La CIA, una fábrica de blogueros y periodistas independientes.


Por Arthur González.

La CIA obsesionada por destruir a la Revolución cubana, ha organizado numerosas organizaciones contrarrevolucionarias, redes de espías, grupos terroristas y en los últimos tiempos con las nuevas tecnologías de la información, hasta blogueros y periodistas para ejecutar sus planes subversivos.

Una de esas “estrellas” del periodismo “independiente” es Yoani Sánchez Cordero, sobre la cual apostaron mucho dinero para intentar agrupar a jóvenes cubanos y crear grupos opositores a la Revolución.

Yoani, nacida y criada en una casa de vecindad de la Habana Vieja, de madre lavandera y padre obrero, logró estudiar gratuitamente la carrera de filología en la Universidad habanera, gracias a la Revolución socialista. En el año 2002 viajó a Alemania en busca de trabajo y a los pocos meses regresó a Cuba. Al año siguiente volvió a ese país, donde decidió quedarse como emigrada.

En busca de un buen trabajo se trasladó a España y allí Carlos Alberto Montaner, prófugo de la justicia cubana por terrorismo y agente CIA, le propone convertirla en bloguera con un sueldo elevado, pero el requisito exigido era retornar a Cuba de forma permanente, porque el trabajo sería subvertir a la juventud de la Isla.

En el 2004 Yoani se asienta nuevamente en La Habana, preparándose para iniciar su misión como agente de una potencia enemiga de su patria, es así como en el 2007 sale a la blogosfera como editora del blog Generación Y, con un fuerte respaldo de la CIA.

Su blog tiene el copyright: “@2009GeneraciónY-all Rights Reserved”, algo que no poseen otros blogueros cubanos, por estar prohibido debido al bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos.

Los servidores de su sitio “desdecuba.net” están ubicados en la empresa alemana Cronon AG Regensburg, registrada bajo el nombre de Josef Biechele y dispone de un ancho de banda, que en 2007 era 60 veces mayor que la disponible en Cuba para conectarse a la red.

Además, su sitio está registrado en la empresa yanqui Godaddy y utiliza Paypal, una herramienta online para pagos por Internet lo que también está totalmente prohibido para los cubanos a causa del bloqueo. Significativamente sus artículos son traducidos de inmediato a 16 idiomas por “voluntarios” que la ayudan en su causa.

Estos elementos no dejan la menor duda de que ella es un producto de la CIA para la subvención política y por eso la convirtieron en un fenómeno mediático estadounidense.

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Los dependientes de la NED-USAID.


Arthur González.

Construida por la CIA desde 1960, la contrarrevolución en Cuba no tiene seguidores en el pueblo, aunque poderosas campañas de prensa ahora los transformen en “disidentes” que se autoproclaman “independientes”, como si el amplio financiamiento que asigna anualmente el gobierno de Estados Unidos, les permitiera decir y hacer lo que deseen.

Desde que inició el programa de la USAID para Cuba en 1995 bajo la administración Clinton, los millones de dólares que se destinan para sostener a esos “disidentes”, incluyen la formación de los llamados “periodistas independientes”, más la orientación sobre lo que deben escribir y enviar para los medios de prensa occidentales, situación denunciada públicamente por algunos que lograron engañar a los yanquis, como los agentes de la Seguridad del Estado cubano, Néstor Baguer Sánchez-Galarraga y Carlos Serpa.

Al iniciar esa dirección de trabajo subversivo, los periodistas “independientes” recibieron instrucciones de crear la Asociación de Periodistas Independientes de Cuba, primera organización de prensa estrechamente relacionada a la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, encabezada por Yndamiro Restano Díaz y Hubert Jerez Mariño. Más tarde construyeron otros grupúsculos con fines similares, como fue el Buró de Prensa Independiente de Cuba, Agencia Cuba Press y Agencia Habana Press, todos financiados por Estados Unidos.

El objetivo perseguido es propiciar en Europa y América Latina mayor difusión de las noticias de la contrarrevolución. Así surgen Diario de Cuba, CubaNet y otras organizaciones para amplificar las mentiras contra la Revolución, a través de esa guerra psicológica que pretende que el mundo se las crea, pues según los ideólogos yanquis: “La guerra psicológica es la lucha por ganar las mentes y las voluntades de los hombres sin que estos se den cuentan”.

Por esa razón se afirma que la USAID nació como fuente principal de financiamiento para la“desestabilización”, de cualquier nación ambicionada por los intereses de Estados Unidos.

Esa agencia del Departamento de Estado, en el año 2000 reorganizó sus oficinas y aprobaron algunas nuevas como son: Democracia y Gobernabilidad, Conflictos, e Iniciativas hacia una Transición, elevando su capacidad operacional, al abrir nuevas posibilidades para que la CIA pudiera ejecutar sus acciones encubiertas contra la izquierda y movimientos populares en el mundo.

Es por tal motivo, ese mismo año David Mutchler, principal asesor para Cuba de la USAID y John Brademas, alto funcionario de la National Endowment for Democracy (NED), visitaron La Habana para evaluar en el terreno la verdadera situación interna, apoyados por varios oficiales, bajo el manto diplomático, de la entonces Sección de Intereses Norteamericanos (SINA). A partir de ese momento más dinero entró a la Isla para cumplimentar los nuevos planes subversivos.

