Contra la Revolución cubana no hay diferencias partidistas.


Por Arthur González.

No hay dudas que el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, califica entre los peores de la historia y sus medidas criminales contra Cuba marcan records, quizás solo superado por el demócrata John F. Kennedy, quien acumula múltiples acciones, al ser autor del inicio de la guerra económica, comercial, financiera y biológica, la manipulación subversiva de la migración cubana, programas de terrorismo de estado y subversión política, planes de asesinato contra los máximos líderes y la fracasada invasión por Bahía de Cochinos, entre muchos más.

El próximo 20 de enero 2021, deberá tomar posesión el demócrata Joe Biden y se espera que asuma otra dirección en cuanto a la política hacia Cuba, no para abandonar la pretensión de cambiar el sistema político, económico y social, pero quizás no continuar con la escalada de tantas medidas de esa cruel guerra económica que afectan al pueblo cubano, aunque nadie debe hacerse ilusiones, porque la política yanqui es estructural y no partidista.

Para abrir bien los ojos, poner los pies sobre la tierra y no caer en falsas esperanzas, Jake Sullivan, el próximo Consejero de Seguridad Nacional designado por Joe Biden, acaba de presentar lo que pudiera ser la futura posición de la nueva administración, al darle continuidad a la tradicional injerencia de Estados Unidos en los asuntos internos de Cuba. En su primera declaración en twitter, pidió al Gobierno cubano que libere a los manifestantes del denominado Movimiento San Isidro y otros elementos contrarrevolucionarios en la Isla, sin conocer realmente quienes son sus integrantes.  

Sus palabras exactas fueron:

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