El miedo al coronavirus chino se volvió contra ellos.


Por Arthur González.

Hace solo semanas la prensa occidental y en especial la yanqui, iniciaron una fuerte campaña de terror contra China, ante la sorpresiva y extraña aparición del coronavirus en Wuhan, provocando un pánico nunca visto a nivel mundial y el rechazo a todo lo que oliera a China.

Por supuesto que la crisis creada afecta económicamente a lo chinos, muchísimo más que el alza de los aranceles estructurada por Donald Trump en su guerra contra China, al considerar a ese país como “una amenaza” para la industria yanqui, debido a su alta competitividad por su eficacia y eficiencia.

En Europa muchos asumieron un elevado riesgo visitar a China, adquirir algún producto de ese país e incluso el temor a acudir a una tienda o restaurante chino, los que tuvieron que cerrar temporalmente sus negocios, como sucedió en España, pero tanto terror sembrado en la ciudadanía mundial por las noticias sensacionalistas, terminaron con afectar la economía europea y parece que tendrá similares efectos en la estadounidense.

Recientemente un artículo del Wall Street Journal, titulado: “China es el verdadero enfermo de Asia”, contribuyó al rechazo creado e incluso al aumento de la chino fobia, pero ahora, como boomerang, el pánico está llegando a la sociedad estadounidense y lo peor, afecta a la bolsa de valores, algo que puede constituirse en crisis para esa sociedad y para la economía mundial.

Ante esa realidad, el propio Presidente acaba de declarar que no hay que tener tanto temor por el coronavirus y contrario al terror fabricado contra China. Expertos yanquis rápidamente han enviado un mensaje a la población estadounidense para que “mantengan la calma y evitar a toda costa el pánico”.

Contrario a lo dicho hasta la fecha, ahora las autoridades y los especialistas yanquis insisten en que “las respuestas no pueden estar guiadas por el pánico”, mensaje que hoy difunden los medios de comunicación de Estados Unidos.

Las razones parecen estar basadas en lo que sucede en las bolsas, pues los especialistas en temas financieros pronostican que pudieran estar muy cerca de un viernes negro en los mercados mundiales, debido a que producto al pánico sembrado en Europa ante la aparición de varias docenas de infestados, las principales bolsas abrieron el viernes 28 de febrero 2020, con pérdidas por encima del 3%, contagiadas por el retroceso sufrido en Wall Street el jueves 27, de casi un 4,5%, cuando comenzó a difundirse la llegada del Covid-19, a la ciudad de Los Ángeles, California.

El mercado de Shanghái, el principal de China, cayó un 3,3 %, igual al de Seúl. La compañía automovilística coreana Hyundai, tiene cerrada una de sus principales fábricas, tras detectarse un caso de coronavirus y el Nikkei de Tokio perdió un 4,5 %, mientras Japón ordenó el cierre de escuelas por un período de tiempo.

Analistas consideran a esta semana como la peor desde la crisis de 2008, el Financial Times informó que el barómetro MSCI, que mide la salud de las bolsas mundiales, ha caído 11 puntos en una semana.

Para tener una idea de cómo el terror creado contra China se les fue de las manos, ahora Italia que tiene 650 casos de enfermos, estima que sufrirá pérdidas por 100 mil millones de euros, porque esa campaña de pánico trajo como consecuencia la cancelación del 70 % de las reservas turísticas, incluido la suspensión del carnaval de Venecia.

Italia recibe anualmente entre 40 a 50 millones de turistas y por el miedo al Covid-19 hoy la baja es de casi el 70 % de las reservas que tenían.

La Organización Mundial de la Salud declaró:

“Es comprensible que la situación cause estrés y ansiedad, pero si no te encuentras en una zona donde se esté propagando el coronavirus, si no has viajado desde o hacia alguna de esas zonas, ni has estado en contacto cercano con alguien que lo haya hecho y no te sientes mal, tienes bajas posibilidades de contraerlo”.

Cuanta diferencia a las noticias divulgadas contra China.

Ante el derrumbe que se puede pronosticar de la economía mundial y en especial la de Estados Unidos, la OMS añadió:

“En la mayoría de los casos el Covid-19 solamente causa una enfermedad leve, aunque puede provocar enfermedades muy graves en algunas personas y muy raramente puede ser letal”.

En consonancia con la nueva línea informativa para bajar el pánico creado, el 27 de febrero 2020, Robert Redfield, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, emitió un parte para tranquilizar a la población de Estados Unidos, donde explica que la gente:

No debe tenerse miedo, lavarse las manos. Toser o estornudar sobre los brazos y codos. No abstenerse de utilizar productos de limpieza y las personas que tengan algún tratamiento médico deben continuar tomando sus medicinas. No hay motivos para acaparar alimentos ni hay razones para usar en los Estados Unidos máscaras quirúrgicas, si las personas están sanas”.

Un giro de 180 grados en relación a lo que indujeron contra China, porque saben que la afectación económica que pudiera sufrir Estados Unidos, si se disminuyen las visitas al país y las compras, sería incalculable en estos momentos de campaña electoral.

Ellos están aplicando el proverbio que dice “cuando veas las barbas de tu vecino arder pon las tuyas en remojo”, porque lo que hoy padece Italia no desean sufrirlo en carne propia.

