Dignidad y vergüenza contra mentiras.


Por Arthur González.

Estados Unidos en su impotencia ante la resistencia de la Revolución cubana, a la que no ha podido derrocar en 60 años, inventa nuevas variantes sin resultados.

Arreciar la cruel guerra económica, comercial y financiera no le sirve de nada, porque los cubanos saben que la culpa de sus carencias es de Washington, en estrecha alianza con la mafia terrorista de Miami, por tanto, lo que logran es incrementar el odio a las políticas imperiales que sueñan con apoderarse de la Isla.

En un intento desesperado acuden nuevamente al engaño y la mentira, atacando la asistencia médica cubana en el mundo, tema muy difícil de manipular en muchos países del mundo, donde la medicina de Cuba salva miles de vidas, ante la carencia de médicos y/o los costosos programas de salud que hacen inaccesible la atención sanitaria de las capas más pobres, especialmente en zonas intricadas de la selva y el campo.

Para ejecutar esa campaña, han chantajeado a un grupo de médicos cubanos que abandonaron las misiones internacionalistas y actualmente están sin trabajo, ni reconocidos como médicos, quienes movidos por los cantos de sirena, de que podrían ganar cientos de miles de dólares en Estados Unidos, se acogieron al programa Cuban Medical Professionals Parole, aprobado por el Departamento de Estado en el 2006 contra las colaboraciones cubanas, y al final todo era falsedad, porque los yanquis no reconocen sus títulos.

Ahora, con la esperanza de que Washington les permita revalidar sus certificados de estudios, esos galenos, que cambiaron vergüenza por un sueño de dinero cuando abandonaron las misiones médicas en Venezuela, Brasil y Bolivia, se prestan para hacer declaraciones falsas contra su país, que los formó sin costo alguno y les dio conocimientos que hoy pretenden legalizar en Estados Unidos.

Para ejecutar el guion entregado por el Departamento de Estado, tuvieron que escenificar un mini show, sin percatarse del triste papel ordenado y que el mundo no cree, porque conocen de cerca la solidaridad de los médicos cubanos, esos que lo dan todo por humanidad y no por dinero, formados para brindar amor y salvar vidas, no para ser mercenarios de la salud.

En el libreto entregado tuvieron que decir:

“Me cansé de la esclavitud”; “Éramos víctimas de acoso, intimidación y prácticas laborales abusivas, sometidos por el gobierno de La Habana”; “Nos controlaban y obligaban a falsear las estadísticas”; “Trabajamos bajo un régimen militar y viajamos a las misiones obligados no voluntarios”; El gobierno cubano se queda con el 80 % del dinero que los países pagan por nuestro trabajo”.

La mentira salta a la vista cuando se analiza en detalles el historial de los declarantes.

Un caso elocuente de la manipulación fue el de la Dra. Tatiana Carballo, quien viajó a Belice en su primera misión porque así lo quiso. Después de retornar a Cuba, planteó su deseo de ir a Venezuela donde permaneció 7 años, y al culminar aceptó otra misión en Brasil, donde trabajó unos años más.

¿Puede alguna persona con un alto nivel profesional ir a otro país obligada y mantenerse tanto tiempo a pesar de regresar a Cuba de vacaciones? Por supuesto que nadie se lo puede creer. Si se sentía como esclava no tenía que solicitar más misiones en el exterior.

La verdad es que se acogió al conocido programa Cuban Medical Professionals Parole, pero ahora la realidad la golpeó porque en Estados Unidos no es médico, al no reconocerle sus estudios en Cuba y lo único que le queda por hacer es mentir, con la vaga esperanza de que quizás el pago sea alguna oportunidad de trabajar como médico.

Quienes se lanzaron a una fuente sin agua, hacen lo indecible por salir de la crisis económica en la que se encuentran, unido a la frustración profesional.

Los prepotentes funcionarios yanquis lo dejaron bien esclarecido, como afirmó ante la prensa la aspirante a bombera y actual sub Secretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, Carrie Filipetti:

“No hay programas específicos para ayudar a que los galenos cubanos puedan ejercer como médicos en Estados Unidos, solo estamos tratando de llamar la atención sobre esta situación”.  

Una de las atascadas en Estados Unidos, sin trabajo ni esperanzas de tener la vida soñada llena de riquezas materiales, es la Dra. Ramona Matos, quien abandonó la misión en Bolivia, donde trabajó como médico desde 2008.

Sus declaraciones son deplorables y denotan un deterioro moral absoluto, al renegar de su propia labor como profesional de la salud, contradiciendo las opiniones de sus pacientes del pueblo San Agustín, en la Amazonía boliviana, donde aseguran la excelente atención de los galenos cubanos, de quienes recibieron ayuda médica por primera vez en sus vidas.

Triste el papel endosado al Dr. Fidel Cruz, otro de los médicos cubanos que esperan ser recompensados por el gobierno yanqui por sus falsas declaraciones, al igual que hizo la Dra. Rusela Rivero.

Todos movidos por la misma esperanza de recibir algún beneficio del imperio, sin darse cuenta que los utilizan sin nada a cambio, como mismo les sucedió antes con los encantos del Cuban Medical Professionals Parole.

Con ellos se cumple el viejo proverbio que asegura que “el único animal que tropieza con la misma piedra es el hombre”.

