En Miami hay mucho odio y poca humanidad hacia el pueblo cubano.


Por Arthur González.

La comunidad cubana en Miami es bien diferente a la de otras nacionalidades, porque el odio y su resentimiento político empaña sus sentimientos humanitarios.

Conformada a inicios de 1959, por asesinos, torturadores, esbirros del dictador Fulgencio Batista, la burguesía que vivía de espaldas al pueblo y más tarde por aquellos que se dejaron engañar por la propaganda desarrollada por la CIA, apoyada por la Iglesia Católica, de que el gobierno revolucionario les quitaría la patria potestad de sus hijos, se han ido nutriendo del veneno de tantos fracasos por destruir un proceso auténtico, hecho por y para el pueblo trabajador.

Fue así como muchos de esos que se denominan “exiliados”, siendo realmente prófugos de la justicia o salieron por causas económicas, se sumaron a los batallones de mercenarios que la CIA reclutó para la fracasada invasión por Bahía de Cochinos y posteriormente ingresaron en diversas organizaciones terroristas como Alfa 66, Comandos L, Omega 7 y decenas de otras, que asesinaron y mutilaron a miles de inocentes en la Isla.

Uno de esos fue Eduardo Arocena, asesino y terrorista que ejecutó cientos de sabotajes, introdujo en Cuba gérmenes para enfermar personas, la fauna y la flora, unido a atentados terroristas con explosivos, contra personas inocentes en la Isla y personas y entidades civiles en Nueva York, Nueva Jersey y Florida, con la colaboración de numerosos “exiliados” en Estados Unidos, por lo que fue condenado ados cadenas perpetuas y 35 años de cárcel, y ahora ha sido liberado.

Arocena es fiel ejemplo de esos que aún se oponen a la normalización de relaciones entre Washington y La Habana, las visitas familiares y el envío de remesas, entre ellos los representantes Mario Díaz-Balart y María Elvira Salazar, y los senadores Marco Rubio, el corrupto Bob Menéndez y Ted Cruz, que hacen carrera política gracias a su odio hacia Cuba, unidos a muchos que viven del millonario presupuesto que anualmente aprueba la Casa Blanca para ejecutar acciones subversivas, con el propósito de derrocar y satanizar a la Revolución.

Fueron estos políticos quienes presionaron a Donald Trump para deshacer la política instrumentada por Barack Obama y su vicepresidente Joe Biden, y que ahora insisten en influir en este último, para que, como actual presidente de Estados Unidos, no elimine las 243 nuevas sanciones que aprobó Trump contra La Habana, que afectan considerablemente la vida de los cubanos, con el propósito de crear descontento popular a partir de la escasez y limitaciones materiales.

Biden sabe que la política de Trump, incrementa el rechazo hacia los Estados Unidos entre la población cubana y del mundo, manifestado en la reciente aprobación en la ONU, del informe presentado por Cuba para exigir la eliminación del criminal bloqueo económico, comercial y financiero que dura más de 60 años, sin éxitos.

Pero las presiones de la mafia anticubana son fuertes en el Congreso y por eso Biden buscar un buen argumento para hacer los cambios que puedan mejorar la imagen yanqui ante el mundo, que los ven como los máximos violadores de los derechos humanos de los cubanos, al reforzar sus penurias personales.

Una de las mayores afectaciones que sufren los cubanos de a pie, es el corte de las remesas familiares que envían todos los emigrados residentes en Estados Unidos, y el cierre del consulado en La Habana, situación inédita que padecen aquellos que requieren de una visa para su reunificación familiar o visitas temporales, viéndose obligados a viajar a un tercer país para sus trámites, encareciendo estos procesos, lo que no sucede en ningún país donde existen misiones diplomáticas yanquis, aún en naciones consideradas hostiles.  

Estas medidas son violaciones irrebatibles a los derechos humanos de los cubanos, por más que pretendan esconderlos con argumentos falsos.

La mafia anticubana de Miami se opone a cualquier mejoría, porque su odio ancestral es tan grande que solo saben pedir sangre, como hicieron en los años 60 y 70 del siglo XX, los grupos de corte terrorista que se oponían a cualquier acercamiento entre dos países vecinos.

Estados Unidos desarrolló una sangrienta guerra contra Vietnam, Laos y Cambodia, donde cientos de miles de jóvenes americanos perdieron la vida, sin embargo, hoy mantienen relaciones diplomáticas, comerciales y financieras normales, pero Vietnam no tiene una comunidad terrorista en Estados Unidos como Cuba, ni senadores o representantes en el Congreso, que encadenen la política exterior yanqui a ese odio generacional.

Mientras tanto, los cubanos buscan soluciones creativas e ingeniosas a las crecientes limitaciones que les impone la guerra económica y financiera, que a la vez acrecienta el rechazo internacional y dentro de los propios Estados Unidos, por ser una política caduca sin resultados y solo expone la verdadera cara de quienes se autocalifican “paladines de los derechos humanos”.

Las fabricadas violaciones en Cuba, son financiadas con presupuestos millonarios pagados por la NED y la USAID, para los inventados “artivistas” y “luchadores por los derechos civiles”, cosa que se comprueba al entrar en sus sitios web, donde aparecen los cientos de miles de dólares asignados para alimentar a mercenarios desconocidos por el pueblo, únicamente visibles en las redes sociales, quienes no tienen apoyo, ni respaldo de los de cubanos que trabajan diariamente por salir adelante y tener un futuro mejor.

Un ejemplo de valentía y perseverancia son los científicos de la Isla que, en medio de tantas limitaciones materiales, han podido sacar adelante 5 candidatos vacunales contra la Coivd-19, dándole soberanía a Cuba, a pesar de tantas sanciones yanquis.

En Miami pueden seguir soñando con una “Transición” en la Isla, que terminarán como el Chairman de la FNCA, Jorge Mas Canosa, quien se quedó con las ganas, porque como aseguró José Martí:

“Las saetas no se clavan en un pecho invulnerable”.

Un pensamiento en “En Miami hay mucho odio y poca humanidad hacia el pueblo cubano.

  1. Como siempre ,muy buen comentario y rebatiendo uno por uno todas las argumentaciones y falacias contra nuestro pais.
    Tiene razón ,la comunidad cubana en Miami (por suerte una mínima parte) es mala ; eso me lo decía siempre un amigo mío fallecido hace un año ,que no era comunista, ni simpatizaba con el ´regimen cubano; pero muy real y con “los pies sobre la tierra “. Èl me decía siempre : de todos los cubanos regados por el mundo, los más malos , son los de Miami; los más explotadores, los más vanidosos.Por supuesto ,siempre decía , no son todos, pero desgraciadamente una parte de ellos; tienes que ir allá para que te des cuenta por tus propios ojos, lo malos que son, ,ese odio irracional,que le sale del hígado, que tienen.
    Así que no es un invento, ni nada extraño : simplemente tienen ese odio a los cubanos , que lo disfrazan con sus mentiras; no les interesa que el embargo haga estragos en la población cubana.
    Por eso jamás entrarán triunfantes en nuestro pais:ese hecho real los ponen más odiosos, mas vengativos, más crueles, más inhumanos para con sus “hermanos de la isla oprimidos por el comunismo”.

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