Los yanquis sin moral para acusar a Cuba.


Por Arthur González.

El gobierno de Donald Trump se desgasta en acusar y sancionar a Cuba, mucho más que administraciones anteriores, a pesar del terrible escenario que sufre Estados Unidos por su desastroso enfrentamiento a la pandemia del Covid-19, la crisis económica y la pérdida de millones de empleos, sumado a la Primavera Yanqui, generada por el racismo despiadado y no precisamente por instigación de la USAID y la NED, como hacen contra otros países.

El asesoramiento del senador Marco Rubio y sus promesas de apoyar a Trump en sus campañas políticas, unido a criterios de halcones como John Bolton y Elliott Abrams, enrumbaron a esta administración por el camino contrario a la estrategia del llamado Smart Power, desarrollada por Barack Obama, recomendada por el Council on Foreign Relation y la Brookings Institution, buscando una “Transición” cubana, por la vía del golpe suave.

Trump giró hacia la confrontación directa y el recrudecimiento de la guerra económica y financiera, para matar por hambre y enfermedades al pueblo cubano y culpar al socialismo, pero la realidad demuestra que han logrado incrementar el rechazo a esas políticas, avivar el anti imperialismo y la resistencia unida para buscar soluciones propias.

Al constatar que las múltiples sanciones impuestas no dan resultados, Estados Unidos pretende demonizar a la Revolución, acusándola de violar los Derechos Humanos, Religiosos y la libre expresión, ordenándole a sus lacayos sumarse a esas campañas, que se estrellan ante la verdad cubana.

El pésimo asesoramiento a Trump está evidenciado en estas acusaciones, cuando Estados Unidos enfrenta el peor momento político del presente siglo, por la salvaje represión ordenada contra las manifestaciones populares, producto del asesinato de George Floyd y otras acciones ejecutadas por la policía, mostradas al mundo por las cadenas televisivas y las redes sociales, algo que nunca ha sucedido en Cuba socialista.

Vuelven a ordenar a sus lacayos ejecutar maniobras para acusar a Cuba de “violar” los derechos humanos, evidenciado en reciente informe sobre Cuba de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, esa que no acusó a Bolivia por el golpe militar, a Ecuador por las represiones contra la población, a Chile por la forma salvaje de enfrentar las protestas populares, o por los asesinatos de líderes sociales en Colombia.

Esa Comisión, creada y financiada por los yanquis para sus acusaciones contra gobiernos “no aceptables”, no se pronunció por la reciente invasión mercenaria a Venezuela, financiada y organizada por Estados Unidos y Colombia, que pretendía asesinar al presidente Nicolás Maduro y otros funcionarios de Venezuela.

Ellos carecen de moral para acusar a Cuba de “violar” los Derechos Humanos, cuando su gobierno revolucionario salva vidas y solidariamente coopera para enfrentar enfermedades en cerca de 65 países del mundo, algo que los yanquis no hacen.

Otro de los engendros fabricados y financiados por Estados Unidos con similares propósitos, es el titulado “Observatorio Cubano de Derechos Humanos” (OCDH), con sede en Madrid, entidad que nadie en la Isla conoce, ni mira hacia el interior de España, donde hasta el Rey está involucrado en un escándalo de corrupción, más la detención y encarcelamiento de los principales líderes catalanes, solo por querer la independencia.

Cuba exhibe una amplia hoja en favor de los derechos de los niños, las mujeres, los trabajadores, estudiantes y ancianos, como no tiene Estados Unidos, quien, por la soberbia enfermiza de su actual presidente, se retira de los organismos internacionales.

Estados Unidos es el refugio de decenas de terroristas que ejecutaron acciones contra el pueblo cubano, y nunca han sido molestados por el FBI. Mantiene, desde hace décadas, un centenar de detenidos en el centro de la ilegal base naval en Guantánamo, sin acusación formal y ni poder reclamar ante los tribunales.

Por las torturas ejecutadas por la CIA durante los interrogatorios a los presos, la Comisión de las Naciones Unidas especializada en el tema, los señaló como violadores de los Derechos Humanos, al no respetar la prohibición internacional de la Tortura, hechos reconocidos por Barack Obama.

Los yanquis tienen el mayor número de presos del mundo, aplican la pena de muerte a menores de edad y habitualmente confinan en solitario a los detenidos, especialmente negros y latinos. En algunas cárceles, cientos de mujeres han sido esterilizadas sin su consentimiento, como sucedió en California entre los años 2006 y 2010, violaciones jamás condenadas por los indignos que pretenden acusar a Cuba.

A pesar del asedio económico de Washington, Cuba cumple los Objetivos del Milenio, entre ellos: Erradicar la pobreza extrema y el hambre; Lograr la enseñanza primaria universal; Promover la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer; y Reducir la mortalidad de los niños menores de cinco años.

El 26 de enero de 1990, el estado cubano firmó la Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada el 21 de agosto de 1991. El 25 de septiembre de 2001, ratificó el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño, relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía.

Confirmó el 9 de febrero de 2007, el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño, sobre la participación de los niños en los conflictos armados. Por eso la UNICEF afirma que Cuba es un ejemplo en la protección de la infancia.

Cuba es reconocida por sus resultados y la elevada calidad de su sistema de salud pública, con una cobertura universal y asistencia gratuita, algo que no tiene Estados Unidos, donde cerca del 14% de su población (42 millones de personas), carece de cobertura médica.

Por qué la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, no dice nada respecto a Leonard Peltier, activista del Movimiento Indio Americano, que luchaba por organizar las comunidades nativas americanas, sentenciado y encarcelado en 1976 por un crimen no probado, con evidencias fabricadas. En su encarcelamiento de más de 40 años, sufrió maltratos, hostigamiento y perdió la visión de un ojo.

Esas “comisiones” construidas por los yanquis, jamás hablan de Mumia Abu Jamal, activista contra los abusos de la policía en la comunidad negra y presidente de la Asociación de Abogados Negros, el más prominente preso político en Estados Unidos, arrestado y sentenciado en 1981, durante un injusto juicio por el asesinato de un policía de Filadelfia.

Tampoco acusan a Estados Unidos por el caso del haitiano Abner Louima, a quien, en 1997, la policía de Brooklyn torturó y le produjo graves lesiones internas con un tubo de metal; ni de Michael Jones, adolescente de 16 años de edad asesinado por la policía de Nueva York en 1998, al recibir 6 balazos cuando montaba bicicleta portando una pistola de agua.

Estados Unidos y sus mercenarios no tienen decoro para atacar a Cuba, su odio visceral los ciega y de ahí sus fracasos.

Ocúpense de sus problemas y en cómo enfrentar la Primavera Yanqui, esa que ha desnudado a Estados Unidos ante el mundo, evidenciando su inmensa lista de violaciones a los derechos humanos, pues como afirmó José Martí:

“Algo en Norteamérica manda que despierte, y no duerma, el alma del país”.

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