Los resultados de las misiones médicas cubanas son tangibles, los ciudadanos que reciben amor y salud, lo agradecen eternamente, algo reconocido por la Organización Mundial de la Salud, organismo de alto prestigio que sabe perfectamente del trabajo sacrificado, casi evangélico, de médicos, enfermeras, laboratoristas y técnicos cubanos en sus misiones internacionalistas, lo que nunca han hecho galenos de países altamente desarrollados, porque no reciben altos salarios, ni las condiciones de lujo que tienen en las clínicas y hospitales de sus países de origen.

No hay dudas, esas “denuncias” fueron estructuradas por el gobierno de Estados Unidos en su deseo de desprestigiar a Cuba y sobre todo para afectar la entrada de dinero que se recibe por el trabajo de sus médicos, objetivo central de su guerra económica.

En ese sentido, John Barsa, administrador adjunto de USAID, presente en dicha conferencia, agradeció la “valentía” de los médicos cubanos por ofrecer sus testimonios, e hizo un llamado a divulgarlos y para eso expresó:

“Hacemos un llamado a los periodistas independientes cubanos, a la prensa en general y a activistas de la sociedad civil, a traer a la luz estos testimonios sobre la explotación de los médicos cubanos, una práctica de tráfico humano”. “Dejemos que el mundo sepa acerca de estos crímenes”.

A Estados Unidos no le importan los derechos humanos, ni que los pobres se queden sin la atención médica que ofrecen los profesionales cubanos, su fin es cerrar la entrada de divisas que obtiene la Isla, las cuales son empleada para invertir en el sistema de salud interno, comprar equipamiento costosos de alta tecnología para los hospitales, policlínicas y laboratorios, y darle continuidad al sistema de salud gratuito que reciben todos los cubanos, sin distinción de ideología, credo, raza, sexo y posición social.

Ese objetivo lo dejó explicito Carlos Trujillo, embajador yanqui ante la Organización de los Estados Americanos, al expresar:

“Otros países continúan con estas misiones, y las historias que escuchamos aquí hoy no deberían continuar. Estados Unidos tiene el deber de detener esta situación”.

La persecución de los yanquis es impecable, por eso Carrie Filipetti afirmó:

“Cuba tiene misiones médicas en 66 países y Estados Unidos busca identificarlas, conocer el tipo de contrato que tienen y alertar a las autoridades de esos países de que pueden estar en medio de un caso de tráfico humano”.

No en balde, su más fiel lacayo en el continente, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, durante su ridícula intervención ante la Asamblea General de la ONU, declaró que el trabajo de los médicos cubanos era de “esclavos” y el sistema socialista es un “peligro”.

Ninguna de esas falacias podrá empañar la solidaridad y el sacrificio de los médicos de Cuba, porque como afirmó José Martí:

“El sacrificio es un placer sublime y penetrante, y el desinterés, la ley del genio y de la vida”

 

El Gen cubano de la resistencia.


Por Arthur González.

La ignorancia es atrevida, de ahí que la política yanqui contra Cuba sea tan obstinada y cruel, en su fracasado intento por doblegar a su pueblo.

El cubano es, genéticamente hablando, un producto nuevo resultante de la mezcla española, africana, china y con algo de árabe, fruto del cruce de la población que fue habitando la Isla después de la conquista de España en 1492.

La tozudez española, la resistencia y fortaleza africana, la paciencia y perseverancia china, unidas a la rebeldía árabe, son elementos presentes en la característica de los cubanos, permitiéndoles enfrentarse a retos incalculables para mantener su independencia y soberanía.

Esa mezcla inteligente y fuerte fue capaz de enfrentarse al yugo español, luchar por la libertad y vencer en batallas desiguales contra un ejército bien armado, alimentado y preparado en academias militares.

Los cubanos emplearon la carga al machete que aterrorizó a los españoles, al ver como un ejército conformado por esclavos y criollos, nacidos de los primeros cruces de españoles y africanos, se lanzaban sobre las tropas ibéricas sin temor a las balas.

Los esclavos traídos desde África, fueron seleccionados entre los hombres y mujeres más fuertes para trabajar en los campos sembrados de caña de azúcar, quienes soportaron salvajes torturas y los azotes del látigo español, demostrando su rebeldía al sublevarse ante los maltratos de sus amos, sin miedo y con un fervor inclaudicable para vivir en libertad.

La tristemente célebre reconcentración, ejecutada por el general español Valeriano Weyler, fue un antecedente de los campos de concentración nazis, pero no pudo doblegar a los campesinos cubanos, ni impedir que apoyaran al ejército libertador, a pesar de que en ella murieron cientos de miles por hambre y enfermedades, algo que los gobernantes de Estados Unidos no logran entender.

En la seudo república, ningún cubano quedó callado ante los desmanes, el robo y los crímenes de los gobiernos de turno que cumplieron servilmente las órdenes de Washington. Las luchas estudiantiles y obreras marcaron para siempre la historia del país y finalmente, con la lucha en las montañas de la Sierra Maestra en cabezada por Fidel Castro, alcanzó la verdadera independencia del dominio yanqui.

Eso es precisamente lo que sembró el odio irracional de los gobernantes estadounidenses, esos que vieron, incluso antes del triunfo de 1959, que con la Revolución no habría más sometimiento a sus designios, iniciando así las primeras acciones de guerra económica, subversión política, terrorismo de estado y espionaje, para intentar derrocar el nuevo sistema que se fortalecía, en lo que fue su más preciada neo colonia, a solo 90 millas de sus costas.

