La guerra de las mentiras.


Por Arthur González.

Estados Unidos se gasta anualmente millones de dólares en su guerra de mentiras contra toda nación, gobernante o partido político que no se arrodille ante sus dictados, y Cuba es víctima de esa estratagema desde hace 62 años.

Cualquier persona en el mundo que lea un diario, revista, vea noticias por la televisión o por las redes sociales, se encuentra con una Cuba virtual, satanizada por la propaganda estructurada por especialistas en subversión, formados en Estados Unidos para desarrollar una amplia y permanente guerra mediática y que la gente se lo crea.

Pero cuando los extranjeros arriban a la Isla, incluidos los diplomáticos estadounidenses, de inmediato de percatan del engaño, al comprobar las inventadas violaciones a los derechos humanos, la supuesta represión y detenciones arbitrarias a los llamados “opositores”, e incluso se dan cuenta que la gente ni siquiera conoce a esos asalariados de la NED, la USAID y el Departamento de Estado, razón por la cual Washington prohíbe los viajes de sus ciudadanos a Cuba.

Desde hace meses esa guerra se intensificó para hacerle creer a las personas que existe un movimiento opositor y de ahí la orden de hacer un plantón frente al Ministerio de Cultura, organizado por la vieja colaboradora de la CIA, Tania Brugueras y la rápida divulgación que hicieron en las redes sociales, hecho que se esfumó como la espuma, al carecer de respaldo social y ser denunciado con sólidos argumentos por la TV, que prueban quien paga y dirige realmente a esos “disidentes”.

Lo mismo sucede con el “artista” sin obra reconocida, Luis Manuel Otero Alcántara y su aliado temporal Maykel Osorbo Castillo, ambos con pésima actitud social que los descalifica ante la mayoría del pueblo cubano.

El problema que enfrenta Estados Unidos en la Isla, es la carencia de una verdadera cantera de “opositores” y por eso está obligado a lidiar con elementos de esa calaña, aunque lo más triste es la presión que ejercen sobre la Unión Europea para que los apoye en sus planes contra Cuba y rompan el acuerdo de cooperación, para cerrar aún más el cerco económico, con el sueño de ver una explosión popular ante la escasez de alimentos y otros productos, provocada por la guerra económica, comercial y financiera, que sí es violatoria de los derechos humanos.

Ahora el Parlamento Europeo se prepara para condenar a Cuba, ante la inventada “violación” de los derechos humanos, algo vergonzoso si tomamos en cuenta que ha hecho un silencio total contra los asesinatos de ciudadanos negros, a manos de policías blancos en Estados Unidos, y su reconocida responsabilidad por la muerte de 23 civiles en 2020 en el mundo, principalmente durante sus operaciones en Afganistán.

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