Otra manipulación tendenciosa contra Cuba.


Por Arthur González.

Resulta inverosímil que personas inteligentes y con sobrada experiencia de lo que son noticias falsas y tergiversadas contra Cuba, se dejen llevar por sentimientos y no por razonamientos.

Eso ha vuelto ocurrir con el manipulado desfile de la comunidad LGBTI, el pasado 12 de mayo 2019, en La Habana, donde a pesar de anunciarse ampliamente que el desfile sería cambiado por una fiesta en un centro recreativo, más la velada artística en el mayor teatro de Cuba, varios elementos contrarrevolucionarios orientados por personas ajenas a esa comunidad, organizaron una marcha para provocar a las autoridades, con el apoyo mediático que orquestarían publicaciones al servicio de los intereses yanquis.

Informaciones reportadas por el Nuevo Herald, Cambios de Cuba y otros libelos anticubanos, quienes encabezaron el desfile fueron los auto titulados “activistas independientes” Ileana Hernández, Oscar Casanella, Ariel Ruiz Urquiola y Boris González Arena, ninguno miembro de la comunidad LGBTI y con amplios antecedentes vinculados a Estados Unidos en sus planes contra la Revolución, que constan en Internet.

A pesar del cambio del desfile por otras actividades, la marcha se efectuó bajo la tolerancia de las autoridades y caminaron con entera tranquilidad, desde el Parque Central de La Habana, hasta la esquina de Prado y Malecón.

Durante el trayecto por todo el paseo del Prado no hubo impedimentos, pero los instigadores sabían que el conflicto se crearía al pretender desfilar por la Avenida del Malecón, e interrumpir el tráfico de vehículos con su espectáculo.

Al llegar a ese punto, las autoridades detuvieron el desfile pidiendo el fin del mismo, pero los incitadores se opusieron de forma provocativa, tal y como lo planificaron para divulgar posteriormente que fueron “reprimidos”, con el respaldo propagandístico que esperaba por las fotos y comentarios en las redes sociales.

En ningún momento pudieron captar un bastonazo de parte de la policía cubana, ni gases lacrimógenos o carros con potentes chorros de agua. No se vieron policías con cascos, escudos, chalecos antibalas, ni armas largas ni cortas. Solamente pudieron fijar el instante en que algunos de los provocadores eran cargados en brazos por hombres, muchos de ellos constructores del hotel en fase de terminación ubicado en esa intercepción de Prado y Malecón, que acudieron en apoyo a la policía, menor en número que los cerca de 300 miembros de la comunidad LGBTI, algo que no se menciona en ninguna de las noticias publicadas.

Para darse cuenta de lo que había tras el desfile de marras, hay que buscar un poco de información y evitar valoraciones apasionadas sin elementos objetivos.

De forma sorpresiva, el martes 7 de mayo, la embajada yanqui en La Habana, que no ofrece servicios para los cubanos desde la fabricada y mentirosa acusación de ataques acústicos para afectar el turismo internacional, convocó a cabecillas contrarrevolucionarios con el propósito de visionar y debatir, una video-conferencia presentada por Kelley E. Currie, representante estadounidense en el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas, en Nueva York, referida a la campaña  “Encarcelado ¿Para qué?”, en idioma inglés  “Jailed for What ?” .

Entre los cubanos estaban Ariel Ruiz Urquiola y su hermana Omara.

¿Casualidad? Allá los tontos e ingenuos que se lo crean. Los yanquis no hacen nada por gusto sin perseguir un fin concreto.

No es un secreto que, desde hace varias semanas, sitios contrarrevolucionarios pronostican revueltas populares ante la escasez de productos alimenticios, pero no mencionan el incremento de la guerra financiera contra Cuba por Estados Unidos con mayores sanciones a la banca extranjera, para impedir las transacciones de pagos para las compras cubanas, así como otras acciones de guerra económica que buscan derrumbar el socialismo en la Isla.

Nuestros artistas no pueden alejarse del análisis político para tener una idea objetiva de lo que está sucediendo en Cuba y en el mundo, pero no solo la publicada por sitios que solo atacan a la Revolución.

Nunca se puede olvidar que los yanquis trabajan, hoy más que nunca, en socavar el apoyo popular y la división de los cubanos. Por eso Estados Unidos declara abiertamente que pretende liquidar el socialismo en Cuba.

Hay que tener presente los planes subversivos e injerencistas, diseñados por Gene Sharp y otros especialistas de la CIA, en su programa de cinco etapas, las cuales plantean:

– Promover acciones “no violentas” para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, destacando entre ellas denuncias de corrupción, promoción de intrigas o divulgación de falsos rumores.

– Desarrollar intensas campañas en “defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos”, acompañadas de acusaciones de “totalitarismo” contra el gobierno en el poder.

– Centrarse en la lucha activa por “reivindicaciones políticas y sociales”, y en la manipulación del colectivo para que emprenda manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.

– Ejecutar operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de “ingobernabilidad”.

– Forzar la renuncia del Presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente, preparar el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.

Llama la atención la divulgación inmediata de la manipulada noticia de la “represión” a la marcha, por diarios y organizaciones contrarrevolucionarias creadas y sostenida por los yanquis, tales como el diario digital “14yMedio” de la bloquera Yoani Sánchez; CUBANET; Diario de Cuba; el inventado “Observatorio Cubano de Derechos Humanos”, ubicado en España; la titulada “Fundación Cubana por los Derechos LGBTI”, también con sede en Madrid que ataca permanentemente al CENEX; la ficticia “Asociación Sindical Independiente de Cuba”, y otros similares.

Quienes en las redes pidieron que se expusiera el respaldo económico yanqui, deben leerse los presupuestos anuales de la NED y la USAID contra Cuba, para ganar en conocimientos antes de acusar a las autoridades con tanta pasión, a favor de quienes reclaman el derrocamiento del socialismo, como hace la mafia terrorista de Miami.

La National Endowment for Democracy (NED), informó en su sitio oficial, que en el 2018 gastó 4,643,525 de usd en subvenciones para Cuba, un aumento del 22% en comparación con los 3,814,328 usd reportados en el 2017. Los acápites están detallados en su página.

¿Por qué razón no exigen con similar vehemencia el cese de la guerra económica, financiera y biológica que pretende matar por hambre y enfermedades al pueblo cubano?

Ni una sola letra se encuentra en las redes sociales sobre algunos de los que describieron la actuación de los encargados del orden público, como verdaderamente “deprimente y triste”; “absurda y vergonzante”; y otro que aseguró “tener una vergüenza enorme”. Sin embargo, ignoran lo que se mueve tras el tapete y asumen posiciones a favor de elementos que no les importa la comunidad LGBTI, sino atacar a la Revolución.

Oportunistamente y frotándose las manos con la ilusión de ver manifestaciones callejeras que den al traste con el proceso revolucionario, la embajada yanqui asumió posiciones similares al acuñar como “detenciones agresivas las que se produjeron el sábado durante la marcha”, asegurando en Twitter: “estamos con el pueblo de Cuba”. Demasiado cinismo yanqui que desborda la paciencia de los cubanos.

Si un país es condenable por la represión policial es Estados Unidos, quien arremete sin piedad contra quienes se atreven a protestar en las calles.

Por situaciones similares dijo José Martí:

“Se considera criminal el querer forzar la opinión pública.

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