Los yanquis no comprenden la resistencia estoica del pueblo cubano, por su falta de conocimientos de la historia de un pequeño archipiélago en medio del mar Caribe, que los desafía a diario y resiste las guerras económica, comercial, financiera y biológica que el aplican para vencerla, sin éxito.

El actual presidente Donald Trump, asume la personalidad de los emperadores romanos, y por eso sanciona, amenaza, y condena a los que no se arrodillen ante él. Desprecia las leyes internacionales, ofende a presidentes, se apropia del dinero y bienes de otras naciones, al sentirse dueño del mundo.

Lo triste del asunto es que países desarrollados, con sólidas economías y liderazgo mundial, acepten sumisamente sus demandas, a pesar de ser acciones que violan la Carta de la ONU, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y cuanta legislación existe en materia de comercio internacional.

El 24 de septiembre de 2019 Trump, en otro arranque de ira e impotencia, por ver como Cuba sigue su ritmo de vida a pesar del incremento de la guerra económica, comercial y financiera, tomó la decisión de apretar aún más las medidas para cercar al pueblo cubano, con el deseo de matarlo por hambre, al sancionar a cuatro compañías navieras más, de las que transportan crudo venezolano a Cuba.

De esas navieras tres están registradas en Panamá y la cuarta en Chipre, prohibiéndoles el comercio con Cuba y Venezuela, además de congelarle los activos que pudieran tener en territorio estadounidense.

Los gobiernos de Panamá y Chipre no se han pronunciado en defensa de esas compañías y es casi seguro que no lo hagan por las fuertes amenazas de Estados Unidos y el chantaje de eliminar los subsidios y sancionarlos fuertemente.

¿Con qué derecho Estados Unidos puede asumir semejante actitud contra el mundo? ¿Por qué países soberanos aceptan semejantes acciones de piratería internacional?

Las campañas de mentiras y tergiversaciones lanzadas por Washington, generadas por especialista en sus agencias de inteligencia, entre ellas la CIA, la USIA y otras especializadas en guerra psicológica, se encargan de conformar imágenes falsas sobre Cuba y Venezuela, para confundir y buscar rechazo a sus revoluciones.

Ejemplo son las declaraciones de Steven T. Mnuchin, secretario del Tesoro, quien expresó:

“Estados Unidos sigue tomando fuertes medidas contra el ilegítimo ex régimen de Maduro y a los actores extranjeros malignos que le apoyan. Los benefactores cubanos de Maduro suministran al régimen un salvavidas que sostiene el represivo aparato de inteligencia y seguridad”.

Fracasan porque desconocen la fortaleza y resistencia del pueblo cubano y el venezolano, que son capaces de dar la vida antes de caer de rodillas ante el imperio yanqui, porque como dijo José Martí:

“La libertad cuesta muy cara y es necesario, o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio”.

 

 

 

 

Estados Unidos del Soft Power al Sharp Power.


Por Arthur González.

La actual política que desarrolla Estados Unidos hacia Cuba, pasó bruscamente del Soft Power -Poder Suave o Inteligente-, aplicado por el presidente Barack Obama, al Sharp Power –Poder Agudo o Penetrante-, que lleva a cabo el actual presidente Donald Trump.

Esas clasificaciones de poder descritas por ideólogos yanquis, entre los que se encuentran algunos vinculados a la National Endowment Foundation, NED, está la definida por Joseph Nye, quien expuso claramente:

“El Poder Inteligente es la capacidad de combinar el Poder Duro y el Blando, para alcanzar una estrategia exitosa”, concepto que se hizo popular entre los miembros de la Administración Clinton y la de Obama.

El Poder Blando o Inteligente está definido como: “la capacidad de dominar por el ejemplo, la atracción cultural y la difusión de los valores propios”, y aunque este concepto surgió según los yanquis, en China y Rusia, en realidad es la propia estrategia hegemonista empleada por los Estados Unidos, en sus relaciones internacionales de dominación mundial.

Recordemos las declaraciones de Obama al anunciar las relaciones con Cuba, donde explicó en detalles sus propósitos con una inteligencia muy sutil:

“Continuaremos abordando los temas relacionados con la democracia y los derechos humanos en Cuba […] podemos hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso”.“Los Estados Unidos consideran que ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche. Continuaremos apoyando a la sociedad civil allí”. “Con nuestra embajada podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal, y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la Isla…incluida la sociedad civil, y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor…Nadie espera que Cuba se transforme de la noche a la mañana, pero creo que el compromiso estadounidense, mediante nuestra embajada, empresas y ante todo nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses, y apoyar la democracia y los derechos humanos”.

Ideólogos de esa línea de acción, como Joseph Nye, consideran que: “La seducción siempre es más efectiva que la coerción, y muchos valores como la democracia, los derechos humanos y las oportunidades individuales son profundamente seductores. El poder blando es simplemente una forma de poder, una forma de obtener los resultados deseados”.

Pero la política “blanda” de Obama, estuvo combinada con el Poder Duro, pues no permitió el uso del dólar, mantuvo la Radio y Tv Martí, financió aún más a la contrarrevolución y todo el sistema de subversión política, persiguió encarnizadamente a la banca internacional por sus relaciones financieras con Cuba, no levantó la prohibición del turismo estadounidense, prorrogó cada año la Ley de Comercio con el Enemigo, mantuvo la prohibición de otorgar créditos a las compras cubanas de alimentos y se negó a discutir el tema de la Base Naval en Guantánamo, entre otras medidas que estaban a su alcance.

