones no tripulados y cuya identidad no fue revelada, dijo: “Los ataques con drones eran punitivos, matar por matar”. Otro reconoció”: “Está claro que no marcábamos la diferencia entre militares y civiles”.

El piloto de un Boeing Insitu ScanEagle, admitió que mató por error a dos ciudadanos afganos y a un menor, mientras trabajaba con los marines estadounidenses en la provincia de Hilmand, al suroeste del país: “Iban en una motocicleta y, por mala suerte, entraron en la misma intersección que nuestro objetivo, cuando el fuego infernal los impactó”.

¿Esa es la protección que plantean darle a las mujeres y niños, después de masacrar a miles de civiles inocentes?

Las cifras oficiales son suficientes para conocer que, Estados Unidos en sus guerras imperiales solo deja muerte, hambre y desolación, en países que antes tenían otro nivel de vida.

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