Informe de Bachelet sobre Venezuela al gusto de los yanquis.


Por Arthur González.

Ni sorpresas ni casualidades, todo estaba preconcebido por los yanquis desde que Nicolás Maduro aceptó el desafío de invitar a la alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet.

El propósito era justificar las sanciones contra el gobierno constitucional y mantener las campañas de mentiras para que Europa continúe sus posiciones a favor del títere Juan Guaidó.

En los años 80 del siglo XX, a Cuba le hicieron algo similar y después que la Comisión de las Naciones Unidas visitó la Isla, el informe fue igualmente manipulado a favor de los dictados de Washington.

Si los yanquis dieron su visto bueno para que la chilena ocupara ese alto cargo en la ONU, era porque todo estaba arreglado para que ella bailara al compás del tamboril de Washington, de ahí que el informe de su visita sea una copia de lo que desean quienes mandan en este mundo.

Dicho informe no podía contener otra cosa que las mismas acusaciones que se generan en el Departamento de Estado y la Casa Blanca, tales como que:

“Maduro debe adoptar medidas urgentes para detener y remediar las graves vulneraciones de los derechos básicos del pueblo; que en los últimos 10 años en Venezuela “el gobierno ha puesto en marcha una estrategia orientada a neutralizar, reprimir y criminalizar a la oposición política”; “un conjunto de leyes, políticas y prácticas aprobadas han reducido el ámbito democrático y desmontado el sistema de control institucional sobre el poder ejecutivo”.

Siguiendo al pie de la letra las inventadas acusaciones que hace el gobierno de Estados Unidos, la Sra. Bachelet afirma en su informe que:

“Tanto a las fuerzas civiles como las militares, se les atribuye la responsabilidad de detenciones arbitrarias, malos tratos y torturas a críticos del Gobierno”, y señala sin pruebas documentales que: “existen 66 muertes de opositores durante las protestas realizadas de enero a mayo de 2019, de las cuales 52 son atribuibles a los colectivos de grupos armados civiles progubernamentales”.

Como dato de interés se señala que las informaciones se basaron en “558 entrevistas con víctimas y testigos en Venezuela y otros ocho países, así como en otras fuentes, y abarca el período entre enero de 2018 y mayo de 2019”; sin embargo, no se tomaron en cuenta las declaraciones de las víctimas y familiares de los muertos y heridos durante las revueltas ejecutadas por la oposición, con financiamiento de organizaciones de Estados Unidos.

De las acciones de guerra económica, comercial y financiera que ejecuta Estados Unidos para ahogar a Venezuela y la repercusión directa en la salud y bienestar del pueblo, ni una condena, solo se menciona: “la profunda crisis económica ha privado a la población de los medios necesarios para satisfacer sus derechos en materia de alimentación y salud”, sin apuntar claramente quien es el verdadero responsable.

Del robo de 2,562,455 millones de usd de que es víctima Venezuela, por las sanciones yanquis para afectar su capacidad financiera e impedir adquirir alimentos, medicinas y artículos de consumo, más piezas de repuesto para la industria, nada, como si esas acciones punitivas no fueran la causa verdadera de las penurias que sufren hoy los venezolanos.

El informe se hace eco de las campañas de mentiras fabricadas por Estados Unidos, como que “el gobierno viola los derechos humanos de forma sostenida, método adoptado para tratar de someter a los disidentes”, y miente al afirmar que:

Aunque la economía de Venezuela estaba en crisis mucho antes de que se les impusieran sanciones, las últimas sanciones económicas vinculadas a la exportación de petróleo están agravando la crisis, y el Estado incumple su obligación de garantizar los derechos a la alimentación y la atención sanitaria”.

Solo con revisar la lista de sanciones económicas impuestas a Venezuela por Estados Unidos y sus fechas, puede derrumbarse ese señalamiento, pues antes de las penalidades yanquis en Venezuela no existía crisis de abastecimiento, todo comenzó a partir de querer satanizar a la Revolución para culparla de los males, idéntica estrategia a la aplicada contra Cuba, que según los documentos de la CIA lo que se pretende: “es aplicar una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país”.