Con la llegada de Donald Trump, el Soft Power fue cambiado por el Sharp Power, asesorado por halcones que no aceptaban el abrazo dado por Obama, aunque fuese para clavar el puñal por la espalda. Trump desea destruir a la Revolución por la vía rápida y sueña que, junto a Venezuela y Nicaragua, erradicar de raíz el socialismo que tanto odia.

Ese Sharp Power (Poder Duro, Poder Punzante o Afilado), emplea los medios militares y económicos como fórmula para influir en la actuación y en los intereses de otros Estados. Su receta de dominio político es agresiva y basada en la coerción, al considerar que tiene efectos inmediatos, especialmente contra países de menor capacidad económica y militar, o cuando parte de su comercio depende de los Estados Unidos.

Precisamente el gobierno de Trump se sustenta en esos principios y observamos como emplea las promesas de ayudas económicas como chantaje, a la par que usa la diplomacia coercitiva, la amenaza de intervención militar y/o la implementación de sanciones económicas, como armas políticas para que los demás cumplan sus órdenes y deseos.

A lo anterior se suman las herramientas cibernéticas y campañas mediáticas, con el fin manipular e influir en la opinión pública, basado en el espionaje que hacen las grandes corporaciones como Google, Facebook y otras que entregan los datos de sus usuarios, preferencias y amistades, permitiéndole posteriormente ejercer influencias políticas y emitir noticias falsas para confundir.

Todas las acciones ejecutadas por Trump están enmarcadas en el Sharp Power, principalmente contra aquellos países que no aceptan arrodillarse ante sus exigencias, pero hasta la fecha no ha obtenido los resultados ambicionados.Cuba, Venezuela y Nicaragua resisten sus embates con el apoyo mayoritario de sus pueblos.

El rechazo mundial a la Guerra Económica, Comercial y Financiera, impuesta a Cuba desde hace 60 años y recrudecida hasta la saciedad, es total, a lo que suman las maniobras coercitivas para derrocar a Nicolás Maduro y a Daniel Ortega.

Corea del Norte no cede ante las presiones yanquis y responde a sus amenazas sin descartar el diálogo. Irán desafía las intimidaciones de Trump y demuestra confianza en su poderío militar y económico, sin aceptar chantajes.  China y Rusia actúan con firmeza e inteligencia ante las sanciones comerciales, tomando contramedidas importantes.

La guerra en Afganistán continua, no pueden doblegar a su pueblo y los gastos que ocasiona mantener a cientos de miles de soldados norteamericanos, crecen y afectan la economía estadounidense, lo mismo sucede en Irak, donde la inestabilidad establecida por una guerra injustificada no se logra detener.

Al final Trump no obtiene los resultados ambicionados, pero pone al mundo en peligro de una nueva guerra de dimensiones incalculables y los ideólogos de esas políticas fascistas se enriquecen, mientras los pueblos rechazan cada día más a los Estados Unidos, quienes no han ganado ninguna guerra.Cuba junto a Venezuela y Nicaragua, continúan sin miedo trabajando por mejorar a sus pueblos, porque como afirmó José Martí:

“Es de vencidos la ira, y de la fuerza verdadera, el reposo y la serenidad”.

Mentiras y más mentiras.


Por Arthur González.

Los Estados Unidos, campeones en formular mentiras, intentan una vez más acusar a Cuba emplear “ataques acústicos” contra algunos diplomáticos de su embajada en La Habana, en parte, con el objetivo de enturbiar las endebles relaciones entre ambos gobiernos.

Ese invento es algo difícil de creer pues solo “enfermaron” algunos funcionarios, y no por casualidad eran oficiales de la CIA enmascarados como diplomáticos, según informaciones publicadas por la prensa extranjera.

Esos mismos “afectados” hasta su salida de La Habana llevaban una vida normal, disfrutaban de la tranquilidad de la ciudad, sus bares y centros recreativos, sin mostrar un solo síntoma de enfermedad, las que evidentemente fueron inventadas entre la CIA y el Departamento de Estado.

Muchas versiones se han escrito referente a “dolencias neurológicas”, ninguna probadas científicamente, porque buscan afectar la entrada de turistas a la Isla, lo que se corroboró al presionar al gobierno de Canadá para que repitiera la misma versión, teniendo encima de la mesa, como objeto de chantaje, la firma del Tratado de Libre Comercio.

El pasado 19 de septiembre 2019, Canadá salió a la palestra con otra versión, que, si bien no acusa a Cuba del supuesto ataque sónico, sí apunta contra el sistema de salud cubano, al versionar que las inventadas enfermedades neurológicas “parecen estar vinculadas a una toxina usada por el Ministerio de Salud cubano, en agentes neurotóxicos empleados en la fumigación contra los mosquitos y no a supuestos ataques sónicos”.

De acuerdo con la información divulgada, dicho estudio fue encargado a un equipo de investigadores multidisciplinarios en Halifax, afiliados al Brain Repair Centre, la Universidad de Dalhousie y la Autoridad Sanitaria de Nueva Escocia.

