Cuba un hueso duro de roer.


Por Arthur González.

Los yanquis no acaban de comprender que la Revolución cubana es apoyada por la mayoría del pueblo debido a los beneficios sociales, económicos y políticos alcanzados desde 1959, a pesar de las múltiples medidas impuestas por Estados Unidos que afectan directamente a los ciudadanos, con el propósito de que culpen al gobierno y al sistema socialista de las penurias que enfrentan día a día.

Este año 2019 la actual administración de Donald Trump, asesorada por miembros de la mafia terrorista anticubana de Miami, impuso numerosas sanciones a Cuba y a todos aquellos países y entidades comerciales y financieras que mantienen negocios con la Isla, aplicando con saña los principios de la Operación Magosta, aprobada en febrero de 1962 por el presidente John F. Kennedy, que dicen:

“La operación está dirigida a provocar una rebelión del pueblo cubano. La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.

En su desesperado objetivo de destruir a la Revolución, Trump decidió llevar a cabo sanciones inverosímiles que afectan los intereses de terceros países, para mediante el terror y el chantaje impedir el desarrollo económico de la Isla y matar por hambre y enfermedades a su población, pero su ignorancia histórica no ha tomado en cuenta que Cuba es un hueso muy duro de roer, por la unidad y resistencia que caracteriza a sus hombres y mujeres.

Locura despiadada e inhumana rechazada por casi todos los miembros de la ONU, violatoria de los manipulados derechos humanos, palpable en las sanciones impuestas y reforzadas como nunca antes este año 2019.

Entre esas irracionales acciones están:

La decisión tomada en marzo 2019 de modificar el otorgamiento de las visas B2 (para turismo y visitas familiares), a una sola entrada y validas por tres meses, eliminando las visas múltiples por 5 años, que permitían un mayor contacto familiar. Tener en cuenta que desde septiembre del 2017 los cubanos tienen que viajar a un tercer país para solicitar las visas, lo que incrementa los gastos de este trámite por cerrar el consulado en La Habana.

La persecución comercial fue más patentizada en abril 2019, cuando el Departamento del Tesoro impuso sanciones a dos compañías y dos petroleros que habían llevado crudo desde Venezuela a Cuba, desde fines de 2018 hasta marzo de 2019.

A las sanciones fueron a la compañía Monsoon Navigation, con sede en las Islas Marshall, propietaria registrada del petrolero Ocean Elegance, y a Serenity Maritime, con sede en Liberia y propietaria del buque León Días. Además, a otros tres buques de la Jennifer Navigation, Lima Shipping y Large Range, con base en Liberia, que según el Tesoro facilitaron las entregas de crudo o productos petroleros de Venezuela a Cuba durante febrero y marzo.

Igualmente sancionaron a la compañía PB Tankers, con sede en Italia y a seis de sus petroleros, después de que el Tesoro dijo que facilitó una entrega de productos petroleros desde Venezuela a Cuba en marzo.

La más reciente sanción fue impuesta el 3 de diciembre cuando castigó a otros seis buques, con el propósito de paralizar la economía cubana.

En el mismo mes de abril, cancelaron el acuerdo alcanzado a finales del 2018 entre las Grandes Ligas del béisbol estadounidense y la Federación Cubana, para imposibilitar que los peloteros de la Isla puedan jugar sin perder sus derechos en Cuba y percibir sus pagos de forma oficial.

El 2 de mayo se oficializó la aplicación del Título III de la infame Ley Helms-Burton, acción anunciada el 17 de abril, por Mike Pompeo, secretario de Estado, lo que permite demandar a empresas extranjeras que invierten en Cuba, con el fin de atemorizar a los inversionistas en propiedades nacionalizadas después de 1959.

Un nuevo golpe se produjo el 5 de junio, al prohibir los viajes educativos grupales del programa pueblo a pueblo, de ciudadanos estadounidenses a Cuba, pues tienen prohibido desde los años 60 visitar la Isla como turistas. Junto a esa medida vetaron la entrada a la Isla de embarcaciones recreativas y de pasajeros, incluidos cruceros y yates, aeronaves privadas y corporativas. El propósito es cortar la entrada de divisas.

En julio, sancionaron a la empresa Cubametales, importadora de petróleo, principalmente desde Venezuela.

En junio, el Departamento de Estado, en su Informe sobre la Trata de Personas de 2019, denigró la cooperación médica internacional de Cuba. Por esa razón, en julio anunciaron las restricciones de visas para funcionarios vinculados a las misiones médicas cubanas en el exterior, como parte de las campañas para cortar la entrada de dinero por la vía de la colaboración médica, uno de los programas más humanos que salva vidas en lugares donde sus pobladores nunca habían contado con asistencia en materia de salud.

Así mismo, la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), destinó 3 millones de dólares para proyectos dirigidos contra las brigadas médicas de Cuba en el exterior.

Como resultado de esa persecución yanqui contra la entrada de divisas a Cuba, Ecuador y Bolivia se vieron forzadas a romper los acuerdos firmados para los programas de cooperación. En Brasil, por las campañas contra los médicos, Cuba tomó la decisión de retirar a su personal de la salud.

Cuba denunció el 1 de octubre, que Estados Unidos le denegó las visas a los miembros de su delegación que participarían en el 57 Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud.

El desvarío de Trump continuó y 9 de octubre puso en vigor regulaciones al envío de remesas familiares, autorizando un máximo de mil dólares cada tres meses, algo retomado de la administración de George W. Bush.

Ese mismo día puso fin a las transacciones U-turn para Cuba, transferencias de fondos que pasan a través de bancos estadounidenses, aunque no inician ni culminan en Estados Unidos y en las que ni el emisor ni el receptor están bajo jurisdicción yanqui.

El 21 de octubre de 2019 entraron en vigor nuevas Regulaciones para la Administración de Exportaciones (EAR), aprobadas por el Buró de Industria y Seguridad (BIS) del Departamento del Tesoro, con el objetivo de restringir aún más las exportaciones y reexportaciones de bienes hacia Cuba.

Las principales disposiciones fueron:

  • Denegar licencias para el arrendamiento de aeronaves a aerolíneas estatales cubanas. Las aeronaves y embarcaciones no son elegibles para la excepción de licencias, si son utilizadas en modalidad de chárter por nacionales cubanos o un de Estado Patrocinador del Terrorismo, o si son arrendados por estos.
  • Imponer nuevamente a Cuba la regla de denegar cualquier reexportación a Cuba de artículos extranjeros, que contengan más de un 10 % de componentes estadounidenses.
  • Revisión de la excepción de la Licencia “Apoyo al Pueblo Cubano” para que no se puedan realizar determinadas donaciones al gobierno de Cuba ni al Partido Comunista de Cuba.
  • Eliminación de la autorización para la exportación de artículos promocionales que “benefician generalmente al gobierno de Cuba”.
  • Limitar la exportación de bienes solo a aquellos que faciliten el libre flujo de información entre el pueblo cubano.
  • Prohibir a compañías y ciudadanos estadounidenses comprar artículos de promoción del sistema político cubano, aunque se permitirá su adquisición si proviene del sector privado.
  • Incluir una excepción en la normativa vigente que permite donaciones de material científico, cultural y educativo destinado a apoyar al pueblo cubano, para que ni el Ejecutivo ni el Partido Comunista de Cuba, puedan beneficiarse de tales concesiones.