La Bachelet sabe perfectamente que su informe no dice la verdad, pues no reconoce ni uno solo de los planes y misiones sociales estructuradas por la Revolución Bolivariana para ayudar a las capas más pobres de la población, algo que jamás hicieron los gobiernos anteriores y a los que nunca Estados Unidos impuso sanciones, porque todos se plegaron a sus órdenes, siendo dueños de parte de los recursos naturales que tanto ambicionan.

¿Cuándo un gobierno venezolano envió médicos a las zonas selváticas, y a los barrios marginales y pobres de ese país?

¿Cuándo un gobierno venezolano antes del presidente Hugo Chávez, se preocupó por enseñar a leer y a escribir a los pobres, brindarles la oportunidad de estudiar en las universidades, practicar deportes y hacer de la cultura una necesidad de enriquecer el espíritu de los desposeídos y hacerle casas decentes?

De los hechos de intento de asesinato al Presidente Maduro, los golpes de Estado cocinados por la CIA, las manifestaciones violentas en las calles ejecutadas por los opositores, el incendio a locales estatales, universidades y los millones de dólares suministrados por la USAID, la NED y el Departamento de Estado para los actos subversivos que pretenden destruir a la Revolución, no se mencionan en el informe. 

Elementos que demuestran la manipulación del texto, cumpliendo indicaciones de Estados Unidos, se pueden señalar que:

  • El 82% de las entrevistas referidas en el informe, fueron realizadas a personas radicadas fuera de Venezuela.
  • Se expone que el gobierno venezolano reconoció la “crisis humanitaria”, cuando se le explicó claramente que el impacto negativo en la situación venezolana es producto de la guerra económica y financiera que desarrolla Estados Unidos.
  • Omite que el 75% del presupuesto de la nación, es destinado por el gobierno para el área social venezolana, información que le presentó el Ministro de Educación Aristóbulo Isturiz, a Bachelet.
  • Miente deliberadamente la Comisión cuando expresa en su informe que: “el Estado no ha demostrado usar todos los recursos a su disposición para asegurar el derecho a la alimentación”, a pesar de que recibieron información sobre las medidas aplicadas por el gobierno para garantizar el derecho a la alimentación del pueblo, a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), y en el área de salud.

La Sra. Bachelet se encargó de asegurar que en su informe no apareciera una condena a Estados Unidos por su guerra económica, comercial y financiera contra Venezuela, ni le exige su levantamiento inmediato por constituir una violación de los derechos humanos de todo el pueblo.

Tampoco rechaza el llamado a la intervención militar extranjera que hace a diario la oposición, especialmente el auto proclamado presidente, Juan El títere Guaidó, hecho que viola los derechos de la mayoría de los venezolanos que eligieron en las urnas a Nicolás Maduro.

Para no dejar dudas de que el informe fue elaborado según las directivas yanquis, el títere Guaidó, lo celebró y apuntó que el mismo “recoge ampliamente el sufrimiento de los venezolanos. Es un logro, producto del sacrificio y trabajo de muchas ONG, de víctimas, familiares, dirigentes y diputados que han hecho todo para visibilizar los abusos de un régimen corrupto y asesino”.

La pretensión de Estados Unidos con ese documento es validar sus acusaciones contra el presidente Maduro y continuar aislando a Venezuela, con el propósito de que el pueblo se lance a las calles a culparlo por sus penurias; por eso Guaidó al conocerlo declaró a la prensa:

“Celebró que en estos momentos esa versión recorra el mundo y por eso he recibido llamadas de presidentes y líderes que se han escandalizado al leerlo”.

Los pueblos rechazarán esas mentiras porque como afirmó José Martí:

“Contra la verdad, nada dura”

Anuncios

Retoma Estados Unidos la figura de Leopoldo López ante el fracaso de Juan Guaidó.


Por Arthur González.

Leopoldo López refugiado actualmente en la embajada de España en Caracas, después del fracasado intento de golpe militar organizado por Estados Unidos, con el títere Juan Guaidó al frente, los yanquis han vuelto a retomarlo con la ilusión de que pueda lograr un movimiento opositor fuerte, capaz de derrocar al presidente constitucional Nicolás Maduro.

