El mérito de ser asesinos.


Por Arthur González.

Para los yanquis ser asesino es un mérito, siempre que sean ellos los protagonistas. Así se han comportado por siglos, desde el exterminio de los indios para robarle sus tierras, los mexicanos a los que arrebataron parte del territorio nacional, las invasiones a Centroamérica y el Caribe, la auto explosión del acorazado Maine en la bahía de La Habana, donde asesinaron a sus propios marines para que les sirvieran de pretexto a su intervención en la guerra hispano cubana, hasta la guerra criminal contra el pueblo vietnamita, la de Afganistán, Irak, Libia y Siria.

En todas, sus fuerzas militares han asesinado a cientos de miles de civiles, arrojado millones de toneladas de bombas que no tienen nombre y matan a diestra y siniestra, miles de acciones terroristas para sembrar el miedo entre la población, hasta experimentos macabros con enfermedades para observar cómo reacciona el ser humano ante ellas y la introducción de plagas contra la flora y la fauna en aquellos países que pretenden rendir por hambre.

Esos son los que se auto denominan campeones de los derechos humanos y se atribuyen el derecho de confeccionar listas espurias para acusar a los que se oponen a sus políticas imperiales.

Para no perder el hábito de asesinar, el año 2020 acaba de iniciarse con un nuevo y peligroso hecho, ejecutado el 2 de enero por órdenes directas del Presidente Donald Trump, el asesinato del General Qassem Soleiman, Jefe de la fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria de la Republica Islámica de Irán, y del Jefe de las Fuerzas de Movilización Popular de Irak, Abu Mahdi al Muhandis, en las afueras del aeropuerto internacional de Bagdad, con el empleo de drones no tripulados.

Ese hecho violatorio de las leyes internacionales por ejecutarse en un país extranjero y contra altos funcionarios militares de dos países que no están en guerra con los Estados Unidos, demuestra de lo que son capaces los yanquis por demostrar su poderío, incluso violando las normas de su propio país, al no consultar el Congreso de esa acción que pone al mundo en riesgo e incluso a su pueblo, por las posibles medidas de respuesta.

El pasado 29 de diciembre 2019, Estados Unidos, en un hecho prepotente sin respeto a las leyes internacionales, atacó con misiles las bases de Kataib Hezbolá, en territorio de Siria, causándole la muerte a 25 personas.

Tal acto dio lugar a que cientos de iraquíes se congregaran ante las puertas de la embajada estadounidense en Bagdad, e incendiaran sus muros, sin provocar muertos ni heridos en las fuerzas yanquis, pero la movilización popular se la atribuyeron a Irán, según declaraciones del mismo Mike Pompeo, Secretario de Estado.

Para justificar el asesinato de los altos militares de Irán e Irak, Estados Unidos acusa al general iraní Qassem Soleimani, de ser el jefe de una organización terrorista, pero realmente el odio de los yanquis está motivado por ser él, quien liquidó a las tropas del Ejército Islámico, creadas, armadas y financiadas por Estados Unidos e introducidas en Siria con el propósito de destruir a su presidente, algo que no han logrado.

La medida del pensamiento criminal de la ultraderecha yanqui, se constata en las declaraciones de algunos congresistas quienes, ante ese crimen de terrorismo internacional, expresaron su alegría por el hecho, sin tener presente el peligro que tal decisión pueda traerle a la paz mundial.

En tal sentido, el senador Marco Rubio declaró que “Soleimani era un combatiente enemigo activo y más peligroso que el ex líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, y el ex líder del Estado Islámico, Abu Bakr al Baghdadi”.

El senador Lindsey Graham, elogió la acción “audaz” de Trump, como una respuesta directa a la “agresión” iraní orquestada por el General Soleimani contra su embajada, expresándole: “Gracias, señor Presidente, por defender los Estados Unidos.”

Con más sensatez por la gravedad del hecho, Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes expuso: “La orden de Trump de eliminar a Soleimani fue emitida sin la consulta del Congreso y solo provocará más violencia en la región.  Estados Unidos y el mundo, no pueden permitirse que las tensiones se intensifiquen hasta el punto de no retorno”. 

