La sociedad que el pueblo cubano no desea.


Por Arthur González.

El gobierno yanqui y sus aliados, planifican cambios para Cuba porque no admiten ni soportan un país socialista en su frontera sur, que resiste sistemáticos ataques y una andanada permanente de acciones subversivas, con el único propósito de derrocarla.

Para lograrlo, fabrican “disidentes” pagados con presupuestos millonarios que anualmente aprueban para sus planes contra la Revolución cubana, dinero malgastado porque en 62 años no han obtenido resultados.

El pueblo de Cuba, alfabetizado académica y políticamente desde 1959, sabe lo que se juega con el pretendido cambio al estilo yanqui y por eso resiste unido la guerra económica, comercial y financiera impuesta desde hace más de medio siglo.

Los cubanos no desean convertirse en una sociedad como la estadounidense, donde diariamente se producen crímenes, represiones, actos racistas y un salvaje abuso policial a cada hora.

Un ejemplo que ilustra la decadencia de la sociedad yanqui, se produjo el pasado 30 de abril en Indianápolis, donde un joven de solo 21 años, asesinó y desmembró a un estadounidense de ascendencia vietnamita, con el apoyo de un amigo.

Actos similares son bastante comunes en esa nación corrompida, que desean imponerle al mundo como la mejor del mundo, por eso los cubanos no se dejan engañar y luchan por mantener el socialismo, perfectible sí, pero con sentimientos de humanismo y solidaridad bien diferentes a la sociedad yanqui,

El cine, la televisión y la prensa, contribuyen a sembrar el odio racial y la violencia entre los jóvenes norteamericanos, que inducen a hechos como este y otros similares, destacándose el asalto al capitolio nacional por grupos extremistas, comportándose como salvajes con deseos de matar, así como tiroteos y masacres en escuelas, resultado de la caótica venta de armas de fuego, entre ellas las de alto calibre.

Una muestra fehaciente de esa anarquía social, fue el caso acontecido el 28 de abril 2021, en el poblado de Boone, Carolina del Norte, donde cinco personas perdieron la vida, incluidos dos policías, durante un tiroteo que duró 13 horas, muy parecido a una acción de guerra, entre agentes de la policía local y un hombre que poseía armas de fuego y una amplia reserva de municiones.

El acto terminó con la muerte del tirador, quien al parecer había asesinado previamente a su madre y padrastro.

Por eso el pueblo de Cuba no acepta, ni aceptará los cambios que desde Estados Unidos sueñan con establecerle, porque la tranquilidad y seguridad ciudadana alcanzada desde 1959, se defiende con la propia vida, pues como afirmó José Martí:

“La vida no tiene dolores para el que entiende a tiempo su sentido”.