Desespero yanqui y decadencia de la llamada oposición.


Por Arthur González.

Miles de millones de dólares ha destinado Estados Unidos, en más de medio siglo para derrocar a la Revolución cubana, que, si los hubiese empleado en mejorar su sistema de salud, no tendrían tantos enfermos y muertos a causa de la Covid-19 y otras enfermedades que sufren los ciudadanos por carecer de recursos suficientes para pagar costosos seguros médicos.

Para Estados Unidos es más importante combatir al sistema socialista y evitar que el ejemplo de Cuba se repita, que erradicar los problemas de su sociedad.

La más reciente fabricación del grupúsculo contrarrevolucionario de Luis Manuel Otero Alcántara, pone en evidencia el desespero de Estados Unidos por liquidar a la Revolución, soñando una sublevación popular, aunque para lograrlo tengan que trabajar con personas de pésima moral y amplios antecedentes delictivos.

Cuando se estudia quienes conformaron la contrarrevolución cubana a lo largo de 62 años, se observan personas con nivel cultural y sin antecedentes delictivos comunes, todo lo contrario, en el caso de Luis Manuel Otero y sus colaboradores, porque ya no tienen de donde sacar “opositores”.

Uno de esos es Maykel-Osorbo-Castillo, de pésima conducta social, que busca dinero fácil en medio de la crisis económica que atraviesa el país, a causa de la guerra económica y financiera, unido a los efectos de la Covid-19, pero para los yanquis todo vale, siempre que cumplan sus órdenes obedientemente.

La campaña desplegada por Estados Unidos para hacerle creer al mundo que Otero Alcántara es un “artista” y que está en huelga de hambre, no tiene comparación con otras. El propósito perseguido es que la Unión Europea suspenda el acuerdo comercial con Cuba y aumentar así la crisis económica, para que el pueblo culpe al sistema socialista, viejo principio plasmado en todos sus planes subversivos, hoy descalcificados.

El dinero está corriendo como manantial de agua y tanto la CIA como el Departamento de Estado muestran su desespero, al opinar que es, ahora o nunca, el momento de darle un puntillazo a la Revolución.

Por eso, el presidente Joe Biden mantiene intactas las 243 sanciones impuestas por Donald Trump, entre ellas la prohibición de los envíos de remesas familiares a Cuba, hecho criminal que afecta a las familias y no vitalizan su consulado en La Habana para impedir otorgar visas a quienes desean viajar a Estados Unidos, a fin de aumentar la presión interna.

La fantasiosa “huelga de hambre” de Otero, es una orientación recurrente a la contrarrevolución en las últimas décadas, pero siempre termina conociéndose la verdad, algo nada novedoso para el pueblo cubano que recuerda a quienes ya vivieron de ese cuento, como fueron los casos de Guillermo El Faquir Fariñas y el Grupo de Trabajo de la Disidencia Interna, integrado por Martha Beatriz Roque, Vladimiro Roca, René Gómez y Félix Bonne Carcasés, quienes escenificaron varias puestas en escena, entre ellas la conocida Huelga del Aguacate.

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