Hipocresías de la embajadora yanqui Mara Tekach.


Por Arthur González.

La embajadora yanqui en La Habana, Mara Tekach, pretende emular con algunos diplomáticos de su país que la antecedieron en Cuba, y por eso sus estrechos vínculos y apoyo a la contrarrevolución asalariada y fracasada, que su gobierno fabrica y sufraga para acciones subversivas contra la Revolución, a pesar de la desfavorable opinión que de ella escriben secretamente.

Desde su nombramiento en la Isla, Mara no ha hecho nada por fortalecer las relaciones diplomáticas entre los dos países, por el contrario, provoca y trabaja para que el gobierno cubano la expulse y así declararse “víctima” del sistema, a pesar de que su actuación deja mucho que desear y viola sistemáticamente la Convención de Viena de 1961.

Sus declaraciones contra el gobierno cubano son permanentes, se reúne con elementos contrarrevolucionarios, los instiga a ejecutar actos provocativos en las calles y desafía abiertamente a las autoridades con su actuación cotidiana, algo que el Departamento de Estado no admitiría en la conducta de los diplomáticos cubanos acreditados en Washington.

Sus recientes declaraciones son provocativas respecto a las misiones médicas cubanas en el mundo, siguen las órdenes del Departamento de Estado, que ella matiza con su odio personal hacia la Revolución, al darle continuidad a la campaña contra esos profesionales que salvan vidas y no asesinan a civiles inocentes lanzando bombas sobre ciudades, como ejecuta Estados Unidos.

El mismo estribillo construido para deformar la realidad de que, “los médicos y enfermeros cubanos son esclavos”, lo repitió Mara el pasado 21 de julio 2020, en el sitio digital de su Embajada, refiriéndose a las declaraciones negativas que hicieron dos doctoras cubanas que abandonaron su misión en Brasil, mientras buscaban una visa para viajar a Miami.

Dichas médicas expresaron que “se cansaron de ser esclavas” y la justificación por la que abandonaron a sus humildes pacientes brasileños, fue de que no querían ser “un instrumento monetario para que el gobierno llenara sus arcas de dinero”.

Lo que omiten Mara y esas doctoras, es que en Cuba ningún funcionario del gobierno se apropia del dinero, todo se invierte en el sistema de salud que es totalmente gratuito, desde una simple consulta, un parto, un trasplante de corazón, hígado, riñón o hasta un costoso y prolongado tratamiento oncológico, a lo que se suma la adquisición de la compleja tecnología empleada en todas las intervenciones quirúrgicas y otros tratamientos cotidianos que reciben los cubanos.

Cuba tiene tres niveles de salud a lo largo y ancho del país, compuesto por la atención primaria con los médicos y enfermeras de la familia, a nivel de base. El nivel secundario con las policlínicas que abarcan un territorio más amplio en los municipios, con consultas por especialidades, laboratorios clínicos, urgencias, salas de rehabilitación con fisioterapeutas y atención odontológica. Y un tercer nivel de atención en hospitales e institutos, todo gratuitamente sin distinción de credos, razas, orientación sexual e ideología, lo que ninguna de las campañas anticubanas menciona.

¿Cuánto cuesta en Estados Unidos una operación para extirpar un tumor maligno en un seno? En Cuba ni un solo centavo, y para realizar dicha intervención quirúrgica se requieren análisis clínicos previos, mamografías y varias consultas con especialistas.

Con el dinero que aportan las misiones internacionales se sufragan esos altos costos, para servir al pueblo.

Los médicos cubanos reciben en Cuba su salario completo cuando viajan y en el exterior un porciento de lo que pagan los gobiernos por su trabajo, situación que ningún esclavo reciben.

Mara no dice que en Estados Unidos hay millones de trabajadores que perciben por 8 horas de trabajo, salarios mínimos que no alcanzan para pagar la renta, la alimentación de la familia, la electricidad, el costo de la ropa y el calzado, y los seguros médicos. Por ese motivo muchos tienen que buscar un segundo y hasta un tercer empleo, y eso si es trabajo esclavo.

En pleno siglo XXI en Estados Unidos hay más de 40 millones de personas sin un seguro médico que le garantice la vida, los precios de los medicamentos son muy elevados y no están al alcance de los más de 45 millones de estadounidenses que viven en la pobreza, según datos oficiales.

¿No es esa situación similar a la que sufrían los esclavos en las plantaciones de algodón en el sur de ese país?

¿Por qué la diplomática yanqui no ataca al gobierno de Jair Bolsonaro, quien dejó sin asistencia médica a cientos de personas humildes en las favelas y selva de la Amazonía, al rechazar a los médicos cubanos?

Brasil enfrenta hoy la pandemia de la Covid-19 sin médicos suficientes, por someterse a las órdenes yanquis de no querer a los cubanos. Por eso, hasta el 21 de julio, se registran 81 mil 487 muertes y 2,15 millones de casos positivos, con casi 60 mil casos positivos a la Covid-19 diariamente, incluido el propio presidente que se negaba a usar mascarilla.

La “muy preocupada” Mara, no dice una sola palabra de la situación en Bolivia, donde el gobierno golpista siguió las mismas instrucciones que Bolsonaro y ahora su situación médica es crítica, los hospitales colapsaron y la policía tuvo que recoger en las calles y viviendas, 420 cadáveres en 5 días.

Cifras oficiales del Ministerio de Salud afirman que hasta el 23 de julio 2020, Bolivia acumulaba 2 mil 407 muertos por la enfermedad. De Ecuador ni mencionar el desastre existente.

¿Y estas situaciones cómo las califica el Departamento de Estado yanqui?

Para quienes todo tiene un precio, no podrán comprender el espíritu altruista de los médicos cubanos, que no miran donde se vive mejor, sino donde está el deber profesional de salvar a seres humanos.

Hipócritas yanquis que no les importan la vida de millones de personas, y solo atacan al sistema socialista que ha demostrado mucha más eficiencia que ellos, de ahí su odio enfermizo contra Cuba, pero como afirmó José Martí:

“El verdadero héroe es el que sacrifica su heroísmo al bien de la patria”

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