Los síntomas que dijeron padecer los “afectados” canadienses al llegar a su país, fueron dolores de cabeza, mareos, náuseas y dificultad para concentrarse. También hubo quienes aseguraron haber escuchado un “zumbido o sonidos agudos”, pero contradictoriamente mientras estuvieron en La Habana los yanquis y los canadienses, ninguno acudió a un médico, ni dejaron de trabajar y menos pasear por Cuba, lo que evidencia una conspiración premeditada para hacerle creer al mundo que la Isla no es un lugar seguro.

La nueva invención, lejos de suavizar el tema lo recrudece, porque la fumigación contra el vector del Dengue y el Zica se realiza en todo el territorio nacional y con especial atención en los polos turísticos, lo que pudiera aterrorizar principalmente a los turistas de Canadá, por ser el mayor emisor de los que llegan a Cuba.

Llama poderosamente la atención que esa noticia se divulgue dos meses antes del comienzo de la temporada alta, en la cual visitan a Cuba los canadienses, además del recrudecimiento de la guerra económica, comercial y financiera de Estados Unidos, donde sus funcionarios han declarado que “se trabaja para cortar todas las entradas de dinero a Cuba”.

Para no dejar morir la noticia que lleva ya dos años en curso, los investigadores canadienses afirman “que identificaron una región dañada del cerebro que es responsable de la memoria, la concentración, y el ciclo de sueño y vigilia, entre otras cosas”, y luego dicen “haber observado cómo esa región podría llegar a lesionarse”.

Por tanto, el pánico que pretenden sembrar entre los potenciales turistas canadienses es demasiado evidente.

Contrario a esa nueva hipótesis, los cubanos siguen su vida sin ninguna dificultad y resisten las sanciones de Estados Unidos.

Lo que no dicen los yanquis es que ellos son los que emplean tales métodos criminales nazistas contra su propia población, como quedó demostrado en la investigación realizada en 1977, por el Comité Selecto de Inteligencia del Senado, más los Comités de Salud e Investigación Científica y de Recursos Humanos, quienes obligaron a la CIA a declarar sobre su plan secreto conocido como Proyecto MK Ultra.

MK Ultra era programa ilegal de la CIA (desde 1953 hasta 1973), para experimentar con seres humanos, con el fin de controlar la mente. Para ello, administraron drogas a miles de personas en Estados Unidos y Canadá, sin su consentimiento.

Dicho programa secreto fue dirigido por una fuerza de acción conjunta de la CIA y la Inteligencia británica.

La CIA patrocinó, a través de hospitales y universidades, experimentos para aplicar la privación sensorial, el abuso psicológico y sexual, según informaciones publicadas por la revista News Week.

Cuba jamás ha ejecutado ese tipo de actos criminales, y la salud humana es una condición priorizada en sus planes estatales.

Estados Unidos no tiene límites en acciones como las descritas en el programa MK Ultra, financiado por las fundaciones Ford y Rockefeller, donde realizaron experimentos de propaganda, lavado de cerebros, relaciones públicas, campañas publicitarias, hipnosis y otras formas de sugestión.

Dentro de sus propósitos con dicho programa, estuvieron la disolución de los movimientos de disidencia interna, los estudiantes, las minorías étnicas y otros grupos progresistas luchadores por los derechos civiles de Estados Unidos, con el objetivo de modificar la conducta de esas multitudes.

El mundo no es el mismo de aquellos años y ya no pueden engañar a las masas, la verdad siempre sale a flote y la ciencia no puede manipularse a su antojo.

Al final, con los cubanos han mordido el polvo de la derrota porque sus fábulas no los amedrentan y el pueblo goza de tremenda salud.

Por esa razón dijo José Martí:

¿Qué ciencia hay mejor que la que salta a la vista?

La ignorancia de la Subsecretaria de Estado, Carrie Filipetti.


Por Arthur González.

Cuando se escucha a un alto funcionario de cualquier país del mundo, esperamos encontrar a una persona culta, preparada para el cargo que ocupa y sobre todo que no mienta.

Pero ese no es el caso de la joven Carrie Filipetti, nueva Subsecretaria de Estado adjunta para Cuba y Venezuela, en la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, quien demostró una total ignorancia de los temas de la región latinoamericana, e incluso de la participación histórica de Estados Unidos en la región, durante una entrevista concedida a Radio y Tv Martí el pasado 16 de septiembre de 2019.

Las respuestas que ofreció pusieron en evidencia su falta de conocimientos, lo que pudiera estar basado en que es graduada de Estudios Religiosos, cursados en la Universidad de Virginia en 2011.

Su currículo carece de avales para ocupar una plaza tan importante dentro del Departamento de Estado y menos en momentos tan complejos como los que vive la zona.

Según ella, el régimen cubano tiene que rendir cuentas por el comportamiento que está perpetuando en el Hemisferio y en el desmantelamiento de la democracia en Venezuela”.

Repitiendo el mismo lenguaje de los halcones, Carrie Filipetti, aseguró: “desde que se instauró la Revolución, hemos visto cómo vienen minando continuamente las libertades fundamentales del pueblo cubano, y ahora, además de socavar las libertades de los cubanos, están exportando su dictadura a Venezuela, lo cual afecta a toda la región”.

Si no fuese por el cargo que ocupa, sus declaraciones causarían risa, pues la historia expone las atrocidades y violaciones de la libertad y los derechos humanos que los Estados Unidos ejecutan en Latinoamérica y en el resto del mundo.

¿Sabrá la joven funcionaria como vivían los cubanos antes de 1959, cuando Cuba era una neo colonia yanqui, con la mafia italo- norteamericana gobernando tras las mesas de juego, las drogas y la prostitución?