Los italianos se dieron cuenta que el pánico les trajo consecuencias nefastas para su economía, de ahí que el diputado Eugenio Sangregorio, líder de la Unión Sudamericana de Emigrantes Italianos, declarara:

“En Italia han exagerado un poco la situación con el coronavirus porque los contagiados solo son 650 y 17 los fallecidos. El temor difundido provoca un daño enorme, más allá del desastre del coronavirus. Hoy el brote está totalmente controlado y creo que en 30 días más este tema se termina”.

Alemania, Francia y España han sido más cautelosos y los daños no son similares a los de Italia.

Ni el dengue ni la influenza sembraron tanto pánico en el mundo, lo que evidencia la mala intención hacia China. No en vano dijo José Martí:

“Nace con el delito el temor”

 

 

Estados Unidos no difunde terror ante sus pandemias virales.


Por Arthur González.

En 2009 Estados Unidos contabilizó no menos de un millón de casos infestados por el virus de la influenza H1N1, según cifras oficiales de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, CDC, pero no trasladaron el pánico terrorífico como el desatado hoy contra el coronavirus en China, COVID-19, algo que evidencia la intencionalidad que ocultan tras las noticias sensacionalistas, cuando se detecta un caso en Europa.

¿Por qué razones en Estados Unidos no se cerraron oficinas, restaurantes, mercados y espectáculos públicos, si desde el 12 de abril del 2009 hasta el 10 de abril del 2010, los CDC estimaron que hubo 60.8 millones de casos infestados por el virus de la influenza H1N1 y 18 mil 500 muertes, acuñado por la Organización Mundial de la Salud?

Los estimados oficiales reflejan que cerca de 575 mil 400 personas murieron en 12 países por dicho virus, pero no se creó el pavor que actualmente se siembra en Europa y Asia, a pesar de que el 80% de los fallecidos tenían menos de 65 años de edad.

En agosto del 2010 la OMS anunció el fin de la pandemia de influenza H1N1 iniciada en 2009, aunque el virus continúa circulando como estacional y cada año causa miles de hospitalizaciones y muertes a nivel mundial, pero la prensa no hace campañas similares a la fabricadas contra China, ni siembra el miedo entre los viajeros hacia Estados Unidos.

Organismos especializados yanquis se apresuran a subrayar que, aunque persiste la presencia del virus H1N1, actualmente no hay en Estados Unidos una pandemia de influenza, fórmula para quitarle temor a la gente, cuando ese terror los puede afectar económicamente.

Para tener una idea clara de cómo los yanquis evitan el alarmismo en su contra, vale destacar que sus medios masivos de comunicación no dicen una sola palabra respecto a los 105 niños muertos desde enero 2020 a febrero de este año, a causa de la influenza, según datos publicados recientemente por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, la cifra más alta en cuanto a muertes infantiles, desde que en 2004 se comenzaran a registrar, a excepción de la pandemia de 2009.

El doctor Buddy Creech, profesor asociado de enfermedades infecciosas pediátricas en el Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt, expuso: “es la primera vez en 25 años en que la influenza B se volvió común tan temprano”.

El doctor Arnold Monto, profesor de epidemiología en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan, señaló que cada año en los Estados Unidos hay muchas muertes relacionadas con la influenza entre los niños, pero la actual temporada es extraña y pudiera durar más tiempo.

¿Por qué eso no es noticia de primera plana en los medios yanquis y del mundo?

¿Por qué no alertar de lo que está sucediendo en Estados Unidos para evitar los viajes, eventos deportivos, culturales y otros similares, con el propósito de no propagar el virus de la influenza en el mundo?

Ese virus es mortal al igual que el COVID-19 de China, y se traslada de estado a estado en todo el territorio estadounidense, atacando sin piedad a los enfermos, adultos mayores y niños. Autoridades sanitarias afirman que “representa una amenaza mucho mayor para los estadounidenses, que el brote de coronavirus que sí es noticia en el mundo”.

“Cuando pensamos en el peligro relativo de este nuevo coronavirus y de la influenza, simplemente no hay comparación”, explicó el doctor William Schaffner.

El doctor Peter Hotez, profesor de pediatría, virología molecular y microbiología en el Baylor College of Medicine de Houston, manifestó que “la influenza rara vez recibe ese tipo de atención, a pesar que mata a más estadounidenses cada año que cualquier otro virus”.

Estadísticas de los CDC exponen que la influenza ha enfermado al menos a 15 millones de estadounidenses en este invierno 2019-20, con 120 mil hospitalizaciones y 8 mil 200 muertes, alegando que, en un mal año, el virus de la influenza puede matar hasta 61 mil personas.

La Organización Mundial de la Salud registra a nivel mundial unos 5 millones de casos graves anualmente y 650 mil muertes por la influenza.

Ante esta triste realidad los estadounidenses no están particularmente preocupados, debido a que no existen campañas mediáticas similares a las impuestas contra el coronavirus.

Sin embargo, los virus del Ébola, el Zika y el coronavirus, inspiran terror porque la publicidad estadounidense está diseñada para crearlo y fomentar rechazo a los africanos, latinos y chinos.

La OMS no ha declarado el brote de Wuhan como una emergencia sanitaria internacional, pero desde Estados Unidos las noticias avivan el miedo y la chino fobia.

¿Será por casualidad o porque Donald Trump le declaró la guerra a China para evitar que su economía supere a la de Estados Unidos?