En octubre también se anunció que, a partir del 10 de diciembre, las aerolíneas estadounidenses solo pueden realizar rutas al aeropuerto internacional de La Habana, suspendiendo los vuelos a Villa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba.

El Departamento del Tesoro dio a conocer durante el primer trimestre de 2019, que el banco Standard Chartered, con sede en el Reino Unido, tendrá que entregar mil 100 millones de dólares de multa, por violar el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba.

El 11 de abril 2019 informó que el Grupo británico Acteon, proveedor de servicios submarinos a la industria de petróleo y gas, deberá desembolsar 227 millones de dólares por acusaciones similares.

El banco francés Société Générale S.A. (SocGen) fue demandado el 11 de julio 2019 en Estados Unidos, bajo el Título III de la Ley Helms-Burton, a un pago de 792 millones de dólares, por los actuales herederos cubanos del Banco Núñez, nacionalizado por el Gobierno en 1960.

Dicha entidad francesa había pagado una multa en noviembre de 2018, ascendente a mil 340 millones de dólares, a varias entidades estadounidenses por violar las sanciones impuestas por el Gobierno norteamericano contra Cuba.

La institución bancaria suiza, PostFinance, anunció el 1ro de septiembre la cancelación de sus operaciones de pago a clientes en Cuba, ante las presiones de Estados Unidos por utilizar dólares estadounidenses en sus transacciones. Esa decisión afecta a organizaciones como MediCuba, que abastece de materiales al sistema de Salud Pública nacional, al verse impedida del empleo de ese canal para el pago de contratos con entidades privadas y públicas en Suiza.

En su obstinación enfermiza por afectar la entrada de dinero a Cuba, en noviembre 2019 la plataforma de reservas hoteleras Trivago, dejó de ofertar varios hoteles de Cuba, presionada por el gobierno yanqui, bajo el Título III de la Ley Helms-Burton, encontrándose entre ellos el Tryp Habana Libre, varios de la cadena española Meliá, ubicados en Varadero, Holguín, y en los cayos Coco, Guillermo y Santa María, además de otros de las cadenas Iberostar y Barceló.

También fue notificada la empresa Expedia y Booking y sus respectivas filiales y asociadas, para que pongan fin a sus operaciones comerciales con propiedades confiscadas en Cuba. La agencia de viajes en línea Expedia, acordó pagar una multa de 325 mil 406 dólares al gobierno de Estados Unidos.

La persecución inclemente de Estados Unidos y su irritación por sus fracasos contra Cuba, hizo que el 26 noviembre el Departamento del Tesoro impusiera una sanción a la Corporación Panamericana cubana, por funcionar como intermediaria en la compra de petróleo venezolano y medidas adicionales a las ya impuestas en el mes de julio, contra la empresa cubana Cubametales debido a su intercambio comercial petrolero con Venezuela.

La consecuencia de esta medida fue la congelación de los activos que la Corporación Panamericana pudiera tener bajo jurisdicción estadounidense y se le prohibieron todas las transacciones financieras con entidades estadounidenses.

Por idénticos motivos, el 10 de diciembre 2019 la firma Allianz Global Risks U.S. Insurance Company, aseguradora de daños a la propiedad con sede en Chicago, y subsidiaria de propiedad total de Allianz SE, un proveedor de servicios financieros alemán, pagará 170 mil 535 dólares por aparentes violaciones del bloqueo financiero a Cuba. Información difundida por el Departamento del Tesoro, AGR US opera AGR Canadá, como una sucursal en Toronto, gestionó pólizas de seguro de viajes desde agosto de 2010 hasta enero de 2015, que incluyeron cobertura ocasional relacionada con visitas de residentes canadienses a Cuba.

De igual forma, la firma suiza Chubb Limited, entidad legal sucesora de la antigua ACE Limited, que brindaba servicios de seguros y reaseguros para clientes comerciales e individuales en todo el mundo, pagará 66 mil 212 dólares por aparentes violaciones del Bloqueo a Cuba.

El 4 de noviembre se publicó la Determinación Presidencial número 2020-02-2019, relacionada con los esfuerzos de gobiernos extranjeros sobre el tráfico de personas. En esa regulación, Trump declara que “Estados Unidos no proveerá asistencia no-humanitaria, comercial, ni permitirá el financiamiento para la participación en programas educacionales o culturales con oficiales o empleados de los gobiernos de Cuba”. O sea, se prohíbe uso de dinero federal para intercambio cultural.

El Departamento de Estado el 15 de noviembre amplió su lista negra de sanciones, con cinco nuevas entidades hoteleras cubanas con las que se prohíbe realizar cualquier tipo de transacciones financieras directas.

Estas son: el Gran Hotel Bristol Kempinski (aun sin construir), el Grand Aston Varadero Resort, el Grand Aston Cayo Las Brujas Beach Resort and Spa, Gran Muthu Imperial Hotel y Gran Muthu Rainbow Hotel.

La impotencia por sus 60 años de fracasos, los hace tomar medidas disparatadas para aislar financieramente al régimen cubano”, como afirmara el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, sin percatarse que cada día logran más repudio entre el pueblo cubano, verdadera víctima de sus políticas criminales e inhumanas, que resiste unido estoicamente para mantener su independencia y soberanía, porque como aseguró José Martí:

“La fuerza común se alza contra la fuerza tiránica”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las frustraciones de Mara Tekach, Encargada de Negocios yanquis.


Por Arthur González.

La Encargada de Negocios de Estados Unidos en Cuba, Mara Tekach, sufre la frustración de no ser nombrada embajadora por la oposición de los congresistas anticubanos, pero a esa se le suma otra, como la de tener que comprobar que la Revolución cubana cumple 61 años, a pesar de los planes terroristas ejecutados por su gobierno, la fabricación de una contrarrevolución que nunca ha contado con el apoyo popular, y la guerra económica, comercial, financiera y biológica, que jamás han alcanzado sus propósitos.

La amargura de la señora Tekach se incrementa en estos días, al constatar la unidad y resistencia de los cubanos ante la andanada de sanciones aplicadas por la actual administración del presidente Donald Trump, medidas que lejos de hacerle creer al pueblo que sus penurias son culpa del socialismo, incrementan el rechazo a los yanquis por su crueldad contra el pueblo de Cuba, al pretender convertir la Isla en un campo de concentración, como intentó hacer el General español Valeriano Weyler en 1896.

