Sueños de una noche de verano a través de las redes sociales.


Por Arthur González.

Estados Unidos sueña con ver manifestaciones populares en las calles de Cuba, con miles de personas exigiendo la caída del socialismo, como las que provocaron en países que tenían gobiernos no aceptables para los yanquis.

Ahora intentan aprovechar, para sus fines, el desarrollo de las tecnologías introducidas por el gobierno cubano que busca lograr la informatización de la sociedad cubana, a pesar de las limitaciones que impone la guerra económica, comercial y financiera, aplicadas por leyes yanquis.

Desde que el Ministerio de Comunicaciones cubano inició el desarrollo y aplicación de esas tecnologías informáticas, Estados Unidos se relamió los bigotes e inició un diseño subversivo para poder llegar hasta los jóvenes, envenenarlos con noticias falsas, mensajes sediciosos e inducirlos a ejecutar su estrategia de forma sutil e inteligente, valiéndose del apoyo de algunos de sus asalariados en la Isla.

Por eso no es casual que hayan construido informaciones falsas, de que el gobierno revolucionario pretendía impedir las redes privadas, integradas mayoritariamente por jóvenes interesados en compartir videos juegos y competir sanamente.

El 29 de julio 2019, el Ministerio de Comunicaciones de Cuba puso en vigor dos nuevas resoluciones para ordenar el espectro radioeléctrico, como sucede en todos los países del mundo, aunque novedoso entre los cubanos que, por las leyes del bloqueo y sus consecuencias financieras, llegaron varias décadas después a ese desarrollo tecnológico.

Las resoluciones 98 y 99/2019 consisten en legalizar la existencia de redes privadas de personas naturales, tanto alámbricas como inalámbricas y establecer los procedimientos reglamentarios para ordenar el espacio radioeléctrico y optimizar su empleo, posibilitando que los Joven Clubs asuman la conexión inalámbrica de todas las redes privadas existente, teniendo como base que esos locales cuentan con mayores capacidades técnicas e infraestructura instaladas.

Esas resoluciones legalizan las conexiones inalámbricas que antes operaban en la ilegalidad, y establecen los límites de potencia en el que podrán operar las antenas y dispositivos Wifi, para evitar interferencias con el sistema nacional de telecomunicaciones.

Funcionarios del Ministerio de Comunicaciones aseguran que “todas las personas naturales que tengan su licencia pueden conectarse a los Joven Clubs. Ese servicio irá creciendo a partir del aumento de la infraestructura en todas las provincias. En total suman más de 600 instituciones, de las cuales 270 tienen acceso a la fibra óptica”.

Ante las reales limitaciones tecnológicas del país, se les brinda a los usuarios de esas redes, la posibilidad de hacerlo empleando las condiciones técnicas instaladas en los Joven Clubs, creados hace dos décadas precisamente para que jóvenes y adultos pudieran recibir capacitación y aprovechar los recursos técnicos de forma totalmente gratuita, instalados por el Estado.

Con la entrada en vigor de las resoluciones, asalariados como Yoani Sánchez, iniciaron una campaña para distorsionar la realidad, con el propósito de sembrar veneno entre los jóvenes integrantes de la SNet, (Street Network), comunidad inalámbrica que brindaba servicios informáticos ilegales, para las redes sociales, servidores de juegos, sitios de compraventa, Wikipedia y noticias, a unos 40 mil usuarios, según afirman sus administradores.

En contacto con algunos de sus integrantes, Yoani Sánchez, bloguera reclutada en Madrid en 2004 por un agente CIA, y otros elementos que mantienen contacto con personajes en el exterior, convocaron a una manifestación en un parque frente al Ministerio de Comunicaciones, para protestar por las resoluciones, con el propósito de provocar un enfrentamiento de los jóvenes con las autoridades, algo soñado por los yanquis desde 1989, después de la caída del bloque socialista europeo.