Informes oficiales dicen que solo ocho estadounidenses se infectaron con el COVID-19 y ninguno murió, ¿qué extraño?, con el amplio movimiento de viajeros que tienen, pero no suspendieron un solo vuelo, ni eventos masivos que pudieran afectar el bolsillo de sus empresarios.

Para tener una idea más certera de como los yanquis manipulan la opinión pública interna y mundial, basta recordar que en la temporada de influenza 2017-2018, murieron unas 61 mil personas y 45 millones se enfermaron en los Estados Unidos y nadie entró en pánico ni usaron naso bucos por las calles.

Las acciones de guerra psicológica se demuestran en un artículo del Wall Street Journal, titulado: “China es el verdadero enfermo de Asia”, declaraciones racistas y difamatorias contra China que persiguen satanizarla.

Una imagen de la desigualdad en el tratamiento informativo en Estados Unidos es la epidemia de influenza, que hoy está presente en 44 estados, pero no causa sobresaltos entre la población mundial.

Esos son los yanquis, especialistas en ver manchas ajenas. No por gusto aseveró José Martí:

“De ese pueblo del Norte hay mucho que temer”

¿Por qué tanto pánico mundial ante el Coronavirus?


Por Arthur González.

La salud es lo más preciado que tienen los seres humanos, sin ella no hay horizontes de felicidad, de ahí el cuidado para no perderla.

Hoy el mundo está en pánico por la aparición repentina en China del Coronavirus o Fiebre de Wuhan, lo que obligó al gigante asiático a tomar medidas extremas que afectan grandemente su economía, situación que favorece a Estados Unidos en su guerra sucia contra ese país, al que consideran su enemigo económico número uno.

Por eso el presidente Donald Trump le aplica medidas coercitivas, con el marcado propósito de que no sean superiores a la economía yanqui.

China para Estados Unidos es su principal enemigo estratégico en el escenario mundial, de ahí la sospecha de que sus laboratorios de armas biológicas pudieran estar detrás de dicho virus.

Si analizamos los datos del Coronavirus, su letalidad y difusión a nivel mundial, podemos constatar que es muchísimo menor que el Dengue con sus cinco serotipos y sin embargo las campañas sensacionalistas de los yanquis son muy diferentes a las desatadas por la llamada Fiebre de Wuhan, algo que huele a guerra psicológica.

Estadísticas oficiales de la Organización Mundial de la Salud aseguran que “El Dengue es la arbovirosis con mayor frecuencia e impacto en la salud pública del mundo”.

Hoy el 40% de la población mundial vive en zonas de riesgo al Dengue, y se detecta en más de 125 países, con cerca de 90 millones de enfermos sintomáticos y 20 mil muertes anuales, siendo las Américas la de mayor incidencia con 18 países, de los 30 del mundo que padecen esa pandemia.

Más de 13 millones de casos se registraron en los últimos años, pero no existen acciones de prensa similares a la desatada contra el Coronavirus en China, que, si bien puede causar la muerte, el Dengue, además del deceso del paciente, acarrea otras dolencias peligrosas como:

La disminución de las plaquetas; Hemorragias en orina, transvaginal, por la nariz y encías; Gastritis con dolor abdominal; Estreñimiento; Complicaciones renales; Complicaciones hepáticas; Inflamación del bazo; Náuseas, vómitos y diarreas; así como percepción distorsionada del sabor de los alimentos.

Ocasionalmente, puede afectar varios órganos y generar descenso del nivel de conciencia, atribuido a la encefalitis, o indirectamente como resultado de la afectación de otros órganos, y desórdenes neurológicos como el Síndrome de Guillain-Barré.

Entonces, ¿por qué no se ha creado similar pánico para evitar el traslado de personas procedentes de países de América latina y otros del mundo, donde el Dengue es endémico?

Hasta noviembre del 2019 se reportaron, solo en Latinoamérica, 3 millones 139 mil 335 casos de Dengue, con mil 538 defunciones, el mayor número registrado en las Américas.

En las primeras 5 semanas del 2020 se reportan 155 mil 343 casos, incluidas 28 defunciones.

Ante esta realidad no hay un tratamiento alarmista de la prensa como se ejecuta contra China, a pesar de que el Dengue también mata y produce daños altamente peligrosos para la salud humana, sumados a los que provocan el Zika y el Chikungunya, transmitidos por el mismo vector, el mosquito Aedes Aegyiptis, presente en casi todos los continentes.

Hasta la fecha, el Coronavirus ha infestado a 74 mil 576 personas en China, de ellas murieron 2 mil 118 y en otros países ocho personas, (dos en Hong Kong e Irán. Taiwán, Japón, Filipinas y Francia reportaron una muerte).

Sin embargo, el pasado 2019 la OPS reportó más de 3 millones de enfermos por Dengue en América Latina y de ellos mil 500 fallecidos, pero no se suspendieron los vuelos internacionales, visitas de turistas, hombres de negocios, artistas, ni se cancelaron eventos deportivos.

Colombia activó la alerta amarilla en la ciudad de Cali, debido a la cantidad de personas que llegan a sus hospitales diariamente, donde los muertos suman varias docenas.

México, Honduras, Bolivia, Brasil, Guatemala, Salvador, Panamá, Costa Rica, Belice, Nicaragua, Venezuela, Paraguay, República Dominicana, Haití, Perú, Estados Unidos y las islas del Caribe, reportan miles de casos, y centenares de muertes, pero no se conforma el pánico sobre dimensionado que hacen hoy contra China, donde, ante la campaña insidiosa y el pánico creado en el mundo, han cerrado temporalmente restaurantes y tiendas en los barrios chinos en países de Europa, con altas pérdidas económicas para sus propietarios de origen chino.