En Cuba se sabe que “En tiempos difíciles, debemos tener presentes nuestros éxitos, ver nuestra brillante perspectiva y aumentar nuestro coraje”, como sabiamente aseguro el líder chino Mao Tse Tung.

61 años de castigos, por haber decidido ser soberanos e independientes de la bota del Gigante de las 7 leguas, no han doblegado la voluntad de millones de cubanas y cubanos, algo que llena de odio y rabia a los dirigentes yanquis, porque se percatan que gastan miles de millones de dólares sin alcanzar, con sus campañas de mentiras y acciones subversivas, retrotraer a Cuba al pasado oprobioso pleno de desigualdades en el que sumieron al pueblo.

Mara llegó a La Habana con el sueño de ver caer el socialismo, igual al que tuvieron sus antecesores, como el jefe de la entonces Sección de Intereses, James Cason, quien desplegó numerosas provocaciones similares a las que ella realiza, pero saldrá de Cuba igualmente fracasada sin haber logrado que la expulsaran, algo que para ella sería una salida “victoriosa” y la convertiría en una “víctima del socialismo cubano”.

Tanto esfuerzo ha realizado la Encargada de Negocios para lograr que el gobierno cubano tome represalias contra ella, que en su desespero escribe nuevos insultos en las redes sociales, como el más reciente publicado, donde afirmó:

“Sigo muy preocupada por los más de 100 presos políticos en Cuba, el daño que pudiera ocurrirles y la falta de un debido proceso. Como representante de los Estados Unidos en Cuba, continuaré abogando por un gobierno responsable para el pueblo cubano, que no quiere más que libertad y prosperidad”.

Mentiras y más mentiras en su cruzada mediática dictada por el Departamento de Estado, quien sabe perfectamente que en Cuba no hay presos de conciencia, sino asalariados que solo actúan por el dinero que reciben proveniente de los 20 millones de dólares, aprobados por la Casa Blanca para subvertir el orden interno en la Isla.

Si Mara estuviera tan “preocupada”, debería exigirle al presidente Trump que dejara libre a los miles de emigrantes latinoamericanos que tiene en cárceles inhumanas, a los niños separados de sus padres que muchos nunca los volverán a ver, ante la falta de control de los lugares a donde fueron enviados, sin documentos filiales.

¿Por qué no se preocupa por los chilenos que pierden la vida, la vista y son detenidos de forma arbitraria por la policía de ese país, por solo reclamar el derecho a una vida más justa y prospera?

¿No siente preocupación por los bolivianos asesinados durante el golpe militar gestado por la CIA, los detenidos sin justificación y las violaciones de la Convención de Viena que hace el gobierno de facto contra las embajadas de México y España?

¿Y por lo que sucede en Colombia, donde asesinan semanalmente a varios líderes sociales y se reprime salvajemente al pueblo, no siente preocupación?

¿Habrá tenido preocupación algún día por los negros detenidos injustamente en su país, donde solo por el color de la piel los encarcelan y matan?

¿Y por los 42 millones de estadounidenses que viven en el nivel de pobreza y por los millones de sus coterráneos que no tienen seguro médico, y los niños sin recibir las vacunas que previenen enfermedades, ante la falta de dinero para pagarlas?

¿No siente preocupación por todo eso la representante de la política más despreciable del mundo actual?

A otro con ese cuento, porque en Cuba la Revolución enseñó a leer y a escribir a todos sus ciudadanos, quienes conocen bien la historia de los Estados Unidos y su afán imperial por apoderarse de las tierras latinoamericanas, de sus riquezas naturales y la participación directa que han tenido en las invasiones, golpes de estado, asesinatos y torturas a todos los que se oponen a sus doctrinas.

El máximo violador de los derechos de la humanidad es Estados Unidos; por tanto, a dar lecciones de “libertad” a otra parte, porque en Cuba como dijo José Martí:

“Saber leer es saber andar y saber escribir es saber ascender”

 

España, intereses comerciales versus intereses políticos.


Por Arthur González.

Mucho se habla de democracia, respeto a los derechos humanos, leyes internacionales y pactos, pero fundamentalmente es para criticar y sancionar a gobiernos no aceptables para los Estados Unidos, mientras ese país y sus aliados hacen y deshacen sin que nadie los pueda señalar.

Uno de esos es España, cuyo sector empresarial asume posiciones favorables a las relaciones comerciales con Cuba, desafían la guerra económica, comercial y financiera impuesta desde hace 60 años por la Casa Blanca, mientras el gobierno se pliega a los dictados yanquis, aunque lo haga de forma más solapada, pero con idénticos fines.

Así las cosas, el pasado 25 de noviembre la embajada española en La Habana, convocó a un grupo de contrarrevolucionarios, financiados por Estados Unidos para ejecutar actos provocativos contra el gobierno cubano, con el propósito de sostener un encuentro “discreto”, situación que desde hace algunos años no se efectuaba, según publicó el sitio digital CiberCuba, creado y sufragado con dinero de los Estados Unidos.

El contenido del encuentro no fue divulgado a pedidos de los diplomáticos españoles, pero pudiera haber sido para disculpar al Rey por no haber sostenido una reunión con ellos, algo que los yanquis estuvieron exigiéndole a la Corona antes de su visita a la Isla, la primera en 500 años.

En ese sentido se destacó el senador Marco Rubio, quien envió una carta el Rey Felipe VI, exigiéndole que abogara en Cuba por “los principios democráticos, la defensa de los derechos humanos y la libre expresión”, de ahí la actitud que asumió durante la cena ofrecida al presidente cubano, donde pretendió darle lecciones de democracia, mientras en España se apresaba y sancionaba por sedición, a los catalanes que exigen la independencia de Madrid.

La sede diplomática de España ha dado apoyo material, financiero y moral a los contrarrevolucionarios creados por Estados Unidos, desde los años 80, como parte de su visión cercana a los yanquis, tal y como hizo en los años 60 cuando Jaime Caldevila García del Valle y su secretaria, Carmen Jiménez Gómez, ambos miembros de la inteligencia española, asumieron la atención de algunos agentes de la CIA después del cierre de la Estación Local, producto de la ruptura de relaciones diplomáticas de Washington con La Habana, el 3 de enero de 1961.

Por su actividad de espionaje en 1966 el “diplomático” fue expulsado de Cuba.

Cuba representa para España una plaza importante para sus negocios y el empresariado desafía las sanciones establecidas en la Ley Helms-Burton, aprobada por el Congreso yanqui como herramienta para sumir al pueblo cubano en la miseria y que este culpe al socialismo de sus penurias.

