Trump insiste en que hubo fraude, pero qué dice la CIA.


Por Arthur González.

Incluso antes de las votaciones, Donald Trump ya hablaba de fraude electoral. Después de conocer los resultados de las mismas no ha dejado de repetir lo mismo, sin presentar una sola prueba legal; pero ¿qué dice la CIA de eso?

Es ampliamente conocido que la CIA y otras agencias de inteligencia de Estados Unidos, espían las elecciones presidenciales en otros países, para asegurarse que los partidos de izquierda no asuman el poder. Así lo afirman documentos obtenidos por WikiLeaks, entre ellos uno de siete páginas fechado el 17 de noviembre del 2011, donde se puede leer que la CIA solicitó a la NSA (Agencia de Seguridad Nacional), unas treinta preguntas sobre la campaña electoral francesa de ese año, en la cual el socialista François Hollande, ganó las primarias y finalmente las presidenciales de mayo de 2012.

La CIA estaba interesada por saber si el entonces jefe del Estado, el conservador Nicolás Sarkozy, podría ganar las elecciones, porque según sus informes Hollande lo aventajaba.

Otro aspecto que interesaba a las agencias de inteligencia yanqui eran las fuentes de financiación de los partidos y de los candidatos, la visión que tenían sobre la economía francesa, sus planes para la gestión de la zona euro, y en particular de la crisis griega y del impacto que podría tener para los bancos una suspensión de pagos por parte de Atenas.

Los requerimientos informativos para esa recolección de informaciones iban del 21 de noviembre de 2011 hasta el 31 de julio de 2012, más de dos meses después de finalizados los comicios presidenciales.

En los documentos, la CIA explica que algunos de sus intereses informativos los habían transmitido a los servicios secretos de Australia, Reino Unido, Canadá y Nueva Zelanda, que participan en el llamado “Five Eyes”, alianza estratégica con la que Estados Unidos trabajaba para la vigilancia y la interceptación de telecomunicaciones en el mundo, una injerencia descarada que no es sancionada por la ONU.

Si ese espionaje lo ejecutan la CIA y la NSA contra otros, deben haberlo hecho también con sus propias elecciones y, por tanto, deben saber que Donald Trump, perdió ampliamente, aunque ahora no quiera aceptarlo, poniendo en entre dichos la llamada “democracia yanqui”.

¿Puede Estados Unidos cuestionar la limpieza y transparencia electoral en otros países, cuando ellos no la tienen?

La CIA tiene la obligación de poner en manos de la ciudadanía y del mundo, el resultado de su espionaje sobre las elecciones de su nación, la manera en que Trump emplea el financiamiento recibido, las fuentes, las presiones políticas que lleva a cabo con los jueces y fiscales, los secretarios de estado de cada estado y sus chantajes a quienes no acepten sus falacias.

Quienes acusan a Rusia y China son los mayores violadores de la privacidad, a través de sus agencias de inteligencia y se sabe, gracias a WikiLeaks, que el espionaje yanqui trabaja globalmente y ahí están las evidencias de que los presidentes de Francia fueron espiados de forma permanente, desde el presidente Jacques Chirac,1995- 2007, hasta el actual mandatario Emmanuel Macron.

Si esa es la democracia y libertad que pretenden imponerle al resto del mundo, bien estaremos. Por eso afirmó José Martí:

“Hay pocas cosas que en el mundo sean tan odiadas como los hipócritas”.