La fobia anti china es sembrada a diario por la prensa occidental como parte de ese fabricado rechazo, pero llama la atención que Estados Unidos no ha cerrado una sola instalación ni suspendido un evento internacional.

¿Por qué razones no existe la misma publicidad alarmista por el Dengue, si ese virus enferma y mata a más personas que el Coronavirus?

En lo que va de 2020, Paraguay y Honduras encabezan los brotes de Dengue. Paraguay declaró más de 20 mil infestados, incluido al presidente Maro Abdo Benítez. El 29 de enero pasado, la capital, Asunción, declaró emergencia ambiental y sanitaria por 90 días, pero el tratamiento mediático no habla de esa emergencia.

Brasil, en 2019 reportó 2 millones 241 mil 974 casos, el 70% del total de la región, pero no suspendieron los carnavales de Sao Pablo y Rio de Janeiro, en febrero 2020.

La OPS asegura que siete de cada diez habitantes de América Latina están expuestos al Dengue y la Organización Mundial de la Salud afirma que la mitad de la población mundial ahora está en riesgo de padecer Dengue”, pero no se ha sembrado el terror de visitar ninguno de los128 países donde ya es endémico y afecta a unos 96 millones de personas cada año.

No hay dudas, las evidencias exponen que la cruzada contra China es total, a pesar de los esfuerzos que realiza para enfrentar el Coronavirus, incluso con la construcción en tiempo récord de dos hospitales para aislar a los enfermos y evitar el contagio de la población, pero el pueblo chino saldrá adelante con su tesón y perseverancia, porque como aseguró José Martí:

“Un pueblo está hecho de hombres que resisten y hombres que empujan”.

 

 

 

Carnavales en Bruselas y Oslo.


Por Arthur González.

A los enemigos de Cuba parece que 60 años de mentiras, manipulaciones mediáticas y el gasto de millones de dólares no es suficiente y continúan dilapidándolo, pero sin conseguir el sueño de conformar una Isla infernal.

El nuevo carnaval, repleto de máscaras y payasos, se conformó el 18 de febrero 2020 en Bruselas, Bélgica, durante el debate en la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo. El otro lo celebraron el mismo día, también con la participación elementos contrarrevolucionarios financiados por Estados Unidos, en Oslo, Noruega, en la llamada Cumbre de Ginebra por los Derechos Humanos y la Democracia, Freedom Fórum.

En Bélgica estuvo al frente del show la española Elena Larrinaga, quien recibe un fuerte financiamiento de la NED y la USAID, (CIA) para llevar a cabo acciones de prensa contra Cuba, a través del subvencionado y farsante Observatorio Cubano de Derechos Humanos, nada menos que con sede en Madrid, España.

Larrinaga sin encomiendas del verdadero pueblo cubano, habló a nombre de la fabricada “oposición cubana”, entiéndase contrarrevolución made in USA, de la idílica “Red Femenina de Cuba”, la cual no tiene validez alguna por no representar a las mujeres cubanas que se enfrentan diariamente a las penurias causadas por la guerra económica, comercial y financiera impuesta por Estados Unidos para quebrar la voluntad popular, desde hace 60 años.

¿Quién del valeroso y estoico pueblo cubano le ha solicitado a esa mercenaria española que hable en su nombre y mienta sobre una realidad que ella no vive?

Antes de hablar mal de Cuba debería interesarse por la situación que padecen los españoles, especialmente de los jóvenes que no tienen muchas oportunidades de empleo y desarrollo futuro.

¿Por qué si es tan “preocupada por los derechos humanos, no acusa al gobierno chileno de asesinar y atacar a miles de jóvenes, que muchos de ellos han perdido un ojo por los disparos de los carabineros?

¿Y que ha dicho esa asalariada por la violación de los derechos humanos de los cientos de líderes sociales colombianos que son asesinados a diario, sin que ninguna de las organizaciones construidas por Estados Unidos, hayan condenado esos crímenes?

¿Dónde está la preocupación de Elena Larrinaga, que se tragó la lengua ante las violaciones cometidas contra el pueblo boliviano durante y después del golpe militar que pisoteó la democracia constitucional en Bolivia, para imponer por la fuerza y con el apoyo total de la CIA, al actual gobierno al servicio de Estados Unidos?

¿Qué voz levantó la súbdita española, que tanto habla de las mujeres cubanas, para defender a las mujeres argentinas durante el gobierno de Mauricio Macri, que las lanzó a las calles con sus hijos y demás familiares, a dormir en los portales sin trabajo ni seguridad pública?

Hay que ser muy cínico para criticar los derechos sociales de la Cuba socialista, donde todos los niños, adolescentes y jóvenes estudian de forma gratuita, desde el prescolar hasta la universidad, al igual que reciben la atención médica, incluidos los tratamientos contra el cáncer, los trasplantes de órganos, las 13 vacunas desde que nacen, sin distinción de raza, estatus social, creencias políticas o religiosas.

¿Sabrá ella que, en Estados Unidos, los “campeones” de los derechos humanos, hay más de 42 millones de pobres y el triple de estadounidenses que no tienen dinero para pagar un seguro médico?

