Insiste Estados Unidos en fabricar líderes contrarrevolucionarios.

Por Arthur González.

Aunque en 60 años Estados Unidos no ha logrado conformar una autentica oposición a la Revolución cubana, insiste en fabricarla y construir líderes que les sirvan a sus intereses.

Al revisar la historia de sus obsesiones contra Cuba, se comprueba que en fecha tan temprana como el 17 de marzo de 1960, el presidente Eisenhower aprobó el primer Programa de Acciones Encubiertas de la CIA, con el objetivo de derrocar a la naciente Revolución. El primer requisito era:

“Crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada contra Castro… la propaganda oral servirá para atraer la lealtad de los cubanos de una forma real; dirigir y llevar a cabo varias actividades de la oposición, y proporcionar una cobertura para otras operaciones compartimentadas, controladas por la CIA”.

A pesar de los constantes fracasos y la pérdida de cientos de millones de dólares, Estados Unidos y la CIA, se empeñan en darse golpes contra la pared, con el propósito de conformar cabecillas contrarrevolucionarios.

Es así como en el 2004, en el llamado Plan Bush para la “Transición pacífica a la democracia en Cuba”, se destinaron cuatro millones de dólares para entrenar a jóvenes residentes en la Isla, algo que se repetirá año tras año, mediante programas desarrollados por el Departamento de Estado, con el empleo de la USAID y la NED, sin obtener resultados.

El año 2009 marcó el desespero de los yanquis por lograr líderes juveniles en Cuba y para eso trazaron un programa de estudio en universidades de Estados Unidos, algo sin precedentes desde 1959. Ese programa de becas, publicitado por la Sección de Intereses en La Habana, tuvo dos vertientes, una para cubanos graduados de bachillerato y/o técnico medio superior, con un año de duración, y la otra, un seminario de estudio por 5 semanas para estudiantes universitarios; ambos para jóvenes con capacidad de liderazgo.

Al no poderlo materializar, crearon cursos dentro de su Sección de Intereses (USIS por sus siglas en inglés), en un centro denominado Benjamín Center, otra prueba de sus violaciones de la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas de 1961, pues en su artículo 41-3 establece que:

“Los locales de la Misión diplomática no deben ser utilizados de manera incompatible con las funciones de la Misión, tal como están enunciadas en esta Convención, en otras normas del derecho internacional o en los acuerdos en vigor entre los Estados”.

No obstante, los yanquis continuaron asignando presupuestos millonarios en su empeño de fabricar líderes contrarrevolucionarios. Por eso, en octubre del 2014 financiaron un viaje a Polonia de varios de sus asalariados cubanos, para recibir clases del agente CIA Lech Walesa, entre ellos Berta Soler, de las llamadas “Damas” de Blanco, la bloguera Yoani Sánchez, Antonio Enrique González-Rodiles, Eliecer Ávila y hasta el venezolano Leopoldo López.

Durante el entrenamiento, Walesa indicó varias acciones a cumplimentar de inmediato, como “…la necesidad que tiene la contrarrevolución cubana de contar con una multitud de gente que diga: a partir de mañana vamos a cambiar nuestro país, pero no sólo basta con creerlo, hay que salir a las calles, llegar hasta las fábricas para convencer a otros, pero para eso hay que construir estructuras”.

Sin los resultados deseados, en abril del 2015 la organización World Learning Inc., con sede en Washington, abrió una convocatoria para un nuevo “Programa de Liderazgo de Verano”, con jóvenes cubanos de 16 a 18 años, durante cuatro semanas en Estados Unidos.

En el 2017 lanzaron otra para diez becas, asignadas por la organización Líderes Sociales, plateando sin ambages que el interés perseguido era “promover el desarrollo profesional juvenil y fortalecer la sociedad civil cubana”.

Sin evaluar los fiascos permanentes en su empeño, ni las pérdidas millonarias de los fondos asignados, en junio 2019 la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de Estados Unidos, hizo pública otra convocatoria para “apoyar a líderes cubanos emergentes, entre estudiantes universitarios y jóvenes profesionales”.

El propósito de dicho proyecto, financiado con 1,033,086 dólares, es construir líderes cubanos para “promover la democracia y los derechos humanos en la Isla”, quienes recibirán las herramientas necesarias que les permitan “promover sus causas, y atraer audiencias más amplias, comunicar los mensajes de manera efectiva a otros líderes y socios; movilizar a actores independientes dentro de la sociedad civil para promover la libertad de expresión y reunión”.

Los seleccionados deberán representar la diversidad de géneros, razas y situación económica en varias provincias cubanas, algo similar a lo recomendado por Walesa en 2014 y que tampoco dio resultados.

En este empeño se suman desde hace algunos años varios países europeos, aliados de Estados Unidos, entre ellos el Reino Unido de la Gran Bretaña, donde en este junio del 2019 abrieron una convocatoria para estudiar maestrías dentro del programa “Chevening in Cuba”, divulgado por el sitio contrarrevolucionario Diario de Cuba.

Según la página web oficial, Chevening es el programa de premios internacionales del gobierno del Reino Unido, destinado a desarrollar líderes mundiales y ofrece una oportunidad única para que futuros líderes e influenciadores de todo el mundo se desarrollen profesional y académicamente”.

¿Casualidad o similitud de interés?

Mientras a los académicos cubanos con amplios currículos, se les dificultan o deniegan las visas para participar en eventos, a los jóvenes les abren las puertas con el único fin de entrenarlos como líderes comunitarios, con el único interés de que ejerzan influencia sobre otros, con vistas a cambiar el socialismo en Cuba, viejo empeño de los yanquis que mantienen su guerra económica, comercial y financiera para entorpecer el desarrollo económico cubano y culpar al sistema de ser incapaz de satisfacer las necesidades del pueblo.

No por gusto el presidente Barack Obama expresó en 2014 sobre su estrategia anti cubana:

“Nuestra administración continuará implementando programas enfocados en promover el cambio positivo en Cuba…Al final, los cubanos conducirán las reformas económicas y políticas”.

Nadie se asombre, es más de lo mismo y por tanto, tampoco lograrán sus propósitos, porque como dijera José Martí:

“De medios artificiales solo nacen raquíticos productos

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