Ante un escenario internacional no esperado por los yanquis, como es el actual diálogo en Noruega, unido al reconocimiento de Alemania a Nicolás Maduro, que evidentemente marca un retroceso al plan estadounidense de aislar al gobierno venezolano, los ideólogos de la CIA, han tenido que utilizar nuevamente la figura del esquizoide Leopoldo-Leo-López, quien desesperadamente está convocando una movilización popular para el viernes 5 de julio 2019.

Leo López, hombre de personalidad complicada y violenta, preparado por el polaco Lech Walesa en su Instituto, para ejecutar actividades provocativas en las calles que dieron resultados en Europa del Este durante los años 80 del siglo XX, ahora desde su refugio en la misión diplomática española conspira abiertamente contra el gobierno constitucional venezolano, pues el auto proclamado “presidente” Juan Guaidó, demostró carencia de liderazgo y poder de convocatoria para movilizar al pueblo.

Los yanquis aspiran a que la figura de López logre reunir al pueblo en las calles, durante la conmemoración de los 208 años de la independencia de España y por eso lo orientan a volver a sus actividades políticas, a pesar de que el gobierno español aseguró que no estaba asilado y desde la residencia del embajador no haría actividades políticas, lo que constituye una violación de la Convención de Viena de 1961, pero se viola siempre que sea para actuar contra gobiernos que no sean del agrado de Estados Unidos.

En un acto de desesperación, Leopoldo hizo un llamado por las redes sociales a las Fuerzas Armadas para que ejecuten un golpe militar contra Maduro, bastión inexpugnable que no han podido comprar a pesar de los millones de dólares que les ofrecen a los principales mandos militares.

Idéntica estrategia diseñó la CIA contra Cuba, cuando en 1962 se planteó en el conocido Proyecto Cuba una tarea que dice:

“La CIA propondrá, el 1 de febrero 1962, un plan para la defección de altos funcionarios gubernamentales cubanos, con el fin de dividir el régimen desde dentro. Este empeño debe ser imaginativo y bastante atrevido para considerar el nombre de un desertor, valorado al menos en un millón de dólares. Esto puede ser la clave de nuestro objetivo de acción política y debe ser llevado sin demora como un proyecto principal de la CIA”.

La CIA completará los planes del 1 de febrero 1962, para las acciones encubiertas y de engaño, para ayudar a dividir el régimen comunista en Cuba. Son colaboradores en esto los Departamentos de Defensa, de Estado y el FBI”.

Pasado más de medio siglo los yanquis siguen sin alcanzar su objetivo de destruir a la Revolución cubana y la vida les está demostrando que con Venezuela tampoco podrán lograrlo, porque cuando un pueblo se decide a ser libre, independiente y soberano, no hay fuerza, ni sanciones políticas, económicas, comerciales y financieras, capaces de derrocarlo y retrotraerlo al pasado de explotación en que vivían.

En enero del 2006, empleando la residencia del jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, Walesa ofreció una video-conferencia en la cual aleccionó a los contrarrevolucionarios cubanos de cómo actuar contra el gobierno, la necesidad de conformar partidos políticos, intentar unirse y no seguir tan divididos, a fin de prepararse para la “Transición democrática” que sueñan los yanquis.

A esa conferencia asistieron una docena de contrarrevolucionarios financiados por Estados Unidos, más diplomáticos de Polonia, de otros países de Europa oriental y periodistas internacionales, quienes apoyaban a los yanquis en el abastecimiento y respaldo a los planes contra Cuba.

En 2013, un grupo de esos asalariados, junto a Leopoldo López, visitaron el Instituto Lech Walesa en Varsovia, donde su director volvió a reiterarle indicaciones de actuación contra el gobierno cubano y de Venezuela.

Al regresar a Venezuela, Leo López comenzó sus acciones subversivas violentas, asesorado por “diplomáticos” de la embajada de Estados Unidos.

Bajo su dirección, se ejecutaron actos terroristas contra instalaciones públicas y estatales, fueron quemados centros comerciales, universidades, el edificio de la Fiscalía General de la República y hasta partidarios de la Revolución Bolivariana.

Por sus actos terroristas, el 12 de febrero del 2014 Leopoldo fue sancionado a 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas de prisión, por delitos de instigación pública, asociación para delinquir, daños a la propiedad e incendios.

Si alguien en Estados Unidos hace algo similar, es probable que sea condenado a pena de muerte, o a dos cadenas perpetuas.

