Ni con su genocidio incrementado los yanquis pueden con Cuba.


Por Arthur González.

La guerra económica, comercial y financiera que ejecuta Estados Unidos contra Cuba, es un verdadero genocidio que debería sentar a sus responsables en la Corte Internacional de Justicia.

Son muchas las justificaciones que esgrimen sus responsables para mantenerla, la más reciente es que “los militares cubanos se apoderan del dinero de las remesas familiares para reprimir al pueblo y exportar su modelo”.

Tal parece que la Casa Blanca, el Departamento de Estado y la CIA, se olvidan que en sus propios documentos se ponen al desnudo esas mentiras. Basta con citar algunos, para demostrar sus verdaderas intenciones criminales contra el pueblo cubano, desde hace 60 años cuando no existían sus argumentos actuales.

El 14 de abril de 1959, el embajador yanqui en La Habana y el Jefe de la Estación de la CIA, elaboraron un memorando donde plantean:

El gobierno de Estados Unidos deberá tomar una línea positiva, amistosa, hacia Cuba, a Castro y los objetivos de la Revolución, pero una actitud inquebrantable hacia el comunismo en Cuba…”

Otro informe enviado al director de la CIA, el 11 de diciembre de 1959, por J.C. King, Jefe de la División del Hemisferio Occidental de esa agencia, expone:

“Soy de la opinión que, si Castro tiene éxito en consolidar su posición y mantenerse en el poder durante otros dos años, puede producirse un daño prolongado a la posición de vanguardia, ya debilitada, de Estados Unidos en América Latina … Por tanto, Estados Unidos debe trabajar en el derrocamiento de Castro, en el término de un año, y su reemplazo por una Junta que sea del agrado de los Estados Unido”.

Entre las medidas que propuso J.C. King, estaban:

“Alentar a grupos opositores cubanos a favor de Estados Unidos”. “Darle una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro”.

El 6 de abril de 1960, Lester D. Mallory, Subsecretario de Estado para Asuntos Iberoamericanos, redactó un informe que afirma:

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