¿Será sorda y ciega la añeja española que ahora pretende en erigirse en defensora de los cubanos?

Por esas y mil razones más, el Parlamento Europeo no condena el sistema cubano, porque en Honduras, Guatemala, Colombia, Argentina, Brasil, Salvador, Panamá, Haití y muchos países de la región, no logran niveles de vida, seguridad, salud, escolaridad, cultura, igualdad y derecho de las mujeres como los alcanzados por Cuba después de 1959.

Una simple visión del campesinado cubano antes de 1959 y la actual, bastan para conocer los cambios radicales logrados con la Revolución, algo que tampoco mencionó en Oslo, la asalariada cubana Laritza Diversent, denominada directora de Cubalex, otro engendro creado y financiado con la pantalla de la NED y la USAID, según consta en su sitio en la Web.

¿Quién les paga los viajes a esas reuniones, los hoteles, la alimentación y el transporte desde Madrid y La Habana?

Adivinaron. Los yanquis que intentan presionar a la Unión Europea para que suspenda el Acuerdo de Diálogo y Cooperación entre La Habana y Bruselas, por considerarlo “muy flojo”, cuando es público y notorio que la actual administración de Donald Trump pretende suspenderlo y cortar la cooperación económica, como expresara recientemente Steven Mnuchin, secretario del Tesoro:

“Las nuevas sanciones impuestas a Cuba por Estados Unidos, incluyen medidas para evitar que Cuba tenga acceso a divisas”.

Esa criminal e inhumana política si viola los derechos de once millones de cubanos, que se ven obligados a resistir la escasez de alimentos, medicinas, insumos para la industrial, el gas licuado para cocinar, el petróleo para el transporte y la generación de electricidad unido a otras que hacen la vida del pueblo bien difícil, con la trasnochada ilusión que culpen al socialismo, cuando todos conocer perfectamente la política de guerra, comercial y financiera diseñada por la CIA desde los años iniciales de la Revolución, según consta en sus documentos desclasificados.

Todos esos planes están archivados en la biblioteca Kennedy, Archivos de Seguridad Nacional, Serie de reuniones y memorandos, Grupo Especial Ampliado, Operación Mongoose, 7/62 y en el Volumen X, Foreign Relations, Cuba 1961-1962 páginas 857-862.

El criterio espurio de Elena Larrinaga sobre las mujeres cubanas, basta para conformarle un expediente judicial por acusación falsa, al que se le puede sumar el invento mal sano de las supuestas “detenciones arbitrarias”, y tendría que presentar ante el tribunal las pruebas reales, no la propaganda que hacen quienes reciben sumas cuantiosas de una potencia extranjera, empeñada en destruir un proceso revolucionario que permitió que Cuba sea hoy una potencia médica, biotecnológica, académica, cultural y deportiva, siempre acompañadas de sus mujeres, como jamás ocurrió durante los 58 años que estuvo atada a los Estados Unidos.

Esos son los vende patrias al servicio del amo imperial y por lo que expresó José Martí:

“La dignidad propia se levanta contra la falta de dignidad ajena”.

Demanda de Venezuela contra Estados Unidos un ejemplo a imitar.


Por Arthur González.

La denuncia presentada ante la Corte Penal Internacional por el gobierno de Venezuela contra Estados Unidos, ante los crímenes de lesa humanidad que cometen los yanquis contra ese pueblo, es un ejemplo a imitar por todos los países que sufren similares acciones genocidas, ejecutadas por el gobierno estadounidense.

Basta ya de soportar su hacer y deshacer en el mundo sin que nadie los sancione.

Guerras genocidas que barren ciudades enteras, monumentos del patrimonio de la humanidad, asesinatos en masa de niños, mujeres y hombres, cárceles secretas con métodos de tortura copiados a los nazis, robo de recursos naturales, guerras económicas, comerciales, financieras y biológica para matar de hambre y enfermedades, todo sin que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ni otros organismos internacionales, condenen y sancionen a los responsables de tantos crímenes.

El mundo no puede tolerar ese silencio cómplice de los aliados europeos, que ven, callan y hasta participan en las guerras fratricidas yanquis, por apoderarse de territorios ricos en minerales importantes.

¿Por qué los pueblos tienen que aguantar las medidas de guerra económica, comercial y financiera diseñadas por Estados Unidos, sin que sean sancionados?

Un evidente ejemplo es la votación anual que se ejecuta en la Asamblea General de la ONU, contra el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba desde hace 60 años. La totalidad de las naciones lo condenan, pero Estados Unidos en vez de eliminarlo lo incrementa con medidas cada vez más brutales, con el deseo de exterminar a todo un pueblo.

La decisión tomada por Venezuela es correcta, aunque se enfrentará a las presiones yanquis sobre quienes deben decidir. No importa, el mundo conocerá la demanda bien argumentada de cada medida que adopta Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro, solo con el objetivo de imponer a un peón que vuelva a colocar los recursos naturales venezolanos en manos de empresas norteamericanas.

Cuba también puede presentar pruebas irrefutables de las criminales Operaciones Encubiertas ejecutas por Washington, muchas de ellas desclasificadas y publicadas, como pruebas de su política delictiva, entre ellas los planes de asesinato a Fidel Castro, algunos reconocidos por la denominada Comisión Church del Comité Selecto del Senado, en los años 70 del siglo XX.