Diferentes mensajes fueron enviados por Facebook, en los que se puede leer la intensión de instigar malsanamente a los integrantes de la SNet:

“Luchamos y exigimos tener una SNet autónoma que mantenga el proyecto social que ha tenido durante todos estos años, que llega a tantos hogares y familias cubanas”.

¿En que país del mundo se puede estar al margen de las empresas de telecomunicaciones establecidas? Ni radio, televisión, comunicaciones, ni redes informáticas funcionan sin control y contratos remunerados.

Muchos de los usuarios de la SNet nunca estudiaron los contenidos de las resoluciones 98 y 99 del Ministerio de las Comunicaciones, se dejaron llevar por los mensajes mal intencionados de quienes manipularon los estados de opinión.

Al no materializarse la protesta ambicionada, comenzaron a escribir una novela de terror y misterio, respecto a la supuesta actuación de la Seguridad del Estado, dibujando un sistema muy superior al FBI, que supuestamente controló a los 40 mil de miembros de la SNet, como si ellos fueran el ombligo del mundo y con una reunión en un parque pudieran remover las bases de una Revolución autentica que resiste con valentía y unidad, 60 años de agresiones imperialistas.

El tiro les salió por la culata porque los integrantes de SNet no se prestaron para dicha provocación.

Ante este conato de accionar subversivo recordamos lo expuesto en Miami, agosto 1996, por funcionarios de la RAND Corporation, del Instituto de Investigaciones para la Defensa Nacional de Estados Unidos, en estudio para el Departamento de Defensa, titulado “Las telecomunicaciones cubanas, las redes de computación y sus implicaciones en la política de Estados Unidos, donde aseguran:

“Alentar el enlace de Cuba a Internet y utilizarlo para transmitir noticias y análisis balanceados, promover su uso por ONG cubanas, universidades y otros destinatarios, para ayudar a la apertura de Cuba y forzar el surgimiento de una sociedad civil independiente”.

En esa misma línea de aspiraciones, el Senador Marco Rubio, declaró en un foro de la Heritage Foundation y Google Ideas, en 2012:

“El sistema totalitario cubano podría derrumbarse, si todos los cubanos tuvieran libre acceso a Internet, pues Cuba seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

Barack Obama aprobó la licencia a Google para entrar en Cuba. El objetivo perseguido es llegar con sus informaciones distorsionadas, sus símbolos y sus valores, a la juventud cubana, cuando afirmó:

“Los cambios introducidos en nuestra nueva política potenciarán aún más nuestro objetivo de empoderar al pueblo cubano […] y brindarles nuevas fuentes de información”.

No importa el partido que representen, demócratas y republicanos tienen idénticos propósitos contra la Revolución cubana, por eso Donald Trump, en 2016 durante su campaña dijo:

“Reclamamos una plataforma aérea para las transmisiones de Radio y TV Martí, y la promoción del acceso a Internet como herramienta tecnológica para fortalecer el movimiento pro democracia en Cuba”.

No han podido ni podrán tapar el sol con un dedo. A partir del 14 de agosto 2019, miembros de las redes hacen uso de los servicios que brindan los Joven Clubs, a través de la vía inalámbrica desde sus propios equipos.

El proyecto diseñado para esos centros se extiende a todos los municipios y provincias de la Isla, lo que permitirá que quienes pertenezcan a una red privada de datos a lo largo del país, se conecten y tengan acceso a los servicios que hoy se concentran en La Habana, proceso que se ampliará paulatinamente a medida que se instalen nuevas infraestructuras.

El Ministerio de Comunicaciones aseguró que los programadores de esas redes privadas podrán ser contratados como colaboradores, pues hay mucho talento entre los jóvenes de ellas, formados por el sistema educacional cubano.

Ninguna red privada quedará sin conexión como pretendieron hacer creer los lacayos al servicio de los yanquis, y una vez más los que fueron por lana salieron trasquilados.