A pesar del cambio de medida a prisión domiciliaria, Leopoldo volvió a sus andadas y participó en la fracasada intentona golpista junto a Juan Guaidó, pero ante el descalabro no tuvo otra alternativa que buscar apoyo de España.

Estados Unidos no se convence que los pueblos no se dejan engañar y a pesar la crisis económica que enfrenta Venezuela por las más de 150 medidas coercitivas unilaterales impuestas, con el marcado propósito de desestabilizar el país, y de que la ciudadanía se lance a las calles para derrocar al presidente constitucional Nicolás Maduro, solo obtendrán más odio contra ellos y más unidad y apoyo a la Revolución chavista, porque como aseguró José Martí:

“Las revoluciones hermosas no tienen necesidad de soldados mercenarios”.

 

 

 

Embajada yanqui en la Habana un centro de subversión.


Por Arthur González.

El 29 de junio 2019, Mara Tekach, Encargada de Negocios de Estados Unidos en Cuba, celebró en su residencia el 243 aniversario de la Independencia de su país, con la presencia de una docena de elementos contrarrevolucionarios, de esos que su gobierno creó, instruye y financia con 20 millones de dólares anuales para ejecutar actos provocativos.

En su discurso, la diplomática yanqui acusó nuevamente al gobierno de Cuba de “reprimir al pueblo, violar los derechos humanos, ejecutar detenciones arbitrarias, registros y confiscaciones ilegales, e impedir la libertad de movimiento”.

Viejas mentiras fabricadas por su gobierno desde 1960 para justificar su política agresiva y mantener la criminal guerra económica, comercial y financiera, con el único fin de matar por hambre y enfermedades a los cubanos, solo por haber decidido ser libres y soberanos, sin volverse a someter a las órdenes de la Casa Blanca.

En sus palabras repitió las mismas falsedades que expresó el presidente Barack Obama, en su discurso del 17 de diciembre 2014 al anunciar el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, donde aseguró:

“Los Estados Unidos consideran que ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche”.

Es la política imperialista contra Cuba, sea la administración demócrata o republicana, porque no soportan que un país en su traspatio, los desafié y enfrente, y para colmo resistan unidos a pesar de la guerra económica, financiera y hasta biológica, que cada día arrecian más.

La diplomática yanqui pretendió dar lecciones de democracia, derechos humanos y recetas para alcanzar la prosperidad económica de la Isla, obviando esa guerra económica diseñada por su país desde 1961, unido a los miles de actos terroristas ejecutados contra Cuba, con el propósito de evitar que su modelo económico socialista e influencia política, fueran imitados.

Entre sus explicaciones aseguró con total desvergüenza que, si existiese libertad, Cuba podría ser un país donde el gobierno tomase en consideración las preocupaciones y el mejor interés del pueblo, al crear leyes y regulaciones. Los trabajadores podrían conservar el fruto de su trabajo y los salarios serían dignos”.

“La tecnología sería accesible y asequible. La producción sería transparente y eficiente. Los líderes entenderían las normas económicas fundamentales y los principios del mercado. Los consumidores cubanos se beneficiarían, en vez de solo los funcionarios del gobierno”.

“Los negocios podrían confiar en los datos económicos que reciben, y los contratos y licencias serían racionales y agiles. Los inversores extranjeros podrían confiar en un clima de inversiones estable y seguro. Los inversores también podrían calcular el retorno de su inversión y todas las personas, incluidos los emprendedores, podrían asociarse libremente”.

Falacias que demuestran la impotencia imperial, como si los cubanos y cubanas no conocieran la historia de las relaciones entre los dos países y las acciones acometidas contra Cuba.

¿Sabrá la Encargada de Negocios yanqui la verdad histórica de los planes de Washington contra la Revolución cubana?

Es posible que no, pues son tantas las campañas de mentiras que ocultan los hechos, que muchos de sus diplomáticos no la conocen.

Sería conveniente que repasara algunos de los planes de su Gobierno para que no hablara tantas bobadas.

En enero de 1962 el Grupo Especial Ampliado del Consejo de Seguridad, organizado para intentar derrocar a la Revolución, diseñó el Proyecto Cuba, que expone:

La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.

