¿Derechos humanos o humanos sin derechos?


Por Arthur González.

Los falsos demócratas que dicen defender los derechos humanos al servicio de Estados Unidos, se desenmascaran ante el mundo cuando no permiten la libertad de pensamiento, expresión, ni de prensa, de aquellos que reclaman una vida mejor para sus pueblos.

En estos días se comprobaron las salvajes y despiadadas represiones que llevaron a cabo los gobiernos “democráticos” de Ecuador y Chile, quienes integran el llamado Grupo de Lima que solo condena a Venezuela por no rendirse ante la guerra económica, comercial y financiera que le hacen los yanquis.

Para Ecuador y Chile no hay campañas de prensa ante la represión de sus estudiantes y trabajadores, empleando tanques de guerra, chorros de agua fría y gases lacrimógenos, unido a las golpizas injustificadas de quienes dicen defender la democracia, tal y como hicieron las dictaduras latinoamericanas del pasado siglo XX.

Centenares de presos, torturas denunciadas, violaciones de mujeres y asesinados por las balas de los soldados, no tienen repercusión en el Departamento de Estado, la OEA, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, ni de las decenas de organizaciones “defensoras” de los derechos humanos, que solo consideran violaciones las inventadas detenciones en Cuba y Venezuela, financiadas por Estados Unidos.

En Colombia no cesan los asesinatos de líderes campesinos por parte del ejército y paramilitares. El partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), acaba de denunciar el asesinato del ex combatiente Wilson Parra Lozada, el pasado 28 de octubre 2019 en el municipio de Currillo, departamento Caquetá, al sur de Colombia.

Ese mismo día fue torturado y asesinado por miembros del ejército, Flower Jair Trompeta, defensor de derechos humanos en la localidad de Corintio, departamento del Cauca.

El partido FARC asegura que, desde la firma del Acuerdo final de Paz, han sido asesinados 169 ex combatientes, pero para esos crímenes no hay una sola resolución de la ONU, la OEA, organizaciones de los Derechos Humanos, ni una condena del Departamento de Estado yanqui.

Sin embargo, contra Cuba han fabricado una campaña sucia, con la intensión de manchar la imagen de un país que no tiene un solo desaparecido en 60 años.

La operación mediática nació a partir de la detención del asalariado José Daniel Ferrer, única pieza que le queda a Estados Unidos en la fabricada “oposición”, quien solo lucha por embolsillarse más dinero.

Ferrer y tres de sus compinches, Fernando González Vaillant, José Pupo Chaveco y Roilán Zárraga Ferrer, fueron detenidos no por actos contrarrevolucionarios, sino por hechos delictivos, al propinarle una brutal paliza a Sergio García González, quien fue hospitalizado en la sala de terapia intensiva del hospital del municipio Mayarí Abajo.

González Vaillant y Zárraga Ferrer, poseen antecedentes penales por robo con fuerza en vivienda habitada y sancionados por dicho delito años atrás. El primero también cumplió sanción por violar a una menor de edad, antecedentes que quizás no conozcan el Secretario de Estado, Mike Pompeo, ni Mara Tekach, Encargada de Negocios de Estados Unidos en La Habana, que hacen declaraciones injerencistas contra Cuba.

Ambos funcionarios no denuncian a Ecuador, Chile y Colombia por las permanentes violaciones de los derechos humanos de sus pueblos y mucho menos por los 20 fallecidos durante las manifestaciones en Chile, los tres mil 712 detenidos y mil 233 heridos causados por el ejército contra el pueblo, que reclama su derecho a una vida digna.

La operación anticubana está en desarrollo y para ello orientaron a la organización internacional UN Watch, a formular acusaciones contra Cuba, de haber “detenido de forma arbitraria” a unas 481 personas el mes pasado de septiembre, cifras inventadas para desprestigiar a la Revolución y ganarse unos cuantos dólares de los que asignan desde el Departamento de Estado, la USAID y la NED.

Según publicó UN Watch en Internet, con su acostumbrado dramatismo, “en medio de una ola represiva en la Isla contra el movimiento opositor Unión Patriótica de Cuba, su líder, José Daniel Ferrer y otros tres activistas, permanecen encarcelados sin garantías legales”.