La Revolución brinda al pueblo acceso gratuito a la educación para fortalecerse, porque como aseguró José Martí:

“A un pueblo ignorante puede engañársele, pero un pueblo instruido será siempre fuerte y libre”

 

 

Por qué presionan a la Unión Europea por sus relaciones con Cuba.


Por Arthur González.

Cada vez que la Unión Europea avanza de forma positiva hacia Cuba, a los yanquis se les inflama el hígado al ver como su política es desoída.

La llamada Posición Común, que lograron imponerle a los europeos en 1996 cuando tenían al frente de España a su más fiel lacayo, José María Aznar, fracasó y no pudieron ahogar económicamente a Cuba como soñaron.

Después de 20 años la Unión Europea tuvo que reconocerlo y acercarse a La Habana nuevamente para establecer programas de cooperación, como tienen con países de Latinoamérica donde la vida no vale nada, un periodista es asesinado cada 48 horas, líderes comunitarios, sindicalistas con posiciones de izquierda y hasta políticos son vilmente masacrados, sin que ninguna de las organizaciones de derechos humanos creadas contra Cuba, condenen y propongan sanciones contra sus gobiernos.

Colombia, Honduras, México, Brasil, Guatemala, Chile y otros más, son vivos ejemplos y la Unión Europea siempre ha mantenido relaciones, como si la vida en esos países fuese una panacea, a pesar de las huelgas y protestas callejeras reprimidas brutalmente por las fuerzas policiales, situación que no sucede en Cuba.

Sin embargo, el llamado Observatorio Cubano, con sede en Madrid y financiado con parte de los millones que anualmente aprueba el gobierno de Estados Unidos para el accionar subversivo contra Cuba, acusa constantemente a La Habana de “violar” los derechos humanos, exigiéndole a la Unión Europea que sostenga una postura más exigente con la Isla.

¿Cuándo ese Observatorio extraterritorial reclamará a la Unión Europea una actitud fuerte y condenatoria contra Francia por violar sistemáticamente los derechos de ese pueblo?

Desde hace meses cada semana se constatan las protestas populares en varias ciudades francesas, de los llamados chalecos amarillos, las que son salvajemente reprimidas por la policía, lanzándole gases lacrimógenos, chorros de agua fría, bastonazos a diestra y siniestra que dejan decenas de heridos, unido a las detenciones arbitrarias, pero nada de eso es criticado y menos aún sancionado.

Sin embargo, cuando en Cuba se detiene alguno de los asalariados de los yanquis por ejecutar actos provocativos orientados por sus patrones, de inmediato se forma la alharaca de aquellos que desde Miami y Madrid viven del cuento de ser “luchadores por los derechos humanos”.

Por suerte con la llegada de Internet, Facebook, Instagram y Twitter, las mentiras se esfuman al observar las imágenes que los mismos “opositores” colocan en la red, pues la supuesta represión no se ve por ninguna parte, las detenciones que hace la policía no tiene la violencia y brutalidad de las de otros países “democráticos” y “libres”.

La policía cubana no se disfraza con cascos, chalecos antibalas, escudos y cuando artefacto existe para reprimir. No hay en Cuba fuerzas antimotines, ni carros para atacar con potentes chorros de agua, ni gases y menos aún armas largas.

Las fotos de las detenciones son una muestra contundente de la diferencia entre el actuar de las fuerzas del orden interno cubano y las de otros países del mundo.

La misma Marcha Gay le demostró al mundo como fueron las detenciones de los provocadores, orientados días antes dentro de la misión diplomática de Estados Unidos en La Habana. Ante la resistencia ostensible, fueron cargados en brazos, ni arrastrados y menos golpeados con bastones como se observa a diario en el mundo, y a pesar de las campañas mediáticas, muchos de los que actuaron fueron los mismos constructores del lujoso hotel Paseo Prado, que se levanta al inicio de esa popular avenida habanera.

