Insisten los yanquis en captar jóvenes cubanos.


Por Arthur González.

Desde años, los Estados Unidos insisten en ofrecer becas a jóvenes cubanos para crear “líderes comunitarios”, ante la ausencia de estos en los grupúsculos contrarrevolucionarios. Su sueño es reclutarlos para que sean los jóvenes quienes impulsen, desde adentro, el desmontaje del socialismo.

Esa es la razón por la cual mantienen e incluso refuerzan la guerra económica, comercial y financiera, para que las nuevas generaciones que no padecieron de las penurias que impone el sistema capitalista, se cansen de las necesidades básicas que sufren.

Los yanquis piensan que en Cuba las personas no conocen la situación por la que atraviesan países como México, Colombia, Honduras, Guatemala, Chile, Brasil, Argentina y muchos más, donde el capitalismo deja sin oportunidades a trabajadores, profesionales y campesinos, obligados a emigrar masivamente y no precisamente por vivir bajo el sistema socialista.

Si muchos de los cubanos que emigran logran abrirse paso, es porque el sistema socialista les dio capacitación profesional gratuitamente, por eso son más competitivos en ese mundo de tantos emigrantes, imposibilitados de costear sus estudios en el sistema capitalista.

Desde el 2009 los yanquis ofertan cursos en su territorio, con el fin de evaluar a los que mejores posibilidades poseen para arrastrar a otros jóvenes y así empujarlos hacia posiciones ideológicas contrarias al socialismo.

La organización Líderes Sociales, radicada en Estados Unidos, abrió en diciembre del 2020 otra convocatoria de 15 becas para jóvenes residentes en la Isla.  Los requisitos exigidos son: tener entre 20 y 35 años, ser profesional, responder un cuestionario de preguntas y enviarlo por correo electrónico junto con su Currículum. Deben demostrar experiencia de trabajo en una organización de la sociedad civil o en iniciativas de desarrollo comunitario.

Esta es la quinta convocatoria que Líderes Sociales abre en los últimos años, con el único empeño de “promover el liderazgo juvenil, el desarrollo profesional y académico de los becarios, para fortalecer a la sociedad civil cubana”. Entiéndase: crear un movimiento opositor que responda a los intereses y valores de Estados Unidos.

Los seleccionados serán capacitados durante cuatro meses en el manejo de “herramientas profesionales y la formación de aptitudes, para crear, administrar y ejecutar proyectos comunitarios dentro de la Isla”.

Bien claro, subversión e injerencia en los asuntos internos de Cuba, como hicieron en estos años con algunos contrarrevolucionarios, enviados al Instituto Lesch Walesa, en Polonia, entre ellos Yoani Sánchez, Eliecer Ávila, Antonio González-Rodiles y hasta el terrorista venezolano Leopoldo López.

A inicios de febrero 2021 la misión diplomática yanqui en la Habana, publicó otro programa de un mes de duración, para jóvenes emprendedores que deseen formarse en compañías norteamericanas y ganar experiencias para su desarrollo en proyectos no estatales, parte de la política de empoderamiento de la sociedad civil cubana que se adjudican los yanquis, a fin de ganar las mentes de las nuevas generaciones.

Lo paradójico de este anuncio de la embajada estadounidense, es que mientras intentan endulzar a jóvenes cubanos con esas becas y el viatico en dólares que les ofrecen, mantienen cerrado su consulado en La Habana, obligando a las familias a viajar a Guyana para obtener un visado de matrimonio o visitas privadas, creando angustias y gastos excesivos a quienes desean reunirse con sus parientes cercanos o amigos, algo que califica como violación de los derechos civiles, esos que tanto defiende ese gobierno.

El recrudecimiento de la guerra económica y comercial ejecutada por Donald Trump, cortó de raíz la entrada de visitantes estadounidenses y los amenazó con sancionarlos, situación que afectó directamente a los trabajadores no estatales cubanos, que alojaban a una buena parte de ellos en sus casas y ofrecían servicios de gastronomía, belleza corporal, transporte y otros, quedando sin clientes ni entradas de dinero por esas medidas draconianas.

Desde inicios de los años 2000, la misión diplomática yanqui en Cuba envió informaciones clasificadas de la realidad que tenía la contrarrevolución interna. En varias de ellos, dadas a conocer en el sitio WikiLeaks, se afirma:

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