Si quiere trabajar adecuadamente debe leer un poco de historia en vez de temas religiosos, pues a partir de 1960 Estados Unidos engendró un poderoso y cruento accionar contra los países latinoamericanos, basado en Operaciones Encubiertas de la CIA.

En esa época, Estados Unidos impuso las dictaduras militares, diseñó y organizó golpes militares que ensangrentaron el hemisferio, llevando a cabo millares de detenciones extrajudiciales, torturas macabras, desapariciones de personas y el asesinato de todos los que resultaban contrarios a sus posiciones ideológicas.

Fueron miles los que se vieron obligados a emigrar para salvar la vida, porque los asesinatos y desapariciones eran cotidianos, bajo el asesoramiento de militares yanquis formados en la Escuela de las Américas, ubicada en la zona del Canal de Panamá.

La joven y mal preparada en historia, Carrie Filipetti, debería leerse algunos de los programas de la CIA contra Cuba, para que conociera realmente quien pretendió socavar la libertad de los cubanos y quién es el que tendrá que responder por sus crímenes, que no es precisamente el gobierno revolucionario, sino los propios gobernantes yanquis.

La política de terrorismo de Estado ejecutada por Estados Unidos contra el pueblo cubano, según sus propios planes subversivos hoy desclasificados, han causado desde 1959 hasta la actualidad, 3 mil 478 muertos e incapacitado de por vida a 2 mil 99 personas, entre ellos hay 120 niños muertos, a lo que debe sumársele los 158 cubanos, de ellos 101 niños, que murieron durante la epidemia del Dengue Hemorrágico, introducida por primera vez en Cuba por agentes pagados por la CIA.

Por supuesto que la ignorancia de ella no le permite analizar esos datos y menos después de pasarse casi cinco años en Israel, donde se aniquilan miles de palestinos, entre ellos niños, mujeres y ancianos, lo que seguramente justifica.

Si desea trabajar como Subsecretaria de Estado para este continente, antes de blasfemar a Cuba sin elementos probatorios, es importante que conozca que fue la Operación Cóndor, responsable de la tortura y asesinato de miles de jóvenes latinoamericanos, por las que hasta la fecha su gobierno no ha sido sancionado.

Igualmente, debe saber que en 1964 el ejército yanqui reprimió salvajemente las manifestaciones de estudiantes panameños que reclamaban la soberanía de la zona del Canal. Ese mismo año Washington propició golpes militares en Brasil y Guyana, con un elevado saldo de muertos y heridos.

No fue el gobierno socialista cubano quien ensangrentó a esos países, sino Estados Unidos.

En 1965 cerca de 42 mil militares yanquis, apoyados por la OEA y efectivos del ejército de Brasil, invadieron a la República Dominicana, dejando miles de civiles muertos.

Al año siguiente, en 1966, la CIA organizó el golpe militar en Argentina, derrocando al presidente constitucional Arturo Illia.

Su ineptitud no le permite tener presente que en 1967 el gobierno norteamericano propició el golpe militar que depuso al presidente constitucional de Uruguay, imponiendo a un general al frente de ese país, sembrado muerte y violación de los derechos humanos.

¿Le habrán enseñado en la universidad de Virginia, donde ella estudió religión, que asesinar es un pecado insalvable?

Pues si no se lo dijeron, debe saber que la CIA organizó cientos de planes para asesinar a Fidel Castro, reconocido en 1975 ante el Comité Selecto del Senado yanqui, bajo la investigación efectuada por la Comisión Church.

En 1973 la CIA, por órdenes de la Casa Blanca, ejecutó un sanguinario golpe de Estado en Chile, para derrocar al presidente Salvador Allende, apresando injustificadamente a ciento de miles de ciudadanos, asesinándolos brutalmente e incluso al cantautor Víctor Jara, antes de matarlo le cortaron las dos manos.

La lista es demasiado larga, sin contar las intervenciones militares en Vietnam, Laos, Cambodia, Irak, Afganistán, Libia y Siria, más el apoyo a la UNITA en Angola y la invasión a Sudán, donde la estela de sangre y destrucción resulta incontable.

Cuba se presenta ante el mundo como víctima, porque es una verdad rotunda e incuestionable, y además de las acciones terroristas sufridas, plasmadas en documentos hoy desclasificados, también padece las criminales guerras económica, comercial, financiera y biológica, desencadenadas por Washington para matar de hambre a todo un pueblo.

Para atenuar su incultura política la Sra. Filipetti, podría leerse algunos documentos archivados en su Departamento, como el memorando de su antecesor Lester Mallory, de abril 1960, para que aprenda como Estados Unidos viola y pisotea todos los derechos de los cubanos, y así evitar hablar tantas mentiras, que la dejan muy mal parada ante miles de millones de latinoamericanos que sufren, en carne propia, las atrocidades que ejecutan los gobernantes yanquis.

Evidentemente el traje de Subsecretaria de Estado le queda muy grande y su breve paso por la Misión de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas (USUN), cuando fue asesora principal de la embajadora de los Estados Unidos, Nikki R. Haley, no enriquecieron su bagaje en política internacional.

Quizás pudiera ser más efectiva en el Departamento de Bomberos Voluntarios de Silver Spring, donde se capacita para convertirse en bombero, pues evidentemente la historia ni política son su fuerte.