La táctica enemiga es reforzar la matriz de opinión de que en Cuba “aumentan las detenciones arbitrarias y actos represivos”, para continuar sus acusaciones falsas, algo que los millones de visitantes extranjeros que arriban anualmente a la Isla comprueban, regresando a sus países con el criterio de que Cuba es un lugar alegre y seguro para pasar unas excelentes vacaciones.

Las actuales presiones a la Unión Europea contra La Habana, están dadas en que próximamente se iniciará una nueva legislatura en la Unión Europea y los yanquis pretenden que el tema de los Derechos Humanos sea tratado para condenar a Cuba, Venezuela y Nicaragua, por ser los países que resisten las acciones de guerra económica, comercial y financiera de Estados Unidos, en su intento por estrangular sus economías, a fin de que sus ciudadanos se lancen a las calles a protestar.

Esa vieja aspiración no la han logrado en Cuba en 60 años, y en Venezuela y Nicaragua, el verdadero pueblo se mantiene al lado de sus máximos dirigentes, resistiendo los embates imperiales que han provocado más unidad en torno a sus procesos revolucionarios.

Por esas razones es importante recordar lo que sabiamente alertaba José Martí:

“Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas como almohada”

Respeten a las mujeres cubanas.


Por Arthur González.

Enfurecidos por sus permanentes fracasos contra la Revolución cubana, sus enemigos no descansan e inventan mentiras para deformar la realidad, sin lograrlo.

Ahora su odio es descargado contra lo más puro de la sociedad, sus mujeres, ese laboratorio natural de dónde venimos todos y que a pesar de las limitaciones que imponen la cruel guerra económica, comercial, financiera y biológica, no han podido reducir el amor que las mujeres le impregnan a la obra revolucionaria.

El pasado 14 de agosto 2019 un grupúsculo financiado por Estados Unidos, denominado “Plataforma Femenina” y las llamadas “Damas” de Blanco, sostuvieron una reunión en Madrid, dirigida por Elena Larrinaga Landa, nacida en Cuba de padres españoles, conocida por sus posiciones en contra de la Revolución y fundadora del mal llamado “Observatorio de Derechos Humanos en Cuba”, todo con dinero y estrictas orientaciones yanquis.

La nueva campaña enemiga divulga que esa reunión fue para firmar un “acuerdo de colaboración para el empoderamiento de la mujer en Cuba, como pilar de la sociedad y motor del cambio político, a través de talleres de formación”.

Resulta risible tal planteamiento que no cuenta con el reconocimiento de las mujeres cubanas, las cuales ocupan hoy un nivel en la sociedad impensable antes de 1959, algo que la reaccionaria Larrinaga pretende ocultar.

Es tal su odio que olvidó que hasta 1958 las mujeres en Cuba eran mayormente amas de casa y discriminadas por su sexo.

En sus declaraciones la ahora española afirmó: “La iniciativa surge de la voluntad de varias mujeres comprometidas con el cambio político y las mejoras sociales en Cuba.  Estamos convencidas de la fuerza de la mujer como motor de cambio allí donde esté ubicada.  El trabajo en común y la unión de fuerzas en un objetivo común, históricamente ha dado la victoria a aquellos que así lo han entendido”.

Esa estratagema no cabe en Cuba, donde las mujeres sí poseen todos los derechos al trabajo, al estudio, al deporte, la cultura, la ciencia y a cuanto decidan a hacer.

En el conocido Plan Bush de 2004, para lograr una “Transición Pacífica en la Isla”, se les asignó a las cubanas 9 millones de dólares para “empoderarlas”, sin que obtuvieran resultados, pues la solo Revolución las liberó y les dio el lugar que merecen.

Hoy 299 mujeres son diputadas a la Asamblea Nacional, del total de 605 diputados, lo que representa el 53,2 %, siendo el parlamento cubano el segundo en el mundo con más mujeres. En el Consejo de Estado, hay 15 mujeres del total de 32 miembros, y de ellas 3 son vice presidentas.