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Los verdaderos intolerantes son los yanquis.


Por Arthur González.

Esos que acusan a la Revolución cubana de ser intolerante, no aceptar la pluralidad ni el diálogo y le reclaman negociaciones con aquellos que tiene opiniones y criterios distintos, callan en total complicidad ante las acciones ejecutadas por el gobierno de Estados Unidos contra Cuba, con las crueles sanciones impuestas para matar de hambre y enfermedades al pueblo, para que culpen al sistema de sus necesidades.

¿Dónde están los reclamos a la Casa Blanca por las más de 100 sanciones contra Cuba en este año 2020, y el incremento de la criminal guerra económica, comercial y financiera más larga de la historia humana?

¿No es una violación de los Derechos Humanos el recorte del monto de las remesas familiares y el cierre del canal para su envió a Cuba?

Pero ante esas acciones yanquis sus aliados callan para no disgustar al señor de los cielos en la tierra, el prepotente y trastornado Presidente Donald Trump.

Las medidas coercitivas impuestas contra la Isla son una prueba contundente de la falta de pluralidad del gobierno yanqui, quien no acepta que a solo 90 millas de sus costas exista un sistema diferente, por eso no están dispuestos a un diálogo respetuoso con las autoridades cubanas, ni admiten una negociación con quienes tienen criterios diferentes.

Evidencia irrefutable son las cuantiosas multas a quienes comercian con Cuba y las sanciones a todas las empresas cubanas, para entorpecer la importación y exportación de productos necesarios para los once millones de cubanos, con el único propósito de agobiar y cansar para después acusar a la Revolución de esas carencias, como repiten constantemente los enemigos y aquellos que se dicen defensores del pueblo y pretenden dar lecciones de tolerancia y pluralidad de ideas.

Esos que se “preocupan” por el pueblo y su espiritualidad, no levantan la voz para condenar las sanciones impuestas, como las más recientes anunciadas el pasado 21 de diciembre 2020 por el Departamento del Tesoro, sobre tres empresas comerciales cubanas el Grupo de Administración Empresarial SA, Financiera Cimex SA y Kave Coffee, SA, con el objetivo de apretar más la economía cubana.

Ninguno de los países de la Unión Europea, el Parlamento Europeo ni la Iglesia Católica, condenaron estas sanciones, ni tampoco las impuestas en noviembre de este año, que prohíben a los ciudadanos estadounidenses las importaciones de ron y tabaco para su consumo personal, así como el hospedaje en hoteles o propiedades estatales cubanas, e incluso la intolerancia llegó a tal punto que la prohibición abarca las casas privadas de renta, donde resida un funcionario estatal o algún miembro del Partido Comunista.

¿Dónde está la libertad de pensamiento, la tolerancia y el respeto a la libertad de escoger el rumbo que cada cual desee?

Los yanquis y sus acólitos solo repiten esos conceptos para atacar a Cuba, la que no acepta subordinarse nuevamente al Tío Sam, de ahí el precio que le imponen para que se arrepienta y regrese a los pies del amo imperial.

Por qué razón los que le exigen a Cuba aceptar criterios diferentes y el diálogo, no se pronunciaron contra la decisión de sancionar a la empresa cubana de remesas American International Services (AIS), a partir del 29 de septiembre y al banco francés Credit Mutuel, con el objetivo de cortar totalmente el servicio que prestaban a la Isla con las remesas familiares procedentes de Estados Unidos, lo mismo que hicieron contra la Wester Union.

Eso es un acto descabellado, inhumano y criminal que lesiona directamente a las familias, pero el Parlamento Europeo, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, la Iglesia Católica, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU y la OEA, cerraron la boca, algo que hace entender su aprobación con tal medida, pues según el proverbio, “El que calla otorga”.

A darle clases de tolerancia y respeto a otros, porque los cubanos y cubanas resisten desde hace 62 años una brutal guerra económica y psicológica, que intenta aplastar una Revolución que triunfó para limpiar de oprobios el país, para que las hieles se volvieran miel, para que la ortiga se hiciera clavel, para que la Patria dejara de ser un sombrío cuartel y para que la sombra se volviera luz, como dijo en sus versos el poeta Jesús Orta Ruiz.

Con Cuba no valen presiones externas ni lacayos pagados con dólares yanquis, porque como afirmó José Martí:

“Un error en Cuba es un error en América, es un error en la humanidad moderna”.

Base naval yanqui en Guantánamo, centro de violación de los Derechos Humanos.


Por Arthur González.

¿Por qué el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU no condena a Estados Unidos por las crecientes violaciones que comete en la base naval en Guantánamo, con los detenidos ilegalmente acusados de terrorismo sin pruebas ni juicios?

El país que se toma el derecho de acusar y sancionar a otros por supuestas detenciones arbitrarias, represión y otras “violaciones” a los derechos humanos, es quien más acciones violatorias comete, como hacen en su base naval enclavada ilegalmente en Cuba.