Constan documentos elaborados por la CIA de sus acciones ilícitas contra la Revolución cubana desde 1959, como el Plan de influencia subversiva y reclutamiento en sectores priorizados de la sociedad cubana”, elaborado en abril de 1959 por la embajada yanqui y la estación CIA en La Habana; el informe confeccionado por el Jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA, enviado al director general el 11 de diciembre de 1959, donde propone “darle una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro”.

Otros planes macabros como el aprobado por el presidente Dwight Eisenhower a la CIA, el 17 de marzo 1960, para crear una oposición a Castro, una red de espionaje interno en la Isla, iniciar una poderosa ofensiva propagandística a nombre de la “oposición”, y organizar la invasión mercenaria financiada por la CIA.

Solamente la despiadada Operación Peter Pan, diseñada por la CIA con campañas falsas sobre una inventada Ley revolucionaria que les quitaría la patria potestad a los padres cubanos, sirve para condenar a Estados Unidos en cualquier tribunal que respete la ley, pues mediante el engaño y la mentira lograron sacar de Cuba, sin acompañantes, a 14 mil 48 niños que quedaron afectados psicológicamente para toda la vida, al verse separados abruptamente de sus padres.

Cualquier Corte de Justicia sancionaría sin reservas a Estados Unidos por ejecutar la Operación Mangosta en enero de 1962, la cual estuvo dirigida a “provocar una rebelión del pueblo cubano, a partir de una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar, en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, junto a operaciones psicológicas que acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen…”

Esa Operación pretendía justificar una invasión a Cuba por parte del ejército yanqui, como respuesta a la derrota sufrida en su invasión mercenaria por Bahía de Cochinos en 1961.

En la misma se demuestra como Estados Unidos preparó la reunión de la OEA en 1962, para condenar a Cuba y organizó, a través del Departamento de Estado, las presiones a gobiernos latinoamericanos y las manifestaciones populares, sumadas a las campañas de prensa en apoyo a tal acción, todas sufragadas por su Agencia de Información (USIA).

Cualquier juez que se respete no le temblaría la mano para castigar a Estados Unidos, máxime si Cuba presenta como prueba contundente en su denuncia, otros planes yanquis desclasificados y publicados, como es el documento preparado por CIA para el Grupo permanente del Consejo Nacional de Seguridad, el 8                                                     de junio de 1963, titulado “Política encubierta y programa integrado de acciones propuestas hacia Cuba”, el cual contiene tareas para llevar a cabo acciones de terrorismo de Estado contra toda la economía cubana, un espionaje total, unido a la propagada mediática  para estimular los sabotajes.

Con qué derecho un país extranjero puede aprobar leyes para aniquilar el sistema político y económico de otro estado soberano. ¿Eso es permitido por la Corte de Justicia Internacional?

Las Leyes Torricelli y la repudiable Helms-Burton son ejemplos irrebatibles de las actividades ilegales de Estados Unidos contra una pequeña isla del Caribe, solo por haber decidido cortar las cadenas impuestas en 1901.

La lista de pruebas es larga y cada una más convincente, respecto a las violaciones de la ley internacional que comete el país que se auto proclama “paladín de los derechos humanos en el mundo”.

Pocas investigaciones tendrían que hacer los fiscales de la Corte Internacional de la Haya. Solo con leer los documentos oficiales yanquis les bastaría para conocer la verdad, esa que es manipulada o silenciada por la prensa de Estados Unidos.

Sabio José Martí al sentenciar:

“La justicia a secas, es lo único a lo que ha de asirse el hombre decoroso y sensato”.

 

 

Una prueba de lo que hacen los yanquis.


Por Arthur Gonzalez.

El 15 de febrero de 1898 a las 21:41 horas, volaba en pedazos el Maine, buque de guerra de Estados Unidos, en la bahía de La Habana, Cuba y así quedaba conformado el pretexto para ingresar en la guerra contra España, para arrebatarle la independencia al pueblo cubano que llevaba 30 años luchando por ella.

Los yanquis son capaces de todo por obtener lo que se proponen; la historia recoge decenas de hechos similares, no importa la muerte de personas si el resultado es el esperado, documentos desclasificados lo confirman, como consta en el Programa integrado de acciones propuestas hacia Cuba, junio de 1963, donde se expone:

“Cada acción tendrá sus peligros, habrá fracasos con la consecuente pérdida de vidas y acusaciones contra EEUU, que resultarán en críticas en casa y afuera. Ninguna de esas consecuencias esperadas deberá hacernos cambiar nuestro curso si el programa expuesto puede esperarse tenga éxito”.

Sus campañas de prensa fabricadas impulsaron el odio hacia España y prepararon a la opinión pública estadounidense para que apoyaran la guerra, método que aún mantienen, y lo prueba la noticia publicada al día siguiente por William Randolph Hearst, bajo el titular: “El barco de guerra Maine fue partido por la mitad por un artefacto infernal secreto del enemigo”, afirmación que buscaba exacerbar a la población, pues aún no se había iniciado la investigación.

Debe tenerse presente que el acorazado llegó a la rada habanera sin previo aviso al gobierno español, situación contraria a las normas diplomáticas internacionales, acción que marca la mala fe perseguida por los yanquis.