La contrarrevolucionaria Elena Larrinaga, debe tener presente que desde 1980, Cuba es signataria de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, primer país del mundo en firmarlo y el segundo en ratificarlo.

El gobierno cubano desde 1959 ha promulgado numerosas leyes y disposiciones jurídicas que aseguran los derechos humanos de las féminas, donde se protegen sus derechos reproductivos y sexuales, la planificación familiar, salud, educación, seguridad, asistencia social, vivienda, empleo, superación técnica y cultural, capacitación laboral y de aprendizaje, con la posibilidad de acceder a todos los cargos del Estado, sin discriminación y con el mismo salario de los hombres.

Qué preparación puede pretender el grupúsculo contrarrevolucionario en España, cuando las mujeres cubanas constituyen el 35.2% de los dirigentes a todos los niveles del país; el 66% de la fuerza técnica y profesional; el 48% de las personas empleadas en el sector estatal; 81,9% de los profesores, maestros y científicos; el 60,2% de los médicos; el 78,5% de los demás trabajadores del sector de la salud; y más del 70% de los jueces y fiscales de la Isla, posición que ya desearían alcanzar las españolas, por las que Elena Larrinaga nunca se preocupa.

Gracias a la Revolución que tanto odian los yanquis, las mujeres cubanas son el 52,1 % de los graduados de la enseñanza media superior y el 56,6% de los graduados universitarios; por tanto, son ellas las que poseen mayor nivel de instrucción en la sociedad, algo envidiable para cualquier país.

Las cubanas en toda la Isla, cuentan con el apoyo de 175 Casas de Orientación de la Mujer y la Familia, espacio que atiende las problemáticas en el seno familiar, incluida la maternidad temprana, el alcoholismo y la violencia.

Un estudio realizado por el Instituto Americano de Empresas, arrojó que en Estados Unidos se mantiene la diferencia entre los salarios de mujeres y hombres a nivel nacional, donde las féminas cobran como promedio sólo 77 centavos por cada dólar que gana un hombre, resultando las más afectadas por el salario mínimo.

Por su parte, la Unión Europea aun no alcanza la paridad de género en los gobiernos de sus Estados miembros. Cifras oficiales plantean que el total de mujeres con cargos ministeriales, en los veintiocho países comunitarios, solo llegan al 23,6%, pues de los más de 500 miembros integrantes de los Consejos de Ministros en toda la Unión Europea, solamente 125 son mujeres.

Si la señora Larrinaga está tan “preocupada” por las mujeres cubanas, ¿por qué no hace lo mismo por las que viven en la Unión Europea, donde las ganancias por el negocio de la prostitución ascienden a cifras astronómicas?

Estadísticas oficiales aseguran que en Alemania se obtienen más de 18 mil millones de euros del trabajo de 400 mil prostitutas; Países Bajos 800 millones de las casi 7 mil prostitutas; Gran Bretaña mil millones de las 58 mil prostitutas.         Además de que en Alemania, Países Bajos y Grecia está legalizado el proxenetismo, sujeto explotador y abusivo de las llamadas trabajadoras del sexo.

En Europa un 75% de toda la prostitución es ejercida por mujeres emigrantes, fenómeno que afecta anualmente a unas 100 mil, de las que casi la mitad son menores de edad.

Para esos países no existe un Observatorio de los Derechos Humanos, ni a Elena Larrinaga le importa un euro la violencia y explotación de esas mujeres.

Solamente en Bulgaria, casi 1 millón de mujeres han sido golpeadas en su infancia y el 23% víctimas de violencia física o sexual, pero a los yanquis eso no le sirve para hacer propaganda, al final son sus aliados y al igual que en Estados Unidos, la industria de la pornografía es un negocio jugoso, que satisface hasta presidentes.

