Una provocación similar a la empleada contra Cuba.


Por Arthur González.

El 23 de junio 2021 un buque de la Armada británica violó premeditadamente la frontera marítima de Rusia en el mar Negro, situación que pudo desencadenar un grave y costoso incidente entre las dos naciones.

El hecho fue intencionado y altamente peligroso, en momentos que la OTAN y la Unión Europea califican a Rusia “como una amenaza”, incrementan las sanciones y acercan a su frontera tropas y equipos militares.

De acuerdo con elementos conocidos a través del diario británico The Telegraph, quien reveló informaciones aportadas por una fuente del Ministerio de Defensa, se afirma que:

“La decisión sobre la violación de las aguas rusas por el destructor británico HMS Defender, cercanas a las costas de Crimea, fue aprobada por el Primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, e informado al mando de la nave dos días antes del incidente”.

Además, el 27 de junio la BBC informó que una persona se encontró en una parada de ómnibus de la ciudad de Kent, casi 50 páginas de documentos clasificados, entre ellos un estudio de la posible reacción de Rusia al paso de un destructor británico frente a Crimea, materiales que fueron informados días antes como extraviados, por un funcionario del Ministerio de Defensa británico.

Esto demuestra que previamente existió un plan militar, que quizás contemplaba otras medidas de conjunto con otros países de la OTAN, para ejecutar la provocación, decisión irresponsable que nadie podría predecir como terminaría.

Al detectar la violación fronteriza, Rusia se comunicó rápidamente con el destructor:

“Por favor, cambien de rumbo… Aléjense de la línea fronteriza para evitar incidentes. Si no cambian de rumbo, vamos a disparar. Su buque ha entrado en el mar territorial de la Federación de Rusia. Deben abandonarlo. Han violado las reglas del paso inocente. Tenemos fuego de artillería en esta zona”.  

Ante la persistencia provocativa de los británicos, Rusia se vio obligada a realizar disparos de advertencia para obligarlos a retroceder.

Posteriormente, Boris Johnson lo justificó ante la prensa:

“El destructor Defender tenía toda la razón al navegar por las aguas alrededor de Crimea, la ruta era totalmente apropiada”.

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