A Estados Unidos les duele que Cuba siga adelante con sus planes de apoyo al pueblo, que la salud, la educación, el deporte y la cultura, sean totalmente gratuitas y un derecho de todos los ciudadanos, sin importar su filiación política, raza o credo.

Los cubanos han sido sometidos a innumerables actos terroristas, para destruir su economía y evitar su desarrollo.

Según plan de terrorismo de Estado preparado por la CIA contra Cuba, para el Grupo permanente del Consejo Nacional de Seguridad, de fecha 8 de junio de 1963, afirma:

“Solamente después que los efectos de la represalia económica y de las acciones de sabotaje, se sientan profundamente en la población y en los grupos de élite, puede uno esperar convertir la desafección en las fuerzas armadas y otros centros de poder del régimen en revueltas activas contra Castro” “… Para un impacto máximo en la economía cubana, este esfuerzo debe ser coordinado con las operaciones de sabotaje”.

“Debe existir una visible y dramática evidencia del sabotaje para que sirva como un símbolo del creciente desafío popular al régimen de Castro” … Habrá fracasos con la consecuente pérdida de vida y acusaciones contra EE.UU. que resultarán en críticas en casa y afuera. Ninguna de esas consecuencias esperadas deberá hacernos cambiar nuestro curso si el programa expuesto puede esperarse tenga éxito”.

¿De qué derechos humanos, libertad y apertura económica habla la diplomática yanqui? ¿A caso la Ley Helms-Burton no persigue la inversión extranjera?

Mara Tekach, volvió a repetir el invento de que Cuba sostiene al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, algo insólito y que la vida se encarga de desbaratar; sin embargo, no mencionó la fabricación por la CIA del títere Juan Guaidó, quien no tiene respaldo del pueblo, y ya países de Europa, como Alemania, se dieron cuenta que Estados Unidos los engañó con el cuento del auto proclamado presidente.    

Washington no tiene moral para darle lecciones al mundo, después de sus múltiples golpes de Estado en Latinoamérica, invasiones y guerras imperiales con inventadas acusaciones, como la de Irak, Libia y Siria, pues solo pretenden apoderarse de sus recursos naturales.

Cuando el presidente Obama, el 01 de julio del 2015, anunció la apertura de su embajada en Cuba, fue claro y preciso, al asegurar:

“Podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano”. “Tendremos más personal, y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la isla…incluida la sociedad civil y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor”.

“Creo que el compromiso estadounidense, mediante nuestra embajada, empresas y ante todo nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses, y apoyar la democracia y los derechos humanos”.

Por eso no nos engañan, su embajada es y seguirá siendo un centro de subversión política contra la Revolución; porque como dijo José Martí.

“En la política, lo real es lo que no se ve.”

 

 

 

 

 

¿Para qué sirve la OEA?


Por Arthur González.

La Organización de Estados Americanos, OEA, se fundó el 30 de abril de 1948, con el objetivo de “ser un foro político para la toma de decisiones, el diálogo multilateral y la integración de América”. En realidad, es solo un instrumento de dominación e injerencia política de Estados Unidos en Latinoamérica.

Un ejemplo de la manipulación de la OEA por parte de Estados Unidos fue la expulsión de Cuba en 1962, junto a otras sanciones para ahogar económicamente y aislar a su naciente Revolución, solo por decidir su rumbo sin las órdenes yanquis.

Aquella medida contra Cuba fue una asquerosa maniobra de Washington, con el fin de rendir a la Revolución, tal y como se afirma en el Proyecto Cuba, aprobado por el presidente J. F. Kennedy, el 18 de enero de 1962:

“El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del HemisferioName=n1070; HotwordStyle=BookDefault; … La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA. La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes, similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista”.

Esos esfuerzos del Departamento de Estado contra Cuba se mantienen y a pesar de que la Isla no es miembro de la OEA, insisten en utilizar esa plataforma para sus permanentes campañas, con el objetivo de crear matrices de opinión contra la Revolución.

Por esa razón el actual secretario general, Luis Almagro, añejo agente de la CIA, cumple las indicaciones del Departamento de Estado y la CIA contra Cuba, Venezuela y Nicaragua, ya que estas no se doblegan ante las presiones yanquis.

Prueba de esto fue la sesión de la OEA efectuada el pasado 26 de junio 2019, para analizar la nueva Constitución cubana, algo fuera de contexto por no ser Cuba miembro de la organización, pero el fin era continuar la campaña de acusaciones contra un pueblo que continua su curso soberano e independiente.

Para ese show mediático, invitaron a la más reciente asalariada de Estados Unidos, Rosa María Paya Acevedo, e incluso pretendieron presentar a otros mercenarios desconocidos en la Isla, para cambiar el elenco de su espectáculo, pues ya Berta Soler, Guillermo Fariñas, Marta Beatriz Roque, Elizardo Sánchez-Santa Cruz, e incluso la bloguera Yoani Sánchez, quedaron sin credibilidad ante la prensa, los gobiernos latinoamericanos, e incluso para los funcionarios yanquis que los apoyaban en el pasado.

Rosa María, subordinada al senador Marco Rubio y a otros miembros de la mafia terrorista de Miami, fue llevada a Medellín, Colombia, donde se efectuó la , para hablar sobre la supuesta falta de legitimidad de la Ley fundamental de la República de Cuba, algo risible porque en la Isla se llevó a cabo un proceso de consulta popular, en cada barrio del país, centros de trabajo y de estudios, como no ha hecho ningún otro estado en el mundo.

De los debates del proyecto de Ley, salió el texto final que fue votado en referendo popular, ofreciéndole una fuerza extraordinaria al contemplar las opiniones, sugerencias y desacuerdos de los cubanos y cubanas, demostrando un proceso verdaderamente democrático.

En su intervención, confeccionada por la mafia terrorista de Miami, Rosa María expresó: “El texto de reforma constitucional, concluido recientemente en Cuba, no cumplió las garantías y estándares necesarios de un proceso libre, justo y transparente”.

Cualquier persona inteligente se percata que esa afirmación es falsa, pues ningún país de la región somete a discusión y referendo popular a su Constitución.

Lo que realmente les duele profundamente a los yanquis, es que el pueblo mayoritariamente aprobó mantener su sistema político socialista, al Partido Comunista de Cuba como fuerza dirigente superior de la sociedad y ratificó al comunismo como máxima aspiración, pese a los 60 años de guerra económica, comercial y financiera, sostenida por Estados Unidos para tratar de rendirlo por hambre y desesperación, con el propósito de derrocar al gobierno, mediante el desencanto y el desaliento de la población, y que responsabilicen al socialismo de sus penurias.

El discurso de Rosa María Payá, fue una copia fiel de las acusaciones de Donald Trump, Mike Pompeo y John Bolton contra Cuba, imputándole “ser una influencia directa e indirecta en las crisis de Nicaragua y Venezuela, donde sus ciudadanos son víctimas de violencia gubernamental, detenciones arbitrarias, acoso, prisión política, deportaciones forzosas y restricción del movimiento; además de tener presencia de los servicios de inteligencia y militares cubanos en las unidades militares venezolanas”.

Al circo convocado por Almagro, bajo las órdenes de Washington, invitaron a otras personas para intentar darle cierta credibilidad al evento, en el que se trataron además los crímenes en Colombia contra los líderes sociales, algo verdadero pero que Estados Unidos no condena.

Ni una sola palabra se dijo de la represión contra el pueblo de Honduras, ese que protesta desde hace varias semanas por alcanzar mejoras de vida. Tampoco hubo mención a la represión en Chile y Argentina, ni a los desaparecidos en Guatemala y México, ni a las políticas económicas que empobrecen a los pueblos latinoamericanos.

De la criminal política anti inmigrante de Donald Trump, de la separación forzosa de niños de sus padres, el actual descontrol de las autoridades yanquis en la frontera que aseguran desconocer el paradero de esos menores, el encarcelamiento a que son sometidos y las muertes por falta de asistencia médica durante su retención forzosa, nada se dijo.

Al final, el montaje era para condenar a Cuba, Venezuela y Nicaragua, satanizados por Estados Unidos por mantenerse firme contra sus actividades subversivas, a pesar de los daños y muertes causadas.

Por eso José Martí expresó:

“A un banquete se sientan los tiranos, pero cuando las manos ensangrentadas hunden en el majar, del mártir muerto surge una luz que los aterra”.