Sin embargo, su política ligada a la OTAN, la Unión Europea y sobre todo a los Estados Unidos, hace que mantengan la misma línea de señalamientos a las campañas fabricadas por Washington, sobre las inventadas violaciones de los derechos humanos y la falta de libertades, a pesar de que sus diplomáticos conocen perfectamente que en la Isla no ocurren represiones como se observa en otros países, y la contrarrevolución es sufragada desde el exterior, incluso desde España.

Un claro ejemplo de esto es la negativa del gobierno español a extraditar a Cuba a un individuo que tiene causa legal abierta por el delito de tráfico de personas, encubriéndolo por presiones políticas al calificarlo como “opositor al régimen”, algo bien diferente a lo que exigen respecto a los catalanes que permanecen en otros países europeos, a quienes acusan de sedición y malversación, desconociéndoles su condición de perseguidos políticos, además de la brutal represión que ejecutaron contra los que exigían la independencia en las calles y plazas.

También defienden a los contrarrevolucionarios que calumnian e injurian a los gobernantes cubanos, algo que la ley española sanciona con pena de prisión de seis meses a dos años, si es sobre el Rey, la Reina y su familia.  Para aquellos que se les ocurra afectar el prestigio de la Corona, la ley les impone fuertes multas.

Con Cuba todo es distinto, y un caso más que evidente es el de la española Elena Larrinaga, miembro del Partido Popular y directora del Observatorio Cubano de los Derechos Humanos, construido y costeado por los yanquis, solo para mentir deliberadamente contra el gobierno de Cuba. A ella se le admiten todas sus declaraciones públicas y acusaciones falsas ordenadas desde Miami, sin que nadie la pare su carrera desenfrenada llena de odio hacia la Revolución.

Otro caso que prueba la doble moral española es el respaldo brindado al terrorista venezolano Leopoldo López, instigador y participante en los actos violentos contra instituciones oficiales, universidades y centros comerciales en Venezuela, además de su participación en el frustrado golpe militar a inicios del 2019, junto a Juan El Títere Guaidó.

López fue enviado años atrás al Instituto Lesch Walesa, en Polonia, junto a varios contrarrevolucionarios cubanos para recibir preparación de como subvertir el orden en las calles, crear partidos políticos y otras tácticas que la CIA puso en marcha en aquel país de Europa del Este, dentro de la línea de trabajo del Programa Democracia, aprobado bajo la administración de Ronald Reagan, durante su cruzada contra el sistema socialista.

A diferencia de lo que hace el actual gobierno golpista de Bolivia contra la embajada de México, por darle asilo político a funcionarios del gobierno del presidente Evo Morales, Venezuela no ejecuta ninguna acción de hostigamiento contra la sede de España, a pesar de que en la misma le permiten al contrarrevolucionario Leopoldo López, dirigir acciones subversivas contra el gobierno venezolano, como fue el reciente asalto a una unidad militar al sur del país por miembros de la llamada oposición, donde resultó muerto un militar venezolano.

La vida se encarga de juzgar esas acciones y el 1ro de enero de 2020 la Revolución cubana cumplirá 61 años, a pesar de los miles de millones de dólares empleados por los yanquis para destruirla, porque como aseguró José Martí:

“Lo que tiene razón de vivir trae consigo tal pujanza, que no hay preocupación, ley hostil o capricho pasajero que lo ahoguen”

 

La Unión Europea una extensión de la Casa Blanca.


Por Arthur González.

Todo hace indicar que la Unión Europea se ha convertido en una extensión de la Casa Blanca, al menos en su política hacia Venezuela, pues sus sanciones son las mismas que impone Washington para intentar estrangular a la Revolución Bolivariana.

En su más reciente actitud pro yanqui, el Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, el español Josep Borrell, condenó el 21 de diciembre 2019 al gobierno del presidente constitucional Nicolás Maduro, por retirarle a cinco legisladores su inmunidad parlamentaria, debido a los delitos cometidos de conspiración y traición a la patria.

La sanción de la UE se anunció como resultado de la decisión tomada por la Asamblea Nacional venezolana, declarada en desacato, presidida por el auto titulado presidente Juan El Títere Guaidó, de aprobar el 17 de diciembre 2019 una resolución que modifica el Reglamento de Interior y de Debates de la Asamblea Nacional, con el propósito de que legisladores radicados fuera del territorio nacional participen en debates y puedan votar de manera virtual, resolución declarada ilegal por el Tribunal Supremo de Justicia.

Se conoce que el Departamento de Estado yanqui emite instrucciones a Guaidó, para actuar en contra del gobierno constitucional de Venezuela y a la vez, presiona a la Unión Europea, la OEA, a varios países latinoamericanos y europeos, para que apoyen al Títere, sin lograr que el pueblo venezolano lo respalde,  comprobándose el desgaste que acumula después de haberse auto proclamado presidente, mientras la población respalda mayoritariamente a Maduro y resiste estoicamente la despiadada y cruel guerra económica, financiera y económica desatada por el imperio norteamericano.

La manipulación de Estados Unidos es total, pero permite descubrir a sus principales peones, tanto dentro de la Unión Europea como en la OEA y la ONU, al verse obligados a proyectarse abiertamente en apoyo a las medidas dictadas por el Departamento de Estado.

Esos son los casos del español Josep Borrell y de la chilena Michelle Bachelet, quienes callan ante los crímenes cometidos durante las salvajes represiones ejecutadas contra el pueblo ecuatoriano, chileno, boliviano y colombiano, como si esos muertos, heridos, detenidos y desaparecidos no fueran seres humanos, a diferencia de sus reclamos por los diputados opositores venezolanos, que no han sido golpeados ni asesinados.

Triste papel el que asignan ahora a Borrell, quien debió ser un buen agente encubierto de la CIA desde la década de 1970, cuando inició su militancia en el Partido Socialista Obrero Español, apoyado por esa agencia de inteligencia, con el fin de evitar que el Partido Comunista tomara el poder después de la muerte del dictador Francisco Franco, viejo aliado de Estados Unidos.

Está comprobado que la llamada Transición española fue diseñada desde Washington, en acciones coordinadas entre la CIA y el SECED, para imponer las reformas de manera controlada y colocar a Felipe González y a varios de sus partidarios, al frente del PSOE.

De ahí viene la relación de Borrell y su papel en la Transición, donde llegó a ocupar altos cargos durante los gobiernos de Felipe González, hasta 1999. Desde entonces, se centró en la política europea, convirtiéndose en diputado del Parlamento Europeo (2004–2009), donde llegó a desempeñar la presidencia del euro cámara durante la primera mitad de aquella legislatura, situación que debió favorecer las influencias de Estados Unidos en ese importante órgano.

En junio de 2018 regresó al Consejo de Ministros de España, siendo nombrado como ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación en el gobierno presidido por Pedro Sánchez. El 2 de julio de 2019 fue nominado por el Consejo Europeo para el puesto de Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad.

