Premio solo para los colaboradores de Estados Unidos.


Por Arthur González.

En los momentos más críticos de la guerra fría de Estados Unidos contra el socialismo, el presidente Ronald Reagan (1981-1989) informó en junio de 1982, el Proyecto Democracia, en su discurso ante el Parlamento del Reino Unido.

Dicho programa delineaba las acciones para subvertir el orden interno en aquellos países considerados sus enemigos y años más tarde en pleno desarrollo del proyecto, el Parlamento Europeo creaba en 1988 el llamado Premio Sajarov, para la “Libertad de Conciencia”, otorgado principalmente a los opositores al socialismo.

Andrei Sájarov, fue un científico soviético disidente aupado por los yanquis y sus aliados, de ahí el nombre del premio entregado a quienes llevan a cabo acciones contra gobiernos que no son del agrado de Washington, con la anómala excepción de Nelson Mandela y las Madres de la Plaza de Mayo.

Ningún otro luchador contra la opresión, la desigualdad social, el hambre y la miseria provocada por el capitalismo, ha sido galardonado con ese premio, como son Oscar López, portorriqueño que cumplió prisión por 35 años y de ellos más de 17 en celdas solitarias, solo por desear la independencia de su Isla; ni Milagros Salas, dirigente política e indígena argentina, líder de la Organización Barrial Túpac Amaru, agrupación conocida por su labor de construcción de miles de viviendas en la provincia de Jujuy, e integrante de la Central de los Trabajadores, detenida por sus luchas sociales; o los líderes sociales colombianos que mueren masacrados impunemente, e incluso la hondureña Berta Cáceres Flores, líder indígena lenca, ​ feminista, activista del medio ambiente y luchadora por los derechos humanos de su hondureño.

Hay que tener en cuenta como la maquinaria propagandística yanqui y la de sus aliados europeos, actúa ferozmente contra los países que luchan por su soberanía e independencia de los Estados Unidos.

Por esa razón, al conformar el Proyecto Democracia, adjunto al Consejo de Seguridad Nacional y supervisado por la CIA, se planificaron las operaciones de “diplomacia pública”, manto legal empleado para llevar a cabo las acciones subversivas contra los países socialistas y otros con gobiernos de izquierda.

En esa etapa los yanquis germinaron la Fundación Nacional para la Democracia, NED, (noviembre de 1983), como pantalla para el financiamiento público de sus operaciones encubiertas, bajo el calificativo de “Operaciones políticas”.

Para darle carácter oficial a esas acciones, en enero de 1983 Reagan firmó la Directiva de Seguridad Nacional Directiva 77 (NSDD 77), la cual estableció las direcciones de trabajo para el desarrollo de operaciones de inteligencia y el fortalecimiento de la guerra psicológica, las que a partir de ese momento forman parte de la política exterior de Estados Unidos, en las llamadas “oficinas de diplomacia pública”, ubicadas dentro de sus embajadas para enmascarar a los oficiales de la CIA y poder actuar con respaldo legal.

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