¿De cuál ola represiva en la Isla hablan? ¿Dónde ocurrió que no la vio nadie, ni aparecen fotos o videos en Internet?

¿Por qué no denuncian y demandan sanciones contra la verdadera e irrefutable represión en Ecuador, Chile y Colombia, que inundan las redes sociales y que la prensa oficialista silencia?

En esas cruzadas mediáticas contra la Revolución, es fácil descubrir quienes cumplen orientaciones emitidas por Estados Unidos, pues exponen idéntico guion y en el mismo lapsus de tiempo.

Así se puede comprobar como otro de los subordinados a los yanquis es el “Grupo de Trabajo sobre las Desapariciones Forzadas o Involuntarias de Naciones Unidas”, quien demandó del gobierno cubano: “aclarar de inmediato la suerte y el paradero del líder de la Unión Patriótica de Cuba, José Daniel Ferrer”.

Al unísono salieron con similar tema, el senador Marco Rubio, el congresista Mario Díaz-Balart y el agente CIA, Luis Almagro, de la OEA.

La lista de subordinados crece y permite medir las dimensiones que pretenden darle a la cruzada contra Cuba, todo antes de la presentación del informe anual en la ONU contra el Bloqueo imperialista, ese que intenta matar de hambre y enfermedades a 11 millones de cubanos desde hace 60 años.

Otro que salta en la lista de sometidos es el gobierno de Suecia, con larga historia en esos menesteres contra Cuba. Recordemos que su embajada abrió las puertas a varios contrarrevolucionarios y facilitó a Yoani Sánchez Cordero, el acceso a Internet para iniciar su blog.

De Suecia llegó en 2012 por segunda vez, Jens Aron Modig, presidente de la Liga Juvenil del Partido Demócrata Cristiano de Suecia, quien junto al español Ángel Carromero, del Partido Popular español, recorrieron parte de Cuba repartiendo dinero a la contrarrevolución para ejecutar acciones provocativas. Tres años antes el sueco viajó a Cuba para reunirse con elementos “opositores” y abastecerlos con equipos y dinero.

La Liga Juvenil del Partido Demócrata Cristiano de Suecia, tiene una línea política análoga a la del ultraconservador “Tea Party” estadounidense, y antes de llegar a Cuba “casualmente” sostuvo reuniones en el Instituto Republicano Internacional (IRI). Su visita fue parte de una operación organizada por Anikka Rigo, jefa de la Sección de Relaciones Exteriores del Partido Demócrata Cristiano Sueco.

Ahora bajo las presiones yanquis, Ann Linde, Ministra de Asuntos Exteriores de Suecia, aseguró el 30 de octubre 2019:

“Mi Gobierno ha planteado a La Habana cuestiones sobre la libertad de expresión, reunión y asociación, así como de los presos políticos, tanto en las conversaciones bilaterales como en el marco de trabajo de la Unión Europea”.

Cuestionada por el parlamentario Jakob Forssmed, la Ministra respondió:

Suecia, a través de su Embajada en La Habana y la UE, supervisa cuidadosamente la situación de derechos humanos. Igualmente, supervisa y aborda la situación de los presos políticos. La UE, tanto en Bruselas como en La Habana, ha planteado el caso de José Daniel Ferrer ante representantes cubanos”.

Frossmed, es vocero de política económica del Partido Demócrata Cristiano en el Parlamento sueco y en evidente cumplimiento de las instrucciones emanadas desde Estados Unidos, demandó la presión de su Gobierno al de Cuba, ante la detención del contrarrevolucionario Ferrer.

Todo responde a una maniobra injerencista y de guerra psicológica contra un pequeño país, bloqueado desde hace más de medio siglo por no aceptar arrodillarse ante Estados Unidos.

Pero ante las verdaderas violaciones de los derechos humanos, crímenes y abusos que comenten gobiernos al servicio incondicional de los yanquis, prevalece el silencio cómplice de esos lacayos que ahora ladran contra Cuba, la que continua su camino cargada de dignidad.

Siempre hay que recordar lo que aseguró José Martí:

“Cuba no anda de pedigüeña por el mundo, anda de hermana y obra con la autoridad de tal. Al salvarse, salva”.