En sus recientes declaraciones Josep Borrell afirmó: “la suspensión constituye una violación grave de las disposiciones constitucionales, el estado de derecho y el principio democrático de separación de poderes” y añadió: “esas acciones incluyen el acoso, la intimidación y las detenciones arbitrarias”.

Sin embargo, ante el golpe militar en Bolivia, el despojo del resultado de las elecciones que dieron el triunfo al presidente Evo Morales, la persecución, encarcelamiento y ultraje a altos funcionarios del gobierno constitucional, hizo un silencio cómplice, como si esas reales violaciones de la ley y los derechos humanos no constituyeran una violación grave de las disposiciones constitucionales, el estado de derecho y los principios democráticos.

Las orientaciones del Departamento de Estado y la CIA fueron las mismas para Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, quien no ha condenado a Sebastián Piñera, por arremeter sin piedad contra cientos de miles de chilenos que protestan por sus políticas neoliberales, dejando 32 muertos, 2,500 heridos, 9 mil detenidos y más de 300 chilenos con pérdida de la visión por los disparos a la cara de los Carabineros, causando graves consecuencias psíquicas al pueblo, algo que no sucede en Venezuela ni en Cuba.

La señora Bachelet repitió al pie de la letra las mismas declaraciones que hizo Borrell sobre los parlamentarios venezolanos que han violado las leyes de ese país.

Según ella, ahora “le preocupa” el levantamiento de la inmunidad de cinco diputados de la oposición y los inventados actos de hostigamiento contra representantes de la oposición, incluido a Juan El Títere, pero nunca le han preocupado los actos terroristas cometidos por la oposición financiada por Estados Unidos, ni la auto proclamación de Guaidó como presidente del país y menos aún su participación junto a Leopoldo López, en el intento de golpe militar este año.

El mejor resultado de todo esto es que resulta fácil descubrir las posiciones de la CIA, pues en su desespero emiten las mismas orientaciones a sus agentes encubiertos, los que ya no podrán engañar a nadie más.

La evidencia está en que, los presidentes de Ecuador, Chile, Colombia y los golpistas bolivianos no son sancionados, no les prohíben la entrada en Estados Unidos, ni la Unión Europea, la OEA, y la ONU los condenan por los crímenes que comenten contra sus ciudadanos. Tampoco hay declaraciones por la detenciones arbitrarias ni campañas contra las violaciones cotidianas de los derechos humanos.

Igual silencio hace Borrell contra las violaciones y persecuciones que acomete España contra los independentistas de Cataluña, porque no son de interés de Estados Unidos y pueden representar posiciones políticas no aceptables para sus intereses.

No hay nada mejor que un día tras otro y como dijera José Martí:

“De la podredumbre misma sale la luz”

Michael Kozak, la desvergüenza del gobierno yanqui.


Por Arthur González.

Michael G. Kozak, actual Secretario Adjunto de Estado interino para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, representa los más reaccionario de la política yanqui, especialmente para América Latina, por su participación en hechos que recoge la historia, como fue su visita al presidente de la República de Panamá, General Manuel Noriega, donde lo presionó y amenazó para que abandonara el país.

Kozak había participado en el equipo de negociación de Estados Unidos en los Tratados del Canal de Panamá, bajo las administraciones de Nixon, Ford y Carter, donde ganó en experiencias como “negociador” al mejor estilo yanqui, mediante el empleo del chantaje diplomático.

También fue enviado como “mediador” en el conflicto de Nicaragua, cuando Estados Unidos organizaba, armaba y financiada a la contrarrevolución para derrocar a la Revolución sandinista; a Haití previo a la invasión yanqui, a Egipto durante las reuniones para el Tratado de Paz con Israel, en la guerra civil libanesa y otros temas similares, por tanto, su pericia acumulada en defender los intereses imperiales es amplia.

Quizás esa fue la razón para su designación como Jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, entre 1996 y 1999, donde apoyó todas las acciones subversivas que diseña la CIA y el Departamento de Estado contra Cuba, entre ellas la orientación y el abastecimiento material y financiero a la contrarrevolución, pero en la Isla pudo comprobar las mentiras que sus jefes le expusieron durante su preparación para ese cargo.

La participación popular para recibir el Papa Juan Pablo II, le dio la verdadera magnitud que tenía la Revolución socialista, la educación del pueblo y del apoyo con el que contaba.

Así conoció a los llamados “disidentes” fabricados por su Gobierno y aquilató que sus únicas motivaciones son las de obtener dinero fácil, ganar avales de la Sección de Intereses y finalmente emigrar a Miami, pues carecen de programas políticos para una idílica Cuba post Castro y menos aún seguidores en el pueblo.

Especializado en los temas de Derechos Humanos a la manipulada visión yanqui, ahora pretende, desde su actual posición en el Departamento de Estado, transformar por arte de magia las salvajes y crueles represiones cometidas por los gobernantes de Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia, al afirmar:

“A pesar de que Estados Unidos defiende el derecho de reunión, no podemos apoyar ciegamente la tiranía de las protestas callejeras violentas, en lugares donde existen vías democráticas legítimas para la expresión política”.

Sínicamente califica de violentas las protestas de los ciudadanos, cansados de la explotación que sufren por la aplicación de políticas neoliberales, impuestas por los ideólogos del capitalismo salvaje, como bien describió Juan Pablo II.

Sin embargo, no critica los abusos cometidos por las fuerzas militares que dejan sin visión a jóvenes inocentes, las detenciones violentas y arbitrarias de miles de personas golpeadas brutalmente, torturadas y ultrajadas al estilo nazi.

Con total desvergüenza asegura que: “Estados Unidos respeta el derecho de auto determinación democrática”, a la vez que desconocen las elecciones de Venezuela, fabricaron al títere Juan Guaidó, en un hecho insólito violatorio de las más elementales normas democráticas, y organizaron el golpe militar en Bolivia para eliminar al presidente nacionalista Evo Morales, desatando una represión militar semejante a las peores dictaduras de los años 70 del siglo XX, bendecidas por Washington.

En recientes diatribas aberrantes, Kozak afirmó: “Cuando actores autoritarios subvierten el Estado de derecho democrático para aferrarse al poder o al lucro ilegítimo, como comunidad, tenemos la obligación de unirnos a nuestros vecinos y apoyar a quienes responden a través de las instituciones constitucionales democráticas”.

Esa es la libertad y democracia imperial, que denomina de esa forma a los gobiernos que se arrodillan ante los yanquis y cumplen, sin protestar, todas sus órdenes, aunque estas afecten a millones de ciudadanos, como sucedió en Argentina con Macri y en Chile bajo el gobierno del agente CIA, Sebastián Piñera.

Si los pueblos eligen a un presidente no aceptado por la Casa Blanca, Estados Unidos inicia campañas acusatorias de fraude, como hicieron contra Venezuela y Bolivia, a la vez que organizaron el golpe militar en Bolivia, y que intentaron antes en Caracas.