Las cubanas de hoy no necesitan de talleres de formación para coordinar acciones en su defensa, sus derechos y su papel en la sociedad, porque eso ya lo poseen desde hace 60 años y marcan una diferencia sustancial con la realidad de otros países, pues disponen de leyes que las benefician considerablemente, como la Ley de Maternidad, la más avanzada de América, que no deja a ninguna madre desprotegida, asegurándole una licencia pagada por un año, más el Código de Familia con un capítulo dedicado solamente a las mujeres.

Desde 1992 en Cuba existe una Comisión Permanente para atender a las mujeres, niños y las familias, donde instituciones y organismos del Estado tienen que rendir cuentas sobre los programas y actividades llevados a cabo en ese terreno.

A las cubanas hay que respetarla por su esfuerzo y dedicación, ninguna maniobra enemiga las confunde, porque todas poseen un alto nivel académico que les permite saber dónde está la diferencia.

Por eso dijo José Martí:

“Las campañas de los pueblos solo son débiles, cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer”.

 

Intromisión provocativa de la Encargada de Negocios de EE.UU. en Cuba.


Por Arthur Gonzalez.

De acuerdo a las normas del derecho diplomático internacional, una embajada acreditada en otro país persigue el propósito de trabajar por fomentar las relaciones amistosas y desarrollar las relaciones económicas, culturales y científicas entre el Estado acreditante y el receptor, tomando en cuenta los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas relativos a la igual soberana de los Estados, el manteamiento de la paz y de la seguridad internacional entre las naciones.

Nada de eso cumple la embajada de Estados Unidos en La Habana, desde su apertura el 1ro de julio de 2015, como tampoco hizo su antecesora la Sección de Intereses desde 1977.

Espionaje económico, político, militar y acciones de subversión política, han sido el pan de cada día de los “diplomáticos” yanquis asignados en Cuba, en franca violación de la Convención de Viena de 1961, sobre las relaciones diplomáticas.

En 1987 el gobierno cubano se vio obligado a denunciar públicamente la actividad de espionaje ejecutada constantemente por los “diplomáticos” de la Sección de Intereses en La Habana, mostrando imágenes filmadas en las que se constató como oficiales de la CIA depositaban en carreteras, basureros y cuevas, plantas de transmisión satelital, dinero y otros medios de espionaje, para los agentes que tenían reclutados en el país, en los sectores del comercio exterior, inversión extrajera, la banca, la aviación civil, el transporte, la marina mercante, la política exterior, la agricultura, la ciencias, la salud, educación, el deporte.

La ejecución de su actuar subversivo fue y sigue siendo enorme, con el afán de fabricar una “oposición” a la Revolución, mediante la entrega de elevadas sumas de dinero a los denominados “disidentes”, darles preparación de cómo deben actuar en sus actividades provocativas callejeras, abastecerlos de literatura, videos y clases, con profesores yanquis y algunos latinoamericanos, dentro del edificio de la misión diplomática, en tres centro creados ilegalmente para el entrenamiento de los contrarrevolucionarios.

Múltiples son las violaciones de la Convención de Viena que cometen los “diplomáticos” yanquis desde sus puestos de la denominada “diplomacia pública” y derechos humanos, unido a los cargos políticos, bien alejados del fomento de las relaciones amistosas bilaterales.

Un claro y evidente ejemplo es el de Mara Tekach, actual Encargada de Negocios de Washington en Cuba, quien a pesar del virtual cierra de la Embajada, dada las medidas tomadas por la actual administración, no cesa de inmiscuirse en los asuntos internos cubanos, reunirse con los elementos contrarrevolucionarios, brindarles preparación para las provocaciones y estimularlos a continuar por ese camino.

En ese sentido, hay que recordar la reunión efectuada dentro de la sede diplomática yanqui con los organizadores de la Marcha Gay, con el único fin de fomentar desordenes públicos, apoyados por las campañas mediáticas de sus medios de prensa.

A eso se une la reciente visita realizada a la provincia de Guantánamo, con el objetivo de entrevistarse personalmente con un contrarrevolucionario, de los conocidos periodistas dependientes del dinero de Washington, algo que legalizó al publicarlo en la página oficial en Facebook de su Embajada.

