Los agentes yanquis en el Parlamento Europeo.


Por Arthur González.

Es una vergüenza constatar como el Parlamento Europeo perdió su independencia para arrodillarse a las órdenes de Washington. Quienes que se vanaglorian de su “democracia”, no hacen más que seguir dócilmente la política yanqui contra los países que tienen gobiernos no aceptables para los Estados Unidos, como son Rusia, China, Irán, Cuba y Venezuela, aprobando contra ellos resoluciones y sanciones con las dos manos.

La politización del tema de los derechos humanos no tiene paralelo, tal parece que la alta dirección del Parlamento Europeo y los miembros de partidos de derecha, no consideran como violaciones las constantes y crecientes masacres acontecidas en Colombia contra líderes sociales, ni el asesinato de luchadores por los derechos humanos, como el caso de Berta Cáceres, asesinada en Honduras.

Para los gobiernos de Colombia y Honduras no hay sanciones ni resoluciones condenatorias, a pesar de que los muertos aumentan por días.

Sin embargo, las posiciones que adopta Dita Charanzová, vicepresidenta del Parlamento Europeo, contra Cuba rebasa el sentido común y demuestra que solo cumple instrucciones impartidas por los yanquis.

Lo preocupante es que la llamada “libertad de expresión y pensamiento”, que tanto reclama la checa Charanzová, es pisoteada por ella, al exigir que el embajador de la Unión Europea en La Habana, sea retirado de su cargo, solo por reconocer la verdad que los enemigos de Cuba no aceptan.

El embajador Alberto Navarro firmó una carta abierta al nuevo presidente de Estados Unidos Joe Biden, junto a cientos de cubanos de la Isla y otros radicados en el exterior, más un amplio grupo estadounidenses, en su mayoría intelectuales y artistas, en la que solicitan el fin del bloqueo comercial, económico y financiero impuesto contra el pueblo cubano desde hace 60 años, el más largo de la historia de la humanidad, algo que el derecho internacional califica de crimen de lesa humanidad por sus fines, porque como afirmó en 1960 Lester Mallory, entonces sub secretario de Estado:

“Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

La mencionada carta abierta molestó de inmediato a Washington e impartió órdenes a sus agentes en el Parlamento Europeo, entre ellos Dita Charanzová y dieciséis eurodiputados de los grupos del Partido Popular, Liberal y otros de derecha, como los españoles Dolores Montserrat, Esteban González Pons, Antonio López-Isturiz y Leopoldo López Gil, este último padre del terrorista y agente CIA venezolano de igual nombre, a los que se sumaron los grupos Renew y ECR.

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