En total deformación de la realidad para engañar a los norteamericanos, dijo con insolencia: “El pueblo boliviano y las instituciones se unieron en defensa de su constitución y en contra de esta captura de poder, y Morales abandonó su cargo y se fue de Bolivia”.

¿Pensará Michael Kozak que el mundo es el mismo de hace 20 años atrás? ¿No sabe que, con el uso de Internet, los pueblos ven con inmediatez lo que los diarios oficialistas ocultan por órdenes de las embajadas estadounidense?

El mundo observó con rabia como Evo Morales, fue despojado de la victoria electoral por los militares comprados con cientos de miles de dólares aportados por la CIA, desde la misión diplomática en La Paz, e incluso se sabe que el jefe golpista recibió como pago un millón de dólares y ahora viaja a Estados Unidos.

Esa es la “democracia” que el señor Kozak defiende, pero los pueblos que padecen la falta de empleos, bajos salarios, pensiones insuficientes, elevados costos de salud, educación, transporte, vivienda, alimentación y otros, han dicho basta y como dijo Che Guevara, han echado andar, y no hay represión que los detenga.

En Francia, miembro de la OTAN y aliado de Estados Unidos, los trabajadores protestan hace casi medio año, desafían los gases lacrimógenos, las balas de goma y los potentes chorros de agua fría, pero su gobernante nunca ha sido sancionado por los yanquis, porque según Kozak:

“La política exterior de los Estados Unidos consiste en trabajar con todos los líderes políticos que apoyan la democracia, el Estado de derecho y el respeto de los derechos humanos”.

Actualmente, Estados Unidos retoma su política de golpes militares, detenciones, secuestros y tortura, contra los que reclaman una vida mejor, tal y como ejecutaron en respaldo a la execrable y criminal Operación Cóndor, que tantas vidas costó sin que sancionaran ninguno de los gobiernos ejecutores.

Para esos no hay guerras económicas, comerciales y financieras como las aplicadas contra Cuba y Venezuela, por el contrario, hubo y hay total respaldo político y económico, sin que organismos internacionales como la OEA, el Parlamento Europeo y la Unión Europea denuncien sus crímenes e impongan sanciones.

Viejo zorro de la política injerencista yanqui, Kozak acumula vasta experiencia, de más de 10 años, en el distorsionado tema de los Derechos Humanos que defiende Estados Unidos a su conveniencia y antojo, pero hoy es otro el escenario mundial y especialmente en América Latina, por eso los pueblos se enfrentan al neoliberalismo, la desigualdad y el abuso cometido por gobiernos al servicio de Washington.

Kozak debería tener presente a José Martí cuando expresó:

“El que se sienta sobre los hombros del pueblo, de una sacudida de ese pueblo viene abajo”.

 

Encargada de Negocios de la embajada yanqui en Cuba se reunió con elementos contrarrevolucionarios.


Por Arthur González.

En franca actitud provocativa para que las autoridades cubanas la expulsen y justificar así medidas de respuestas del gobierno de Estados Unidos, Mara Tekach, Encargada de Negocios de la Embajada yanqui en La Habana, se reunió el martes 10 de diciembre 2019, con varios de los contrarrevolucionarios financiados por la Casa Blanca desde hace 60 años.

En su fallido intento por fabricar una oposición a la Revolución, la diplomática yanqui conversó con un reducido grupo de esos subordinados a los dictados de Estados Unidos, entre ellos la desprestigiada Martha Beatriz Roque Cabello, la misma que hace pocos años los engañó diciendo que estaba en huelga de hambre y casi moribunda, hasta que la Tv cubana divulgó las filmaciones de como recibía por una ventana de su vivienda, aguacates, calabazas y habichuelas, para alimentarse, unido a vigorosas sopas de pollo.

Triste papel tiene que jugar la diplomática, quien conoce perfectamente que todos esos “opositores” solo buscan dinero y visas del programa de refugiados, para emigrar a Miami sufragados con los impuestos que anualmente desembolsan los ciudadanos norteamericanos, para mantener a esos cubanos que ni trabajan ni producen.

Ninguno de ellos representa a la sociedad cubana de trabajadores, campesinos, estudiantes, artistas, intelectuales, deportistas y profesionales, que resisten unidos los 60 años de guerras económica comercial, financiera y biológica impuesta por Estados Unidos contra el pueblo cubano.

Los que dicen ser “reprimidos” por las autoridades cubanas, se presentaron bien vestidos, gordos y relucientes, ante la representante del presidente Donald Trump, ese que se ensaña contra el pueblo cubano con la pretensión de matarlo por hambre y enfermedades, como propuso en abril de 1960 el entonces subsecretario de Estado Lester Mallory, para congraciarse con la mafia terrorista anticubana de Miami, en sus aspiraciones electorales.

La nueva campaña mediática intenta crear la matriz de opinión de que la Revolución “arremete contra los opositores”, mediante “arrestos domiciliarios”, algo que nadie ve, ni es comprobado por la Iglesia Católica, ni las cristianas, la prensa extranjera e incluso por las embajadas de cientos de países acreditadas en La Habana.

Ya la vieja y gastada información de la “represión” contra los contrarrevolucionarios y las mentiras sobre los “detenciones arbitrarias” no funcionan, por tanto, la nueva línea estructurada son los llamados “arrestos domiciliarios”, ridícula mentira que se desboronará como las anteriores.

¿Qué elemento contrarrevolucionario en Cuba ha sido reprimido con métodos similares a los que el mundo observa en Chile, Ecuador, Bolivia, Colombia, Francia y otros países? Ninguno.

El uso de Internet en Cuba, que tanto ambicionaron los yanquis desde que, en 1996, fue propuesto por la RAND Corporation para la subversión en la Isla, permite divulgar lo que sucede con una inmediatez inimaginable hace pocos años, y no existe en las redes sociales una sola imagen de esa falsa e inflada represión, que dicen padecer los elementos contrarrevolucionarios, cada vez con más exceso de peso.

Ni una sola de las llamadas “damas” de blanco está escuálida, todas pesan cientos de kilogramos y con una celulitis propia de mujeres obsesas.

La inventada represión contra José Daniel Ferrer, quedó desbarata con el video mostrado al mundo, donde se pudo comprobar cómo se auto agredió para culpar a uno de los funcionarios que lo entrevistaron, las visitas familiares que tuvo, la fortaleza física que posee y el sobre peso corporal, a pesar de las mentiras expuestas por su actual esposa junto a la diplomática yanqui.

Es fallida e inservible la política yanqui, que no logra su añejo sueño de retrotraer a los cubanos al pasado, aquel donde los marines yanquis se emborrachaban en bares y burdeles para después orinarse encima de la estatua de José Martí, Apóstol de la Independencia de Cuba.