Los senadores y candidatos a la Presidencia, Bernie Sanders y Elizabeth Warren, expresaron en sus cuentas de Twitter:

“La peligrosa escalada de Trump nos acerca a otra guerra desastrosa en Oriente Medio, que podría costar innumerables vidas y billones de dólares más. El presidente prometió poner fin a guerras interminables, pero esta acción nos pone en el camino hacia otra”, escribió Sanders.

Elizabeth Warren calificó deimprudente el ataque y que la prioridad de Estados Unidos debe ser la de evitar otra costosa guerra”.

El actual candidato a la Presidencia, Joe Biden, aseguró:

“Con su decisión Donald Trump acaba de arrojar un cartucho de dinamita en un polvorín.  Ese ataque es un movimiento enormemente escalador en una región ya peligrosa, que probablemente provocará futuros ataques de Irán en lugar de disuadirlos.

“Podríamos estar al borde de un gran conflicto en todo Oriente Medio, Trump le debe al pueblo estadounidense una explicación de la estrategia y el plan para mantener a salvo a nuestras tropas y al personal de la embajada, a nuestra gente y nuestro interés, tanto aquí como en el extranjero”.

El Departamento de Defensa emitió un comunicado donde apoya la acción terrorista, al subrayar:

Bajo la dirección del Presidente, el ejército ha tomado medidas defensivas decisivas para proteger al personal de Estados Unidos en el extranjero, matando a Qassem Soleimani, Jefe de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní, calificada por Estados Unidos como una organización terrorista extranjera”.

“Ese ataque tiene el objetivo de disuadir futuros planes iraníes, porque Soleimani tenía planes de desarrollar activamente ataques a los diplomáticos y miembros del servicio estadounidenses en Irak y en toda la región. Estados Unidos continuará tomando todas las medidas necesarias para proteger a su gente y a sus intereses en cualquier parte del mundo”.

¿Dónde están las pruebas de esas intenciones del General iraní?

Los hechos apuntan que es Estados Unidos quien ataca, asesina, destruye, roba los recursos naturales en las zonas ocupadas y deja en la miseria a países que eran prósperos antes de ser invadidos por los yanquis.

Una palpable demostración de quienes son los asesinos internacionales la dio el aliado más incondicional de los yanquis, el Primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, al elogiar a Trump por el asesinato del General Qassem Soleimani.

En su declaración dijo:

Israel apoya a los Estados Unidos en su justa lucha por la paz, la seguridad y la defensa propia, y así como Israel tiene el derecho a la legítima defensa, Estados Unidos tiene exactamente el mismo derecho. Qassem Soleimani es responsable de la muerte de ciudadanos estadounidenses y muchas otras personas inocentes. Estaba planeando más ataques de este tipo. El presidente Trump merece todo el crédito por actuar con rapidez, fuerza y decisión”.

Quienes asesinan a diario, despojan de sus derechos a millones de personas en el mundo, emplean armas de última generación para el exterminio de inocentes, e imponer por la fuerza sus leyes, acusan a sus víctimas sin el menor sonrojo.

Esta aventura de Trump pretende desviar la atención de los norteamericanos del próximo juicio en su contra y avivar el sentimiento de “súper poderosos” del mundo, en que han formado al pueblo de Estados Unidos,  y  poder alcanzar más votos en las próximas elecciones, que los conlleve a una nueva guerra de consecuencias incalculables, donde los contribuyentes tendrán sobre sus hombros el pago de la misma y muchos hogares se llenaran de luto por la muerte de jóvenes enviados a la guerra, como sucedió con las de Viet Nam, Afganistán e Irak.

Ojalá que la cordura predomine y la venganza anunciada por los líderes de Irán, no le sirva a los yanquis de justificación para una escalada que se sabe cómo empieza, pero no de cómo terminará.

Acertado fue José Martí cuando dijo:

“Sin soberbia se puede afirmar que ni actividad, ni espíritu de invención, ni artes de comercio, ni campos para la mente, ni ideas originales, ni amor a la libertad siquiera, ni capacidad para entenderla, tenemos que aprender de los Estados Unidos”

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