Qué se esconde detrás de la nueva estrategia yanqui en Bolivia.


Por Arthur González.

Quienes siguen las noticias sobre la situación en Bolivia, después del golpe militar ejecutado en noviembre 2019 contra el presidente Evo Morales, deben sospechar que el actual reconocimiento del Departamento de Estado y la OEA, ante la rotunda victoria del MAS, no es para bien y alguna estrategia tienen diseñada para entorpecer el buen desarrollo del nuevo gobierno encabezado por Luis Arce.

En este mundo monopolizado por Estados Unidos nada es casual y mucho menos cuando llega al poder un partido de izquierda,  de ahí  las sospechas de que Bolivia podrá verse enfrascada en una lucha desigual contra las maniobras sucias desencadenadas por Washington, entre ellas una voraz guerra económica, comercial y financiera para ahogar su economía, (como hacen contra Cuba y Venezuela), con la aspiración que sea el pueblo quien culpe a la izquierda del fracaso económico, unida a la subversión ideológica que jugará un papel protagónico con su propaganda, principalmente sobre la juventud.

¿Cómo es posible que la misma golpista Janine Áñez, haya felicitado a los candidatos del MAS y les pidiera “gobernar pensando en Bolivia y en la democracia”, cuando ella fue la marioneta del golpe militar gestado desde la embajada de Estados Unidos, que pisoteó la democracia y masacró a cientos de bolivianos?

Los indicios de la trama sucia son muy fuertes, sumado a que la misma Misión de Observación Electoral de la OEA que decretó el supuesto fraude en las elecciones del 2019, ahora volvió a participar y declaró que estas “fueron transparentes y limpias”, como si los votos a favor de Evo Morales no hubiesen sido mayoría, igual que los alcanzados actualmente por Arce.

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