El Departamento de Estado yanqui y su jefe Mike Pompeo, se desgastan a diario orientando a la diplomática Mara Tekach, la que pasará a la historia sin penas ni glorias, igual que sus antecesores, uno de los cuales informó secretamente a su gobierno el 15 de abril 2007, en el cable 07HAVANA252:

“Martha Beatriz Roque Cabello dijo al Jefe de Misión y al Consejero político, el 14 de marzo 2007, que ella se retiraba de sus actividades diarias con Asamblea para la Promoción de una Sociedad Civil, por razones de salud y también para concentrarse en una perspectiva más abarcadora. Su objetivo para los próximos meses es planificar cómo movilizar a un millón de cubanos para que se lancen a las calles, en demanda de importantes cambios políticos y económicos”.

Han transcurrido 12 años y la protagonista de la “Huelga del Aguacate”, no ha podido reunir ni 12 contrarrevolucionarios en las calles, mientras el pueblo cubano marcha todos los 1ro de mayo por las plazas del país en apoyo a su Revolución, algo que por mucho que les duela a los yanquis, no pueden ocultar.

Los yanquis deberían estudiar a José Martí para comprender cuando aseguró:

“Las empresas históricas son imposibles cuando no las desea y alienta la voluntad de un pueblo”

Contra Cuba vale todo.


Por Arthur González.

La guerra mediática contra la Revolución cubana es tal que no hay tema que se escape con tal de conformar una imagen diabólica, precio que debe pagar la Mayor de las Antillas por enfrentarse al imperio más poderoso y despiadado de la historia, los Estados Unidos de América.

A Cuba no le perdonan su rebeldía y el propósito de defender a ultranza su independencia y soberanía, frente al país que siempre soñó con sumarla a sus estrellas, deseos expresados en 1805 por el presidente Thomas Jefferson, al embajador del Reino Unido de Gran Bretaña, a quien planteó: “En caso de una guerra con España, Estados Unidos se apoderará de Cuba por razones estratégicas, relacionadas con la defensa de su territorio”.

Años posteriores recogen múltiples intentos de apropiarse de la Isla, como fue el anuncio de lo que sería la Doctrina Monroe y la teoría de la Fruta Madura en 1823, y así sucesivamente hasta que el 1ro de enero de 1959, triunfó la Revolución encabezada por Fidel Castro, quien cortó de raíz esas aspiraciones yanquis, hecho que trataron de impedir desde 1958 cuando el director de la CIA, Allen Dulles, afirmó en la reunión del Consejo de Seguridad de diciembre de ese año: “Tenemos que evitar la victoria de Castro”.

Desde aquel momento iniciaron las campañas de mentiras y acusaciones falsas para impedir que el ejemplo de Cuba fuese imitado.

Se aprobaron Planes de Acciones Encubiertas de la CIA, presiones a países de Latinoamérica y Europa para que rompieran relaciones diplomáticas, estructuraron las guerras económica, comercial, financiera y biológica con el fin de ahogar la economía, unido con acciones de propaganda y guerra psicológica para lograr el resentimiento del pueblo, sumándole planes de terrorismo de Estado y los de asesinato a Fidel Castro; pero nada ha tenido el resultado esperado.

En los últimos meses, desesperados por aplicar nuevas medidas de igual formato, Estados Unidos despliega una feroz cruzada contra la colaboración médica cubana, que tantas vidas ha salvado en zonas donde jamás hubo presencia de un médico, con el objetivo principal de cortar la entrada de dinero a Cuba.

Similares acciones se tomaron contra la entrada de visitantes a la Isla, impidiendo los arribos de cruceros y de norteamericanos con licencia, aunque esas, según declaró el presidente Barack Obama eran para:

Potenciar aún más nuestro objetivo de empoderar al pueblo cubano”.

Ahora pretenden fomentar la idea de que las misiones diplomáticas cubanas son “verdaderos centros de inteligencia para el espionaje y la subversión”, cuando son las embajadas yanquis quienes reparten dinero y utilizan el chantaje para que los gobiernos se sometan a sus políticas injerencistas.

A través de estaciones radiales y medios de prensa, creados por la CIA con el empleo de periodistas a su servicio, trasmiten noticias falsas para presionar a gobernantes a fin de expulsen a los diplomáticos cubanos, acusándolos de ser oficiales de inteligencia encubiertos, al estilo de lo que hace la CIA en todas sus embajadas.

Sin embargo, para amedrentar a quienes denuncian a sus oficiales CIA bajo la cobertura diplomática, Estados Unidos aprueba leyes que sancionan a quienes revelen los nombres de sus oficiales, como la aprobada por el Departamento de Defensa que expone:

“La divulgación de información clasificada que revele cualquier información que identifique a un agente encubierto, cuando se hace intencionalmente por una persona con acceso autorizado a dicha información de identificación, se castiga con prisión de hasta 15 años”.“Una divulgación similar por parte de alguien que se entera de la identidad de un agente encubierto, como resultado de tener acceso autorizado a información clasificada, se castiga con no más de 10 años de prisión”.

Esa y otras leyes similares vigentes en los Estados Unidos, se soslayan cuando personas mal intencionadas y financiadas por sus servicios de inteligencia, pretenden acusar a diplomáticos cubanos de ser “oficiales de inteligencia”, como hace en estos días la prensa en Colombia y Chile.

Reportes publicados por ciertos “analistas e investigadores” acusan a Cuba de tener en Colombia, un poderoso entramado de espionaje y agentes de inteligencia desplegados desde la Embajada de Cuba”.

Luis Domínguez, auto calificado “investigador”, divulgó que:

La estrategia cubana parece cumplir el objetivo de influir en los acontecimientos políticos a favor de los intereses regionales del régimen. También, al igual que en el resto del mundo, ha usado al país suramericano como plataforma para socavar todos los intereses de Estados Unidos, en lo que resulta clave el reclutamiento de ciudadanos colombianos, ya sean funcionarios o simples ciudadanos”.

“En los años 80 y 90 el centro de la inteligencia cubana en la Embajada en Colombia, se clasificó entre los más importantes de la región después de México y Perú. Humberto Cachón Gacita (Hermes), Rubén Darío Ibáñez Fajardo (Dalio), Rolando Sarraf Elías (El Moro), Francisco González García (Frank), Tomas Díaz Acosta (Tomasito) y Juan Roberto Loforte (Ramón, recientemente relevado), han sido algunos de los jefes y oficiales de ese centro que, en diferentes épocas, han dirigido el trabajo de la inteligencia cubana en ese país, usando coberturas diplomáticas o periodísticas.”

No hay dudas que es una cruzada para demonizar a Cuba, similar a la que despliegan contra los médicos cubanos, acusados de ser “miembros de la inteligencia” comunista.