Genial fue José Martí cuando sentenció:

“La ignorancia es la garantía de los extravíos políticos”.

Los yanquis desesperados por captar jóvenes cubanos.


Por Arthur González.

A pesar de las desilusiones sufridas, los yanquis insisten desesperadamente en captar algún joven cubano que les posibilite organizar una contrarrevolución entre la juventud.

Ese sueño jamás lo han podido alcanzar, después que los burgueses abandonaron la Isla llevándose a sus hijos, teniéndose que conformarse con aquellos cubanos de mediana edad que se dejaron comprar por dinero, como fueron los casos de Elizardo Sánchez, Martha Beatriz Roque Cabello, Vladimiro Roca, René Gómez Manzano, Oscar Elías Biscet, Feliz Bonne Carcasés y otros que nunca contaron con apoyo popular, por su mentiras y engaños.

No obstante, persisten en el empeño y para eso ofertan becas en Estados Unidos con los gastos pagados, a jóvenes entre 16 y 25 años, con el propósito de convertirlos en “líderes” juveniles.

Prueba de ese desatino es la actual convocatoria lanzada el 13 de septiembre 2019 por la embajada yanqui en La Habana, la cual emplaza a todos los jóvenes emprendedores cubanos, a participar en la llamada Iniciativa de Jóvenes Líderes de América, de acuerdo con las explicaciones brindadas por la propia Mara Tekach, Encargada de Negocios de Estados Unidos en Cuba.

El anzuelo lanzado es ofrecerles a jóvenes cubanos la posibilidad de permanecer 4 semanas de prácticas en empresas de Estados Unidos, relacionadas con el perfil de cada beneficiario. La “bondadosa” intención de este programa, es ofrecer la posibilidad de “ayudarlos” a su desarrollo profesional, mediante conferencias e intercambios en Washington, pero el interés verdadero que persiguen es brindarles herramientas para impulsar cambios en las comunidades e incluso en su país.

Lo que omite la diplomática yanqui es que, a esos mismos jóvenes Estados Unidos les niega una visa cuando solicitan viajar temporalmente a ese país, a lo que se suma el cierre del consulado en La Habana y a las nuevas sanciones impuestas por el presidente Donald Trump contra Cuba, que afectan directamente a los trabajadores y dueños de negocios privados, al cortar violentamente la entrada de visitantes norteamericanos a la Isla.

Por tanto, la supuesta “ayuda” a los que poseen o trabajan en negocios privados es idílica, y lo que realmente busca es prepararlos como líderes para que ejecuten trabajo de captación de jóvenes, y dirigirlos contra el gobierno cubano.

En el año 2009 lanzaron una primera convocatoria desde la Sección de Intereses en La Habana, centro de espionaje y subversión que no trabajó ni un día para mejorar las relaciones entre ambos países. Aquella convocatoria ofrecía cursos de tres y seis meses en centros educacionales en Estados Unidos, a estudiantes cubanos universitarios y de nivel medio superior, teniendo como requisito regresar a Cuba para trabajar en las comunidades.

No obstante, el fracaso de la misma, en abril del 2015 la organización World Learning Inc. con sede en Washington, abrió otra convocatoria a un nuevo “Programa de Liderazgo de Verano”, para jóvenes cubanos de 16 a 18 años, durante cuatro semanas en Estados Unidos.

Sin resultados, arremetieron nuevamente con una convocatoria para diez becas, ofrecidas por la organización Líderes Sociales, la que se desarrolló del 11 de enero 2017 al 09 de marzo 2017, donde sin ambages plantearon que el interés perseguido era “promover el desarrollo profesional juvenil y fortalecer la sociedad civil cubana”.

La actual convocatoria pretende, entre otras cosas, hacer un levantamiento de la cantidad de jóvenes interesados, los que posteriormente serán entrevistados y explorados, para seleccionar a los que más perspectivas demuestren para la labor de influencia que persiguen.

Los programas para jóvenes emprendedores desde hace algunos años los desarrollan a través de la Iglesia Católica, con un presupuesto millonario con el que pagan profesores de universidades europeas y norteamericanas, con la intensión de prepararlos para una futura sociedad capitalista cubana.

Si fuese cierta la afirmación de la Encargada de Negocios de Estados Unidos en La Habana de que: “Estamos orgullosos de apoyar a emprendedores en Cuba mediante la Iniciativa Jóvenes Líderes de las Américas (YLAI)”, mejor sería que esos muchachos pudieran trabajar en su patria y obtener honradamente beneficios con su esfuerzo.

Para eso, el gobierno de Estados Unidos debe cesar la persecución implacable contra sus ciudadanos, por el solo hecho de querer visitar la Mayor de las Antillas, tomarse un buen Mojito o un Daiquirí, en uno de los tantos bares privados que existen en el país, así como deleitarse con la buena comida ofertada en centenares de restaurantes particulares, que el estado cubano ha facilitado mediante la ampliación del trabajo privado.

Como resultado del recrudecimiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos, muchos trabajadores privados no pueden mantener sus negocios ante la falta de clientes, y todos saben perfectamente que el único responsable es el gobierno yanqui, quien impide además, la compra de petróleo por Cuba, situación que conlleva a una reducción de toda la labor económica, tanto la estatal como la privada.

