Pretende la CIA engañar al mundo y acusar a Cuba


Por Arthur González.

Queriendo pasar gato por liebre, Bill Burns, elegido por el presidente Joe Biden para dirigir la CIA, reconoció recientemente:

La Agencia Central de Inteligencia conformó a fines del 2020, un grupo de trabajo integrado por nuestros expertos, médicos, profesionales de recursos humanos, privacidad y libertades civiles, y en contrainteligencia, para formalizar la investigación sobre los misteriosos ataques contra diplomáticos estadounidenses en La Habana y brindar a los afectados, la atención médica y los recursos que el personal de la CIA pueda necesitar”.

Cinismo sin límites y más material para la farsa fabricada por ellos, con el único interés de complacer a la mafia terrorista anticubana que negoció con el presidente Donald Trump, a cambio de apoyarlo en sus políticas descabelladas.

En junio del 2017 Trump en su discurso en Miami anunció el recrudecimiento de la política contra Cuba y el desmontaje de la directiva del presidente Barack Obama, que favorecía un mejoramiento de las relaciones entre Washington y La Habana.

A partir de ese momento las sanciones contra Cuba fueron en aumento y al nombrar a Mike Pompeo como director de la CIA todo fue peor. Él ejecutó la operación de los falsos ataques sónicos contra los diplomáticos yanquis en la Isla, con la finalidad de crear condiciones para el rompimiento de las relaciones diplomáticas restablecidas por Obama el 17 de diciembre de 2014, decisión que disgustó a la mafia anticubana de Miami, especialmente a Marco Rubio, Bob Menéndez y Ted Cruz, senadores de origen cubano.

Los ataques nunca existieron y por tanto tampoco sus efectos, evidenciado en que solo se “afectaron” los oficiales de los servicios de inteligencia, pero no sus familiares, a pesar de convivir en las mismas residencias, situación que no tiene la menor credibilidad científica.

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