A Dios rogando y a la contrarrevolución apoyando.


Por Arthur González.

En 62 años de Revolución, el clero católico cubano no ha emitido una sola pastoral, homilía o declaración, contra la criminal guerra económica, comercial y financiera que intenta matar a todo el pueblo cubano.

Tampoco lo hicieron cuando agentes de la CIA introdujeron el Dengue Hemorrágico que enfermó a 344 mil 203 personas y causó la muerte de 158 y de ellos 101 fueron niños.

Silencio ante la explosión de la aeronave de Cubana de Aviación en 1976, donde murieron 73 personas inocentes por la acción terrorista de la CIA. Callaron durante los actos terroristas en varios hoteles de La Habana, en el que murió el joven italiano Fabio Di Celmo, como si esos muertos y heridos no fueran hijos de Dios y merecieran al menos una misa.

Nada los conmovió.

Ese mutismo contrasta con los pronunciamientos de otros grupos religiosos cristianos, practicantes del judaísmo, islamismo, budismo, espiritismo, religiones cubanas de origen africano y Fe baha’is, quienes siempre han condenado esos hechos.

Sin embargo, para apoyar a la contrarrevolución estructurada y financiada por Estados Unidos, no les ha faltado el tiempo, a pesar de conocer perfectamente que muchos mienten y engañan por el interés de obtener dinero fácil, como aseguran documentos secretos de la misión diplomática yanqui en La Habana:

La búsqueda de recursos es su principal preocupación”. “Nosotros vemos muy pocas evidencias de apoyo en la ciudadanía”.

Las presiones de la mafia terrorista de Miami sobre el clero cubano son muy fuertes, comprobadas en los ataques que recibió el Cardenal Jaime Ortega Alamino, por mantener una posición de diálogo constructivo con las máximas autoridades cubanas.

Hace pocos días, Roberto Veiga González, quien fuera editor de la revista Espacio Laical y vinculado a posiciones reaccionarias en el exterior, dijo:

“Lamento, una vez más, que la iglesia cubana apueste por la ambigüedad, y sabiendo que debe pronunciarse, prefiera quedarse a medias, como viene haciendo desde hace mucho tiempo”.

En momentos de pandemia y el recrudecimiento de la criminal guerra económica, los yanquis vuelven a soñar con la caída de la Revolución, como pronosticaron en los años 90 del pasado siglo y a pesar de equivocarse insisten en sus planes.

Evidentemente se han propuesto lograr que la Iglesia Católica retome un papel destacado en contra de la Revolución, similar a la década de los años 60, cuando aceptaron cooperar con la CIA en la despiadada Operación Peter Pan, que separó de sus padres a 14 mil 48 menores de edad.  

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