Las declaraciones de la susodicha diplomática son un desafío a las autoridades cubanas, al afirmar que las medidas legales aplicadas al contrarrevolucionario reflejan la crueldad e injusticia del gobierno cubano, el que continúa violando los derechos humanos y libertades de sus ciudadanos”, lo cual constituye una total violación del artículo 41 de la Convención de Viena que afirma:

“Sin perjuicio de su privilegios e inmunidades, todas las personas que gocen de ellos, deberán respetar las leyes y reglamentos del Estado Recepto y están obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado”.

Si un diplomático cubano hiciera algo semejante en los Estados Unidos, en aras de defender a los cientos de miles de emigrantes latinoamericanos detenidos inhumanamente en centros de concentración, al estilo nazi, separados de sus hijos y sin atención médica, de iso facto el Departamento de Estado lo declararía persona non grata, por entrometerse en sus asuntos internos.

Cuba soporta inteligentemente esas acciones insultantes, pero que no se equivoquen los yanquis, porque las pruebas de sus violaciones son contundentes y tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe, aunque como afirmó José Martí:

“La paciencia es la dote de los fuertes”

 

Mafia anticubana pretende trastocar la historia.


Por Arthur González.

Una vez más los contrarrevolucionarios creados y financiados por el gobierno de los Estados Unidos para intentar derrocar a la Revolución cubana, pretenden cambiar la historia y vestirse con un disfraz de víctimas, cuando en verdad siempre han sido terroristas causantes de muertes y destrucción en Cuba.

Ahora pretenden proclamar el 22 de julio como el “Día de los Mártires de la democracia en América”, al cumplirse el 7mo aniversario de la muerte del contrarrevolucionario Oswaldo Payá Sardiñas y su adlátere Harold Cepero, cuando viajaban como pasajeros en un auto rentado por el español Ángel Carromero, líder de la juventud del Partido Popular, junto al presidente de la Juventud demócrata-cristiana de Suecia, Aron Modig, para repartir 4 mil euros destinados a pagar a “opositores” cubanos, a fin de ejecutar acciones contra el gobierno.

Está probado que el único responsable del accidente automovilístico de ese día fue su conductor, Carromero, quien viajaba a 120 kilómetros por hora, estrellando el auto rentado contra un árbol en la carretera, muriendo Payá y Cepero, quienes venían en el asiento trasero del coche.

La hija de Payá, Rosa María Payá Acevedo, utiliza la muerte de su padre para lograr favores de los yanquis, como fue la visa de “refugiada política” ofrecida por “diplomáticos” estadounidenses en La Habana, a cambio de iniciar la campaña de inculpar al gobierno cubano.

A partir de ahí la han paseado por Europa y América Latina con idénticos propósitos, queriéndola fabricar como una líder juvenil opuesta a la Revolución cubana.

De esa forma la apoyaron para celebrar el aniversario del fallecimiento del padre y denominar ese día como “Día de los Mártires de la democracia en América”, olvidándose de que Cuba llora la muerte de 3 mil 478 muertos por actos terroristas ejecutados por la CIA desde 1959, unido a 2 mil 99 personas que han quedado discapacitadas de por vida por dichos actos.

Solamente en la exposición del buque La Coubre, de bandera francesa, ocurrida el 4 de marzo de 1960 provocada por dos bombas introducidas subrepticiamente por la CIA en sus bodegas, causó la muerte de 101 personas, más de 200 heridos y 34 desaparecidos al no poder ser localizados ni identificados por quedar despezados, entre ellos 2 funcionarios de la Compañía Trasatlántica Francesa, acreditada en La Habana y 4 tripulantes franceses del buque.

