Los dependientes de la NED-USAID.


Arthur González.

Construida por la CIA desde 1960, la contrarrevolución en Cuba no tiene seguidores en el pueblo, aunque poderosas campañas de prensa ahora los transformen en “disidentes” que se autoproclaman “independientes”, como si el amplio financiamiento que asigna anualmente el gobierno de Estados Unidos, les permitiera decir y hacer lo que deseen.

Desde que inició el programa de la USAID para Cuba en 1995 bajo la administración Clinton, los millones de dólares que se destinan para sostener a esos “disidentes”, incluyen la formación de los llamados “periodistas independientes”, más la orientación sobre lo que deben escribir y enviar para los medios de prensa occidentales, situación denunciada públicamente por algunos que lograron engañar a los yanquis, como los agentes de la Seguridad del Estado cubano, Néstor Baguer Sánchez-Galarraga y Carlos Serpa.

Al iniciar esa dirección de trabajo subversivo, los periodistas “independientes” recibieron instrucciones de crear la Asociación de Periodistas Independientes de Cuba, primera organización de prensa estrechamente relacionada a la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, encabezada por Yndamiro Restano Díaz y Hubert Jerez Mariño. Más tarde construyeron otros grupúsculos con fines similares, como fue el Buró de Prensa Independiente de Cuba, Agencia Cuba Press y Agencia Habana Press, todos financiados por Estados Unidos.

El objetivo perseguido es propiciar en Europa y América Latina mayor difusión de las noticias de la contrarrevolución. Así surgen Diario de Cuba, CubaNet y otras organizaciones para amplificar las mentiras contra la Revolución, a través de esa guerra psicológica que pretende que el mundo se las crea, pues según los ideólogos yanquis: “La guerra psicológica es la lucha por ganar las mentes y las voluntades de los hombres sin que estos se den cuentan”.

Por esa razón se afirma que la USAID nació como fuente principal de financiamiento para la“desestabilización”, de cualquier nación ambicionada por los intereses de Estados Unidos.

Esa agencia del Departamento de Estado, en el año 2000 reorganizó sus oficinas y aprobaron algunas nuevas como son: Democracia y Gobernabilidad, Conflictos, e Iniciativas hacia una Transición, elevando su capacidad operacional, al abrir nuevas posibilidades para que la CIA pudiera ejecutar sus acciones encubiertas contra la izquierda y movimientos populares en el mundo.

Es por tal motivo, ese mismo año David Mutchler, principal asesor para Cuba de la USAID y John Brademas, alto funcionario de la National Endowment for Democracy (NED), visitaron La Habana para evaluar en el terreno la verdadera situación interna, apoyados por varios oficiales, bajo el manto diplomático, de la entonces Sección de Intereses Norteamericanos (SINA). A partir de ese momento más dinero entró a la Isla para cumplimentar los nuevos planes subversivos.

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