No hay dudas, San Isidro es otro engendro de los yanquis.


Por Arthur González.

Quienes por desconocimiento se creen que el Movimiento San Isidro en La Habana Vieja es real, la vida se encarga de poner la verdad a la vista de todos. El régimen dictatorial de Donald Trump es el padre de la criatura.

La prueba está en las declaraciones del ex director de la CIA actualmente secretario de Estado de ese régimen y la presencia del encargado de negocios yanqui en la Isla, Timothy Zúñiga-Brown, quien violando las normas diplomáticas internacionales, hizo un esfuerzo por llegar a la casa de los contrarrevolucionarios, algo que Estados Unidos no permitiría a un diplomático cubano ni de otro país, que quisiera apoyar a los ciudadanos de raza negra que son brutalmente reprimidos por las fuerzas policiacas.

Parece que los actuales jefes y oficiales de la CIA, se olvidaron del fracaso que sufrieron cuando en 1990 organizaron la penetración por la fuerza, de elementos de baja catadura moral en varias sedes diplomáticas en La Habana, con el sueño de derrocar a la Revolución cubana.

Fueron días de amplia campaña internacional pagada por la CIA, para que el mundo se creyera que aquellos cubanos querían derrocar el gobierno revolucionario. Las noticias internacionales divulgaban el tema todos los días, porque la penetración violenta se producía en la residencia del embajador de Checoslovaquia, la embajada de España, Alemania, Bélgica, Suiza, Italia, Inglaterra y otras más.

Quienes pensaron que eran opositores al gobierno, pronto se percataron que no tenían ideología y solo eran delincuentes que arrasaban con cuanto veían. Al final todos fueron entregados a la policía cubana y comprendieron que era una operación CIA, en su desespero por destruir el socialismo en la Isla.

En los inicios de la década del 2000, los yanquis organizaron varios planes con sus “disidentes”, previa instrucción recibida en su sede diplomática en Cuba, entre ellos varios supuestos “ayunos” y huelgas de hambre, que fueron igualmente muy publicitadas por la prensa extranjera.

Entre aquellos “ayunos famosos” están los realizados por Martha Beatriz Roque, Rene Gómez Manzano, Félix Bonne, Nelson Aguilar, Elsa Morejón, Orlando Zapata y algunos más, que recibieron abastecimientos alimenticios de los diplomáticos yanquis, como sopas, leche, paquetes de pavo en salsa de espárragos y cosas similares. Todo terminó en fracaso que la propia prensa internacional comprobó.

Sigue leyendo