La antidemocracia en Estados Unidos.


Por Arthur González.

Los Estados Unidos le hacen creer al mundo y a sus propios ciudadanos, que son el país de más democracia y libertad del mundo, cuando la realidad demuestra lo contrario, algo puesto al descubierto en su proceso electoral, la represión policial y el racismo estructural que carcome a esa sociedad.

¿Qué tipo de democracia puede existir en un país que posee una Carta Magna aprobada en 1787, a pesar de enmiendas añadidas a lo largo de los siglos?

Es insólito que en tres siglos esa nación no haya convocado a la confección de una Constitución, acorde a los tiempos y cambios acontecidos en su sociedad, y que se auto califique como el país de “mayor democracia en el mundo”, aunque sus ciudadanos carecen de los derechos más elementales, entre ellos la educación y salud para todos, sin costo alguno.

En esa arcaica Constitución que aún mantienen los estadounidenses, no se elige al presidente por la mayoría de la población, porque los “padres fundadores” en el siglo XVIII tenían otro contexto, entre los que estaban: la esclavitud, las dificultades en las comunicaciones, el tamaño tan extenso del territorio y otras situaciones similares que complicaban la votación directa para elegir a un presidente. De ahí que la solución encontrada fue la creación del conocido Colegio Electoral, con un número determinado de electores según la cantidad de ciudadanos por estados, quienes eligen al presidente.

Los estados que tenían en ese entonces menos población, dieron su apoyo al sistema propuesto, al otorgarle mayor reconocimiento que a una votación popular a nivel nacional.

Los sureños, que tenían una buena parte de su población conformada por esclavos, también le dieron el visto bueno al sistema, naciendo las trampas en las votaciones, porque los negros esclavos no tenían derecho al voto, pero sí eran contabilizados en el censo y por tanto elevaban el número de votos en el Colegio electoral, lo que debido a esa elevada cantidad de personas registradas en el censo, los territorios del sur tenían mayor influencia en la elección del Presidente, al contrario de si hubiese sido por el voto popular directo, al no tener los esclavos derecho a votar.

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