A partir del año 2006, la CIA internó allí a personas sin juicio alguno, no pueden recibir visitas familiares, ni tan siquiera acceso a un abogado y están sometidos a crueles torturas físicas y psíquicas al estilo de la Santa Inquisición, sin que ningún otro país los condene por tantos abusos a la dignidad humana.

La información sobre los reclusos bajo el mando y supervisión de la CIA en el llamado Campamento Siete, es controlada bajo fuertes medidas de compartimentación, amparado por un memorando de entendimiento firmado en 2006 por Donald Rumsfeld, secretario de Defensa y Michael Hayden, director de la CIA, que impide la adopción de cualquier medida con dichos detenidos sin el consentimiento de la agencia, algo semejante al régimen de esclavitud del siglo XIX.

Bajo la administración de George W. Bush, se ejecutó la operación del derribo de las Torres Gemelas en New York y contra una sección del Pentágono, el 11 de septiembre de 2001, hechos que varios especialistas aseguran formaron parte de un complejo plan de la CIA, para argumentar la guerra contra Afganistán, dando lugar al arresto de “sospechosos” por terrorismo, convertidos en prisioneros de guerra sin respetar lo regulado en el Convenio de Ginebra de agosto 1949, como no ser torturados ni vejados, derecho a un juicio transparente y adecuadas condiciones de internamiento, transgresiones que sufren esos detenidos desde su encarcelamiento.

Las pésimas condiciones que presentan las celdas y demás instalaciones donde están internados los esclavos de la CIA, hacen la vida mucho más difícil, por el deterioro de las tuberías de agua y de los desechos sólidos, el calor, las pequeñas dimensiones, incluso la asistencia médica que deben recibir quienes se enferman.

Informaciones filtradas por soldados y oficiales apuntan al colapso de las estructuras e inciden en la calidad de vida de esos presos y la de sus custodios, pero el costo de su mantenimiento es cada vez mayor y argumentan que sobrepasa el presupuesto aprobado.

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La verdad que no propagandizan los yanquis.


Por Arthur González.

Mientras Estados Unidos malgasta millones de dólares anuales para intentar derrocar a la Revolución cubana, en su propio país la pobreza y el desempleo crecen por días, algo de lo cual sus grandes medios de prensa no hablan, ni se financian campañas para denunciar la realidad de ese capitalismo que pretenden venderse al mundo como el paraíso terrenal.

Recientemente el sitio Cuba Money Project, denunciaba que la USAID otorgó a una organización contrarrevolucionaria asentada en Miami, la suma de 97 mil 321 para ejecutar una campaña de mentiras que debe atacar el  turismo cubano, a la que denominarán  “La verdad sobre la explotación en el turismo de Cuba”, con la finalidad de afectar la entrada de dinero a la Isla, algo que refuerza la cruel guerra económica, comercial y financiera impuesta por Estados Unidos desde 1959, solo para sembrar el desencanto y el desaliento entre la población y culpar al socialismo de la escasez y limitaciones económicas.

La organización receptora de ese dinero es el llamado Directorio Democrático Cubano, fundado en Miami en 1990 para supuestamente “promover la libertad y democracia en Cuba”, siendo su director actual el cubano Orlando Gutiérrez Boronot, quien dice trabajar mediante “diversas formas no violentas”, pero en realidad lo que solicita públicamente es una “una intervención internacional liderada por Estados Unidos, para derrocar el régimen cubano y acabar con el socialismo”.

Esa línea es la que lleva a cabo la mafia terrorista anticubana radicada en la Florida, amparada por las autoridades yanquis, incluidos el FBI y la CIA, responsables de actos terroristas, planes de asesinato contra los líderes revolucionarios cubanos y múltiples operaciones de subversión política.

De acuerdo a datos oficiales publicados en el sitio de la USAID, del año 2006 al 2019, de conjunto con el Departamento de Estado, le asignaron al Directorio Democrático Cubano, 6 millones 970 mil 939 dólares para sus acciones subversivas contra Cuba, con la añeja y fracasada ilusión de destruir el proceso revolucionarios cubano, algo que 12 administraciones estadounidenses no han logrado, a pesar de los cientos de miles de millones empleados en esa tarea.

Si los ciudadanos de los Estados Unidos conocieran realmente a donde van a parar parte de sus impuestos, mientras 26 millones de personas en ese país presentan serias dificultades diarias para poder comer, seguramente se manifestarían en masas exigiendo el cese de tanto derroche banal, en vez de preocuparse por sus propios problemas internos, donde las “colas del hambre” frente a los bancos de alimentos son cotidianas, especialmente a partir de la pandemia de la Covid-19, terriblemente manejada por el presidente Donald Trump.

Mientras la USAID entrega millones de dólares para subvertir a Cuba, uno de cada ocho estadounidenses no puede acceder a suficiente comida en dichos bancos, según informes de la Oficina del Censo, debido al escaso nivel que le brindan las autoridades yanquis, de ahí que aquellos pregoneros del estado “mejor del mundo”, oculten que hoy Estados Unidos en el más afectado del planeta, debido al pésimo sistema de salud que posee, al solo privilegiar a quienes pueden pagar un seguro médico.

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