En 8 años la Unión Europea perdió la memoria.


Por Arthur González.

Como prueba irrefutable de la manipulación política contra naciones que luchan por su soberanía nacional, la Unión Europea acaba de disponer un conjunto de severas sanciones contra Bielorrusia, por el desvío forzado de un avión de pasajeros de la aerolínea Ryanair, mientras cubría la ruta de Grecia a Lituania, el pasado 23 de mayo 2021, hecho que de inmediato fue calificado de “descarado secuestro”, pues en el mismo viajaba el opositor Roman Protasevich, quien fue detenido una vez en tierra.

Ante el hecho, el bloque comunitario de los 27 países europeos acordó rápidamente nuevas sanciones económicas contra Minsk, entre ellas la prohibición del uso del espacio aéreo y los aeropuertos de la UE por parte de las compañías aéreas bielorrusas.

Según la presidenta de la Comisión Europea Úrsula von der Leyen:

“La acción ha sido un ataque a la democracia, un ataque a la libertad de expresión y un ataque a la soberanía europea y este comportamiento indignante necesita una respuesta contundente, por lo que el Consejo Europeo ha decidido que habrá sanciones adicionales para los individuos que están involucrados en el secuestro, pero esta vez también para las empresas y entidades económicas que están financiando a ese régimen”.

El núcleo de la posición europea está centrado en la defensa del opositor bielorruso, quien, con el apoyo financiero y político de varios países de la Unión y de Estados Unidos, desarrolla en las redes sociales un papel importante en la organización de protestas masivas contra el presidente bielorruso Alexander Lukashenko, acción subversiva que reconoció el propio Protasevich, ante las cámaras de la TV local.

Sin embargo, transcurrido solo 8 años de un hecho similar contra el avión presidencial del boliviano Evo Morales, a los ilustres representantes europeos se les borró de la memoria la humillación que le hicieron al presidente latinoamericano, por órdenes de la CIA, al suponer que en su aeronave iba el exanalista de la NSA y la CIA, el estadounidense Edward Snowden.

Evo regresaba de una visita oficial a Moscú donde está acogido Snowden, y funcionarios de la agencia de inteligencia yanqui versionaron erróneamente, que lo sacaban de forma clandestina hacia Bolivia. Por eso, el 3 de julio del 2013 el avión presidencial de Bolivia fue forzado a aterrizar en Austria, ante la negativa de España, Italia, Portugal y Francia, de otorgarle permiso para volar en su espacio aéreo, episodio sin antecedentes en la diplomacia internacional, especialmente en los honorables países europeos.

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