Para los yanquis lo primero es el dinero, después las vidas.


Por Arthur González.

Las noticias sobre contagiados y muertos en los Estados Unidos a causa del Covid-19, son escalofriantes, pero la principal preocupación del presiente Donald Trump, son las bolsas de valores y no tomar medidas efectivas para cortar la transmisión de la pandemia que infesta a miles de ciudadanos y desborda hospitales y morgues.

Su prioridad máxima es mantener la supremacía económica mundial, sin percatarse que el ser humano es quien produce las riquezas, como factor único del trabajo.

Un hecho que respalda lo antes expuesto son las noticias aparecidas en importantes medios estadounidenses, donde resaltan:

“Las acciones del país comenzaron al alza el martes 7 de abril 2020, sumando a las ganancias de la sesión anterior, que fue el mejor día en Wall Street en dos semanas”.

Para darle más importancia al tema, las noticias señalaron:

“Los mercados iniciaron la jornada subiendo puntos, entre ellos el Dow con 3,9% al alza, o 890 puntos; el compuesto Nasdaq subió 2,7% y el S&P 500 subió un 3,2%”.

Todo eso en medio de un pandemonio de muertos y enfermos, muy por encima del resto del mundo, demostrando las deficiencias de un sistema de salud donde lo primero son las ganancias.

El lucro de la medicina en Estados Unidos es tal, que los medicamentos cuestan el triple de lo que valen en otros países y quien no tenga dinero para adquirir un seguro médico no logra salvarse si se enferma, o se endeuda para toda la vida.

Los muertos ya superan la cifra de 10 mil, y en New York los hospitales colapsan y tienen que recurrir a rastras refrigeradas para acumular los cadáveres. Aun así, el presidente Trump no ordena el uso obligatorio del naso buco para evitar los contagios, sabiéndose que los estornudos y saliva son la fuente de transmisión del coronavirus.

En oposición a la postura del Presidente, que se niega a usar la mascarilla facial, Jerome Adams, portavoz de Salud Pública del Gobierno federal, advirtió:

“Todos deben prepararse para lo que será la más dura y triste semana de sus vidas, por la cantidad de muertos que se espera, y será nuestro momento de Pearl Harbor o del 11-S”.

La mayor economía mundial está pagando por los errores del Presidente Trump, con la muerte de miles de vidas que pudieron evitarse, si su obstinación de solo pensar en las bolsas de valores, fuese igual con salvar vidas humanas.

Estados Unidos suma casi 400 mil enfermos, lo que desborda las capacidades de asistencia en los hospitales, por ser mayor el número de pacientes que la disponibilidad de médicos, enfermeras, especialistas y personal de limpieza.

Los muertos aumentan por horas y la cifra de 11 mil, alertar sobre la crisis ante la falta de decisiones oportunas del Presidente.

Para la gran prensa yanqui, acostumbrada a las noticias económicas, publica sin pudor:

“A pesar del sombrío panorama estadounidense, la Bolsa de Nueva York se recupera con fuerza por segundo día consecutivo. El Dow Jones ganó este lunes un 7,7% y el S&P 500, un 7%”.

Sin embargo, no se percibe una campaña de prensa rechazando la ineptitud de Donald Trump ante el manejo de la pandemia, ni condenan la separación de su cargo, del oficial de la marina de guerra que denunció la situación que confrontaba en el buque, por los subordinados contagiados y la negativa de sus superiores a evacuarlos, arriesgando la vida de los enfermos y la tripulación.

Funcionarios con mayor sentimiento humano como Andrew Cuomo, gobernador de New York, contrastan con la actitud de Trump, al extender las medidas de confinamiento de los neoyorquinos hasta el 26 de abril, algo a lo que se opone el Presidente, a pesar del presagio de que los muertos sobrepasarán las cifras de la 2da guerra mundial.

Estados Unidos con su prepotencia acostumbrada, restó importancia al coronavirus pensando que no los afectaría.

No se prepararon a tiempo para lo que les podía venir encima y por eso carecen de mascarillas, respiradores artificiales y suficientes kits para las pruebas con sangre, que son más efectivas. De ahí que el Dr. Panagis Galiatsatos, especialista en neumología en el Johns Hopkins Medicine de Baltimore, afirmara: “Lo que estamos viendo es solo la punta del iceberg y mucho tiene que ver con las pruebas que tenemos disponibles”.

La deficiencia del sistema de salud es tal, que no fue hasta la primera semana del mes de abril que la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA), emitió su primera autorización del uso de emergencia para la prueba en la sangre del coronavirus, seleccionando las producidas por el fabricante Cellex Inc.

Esa prueba del análisis de la sangre debe hacerse solo en un laboratorio previamente certificado.

Perdieron mucho tiempo observando los movimientos de las bolsas de valores, en vez de emplearlo en crear condiciones para prevenir, pues desde diciembre 2019 tenían la información y sus servicios especiales monitoreaban lo que sucedía en China, disfrutando al ver como la economía de su adversario se iba en picada.

Si se hubiesen preparado, ahora no lamentarían los miles de muertos en New York, New Jersey, California y la Florida donde ya hay cerca de 14 mil enfermos y más de 250 muertos, según cifras del Departamento de Salud de ese estado, y solo ahora ordenaron a los centros comerciales, de servicios y a su población, usar máscara facial o una hecha en casa, como se hace en Cuba.

Por no instruir a tiempo a la población en el uso de esas máscaras, empleados de varios supermercados del sur de la Florida están contagiados, siendo propagadores de la enfermedad entre clientes, familiares y amigos.

Desde enero 2020 los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), debieron tomar dicha medida de prevención, y hoy miles de familias no estuvieran llorando a sus muertos.

Razón tenía José Martí cuando apuntó:

“Honor y corazón se truecan fácilmente por dinero”.