Para ponerle más sal al asunto, el susodicho “investigador” agregó en su artículo:

“Hoy, en la pequeña Embajada del barrio bogotano del Chicó, laboran al menos tres experimentados altos oficiales de la DI cubana: el Embajador, el Primer Secretario y el Consejero de Prensa…José Luis Ponce Caraballo, Embajador desde el 18 de diciembre del 2015, es realmente un Coronel de la Dirección de Inteligencia cubana, que usó la fachada de periodista de la agencia cubana Prensa Latina, desde los años 70”.

“Luis Gilberto Beatón Fonseca, desarrolla sus actividades de inteligencia bajo la fachada de jefe de la oficina de Prensa Latina en Venezuela, donde presumiblemente es jefe o segundo jefe del Centro de la inteligencia cubana en ese país. Es también Coronel de la DI.

Noticias similares aparecen en la prensa de Chile, donde arremeten contra los diplomáticos cubanos, lo mismo que desde hace años dicen de los que trabajan en Venezuela.

A los yanquis les duele la solidaridad que recibe Cuba en el mundo, por su resistencia ante las criminales acciones que lleva a cabo el gobierno de Estados Unidos desde hace 60 años. Por eso, intentan amedrentar a los que mantienen relaciones de verdadera amistad con las embajadas cubanas y alejarlos de los diplomáticos para no ser acusados de “agentes” de la inteligencia comunista.

Esa vieja táctica nunca ha funcionado, porque los amigos de Cuba y su Revolución han sufrido persecución y hostigamiento por Estados Unidos desde 1959 y jamás han renunciado a darle su apoyo a quienes están sometidos a una vigilancia permanente.

En vez de mentir contra Cuba, sería conveniente que le informaran a la opinión pública internacional, lo que realizan los oficiales de la CIA desde las misiones diplomáticas de Estados Unidos en el mundo, como en La Habana desde el mismo año 1959.

¿Por qué el “investigador” no explica que, según documentos oficiales desclasificados, el 18 de enero de 1960 la CIA creó la primera estructura para enfrentar a la Revolución cubana, denominada Rama WH-4, dentro de la División del Hemisferio Occidental del Directorio de Planes, y que la misma contaba con 20 oficiales en la Embajada en La Habana y dos en el Consulado radicado en Santiago de Cuba?

Bien les valdría a los latinos conocer que, desde la Embajada yanqui en Cuba, la CIA ejecutó una importante operación en 1960, contra lo que ellos pensaron serían los locales de la embajada soviética, dirigida por el oficial Melvin Beck, especialista en temas soviéticos y jefe del equipo de América Latina en la División de la Unión Soviética del Directorio de Planes de la CIA,

Beck llegó a La Habana en mayo de 1960, por tercera ocasión desde 1959, pero acreditado como diplomático. Su objetivo era instalar micrófonos de alta tecnología en el que, a su entender, sería el despacho del embajador soviético.

En esa riesgosa tarea organizada y ejecutada entre julio y agosto de 1960, contó con el apoyo de Robert D. Wiecha, uno de los oficiales de la CIA más activos en la actividad de espionaje y subversión contra Cuba, quien se desempeñaba como diplomático en la Isla; y de Phillip H. Klepak, agregado naval auxiliar en la embajada yanqui.

El imaginario local de la embajada soviética era el Pent house del entonces Hotel Rosita, hoy edificio Sierra Maestra en Miramar.

Melvin Beck, narró los detalles en su libro “Contendientes Secretos”, donde explica que su apoyo para entrar en el Pent house, fue el cubano Alfredo Izaguirre de la Riva, sobrino nieto del ex propietario del Hotel Rosita, reclutado por “diplomáticos” yanquis a principio de 1959.

Para esa injerencista operación, violadora de todas las normas internacionales y la soberanía de Cuba, la CIA envió también a dos especialistas de su División de Servicios Técnicos, quienes llegaron a instalar dos micrófonos con dos transmisores, en el techo de uno de los locales del segundo piso del Pent house, con diferentes frecuencias de transmisión. La recepción de las informaciones estaba prevista en el apartamento del cubano, en el edificio Rio Mar, colindante con el Hotel.

Otra de las violaciones que la CIA acostumbra ejecutar con sus “diplomáticos”, fue la instalación de micrófonos de la más avanzada tecnología, en las oficinas de la agencia de prensa China SINJUA, situada en el apartamento 172 del Edificio del Retiro Médico, en la zona de la Rampa, en la capital cubana.

Para dirigir esa tarea, en agosto de 1960 arribó a La Habana el oficial CIA Robert L. Neet, bajo la fachada de “agregado consular” en tránsito.

Otra vez el oficial CIA Robert Wiecha, recibió instrucciones de participar en la operación, con la misión de observar clandestinamente dicha agencia de prensa y recolectar la información necesaria que facilitaría la instalación de los micrófonos.

La embajada yanqui alquiló dos apartamentos, uno en los altos y otro debajo de la SINJUA, donde residirían dos secretarias de la misión diplomática, pero Wiecha tuvo que alquilar un tercer apartamento, a nombre de un norteamericano de origen italiano, propietario de una academia de baile en La Habana, reclutado por el oficial CIA para apoyar esa operación de espionaje.

La CIA dio máxima prioridad a ese trabajo y envió a La Habana como “diplomáticos”, a varios técnicos y también empleó la fachada de turistas con otros, entre estos David Lemar Christ, jefe de la Rama de Operaciones de Audio de la División de Servicios Técnicos de la CIA, fundador de la Rama de Física Aplicada en la mencionada División.

Para instalar los micrófonos, perforaron el piso del apartamento ubicado encima de la SINJUA y empotaron en la pared del baño el transmisor. El micrófono trasladado hacia el piso de abajo, era tan pequeño como un alfiler. La operación fue detectada por la Seguridad cubana y todos fueron detenidos in fraganti.

La conducta de los “diplomáticos” yanquis se mantiene y en 1987 la CIA fue denunciada por el gobierno cubano por sus acciones de espionaje en la Isla, publicándose las imágenes de decenas de operaciones de inteligencia, ejecutadas por 22 oficiales CIA acreditados como diplomáticos, más otros 51 que visitaban La Habana como “diplomáticos en tránsito”, para trabajos en la entonces Sección de Intereses.

Jamás una embajada cubana ha realizado tales actos injerencistas, pero esas historias cometidas por la CIA no las divulgan en los Estados Unidos y menos en países latinoamericanos.

Cuba tiene suficiente moral y se defiende de las agresiones permanentes que Estados Unidos desarrolla contra su pueblo, para destruir su proceso revolucionario, lo cual no han podido ni podrán hacer, porque como afirmó José Martí:

“La Revolución en Cuba es el aire que se respira, el pañuelo que la novia regala, el saludo continuo de los amigos y el recuerdo que venga y que promete”.