Posteriormente la oficialidad fue invitada a bajar a tierra para una cena y en el buque solo quedaron 254 marineros y dos oficiales, de los 355 tripulantes que venían a bordo. Sobrevivieron los oficiales que estaban de fiesta, situación que evidencia que a Estados Unidos solo les preocupó salvar a los mandos y los marineros fueron carne de cañón.

El Maine era un acorazado de segunda clase, por lo Estados Unidos no perdería mucho con su voladura.

En esa fecha España mantenía su rechazo a la propuesta de Washington de comprarle las islas de Cuba y Puerto Rico, por tanto, Estados Unidos se trazó la meta de obtenerlas por las buenas o por las malas, algo que desde inicio del siglo XIX habían intentado hacer.

Una carta redactada por el entonces Secretario de Estado, John Quincy Adams, a su agente especial asentado en La Habana, Thomas Randall, fechada el 29 de abril de 1823, habla por sí sola de las intenciones imperiales sobre Cuba.

En esa misiva Adams le orienta:

“Durante su residencia en la Isla de Cuba, usted comunicará privadamente y en notas confidenciales a este Departamento todas las informaciones que le sean dable obtener, con respecto a la situación política de la Isla, a las miras de su gobierno y a los sentimientos de sus habitantes.[…] Usted se mantendrá atento a cualquier agitación popular, sobre todo a aquellas que puedan referirse a la cesión de la Isla por España a cualquier otra potencia o a que los habitantes asuman un gobierno independiente […]

La fuerza explosiva fue de tal magnitud que dos tercios del buque quedaron retorcidos como pedazos de papel, teniendo en cuenta que había sido abastecido con unas 60 toneladas de pólvora negra utilizada como munición para los sistemas de armas, el doble de la carga que realmente necesitaba.

En marzo de 1960 Estado Unidos repetía el método con la voladura del buque francés La Coubre, en la bahía habanera, muy cerca de donde fue explotado el Maine. El buque francés transportaba municiones para la defensa de la naciente Revolución cubana, algo a lo que se oponía fuertemente el gobierno yanqui que ya preparaba la invasión mercenaria por la Bahía de Cochinos.

Una tenebrosa propuesta para invadir a Cuba con tropas del ejército estadounidense, confeccionada el 13 de marzo de 1962 por el General L.L. Lemnitzer, Jefe de la Junta de Jefes del Estado Mayor del ejército yanqui, y clasificada como clasificado “Top Secret, Special Handling, Noforn”, dice textualmente en uno de sus párrafos:

“Organizar una operación similar a la del acorazado Maine. Para esto pudiera volarse un barco norteamericano en la Bahía de Guantánamo y acusar a Cuba de la acción. También pudiera volarse un barco en aguas cubanas, quizás cerca de la Habana o Santiago, planteando que fue hundido por la marina y fuerza aérea cubanas. Los Estados Unidos podrían iniciar el rescate de las víctimas y posteriormente dar un listado de los muertos para provocar la indignación y mostrar la irresponsabilidad y peligrosidad de Cuba”.

Esa acción se conocería posteriormente en la CIA como Operación Northwoods, apéndice de la Operación Mangosta de 1962.

Aun se trata de escamotear la verdad sobre la voladura del Maine para que el mundo no los condene por esa atrocidad, pero la verdad sale a flote y los hechos son irrebatibles.

Otra prueba de la premeditada operación se observa en la noticia publicada al día siguiente por William Randolph Hearst, bajo el titular “El barco de guerra Maine partido por la mitad por un artefacto infernal secreto del enemigo”, sin tener la menor confirmación del hecho pues aún no se había iniciado la investigación.

Esos son los yanquis, que se dicen defensores de los derechos humanos, cuando ellos no creen en tales derechos si de lograr sus objetivos se trata.

No por gusto José Martí afirmó:

“De esa tierra no espero nada más que males”

 

 

Cuba víctima de una cacería de brujas por Estados Unidos.


Por Arthur González.

Desde hace algún tiempo, el presidente Donald Trump aduce ser “perseguido” por una supuesta “cacería de brujas”; sin embargo, quien padece desde hace 60 años esa persecución implacable, es el pueblo cubano ante una despiadada guerra económica, financiera y biológica, unida a la guerra de subversión política estructurada para intentar destruir el sistema que soberamente posee la República de Cuba.

Los datos no mienten y los miles de millones de dólares que Estados Unidos ha gastado en esa guerra sucia contra la Revolución lo confirman.

El incremento de la cacería de brujas contra Cuba se palpa en varios ámbitos y uno de los más activos en los últimos tiempos es el Parlamento Europeo, donde eurodiputados de derecha reciben instrucción del Departamento de Estado para sus campañas anticubanas.

El propósito perseguido es el mismo desde 1959, ahogar económicamente a la Revolución para culpar al socialismo de las carencias que sufre el pueblo cubano, a partir de esa guerra que constituye el arma principal de los yanquis en su diseño anticubano.

En días recientes parlamentarios europeos repitieron sus espectáculos contrarrevolucionarios, al convocar un evento ideado por la CIA, para sustentar la matriz de opinión de que Cuba “viola los derechos humanos”, sirviéndose de su asalariada Rosa María Payá, convertida en “refugiada política” sin historia en la Isla, ni participación alguna en las acciones contrarrevolucionarias de su padre, Oswaldo Paya.

