Estados Unidos mancilla los derechos humanos, pero nadie lo sanciona.


Por Arthur González.

Estados Unidos pretende darle lecciones al mundo del supuesto respeto a los derechos humanos, pero realmente es el país donde más se violan de forma sistemática.

Invasiones injustificadas a otras naciones con el objetivo de robarle sus recursos naturales, asesinatos a opositores, detenciones arbitrarias con maltratos que terminan en la muerte del detenido, elevada discriminación racial estructurada en su sociedad, trato salarial y de empleo diferenciado para las mujeres, cárceles clandestinas en otros países donde se practica la tortura, sin que los reos tengan derecho a un juicio justo, ni siquiera a un abogado, o contacto con sus familiares, y la intromisión de sus agencias de inteligencia en la vida privada de los ciudadanos, para conocer datos e informaciones personales, sin que estos lo conozcan, son algunas de las violaciones más frecuentes.

Estas acciones no son condenadas por quienes acusan y sancionan a naciones y personas que no se someten a los órdenes yanquis, ni por los organismos internacionales especializados en derechos humanos, porque a los “dueños” del mundo no se les puede señalar como violadores, actitud hipócrita que demuestra la manipulación política del tema de los derechos humanos.

En estos días la prensa de los Estados Unidos saca a la luz, la violación de la libertad de prensa que existe en esa nación, el robo de informaciones privadas con fines políticos y la complicidad de altos funcionarios, sin que sean condenados como hace contra otros países. Así es el caso del espionaje tecnológico que ejecutó la administración de Donald Trump, cuando en complicidad del Departamento de Justicia controló secretamente, la información de sus enemigos políticos, algo que recuerda los hechos del llamado “Watergate”, durante el gobierno de Richard Nixon, prueba que la “democracia” exhibida como bandera, es falsa.

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