Ese criminal acto, que dio inicio a una cadena de acciones terroristas contra el pueblo cubano desde hace 60 años, basta para declararlo como el verdadero Día de los mártires. Sin embargo, las autoridades yanquis se niegan a desclasificar los documentos de sus archivos, al igual que el expediente que guarda celosamente la naviera francesa Compañía General Trasatlántica, operadora del buque, quien tiene clasificada toda la documentación por 150 años.

Otros cientos de actos terroristas se ejecutaron en la Isla contra centros comerciales, cines, teatros, escuelas, fábricas de todo tipo, refinerías de petróleo, campos de caña, unido a las muertes causadas por las bandas conformadas por la CIA en las montañas del centro de Cuba, quienes asesinaron un total de 214 personas, entre ellos 63 campesinos y trabajadores agrícolas, 13 niños campesinos, 8 ancianos, 3 mujeres, 9 maestros voluntarios y colaboradores de la Campaña de Alfabetización, 8 obreros y 6 administraciones de granjas y tiendas en esas montañas.

El 6 de octubre de 1976 Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, organizaron la voladura, en pleno vuelo, de un avión civil cubano con 73 pasajeros. Todos murieron descuartizados. Sus dos responsables fueron acogidos en Miami por Estados Unidos, sin pagar por sus crímenes. Ni la OEA ni el Parlamento Europeo, que ahora premian a Rosa María Payá, condenaron dicha acción y tampoco sancionaron a Estados Unidos por financiar y respaldar a esos terroristas.

Para que nadie tenga dudas de quien es el responsable del terrorismo contra Cuba, basta señalar un informe desclasificado donde su autor, el Coronel Jack Hawkins, jefe de la sección de personal paramilitar en el centro de operaciones de la Fuerza de Tarea de la CIA, en la denominada “Operación Cubana”, señala sin el más mínimo pudor:

“Durante el período comprendido entre octubre de 1960 y el 15 de abril de 1961, se perpetraron alrededor de 110 atentados dinamiteros contra objetivos políticos y económicos, se colocaron más de 200 bombas. Se descarrilaron 6 trenes, se dejó inactiva la refinería de Santiago de Cuba durante una semana, como resultado de un ataque sorpresivo desde el mar.  Se provocaron más de 150 incendios contra centros estatales y privados, incluyendo 21 viviendas de comunistas y 800 incendios en plantaciones de caña”.

“Se introdujeron en Cuba 75 toneladas de explosivos y armamentos, mediante 30 misiones aéreas, más 46,5 toneladas en 33 misiones de infiltración marítima, para abastecer a grupos urbanos y bandas de alzados en zonas montañosas”.

A esto hay que sumarle los muertos provocados durante la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos, organizada y financiada por la CIA, donde decenas de inocentes campesinos y sus familiares perdieron la vida por las bombas y balas yanquis.

Tampoco puede pasarse por alto la muerte de 158 cubanos, de ellos 101 niños, debido a la introducción del Dengue en el país en 1981, a cargo de un grupo orientado por la CIA comandado por Eduardo Arocena, según declaró ante el Tribunal Federal de New York, recogido en la página 2189, 1984, expediente 2 FBINY 185-1009.

El show mediático llevado a cabo por Rosa María estuvo preñado de terroristas como Ramón Saúl Sánchez, considerado así por las propias autoridades estadounidenses que se niegan reiteradamente a otorgarle la residencia legal en Estados Unidos, por su record de actos violatorios de las leyes, a pesar de ser uno de los amamantados por la CIA.

Otro de los participantes fue el sacerdote Gil Hernández, quien junto a los demás presentes terminaron la función con una misa celebrada en la Ermita de La Caridad, de Miami, donde jamás se han condenado los actos terroristas, ni la criminal guerra económica, comercial, financiera y biológica, que lleva a cabo Estados Unidos contra el pueblo cubano desde hace 60 años, con el declarado interés de matarlo por hambre y enfermedades.

Esos son los autoproclamados “luchadores por la libertad de Cuba” que siembran luto en el pueblo cubano, pero como dijo José Martí:

“Las verdades reales son los hechos”.