Para darle amplificar sus falsas denuncias, la CIA mediante la USAID y la NED, organizaciones para enmascarar su actuación, reparte cientos de millones de dólares en programas de subversión política y el sostenimiento de otros engendros, como el llamado Observatorio Cubano de Derechos Humanos, con sede en España, encargado de redactar acusaciones para la cacería de brujas contra Cuba.

El tema para demonizar a la Revolución cubana son las apócrifas “detenciones arbitrarias”, ejecutadas contra asalariados yanquis, creados el 17 de marzo de 1960 según el plan de Acciones Encubiertas de la CIA aprobado por Eisenhower.

Al analizar la cruzada mediática se comprueba quienes son los colaboradores principales, pues todos hablan el mismo lenguaje y sus líneas de mensajes son idénticas.

Lo que expone la agente española Elena Larrinaga, directora del llamado Observatorio Cubano de Derechos Humanos, es repetido textualmente por Virginie Battu-Henriksson, portavoz de la Comisión Europea, por Anders L. Petersson, director ejecutivo de Civil Rights Defenders, y eurodiputados del partido español Ciudadanos.

El contenido de la presente campaña es la liberación de José Daniel Ferrer, delincuente en proceso judicial acusado de secuestro y agresiones contra personas, sufragado por los yanquis para ejecutar acciones provocativas en Cuba.

Ante las pruebas presentadas en su contra, donde se demuestran sus mentiras respecto a las violaciones de los derechos humanos, suman otras detenciones “arbitrarias” de elementos contrarrevolucionarios.

Esos son los casos de Berta Soler, Ángel Moya, Manuel Cuesta Morua y Guillermo Fariñas, todos respaldados por Marco Rubio, senador y miembro de la mafia terrorista de Miami.

La realidad es que en Cuba no hay un solo “opositor” asesinado o desaparecido, a diferencia de Colombia, donde solo en enero 2020, asesinaron a 30 líderes sociales y cinco excombatientes de las FARC.

Esos muertos no cuentan con padrinos en la CIA para reclamar justicia por ellos, ni el gobierno colombiano recibe acusaciones y sanciones del parlamento europeo, la OEA y otras ONG dedicas al tema de los derechos humanos contra Cuba.

Julián Assange, fundador de WikiLeaks, detenido en una prisión de alta seguridad en Reino Unido, nunca ha recibido apoyo del Parlamento europeo, ni se proyectan denuncias contra las autoridades británicas por negarle durante 7 años el salvo conducto, mientras permaneció asilado en la embajada de Ecuador en Londres, acción violatoria del derecho diplomático y humanitario.

A diferencia del delincuente José Daniel Ferrer, Assange corre el riesgo de ser condenado a 175 años de prisión, por darle a conocer al mundo que Estados Unidos engañó a la opinión pública sobre sus actividades en Afganistán e Irak, sus crímenes de guerra, abusos y delitos, todos de importancia histórica.

Es un preso político que Estados Unidos pretende condenar por su contundente denuncia que representa un interés público, reconocido mediante el Premio Walkley por contribución destacada al periodismo, Premio Martha Gellhorn de Periodismo, Premio Índice de Censura, New Media Award de The Economist, New Media Award de Amnistía Internacional y el Premio Gavin MacFayden de 2019, todos de alto reconocimiento internacional.

Datos oficiales de la USAID y la NED exponen el presupuesto que destina Estados Unidos contra Cuba, proveniente de los millones de dólares aprobados para programas de subversión.

Un artículo publicado por el sitio web Cuba Money Project, afirma que 22 millones 93 mil 43 dólares, se emplearon por el Departamento de Estado y la Agencia para el Desarrollo Internacional, en ese período contra la Revolución. Algunas partidas se distribuyeron así:

Fundación Panamericana para el Desarrollo 1 millón 740 mil 784 usd; Grupo de Apoyo a la Democracia 1 millón 442 mil usd; Directorio Democrático Cubano 1 millón 300 mil usd; Evangelical Christian Humanitarian Outreach for Cuba 1 millón 3 mil 674 usd.

Solamente en el año fiscal 2017-2018, la NED distribuyó dinero a las dos manos en sus programas contra Cuba, entre ellos:

Observatorio Cubano de Derechos Humanos 125 mil usd; Plataforma Internacional de Derechos Humanos en Cuba 85 mil usd; Documentar e informar violaciones a los derechos humanos en Cuba 100 mil usd; Lucha contra la impunidad y violaciones de los derechos humanos en Cuba 90 mil usd; Asistencia legal a la sociedad civil cubana 24 mil usd; Apoyo a los defensores de los derechos humanos en Cuba 95 mil usd; ONG People in Need Eslovaquia 98 mil usd; CubaNet News Inc. 225 mil usd.

La USAID gasta otras sumas plasmadas en sus programas:

Promover una “primavera cubana” en su Programa Cuba constan 316 proyectos, que entre los años 2007 y 2013 recibieron 120 millones 639 mil 795 dólares.

La Fundación Panamericana para el Desarrollo, FUPAD, desde 2003 hasta 2019, recibió de USAID 32 millones 904 mil 899 dólares, para ejecutar proyectos subversivos principalmente contra Cuba, Venezuela y Nicaragua. Su director John Sanbrailo, declaró que solo entre 2013 y 2017, el presupuesto de FUPAD excedió al presupuesto regular de la OEA.

Esto si es una cacería que Cuba resiste y vence estoicamente, porque como expresó José Martí:

“Las batallas se ganan entre ceja y ceja”