Si en vez de dedicarse a darle apoyo a la contrarrevolución interna, financiada por Estados Unidos, y hacerle visitas en sus viviendas, Mara Tekach ejerciera influencias con el Departamento de Estado para que eliminaran las sanciones que afectan a todos los cubanos, entonces se pudiera pensar que esa señora está en Cuba para mejorar las maltrechas relaciones diplomáticas entre los dos países, y no para ejecutar constantes provocaciones, con la indudable intensión de ser declarada persona non grata, como realmente se merece.

Los cubanos saben leer y escribir, tienen cultura política para comprender quien es el verdadero responsable de las penurias económicas que sufren a diario, porque la inmensa mayoría ha nacido bajo la guerra económica, comercial, financiera y biológica que ejecuta Estados Unidos contra un pueblo entero, solo por decidir caminar sin las órdenes de Washington, y no necesitan del apoyo yanqui para superarse.

Por esa razón José Martí afirmó:

“El pueblo más feliz es el que tiene mejor educados a sus hijos, en la instrucción del pensamiento y en la dirección de los sentimientos”.

La conducta irracional de Estados Unidos


Por Arthur González.

Si alguien con un coeficiente de inteligencia medio analiza la actitud de los Estados Unidos contra Venezuela y Cuba, llega rápidamente a la conclusión que la misma responde a una conducta totalmente irracional y violatoria de los más elementales derechos del hombre.

Prepotente, criminal y cargada de mucha crueldad son las constantes medidas aplicadas contra millones de seres humanos, para matarlos por hambre y enfermedades, unido a la estimulación de un enfrentamiento entre conciudadanos, como resultado de las medidas subversivas que ejecutan.

Para que no queden dudas de ese actuar sínico y malvado, basta volver a recordar las propuestas hechas en 1960 por el entonces subsecretario de Estado yanqui, Lester Mallory, cuando señaló:

“…enajenar el apoyo interno a la Revolución cubana a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba, negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

59 años después, ese mismo propósito lo expuso el enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, ante Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, el pasado mes de Julio 2019, según reportó el sitio en internet Con el Mazo Dando, y José Sant Roz, profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes, en el sitio Aporrea.org.

De acuerdo con esa información, Elliott Abrams, en su intervención preguntó a los congresistas yanquis:

Señores representantes ¿Imagínense por un segundo que dejáramos gobernar a los chavistas sin ponerles trabas, sin hacerles la guerra, permitiéndoles hacer sus proyectos sociales, sin tomar en cuenta nuestras empresas y socios, cuando nuestros valores han sido los suyos por casi dos siglos?”

¿Pueden imaginarse lo que representa construir tres millones de viviendas sin la participación de la empresa privada? ¿Cuál sería el destino de nuestro modelo si no intervenimos allí en los proyectos de salud o educación, en la formación de sus militares y en la adquisición de los elementos para su defensa?”

“Nosotros, que somos los campeones de la democracia en el mundo, siempre hemos probado que el socialismo ha sido un fracaso en todos los lugares en donde ha tratado de imponerse, por lo tanto, no podemos permitir que en Venezuela eso sea la excepción”.

¿Entonces, señores Representantes, vamos a permitir que en Venezuela sea exitoso el socialismo? ¿Pueden ustedes creer lo que eso provocaría en toda la región de América Latina?”

“Por lo tanto, el que no esté con nosotros debe pasar por las más dolorosas privaciones, las más terribles inseguridades, las más penosas necesidades de todo aquello que durante tanto tiempo disfrutó, teniéndonos por aliado, y por el sostén de sus costumbres, de sus hábitos y entretenimientos más preciados”.

Esa doctrina imperialista es la que rige la política yanqui, contra todos los que pretendan mantener su soberanía e independencia nacional y en consecuencia serán las medidas de castigo que deben soportar.

Los yanquis son coherentes en sus propósitos, de ahí que en 1999 los especialistas del Council on Foreign Relations, al hacer un conjunto de propuestas de políticas para derrocar el socialismo en Cuba, afirmaran:

La oposición de Estados Unidos a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Por esa razón mantienen la guerra económica, comercial, financiera y biológica contra Cuba, aplicándole a Venezuela la misma receta para ahogarlas económicamente, culpar al socialismo de ser incapaz de satisfacer sus necesidades, con el fin de crear el caos y la confusión entre los ciudadanos.

Su blanco principal es la juventud, a la que tratan de desmoralizar, corromper y pervertir, mediante programas subversivos desarrollados por la CIA y ejecutados a través de la USAID y la NED, para lo cual disponen de presupuestos multimillonarios.

Con el empleo de esos principios ideológicos, el ex director de la CIA, Allen W. Dulles, en 1953 planteó con su acostumbrada soberbia imperial:

El objetivo final de nuestra estrategia, es derrotar en el terreno de las ideas las alternativas a nuestro dominio, mediante el deslumbramiento y la persuasión, la manipulación del inconsciente, la usurpación del imaginario colectivo y la recolonización de las utopías redentoras y libertarias, para lograr un producto paradójico e inquietante: que las víctimas lleguen a comprender y compartir la lógica de sus verdugos”.

Nada ha cambiado desde entonces, sus acciones son cada día más despiadadas, con el fin de imponerse por la fuerza contra todos los que aspiren a tener una patria libre e independiente.

Los ingenuos e incrédulos, pagarán un precio demasiado elevado, por eso cada día hay que tener presente lo que propuso José Martí, al afirmar:

“Es la hora del recuento y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

 ¡Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas!