No hay dudas, la guerra económica contra Cuba es total.


Por Arthur González.

Para aquellos que pudieran tener algún titubeo de que Estados Unidos persigue matar de hambre y enfermedades al pueblo cubano, las constantes medidas que toma la Casa Blanca contra la economía de la Isla, son pruebas irrebatibles de sus propósitos criminales.

Todo lo que le permita a Cuba algún ingreso de divisas, Donald Trump y su camarilla neo nazi, integrada por Mike Pompeo, John Bolton y Elliott Abram, se han propuesto cortarlos.

La búsqueda de información detallada de los ingresos de Cuba la lleva a cabo la CIA, en parte por las estadísticas oficiales que se publican, intervenciones públicas de ministros y altos funcionarios y también con sus agentes secretos dentro del país, con el único fin de sancionar, presionar y chantajear a gobiernos y empresarios extranjeros que establezcan negocios con la Isla.

La guerra económica contra Cuba es total, porque aspiran a ver la caída de la Revolución; vieja y fracasada aspiración de 11 administraciones anteriores, y la actual no será la excepción.

La más reciente arremetida fue anunciada el 26 de julio 2019, por el ex director de la CIA y actual secretario de Estado, Mike Pompeo, coincidiendo con la celebración del Día de la Rebeldía Nacional en Cuba, asegurando que: “Estados Unidos sancionará a los funcionarios cubanos que explotan y coaccionan a los médicos cubanos, desplegados en más de 65 países en las llamadas misiones internacionalistas”.

El odio es tal que se les retuercen los intestinos al ver como la pequeña Isla del Caribe, resiste con hidalguía sus medidas punitivas, los actos terroristas, las campañas de mentiras y cuantas sanciones se les han ocurrido ejecutar en los últimos 60 años.

Para seguir dándole vueltas a la tuerca de la criminal guerra económica, ahora persiguen a los médicos que brindan salud y bienestar en el mundo, porque saben que también es una fuerte entrada de divisas empleadas para mantener la economía cubana, su sistema de salud y educación gratuitos, la cultura, el deporte, la seguridad social, investigaciones en las ciencias y la alimentación, todo en beneficio del pueblo.

La participación de la medicina cubana por países del mundo, salva vidas y previene enfermedades curables, porque en su sistema de salud lo primero es el ser humano y no el dinero, como en Estados Unidos, donde la medicina y los medicamentos son un negocio jugoso para enriquecerse e incapaz de prestar solidaridad humana a los que no tienen dinero para pagar los costosos servicios de salud.

El banal argumento esgrimido es que Cuba “explota” y “coacciona” a sus médicos que prestan servicio de colaboración en más de 65 países.

Hipocresía al por mayor, pues a los yanquis no les importan los seres humanos, de preocuparse no hubieran desarrollado campañas en Brasil contra los que participaban en el programa Mais Médicos, creado por la presidenta Dilma Rousseff y eliminado por Jair Bolsonaro, peón al servicio de Estados Unidos, quien trabajó para lograr la deserción del personal de la salud de Cuba y después los abandonó a su suerte, sin trabajo ni dinero para mantenerse.

La labor casi eclesiástica de los médicos cubanos, es reconocida mundialmente e incluso por la Organización Mundial de la Salud, porque sus valores humanos los impulsa a ayudar a los necesitados, sin importarle horas ni falta de descanso, mientras haya un niño u otros pacientes que requieran atención y cariño, lo que los médicos norteamericanos no hacen sino les pagan altos salarios.

Esa es la gran diferencia de un sistema y otro, por eso acusan de explotación, porque no hay un médico yanqui que trabaje por amor a su profesión de salvar vidas, sino hay dinero de por medio.

¿Por qué Pompeo no indaga en África la opinión que tienen los pacientes contagiados con Ébola y sus familiares, atendidos humanamente por el personal de salud cubana?

Mientras los estadounidenses bajo el salario de la USAID, estuvieron en África con un estilo de trabajo acorde a su sociedad, los médicos y enfermeros de Cuba no tenían horas ni reclamaban descanso para luchar por arrebatarle a la muerte a cada enfermo y gracias a ese esfuerzo muchos fueron salvados.

¿Cree Pompeo que algún médico o enfermera de su país estuviera dispuesto a trabajar en condiciones difíciles como hicieron los cubanos durante el terremoto en Pakistán, Chile, Perú, Ecuador, o ante fuertes inundaciones como las sufridas semanas atrás en Mozambique?

Si tienen tanta preocupación por el salario que reciben los médicos cubanos en sus misiones, ¿por qué mejor no se preocupan por los millones de pobres que residen en Estados Unidos, según cifras oficiales?

Antes de tener tanto desasosiego por lo que recibe el personal de la salud de Cuba durante sus misiones internacionales, deberían ocuparse de restructurar su sistema de seguro médico, trabajar en alcanzar un régimen gratuito como el de los cubanos, e incluso buscar una solución para elevar el salario mínimo en muchos estados, donde es de solo 8 dólares la hora, lo que ni siquiera alcanza para pagar los elevados costos de las rentas, viéndose esos trabajadores obligados a tener dos y hasta tres trabajos, con jornadas de 14 y 16 horas diarias para malamente subsistir.

La verdad que esconden Pompeo y sus pandilleros es que las misiones de la salud de Cuba permiten un ingreso anual de 8,000 millones de dólares, empleados en sostener la economía y hacerle frente a la despiadada guerra económica, comercial, financiera y biológica, que ejecutan contra once millones de cubanos desde hace 60 años, delito de Lesa Humanidad por el que deberían ser sancionados en la Corte Internacional de Justicia, si ese órgano fuese realmente imparcial e incólume ante las presiones del imperio yanqui.

La ridícula sanción impuesta a los funcionarios del Ministerio de Salud de Cuba, anunciadas por Pompeo, consiste en restringirle o denegarle el visado para ingresar en Estados Unidos, penalidad que incluye a sus familiares inmediato, aunque estos no tengan vinculación con el sistema de salud, lo que demuestra la violación flagrante de los derechos humanos al libre movimiento de las personas.

De acuerdo con afirmaciones del ex director de la CIA, su gobierno seguirá incrementando las medidas para afectar aún más la economía de Cuba, lo que demuestra el carácter imperial y deshumanizado de su sistema, que no le perdonarán jamás a la mayor de las Antillas haber decidido soberanamente, romper las cadenas impuestas por Estados Unidos desde que en 1898 ingresaron injustificadamente en la Isla, con la única pretensión de convertirla en una estrella más de su bandera.

Por eso ante actitudes similares de prepotencia yanqui, alertó José Martí:

“Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra”

 

Pretenden los yanquis hacer en Cuba lo mismo que Argentina y Brasil: confundir al pueblo.


Por Arthur González.

Estados Unidos aspira a sembrar una matriz de opinión en el pueblo cubano contraria a la Revolución, culpando al gobierno de las limitaciones económica existentes, pero ocultan que sus profundas causas radican en la guerra económica, comercial y financiera, sostenida por 60 años para evitar que el modelo socialista sea un ejemplo para otros países, tal como aseguran los tanques pensantes del Council on Foreign Relations.

Esa vieja estrategia fue empleada contra Argentina y Brasil, para culpar a Cristina Fernández y al dúo Luis Ignacio Lula-Dilma Rousseff, de los problemas económicos, con el fin de sacar del juego político a dirigentes de izquierda e imponer a los neoliberales Mauricio Macri y Jair Bolsonaro, quienes han arrastrado a la pobreza a millones de ciudadanos que se dejaron confundir por los cantos de sirena, aunque hoy lamentan sus errores políticos.

La actual campaña anticubana está lanzada por medios de prensa desde EE.UU. y sitios creados en Internet para deformar la realidad cubana, con la pretensión de confundir a los incautos; pero fallan nuevamente porque en Cuba el pueblo fue alfabetizado en 1960-1961 y su nivel educacional y político es bien elevado, conoce la historia de las acciones del imperialismo yanqui y el papel que juegan en los golpes de estado y acciones terrorista en el mundo.

En esta nueva campaña de mentiras, lanzada también por Radio y Televisión Martí, aseguran que “tres cuartas partes de los cubanos piden un cambio y un 31.3 % desea que ese cambio sea radical, que lo cambie todo”.

Según esas emisoras, creadas para la subversión política contra Cuba, “el 74.5 % de los encuestados reclama cambios y de ellos el 57.7%, acepta ofrecer algún tipo de salida para los responsables del régimen”.

Lo que no explican es quiénes y cómo hicieron tal encuesta en la Isla, algo que traslada una fuerte fetidez a mentiras made in USA, pues los “encuestadores” son miembros del fantasmal Observatorio Cubano de Derechos Humanos, asentado en España, fabricado y sostenido financieramente por Estados Unidos.

La táctica que persiguen es evidente, que el mundo se crea que los jóvenes cubanos desean erradicar el socialismo y regresar a una economía capitalista, como si esa masa juvenil, con más de 9 grados de escolaridad como mínimo, no observara lo que sucede a diario en economías capitalistas de Francia, España, Alemania, Argentina, Chile, Brasil, Honduras, Guatemala, México y Panamá, por solo citar algunos ejemplos.

La aludida “encuesta” quiere hacerle entender a los que no recuerdan las campañas mediáticas de los yanquis contra países que tienen gobiernos no aceptables para ellos, que los jóvenes cubanos culpan a los dirigentes de la situación económica de Cuba y desean “castigar a sus responsables”.

Obviamente es una manipulación burda y sucia, porque en Cuba se conoce bien la situación existente antes de la Revolución y la que se tiene hoy; las sanciones permanentes de Estados Unidos contra la economía y sus ataques a los sectores que producen ingresos en moneda convertible, como son el turismo y la salud, algo que se hace más evidente con los recientes decretos aplicados por la administración de Donald Trump, que afectan directamente a los trabajadores privados, esos que tanto estimuló Barack Obama para cambiar el socialismo desde adentro.

Estados Unidos conoce perfectamente que entorpeciéndole a Cuba sus ingresos en divisas, y las sanciones a quienes inviertan y presten dinero fresco, trae como consecuencia la escasez de alimentos, medicinas y otros artículos de primera necesidad, de ahí sus multas millonarias a la banca internacional, la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton, unido a la prohibición de viajes de norteamericanos y sanciones a quienes se alojen en hoteles y adquieran libros de editoriales cubanas.

La obsesión es enfermiza y el pueblo cubano lo sabe perfectamente, además en Cuba nadie ignora lo que era la Isla en el pasado capitalista, a pesar de que en los últimos años desde Miami pretendan pintar La Habana como un “paraíso”, con sus hoteles, casinos, burdeles, barrios de clase media y alta, ocultando a los niños limpiando zapatos y tocando maracas en los ómnibus, los analfabetos, los mendigos, el desempleo, la discriminación racial y de género, los muertos por falta de asistencia médica y los campesinos pasando vicisitudes que solo la Revolución eliminó.

Por supuesto que el pueblo cubano aspira a tener una vida más holgada, sin limitaciones y escaseces, pero insatisfacción no es lo mismo que oposición, y los responsables de las penurias que hoy soporta estoicamente, están y estuvieron en la Casa Blanca.

Los cubanos conocen que la guerra económica la inició el presidente D. Eisenhower en 1959, al eliminar la compra de azúcar, prohibir el suministro de petróleo y la adquisición de productos hechos en Cuba; fue él quien organizó la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos y los nacientes actos terroristas que dejaron los primeros mártires en el pueblo. Sigue leyendo

El imperio vuelve al ataque.


Por Arthur González.

Estados Unidos y su actual administración se comportan como aquellos personajes malévolos creados por Disney para sus filmes, al asesinar, enfermar y transformar en sapos, a todos los que no se arrodillan a sus pies y asumen posiciones soberanas.

Contra Cuba han empleado todos los métodos posibles para derrocar a la Revolución y a sus líderes. Fabricaron opositores, ejecutaron los más crueles actos terroristas imaginables, desde la voladura del buque francés La Coubre, en marzo de 1960, bombardeos a las refinerías de La Habana y Santiago de Cuba, incendios en centros comerciales, cines, teatros, escuelas, campos de cañas, industrias, más los planes para asesinar a Fidel Castro.

No bastándole tantos daños, estructuraron una guerra económica, comercial, financiera y biológica, para estrangular la economía, hacer padecer al pueblo y después culpar al sistema de ser incapaz de satisfacer las necesidades de los cubanos, con la esperanza que estos se lancen a las calles para derrocar al gobierno.

A pesar del rechazo a tan vil política, similar a la empleada por los nazis, Estados Unidos continúa reforzando sus sanciones a Cuba, con la fracasada añoranza de alcanzar sus añejos propósitos.

Ahora repiten su despiadada política contra Venezuela, país que han satanizado a través de sus poderosos medios propagandísticos, y a pesar de los múltiples actos terroristas ejecutados por sus agentes, increíblemente no tienen el rechazo de la Unión Europea, intoxicada por la propaganda fabricada por especialistas en subversión política de la CIA.

Golpes militares, financiamiento millonario a la oposición violadora de todas las normas jurídicas establecidas, actos terroristas y de corrupción, más la solicitud de la intervención del ejército yanqui, demuestran la naturaleza de esos opositores, incluso ante la posibilidad de muerte de millones de venezolanos.

Contra Cuba ya no les quedan casi opciones para sancionar a empresas, hoteles, restaurantes, centros comerciales, líneas aéreas, barcos, industrias, puertos, bancos, casas editoriales, bebidas y todo aquello que pudiera insuflar dinero a la economía.

La persecución financiera es algo sin antecedentes en la historia de la humanidad, sancionando a entidades bancarias internacionales como si fueran sus súbditos, al pago de multas multimillonarias por hacer alguna transacción con Cuba.

Es tal el odio visceral que acumulan los yanquis contra la Revolución cubana, que ahora pretenden bloquear la entrada de petróleo a la Isla, aspirando a dejarla sin electricidad para producir todo lo que cualquier país necesita para darle vida a su economía, incluida la electricidad doméstica, de hospitales, transporte público, funerarias, escuelas y las demás actividades de una sociedad moderna.

Todo ante la vista de países que se proclaman amantes de la libertad, la democracia y los derechos humanos, como si pretender matar por hambre y enfermedades a todo un país, fuese algo normal.

Similares acciones criminales aplican contra Venezuela y sus principales funcionarios, sancionándolos con espurias medidas basadas en mentiras construidas, solo con la intención de demonizarlos ante el mundo, mientras apañan a verdaderos corruptos y criminales como los presidentes de Chile, Colombia, Ecuador, Argentina y Brasil, que sí responden a todas sus órdenes.

La obsesión enfermiza de Elliott Abram, John Bolton, Mike Pompeo y Marco Rubio, llega a tal punto, que solo sueñan con estrangular cada día más la economía de Cuba y Venezuela, ante la mirada impasible de las Naciones Unidas, sin que nadie se atreva a acusar a los Estados Unidos por sus acciones ilegales, a pesar de que violan todos los principios legales establecidos en la carta de la ONU.

Los yanquis, transgresores históricos de los Derechos Humanos, se adjudican la facultad de acusar e incorporar a sus listas negras, a quienes no cumplan con sus imposiciones imperiales, actuando como vulgares hechiceros que procuran arrodillar al resto del mundo.

Vergüenza debería darle a la vieja y culta Europa, al permitir el avasallamiento de Estados Unidos contra sus empresas comerciales y bancos prestigiosos, que sumisamente pierden su soberanía al pagar elevadas multas al amo imperial, como si regresaran al medioevo entregándole el diezmo al señor feudal.

Lo inverosímil del tema es que tanto Donald Trump, Mike Pompeo, como Elliott Abram, enviado especial de la Casa Blanca para Venezuela, afirman desde hace meses que: “Cuba es la que mantiene en el poder al presidente Nicolás Maduro, debido a la presencia de miles de militares cubanos y agentes de inteligencia, en todos los órganos del régimen, hasta en el Palacio Miraflores”.

Según ellos, Maduro se sostiene en el poder por los cubanos, algo verdaderamente risible, con lo que pretenden ocultar el apoyo popular que posee, debido a las medidas adoptadas en casi dos décadas a favor del pueblo y las clases más pobres de Venezuela, los que no quieren regresar a los desmanes de gobiernos anteriores, como el de Carlos Andrés Pérez.

​60 años de fracasos en su política anticubana, no han servido para que la Casa Blanca saque conclusiones de que la Revolución tiene raíces verdaderas y sólidas, confirmado en la resistencia popular y su unidad.

Un documento desclasificado referente a reunión de alto nivel celebrada en el Departamento de Estado, el 27 de junio del 1960, expone el beneplácito al “Programa de presiones económicas contra el régimen de Castro”, que dio forma a lo acordado en la reunión del Consejo de Seguridad Nacional, CSN, del 17 de marzo del 1960, bajo el denominado “Programa de Acciones Encubierta contra el régimen de Castro”.

Estados Unidos está reciclando todas las medidas ejecutadas en aquellos años del siglo XX, pues en dicha reunión del CSN, el entonces Secretario del Tesoro, propuso privar de petróleo a Cuba, bajo el argumento de que, “en un mes, a lo sumo seis semanas, ello provocaría el desplome del gobierno de Castro”.

Error tras error, durante más de medio siglo no bastan para que los halcones comprendan que nunca alcanzarán a materializar sus anhelos, pues como dijo Barack Obama al justificar el cambio de política hacia La Habana:

Décadas de aislamiento de Cuba por parte de Estados Unidos, no han conseguido nuestro perdurable objetivo de promover el surgimiento de una Cuba estable, próspera y democrática”.

Pero ni el garrote, ni la zanahoria acaramelada de Obama, podrán someter a los cubanos, porque como afirmó José Martí:

“Una vez gozada la libertad, no se puede ya vivir si ella”.

Empeñada la administración Trump en distorsionar la realidad de Cuba.


Por Arthur González.

El 18 de julio 2019 Mike Pompeo, ex director de la CIA y actual secretario de Estado, habló en la Conferencia Ministerial sobre Libertad Religiosa, donde sin elementos probatorios arremetió contra Cuba, acusando a la Revolución de tener una “naturaleza intolerante”.

El argumento tomado por los pelos fue que, no se le permitió viajar a ese evento en Washington a cinco pastores de algunas iglesias protestantes.

Desde el mismo año 1959 Estados Unidos comenzó a ejecutar acciones para derrocar a la Revolución, e incluso antes del triunfo expusieron en reunión del Consejo de Seguridad Nacional, que había que evitar la victoria de Castro. Entre las medidas diseñadas para lograr su anhelo, estaba el empleo de las iglesias, de acuerdo a sus documentos desclasificados.

A pesar de que algunas denominaciones religiosas siguieron las instrucciones yanquis y ejecutaron actos contrarrevolucionarios alejados de la religiosidad, en Cuba no se cerró un templo ni una orden religiosa, las que continuaron brindando asistencia espiritual a todos sus creyentes.

Actualmente las religiones en la Isla tienen una mayor significación que hace 50 años, algo reconocido por todas las órdenes y sectas religiosas, tanto católica, protestantes y otras, con una fuerte afluencia de creyentes.

Múltiples religiones tienen presencia en todo el país: católica, protestantes, ortodoxas rusa y griega, judaísmo, islamismo, budismo, espiritismo, religiones cubanas de origen africano, Fe baha’is, y los yogas. Según cifras oficiales, en los últimos años se registraron cinco nuevas denominaciones y centros ecuménicos evangélicos y protestante, sumandos a 136 centros espiritistas.

Todas practican su fe religiosa sin restricción alguna, en los más de 900 templos y capillas que poseen las 55 iglesias evangélicas y protestantes, y las cerca de 2, 500 casas culto que funcionan a lo largo y ancho del país, realidad que prueba fehacientemente la libertad religiosa que existe en Cuba.

La salida del país de una persona prácticamente de la fe cristiana u otra, no tiene relación directa, ni indirecta, con la libertad religiosa, pero lo que omitió Pompeo fue el propósito político que tenían previsto con la llegada de los cinco religiosos, quienes mantienen una posición pro yanqui, y serían entrenados para ejecutar acciones subversivas a su regreso a Cuba.

Una prueba irrebatible de eso fue la conversación telefónica sostenida por el mismo presidente Donald Trump con el pastor bautista Mario Félix Lleonart Barroso, “refugiado político” en Estados Unidos, donde denunció “la grave situación de las libertades religiosas en la Isla”, burda manipulación para ganarse la simpatía del responsable de las continuas sanciones económicas y financieras contra el pueblo cubano, algo que el mencionado pastor jamás ha criticado, a pesar de ir contra los principios cristianos, pues pretenden matar por hambre y enfermedades a once millones de seres humanos.

Estados Unidos estructura campañas falsas contra aquellos países que se niegan a someterse a sus propósitos, fabricando mentiras para conformar matrices de opinión contrarias a quienes mantienen su soberanía, a todo costo.

Tal parece que Mike Pompeo no recuerda que, según publicó la Unidad de Inteligencia de The Economist, Estados Unidos descendió en los últimos 10 años en el Índice Mundial de Democracia, al bajar del  puesto 18 en el índice mundial de 2008, al lugar 25 en el 2018, lo que ubica a ese país por debajo del umbral de una democracia plena, posición que según las estadísticas oficiales tenía en 2016, considerándose ahora como democracia defectuosa.

Criterios de los especialistas, argumentan que este bajón obedece a la grave disminución de la confianza pública en las instituciones estadounidenses.

¿Olvidó el secretario de Estado que, de acuerdo a las encuestas de la prestigiosa empresa Gallup, de enero a noviembre de 2018, el número de ciudadanos estadounidenses que aprobaban la forma en que el Congreso llevaba a cabo su trabajo, se redujo a un 18 por ciento, de un 40 por ciento en el 2000 y un 20 por ciento en el 2010?

A Cuba no le pueden dar lecciones de democracia ni de libertades, porque en Estados Unidos no se puede tener ideas y principios políticos diferentes, y quienes así lo muestren son condenados, como hace actualmente Donald Trump con los candidatos demócratas que poseen posiciones desiguales a las de él, a quienes acusa de ser “socialistas”, satanizándolos por solo expresar sus proyectos políticos contrarios a los de la actual administración.

Prueba de que Estados Unidos no acepta las diferencias de ideas contrarias a las de su sistema, fue el cuestionamiento que hicieron sobre la visita a La Habana del príncipe Carlos y su esposa la duquesa Camila, presionándolos por todos los medios posibles para que desistieran de la misma, ya que su presencia reflejaba el reconocimiento a los avances de Cuba en temas de educación, salud, cultura, deportes y seguridad social, gracias al sistema socialista que tanto satanizan los yanquis.

Pompeo, ni su presidente, sienten una verdadera preocupación por el pueblo cubano, al que sancionan constantemente reforzando la guerra económica, comercial y financiera, para evitar que el gobierno revolucionario pueda satisfacer las necesidades, y después culparlo de la escasez que se siente en todo el país.

Doble moral la de los yanquis que hacen guerras fratricidas contra pueblos inocentes y en seguida asisten a las iglesias a rezar, como si Dios y Cristo no los condenaran al infierno.

Es por esas razones que a Estados Unidos lo evalúan como una democracia defectuosa, porque como expresara José Martí:

“Solo la moralidad de los individuos conserva el esplendor de las naciones”.

 

 

Marco Rubio y sus mentiras.


Por Arthur González.

A quién querrá engañar el senador Marco Rubio al asegurar en su cuenta Twitter:

“Cuba es libre de comerciar con cualquier país. El embargo estadounidense no es un bloqueo internacional, como tergiversa intencionalmente la Cancillería cubana al asegurar que el embargo es un bloqueo y lo usa como excusa de su modelo económico fallido”.

La ignorancia es atrevida, pues solo con leer algunos de los documentos escritos por la CIA y el Departamento de Estado, el mencionado Senador se daría cuenta de sus falacias.

El conocido Proyecto Cuba, aprobado por el presidente John F. Kennedy el 18 d enero de 1962, afirma claramente:

“La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país”.

Ni embargo ni bloqueo aparecen en dicho documento.

En ese mismo Proyecto se expresa:

“El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero 1962, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del Hemisferio”.

Entre las 13 tareas diseñadas para afectar la economía cubana, hay varias que afirman:

“El Departamento de Estado informará el 15 de febrero 1962 sobre el estado de los planes para ganar la cooperación de los aliados de la OTAN (bilateralmente o en el foro de la OTAN, como sea más apropiado) El objetivo es convencer a esas naciones a dar los pasos para aislar a Cuba de Occidente.  

“El Departamento de Estado informará el 15 de febrero 1962 sobre el estado de las acciones adoptadas con Japón, quien tiene un comercio comparativamente importante con Cuba, las cuales son similares a las seguidas con las naciones de la OTAN”.

Cuba nunca ha dejado de acusar a Estados Unidos por esa criminal política que pretende matar de hambre y enfermedades al pueblo, algo que la propia CIA reconoce en sus documentos desclasificados, que al parecer olvidó el Senador.

El 12 de diciembre de 1963, un extenso memorando de la CIA, ya desclasificado, afirma sobre la situación interna de Cuba:

“El principal objetivo de los programas encubiertos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba respecto a América Latina y el mundo libre […] estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

En fechas más recientes, las multas impuestas a los bancos internacionales demuestran que aquellos que se atrevan a ejecutar alguna transacción financiera con Cuba, por compras o pagos a compañías extranjeras, pueden correr la misma suerte que el Banco francés PNB Paribas, sancionado, bajo la administración Obama, a pagar 10 mil millones de dólares, al igual que el Banco francés Société Générale S.A. quien pagó a Estados Unidos una multa ascendente a mil millones 340 mil dólares.

El Banco canadiense Toronto Dominion (TD), fue multado por Estados Unidos en 955 mil 750 dólares, por violar las regulaciones del bloqueo a Cuba. El grupo bancario italiano UniCredit pagó mil 300 millones de dólares como sanción por violar las leyes del bloqueo económico; al igual que Banco francés Credit Agricole que fue multado en 787,3 millones de dólares por similares motivos.

Estos ejemplos son solamente a la banca internacional, pero a la lista se suman las presiones y sanciones a entidades comerciales que procuran establecer negociaciones libres con Cuba.

No por gusto anualmente la Asamblea General de la ONU, vota en contra del Bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra la Isla, con excepción de los yanquis y su aliado incondicional, Israel.

Las embajadas estadounidenses en el mundo espían a las empresas extranjeras que ejecutan negocios con alguna cubana, a las que amenazan y presionan para que no le vendan nada a Cuba, ejemplos sobran, e incluso cuando no pueden impedirlo la CIA se ha ocupado de sabotear los productos, con el propósito de evitar el desarrollo económico cubano.

Especialistas del Council on Foreign Relations, CFR, de Estados Unidos, publicaron en 1999 propuestas para modificar la política hacia Cuba y en sus objetivos plantean sin tapujos:

La oposición de Estados Unidos a la Revolución cubana, y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Marco Rubio podrá engañar a sus votantes en Miami, pero los cubanos saben perfectamente como la política yanqui pretende asfixiar la economía de Cuba.

Solo bajo la administración de Barack Obama, Estados Unidos sancionó a decenas de entidades europeas por establecer negociaciones con La Habana, las que pagaron al gobierno yanqui un acumulado de 14 mil 404 millones 358 mil 605 dólares, persecución implacable que el Senador omite.

La obsesión enfermiza es tal que, hasta empresas artesanales cubanas para la fabricación de abanicos femeninos, están contempladas entre las sancionadas.

Los barcos extranjeros que toquen puertos cubanos, se ven obligados a esperar 6 meses para entrar en puertos estadounidenses, algo insólito en el comercio internacional.

Por tanto, Marco Rubio continuará negándolo, pero la guerra económica que se le hace al pueblo de Cuba desde hace 60 años, mantiene vigentes las recomendaciones hechas por el subsecretario de Estado yanqui en 1960, cuando escribió:

Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba; negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Después de 12 administraciones yanquis obcecadas por ver caer a la Revolución, valdría la pena que se convencieran que con Cuba no han podido, no pueden ni podrán, porque millones de cubanos no desean volver al pasado con una Enmienda Platt, que permitía la intervención militar de Estados Unidos y hacer lo que desearan en la Isla.

Por esos motivos alertaba José Martí:

“…impedir a tiempo con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

 

 

 

 

 

 

 

 

Yoani Sánchez, propaganda anticubana financiada por Estados Unidos.


Arthur González.

A pesar de los cientos de miles de dólares que gasta Estados Unidos en su fallido intento de fabricar una oposición joven, con Yoani Sánchez Cordero no obtuvieron resultados, al no poder atraer a la juventud cubana a su proyecto contrarrevolucionario.

Reclutada en Madrid en el 2004 por Carlos Alberto Montaner, agente CIA y prófugo de la justicia cubana por terrorismo, Yoani aceptó el plan de repatriarse a Cuba e iniciar en 2007 su trabajo con el Blog “Generación Y”.

Con el propósito de construirle una imagen de líder juvenil, le otorgaron importantes premios de periodismo, con la bonificación de cientos de miles de euros, convirtiéndola en tres años, en una persona acaudalada.

Los yanquis utilizaron a las revistas TIME y PEOPLE, para que la seleccionaran, a solo un año de salir su Blog, como una de las 100 personas “más influyentes” del mundo, y entre las 25 “más relevantes” de América Latina, respectivamente, algo insólito para quien no tiene historia.

A pesar del fracaso con la “estrella naciente”, la emplean para deformar la realidad cubana con informaciones falsas y análisis ausentes de elementos verídicos; siendo invitada en julio 2019 por la Universidad Complutense de Madrid, al Congreso Anual de Estudios en Comunicación Social, cuando en La Habana se debate la conformación del gobierno electrónico, se amplían las capacidades de acceso a Internet, e incluso se autoriza el uso de dispositivos en las viviendas para conformar redes inalámbricas de datos de alta velocidad.

Dicho evento, tuvo como temas “La Comunicación, Tecnologías y Dignidad humana”, con delegados de 82 países del mundo, razones para que llevaran a Yoani a difamar sobre Cuba.

En sus declaraciones aseguró que “confía en que el tiempo y los vientos de globalización ganen la batalla en Internet, a favor de la información veraz e independiente contra el castrismo”, repitiendo ideas expresadas por el senador Marco Rubio, durante un evento celebrado en 2012 en la Fundación Heritage con Google Idea, donde afirmó:

El sistema totalitario cubano podría derrumbarse si todos los cubanos tuvieran libre acceso a Internet, porque Cuba seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

El guion entregado en la embajada de Estados Unidos, contempla la misma línea seguida para acusar a la Revolución cubana, reiterada por Donald Trump, durante su campaña presidencial en 2016, al declarar:

Reclamamos la promoción del acceso a Internet, como herramienta tecnológica para fortalecer el movimiento pro-democracia en Cuba.”

Esa fue la motivación que siguió el presidente Barack Obama, cuando autorizó el acceso de Cuba a Google, argumentando:

Podemos hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso. Los cambios introducidos en nuestra nueva política potenciarán aún más nuestro objetivo de empoderar al pueblo cubano. […] y brindarles nuevas fuentes de información…”

En sus aseveraciones, Yoani Sánchez mintió y se contradijo, al no tener elementos para sustentar las mentiras. Ejemplo fue cuando dijo: “El gobierno de Díaz-Canel está suponiendo pasos atrás para recuperar un control que el oficialismo había perdido”.

¿En qué momento la Revolución perdió el control del país?

Ella misma se contradice al responderle a la agencia EFE, de sí Internet no es una pequeña parcela de libertad en Cuba:

Internet es un fenómeno que va muy deprisa en la sociedad cubana, a pesar de que es todavía unos de los países menos conectados del mundo”.

En sus dimes y diretes Yoani vuelve a contradecirse sobre la “falta de libertad” en Cuba, al asegurar que: “en diciembre 2018, el oficialismo se atrevió a abrir el acceso de los teléfonos móviles a Internet, y esto se ha notado en que el activismo social de muchos tipos ha crecido muchísimo, incluso las críticas al régimen se hacen sentir en las redes, aunque esa libertad todavía no llega en la misma medida a la realidad de la calle, pues todo intento es profundamente reprimido”.

En similar lenguaje de Cantinflas, excelente actor mexicano, Yoani se desmiente nuevamente, al poner como ejemplo del libre empleo de las redes sociales, la convocatoria para la marcha LGTBI del 11 de mayo en La Habana, organizada desde Internet.

¿Hay o no libertad para el uso de las redes en Cuba? Por supuesto que la realidad demuestra que existe libertad, sin la represión que ella plantea.

Otro de sus cantinfleos lo expuso cuando durante su intervención en el evento, al decir que “el presidente Miguel Díaz-Canel promovió que ministros y altos funcionarios estuvieran presentes en las redes sociales”, porque según ella:

“Eso deja en evidencia su incapacidad para dialogar (…) porque se comportan de una manera tan agresiva a veces, tan intolerante, tan militante, que Internet también está sirviendo para dejar a la vista pública de todo el mundo ese discurso de la prepotencia ideológica y política”.

Así califica un paso importante que pocos países han dado, al brindarle al pueblo la capacidad de que sus ministros interactúen con todos.

¿Qué opinará ella sobre lo que hace Trump, cuando ofende, agrede y sanciona a otros países mediante sus alocados tuitees?

En sus desvaríos Yoani afirmó que “no se puede ejercer el periodismo en Cuba sin recibir un castigo por eso”; cuando ella mantiene un Blog y un periódico digital, creado desde Estados Unidos, sin ser reprimida, al igual que hacen otros que reciben financiamientos y equipos para similar actuación.

Vuelve a contradecirse al señalar:

“Gracias a la tecnología y los dispositivos electrónicos se ha logrado que crezca y se desarrolle un ecosistema de medios independientes en la Isla. Los tiempos están invitando a la globalización, a un mayor flujo de información, a ciudadanos cada vez más conectados; y el castrismo va a tener que lidiar con una ciudadanía mucho más activa, totalmente contraria al modelo político y social impuesto”.

Entonces ¿se puede o no hacer periodismo por Internet en Cuba?

Lo que nunca mencionó Yoani, fue la guerra económica impuesta hace 60 años por Estados Unidos, que le impide a Cuba el acceso pleno a Internet, situación denunciada ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en Ginebra.

A pesar de eso, la Revolución da pasos de avances en el proceso de informatización de la sociedad cubana, e impulsa el uso de las tecnologías informáticas para el bienestar de la población.

Cuba no se cansará de denunciar el uso ilegal y encubierto que personas como ella, al servicio de una potencia extranjera, hacen para subvertir el orden interno y ejecutar actos terroristas a través de los sistemas informáticos.

Por eso expuso José Martí:

“El lacayo se alquila al señor de más lujo y poder”.

¿Dónde está la fanfarroneada libertad de pensamiento?


Por Arthur González.

El pasado 7 de julio 2019 el diario dominical londinense, Mail on Sunday, publicó informaciones secretas del embajador del Reino Unidos de Gran Bretaña, Kim Darroch, enviadas al Foreign Office, en las que plasma consideraciones sobre la actual administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, donde lo califica de “inepto, inseguro e incompetente”.

Otros diarios locales e internacionales replicaron la noticia de inmediato, tomando por sorpresa al gobierno británico.

El documento secreto fue filtrado a la prensa, pero se desconoce cómo y quiénes lo hicieron, situación análoga a lo ejecutado por el sitio WikiLeaks, cuando puso al descubierto miles de documentos secretos, en los que se comprueba la forma sucia de actuar de los yanquis, e incluso las opiniones negativas emitidas sobre líderes mundiales, algo que ahora parecen olvidar los británicos.

Entre las alertas que hace el embajador Darroch a sus superiores en Londres, están sus valoraciones respecto a la política que sigue la Casa Blanca, en las que se puede leer: “La carrera del actual Presidente podría terminar en desgracia y su Administración es excepcionalmente disfuncional”.

Dentro de las tareas que tiene una embajada que representa a su país en el exterior, están las contempladas en el Artículo 3 de la Convención de Viena sobre las Relaciones Diplomáticas, del 18 de abril de 1961, donde se establece:

-Enterarse por todos los medios lícitos de las condiciones y de la evolución de los acontecimientos en el Estado receptor e informar sobre ello al gobierno del Estado acreditante.

El Artículo 41 establece de igual forma:

-También están obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos del Estado receptor.

Lo antes expuesto deja en claro que el embajador británico cumplió con lo establecido y los requerimientos de su ministerio de Relaciones Exteriores, Foreign Office, pero al hacerse públicos sus informes, en Londres no desean desatar la furia patológica de Donald Trump y crear un roce político negativo; por tanto, el embajador Darroch será llamado a consultas, y seguramente le informarán de su sustitución inmediata y quizás hasta sea sancionado.

En ese sentido, la dimitente primera ministra, Theresa May, declaró rápidamente que ella tiene total fe en su embajador, pero no comparte sus opiniones respecto a la actual administración, de que del presidente Donald Trump es “disfuncional e inepta”.

Realmente el informe de la embajada británica afirma lo que dice todo el mundo, referente a la actual administración yanqui, al afirmar:

No creemos realmente que esta administración vaya a ser mucho más normal; menos disfuncional, menos impredecible; menos dividida en facciones; menos torpe diplomáticamente e inepta”.

Para limpiarse las manos y evitar la reacción violenta de Trump, el portavoz de la residencia oficial de Downing Street, recalcó el 8 de julio 2019:

“La función del embajador es hacer evaluaciones políticas honestas del país donde está destinado, aunque sus opiniones no sean compartidas por el Gobierno del Reino Unido. Esta filtración no es aceptable y se abrió una investigación para escalecer todos los detalles”.

¿Evaluaciones honestas? Pero cuando se trata de países no aceptables para Estados Unidos todo vale, y se hacen eco de calumnias y desinformaciones de la situación real del país, como sucede contra Venezuela, donde las informaciones describen una situación inexistente, en apoyo a las campañas sucias dirigidas por Estados Unidos.

Una muestra de la subordinación de los británicos a los Estados Unidos la dio el ministro de Comercio, Liam Fox, a quien la revelación lo sorprendió en plena visita a Washington, por eso rápidamente declaró a la BBC: “me disculparé por este incidente con Ivanka, hija de Trump, cuando nos reunamos”, y añadió:

“Lamento que filtraciones de este tipo puedan llegar a dañar la relación bilateral y tener un efecto en los intereses de seguridad de los dos países”.

¿Se habrá disculpado Trump por las ofensas que hizo contra el alcalde de Londres antes de su visita?

Triste papel tendrá que jugar el gobierno del Reino Unido para no enfurecer al “emperador”, pero la realidad demuestra que Trump es evaluado en su justo medio, porque sus actitudes ponen de relieve los serios problemas psicológicos que lo afectan, de ahí que los británicos conociendo sus rasgos de personalidad, lo recibieran por segunda ocasión con bombos y platillos por la Reina Isabel II, pues una de las alertas emitidas por el embajador Darroch, respecto a su visita a Londres, fue que:

Trump se sintió deslumbrado por la pompa y el boato desplegado”

Por ese motivo, en su más reciente viaje, la Reina Isabel II le ofreció una cena de honor en el palacio de Buckingham a todo lujo, donde hizo gala de su mejor vajilla, cubertería de plata y seis copas, deslumbrándolo a él y a su amplia comitiva, de la que no faltaron parte de su familia, la cual tiene mucho dinero, pero carece de una educación a la altura, como demostró Ivanka durante la reunión del G-20.

Gústele o no, la verdad es que Trump sufre de un fuerte trastorno de personalidad, descrito en detalles por eminentes psicólogos estadounidenses, unido a lo publicado por Michael Wolff en su explosivo libro “Fuego y Furia”, en el que narra en detalles el caos que reina en el despacho Oval; el libro “Fear: Trump in the White House”, del destacado periodista Bob Woodward, quien dibuja una Casa Blanca caótica, disfuncional y mal preparada.

Igual descripción aparece en el libro “Locura Mediática: Donald Trump, la prensa y la lucha por la verdad”, escrito por Howard Kurtz, periodista del canal Fox News, donde retrata el ambiente caótico en la oficina Oval.

Por tanto, en Londres no deben preocuparse por un secreto a voces y menos pedirle disculpas a Ivanka Trump, de algo que conoce desde pequeña y que, a pesar de los millones, su padre no ha podido enmendar.

En Downing Street deberían tener presente lo dicho por José Martí:

“No hay cosa más ciega y levantisca que las preocupaciones”