Donald Trump se niega a dar más ayuda a Puerto Rico.


Por Arthur González.

En el 2017 el huracán María devastó a Puerto Rico, dejando 4 mil 600 muertos, cientos de miles de personas sin viviendas, casi la totalidad de la Isla quedó sin electricidad y comunicaciones, permanecieron 84 días sin electricidad, 64 días sin agua y 41 días sin cobertura para celulares, las calles, avenidas y autopistas intransitables por estar cubiertas de árboles y escombros, hospitales cerrados o funcionando bajo mínimos por la destrucción de la red eléctrica, lo que ocasionó una parte de los muertos por falta de asistencia médica.

Un panorama desolador sin comparación con similares eventos meteorológicos, que causó daños calculados en cerca de 100 mil millones de dólares.

Durante una breve visita del presidente Donald Trump y su esposa, solo asistieron a un pequeño centro que albergaba varias docenas de isleños, a los que el controvertido Presidente lanzaba rollos de papel higiénico, algo que para él parecía una diversión infantil.

Casi dos años han pasado y aun los habitantes de Puerto Rico no están recuperados, pero de esa situación los grandes medios informativos capitalistas no hablan, muy diferente a las campañas que realizan a diario contra Venezuela.

Para los puertorriqueños no hay ayudas humanitarias ni conciertos con artistas famosos, y para colmo el presidente Trump se niega a aprobar un nuevo presupuesto de ayuda, porque solo pide dinero para el muro que añora levantar en la frontera con México, en vez de proponerse un plan que enfrente la miseria, la desigualdad económica y social, causantes de la violencia que padece ese país latinoamericano, puente de entrada de la droga a Estados Unidos, su mayor consumidor a nivel mundial.

Sin embargo, la Primera Dama, Melania Trump, se gasta cientos de miles de dólares mensuales en comprar lujosos ajuares de ropa, sin importarle que millones de niños en el mundo se acuesten diariamente sin llevarse un trozo de pan a la boca, y otros tantos nunca hayan tomado una taza de leche.

Un simple ejemplo de los gastos superfluos de Melania, está en la compra del abrigo que realizó el 14 de febrero del 2018, valorado en 2 mil 300 euros, diseñado por la casa de modas Calvin Klein.

La Primera Dama, al parecer, es fanática a los abrigos pues en el 2017 adquirió uno nuevo en la casa Dolce& Gabbana, que costó una suma elevada, al igual que otros como el que compró para asistir a la SuperBowl, en la afamada casa Cédric Charlier, al costo de mil 500 euros, casa donde también adquieren ropas la reina Matilde de Bélgica, Rania de Jordania o Meghan Markle, esposa de uno de los hijos del Príncipe Carlos de Inglaterra.

Debajo de ese abrigo de mil 500 euros, Melania vestía un conjunto valorado en 2 mil 300 euros, según la prensa especializada de Europa.

Los costos de los atuendos de la Primera Dama no bajan de los mil euros, como la chaqueta de seda que uso a finales del 2018, adquirida en la casa Amiri, al precio de mil 680 euros, más los zapatos de la marca Christian Louboutin, de 650 euros, solo para presenciar un partido de futbol.

Para asistir a un evento relacionado con la infancia, la señora Trump adquirió un abrigo rojo de lana, al precio de más de 2 mil euros.

Pero las redes sociales hablan poco de ese derroche de dinero, mientras en los propios Estados Unidos la pobreza aumenta, miles de personas duermen en las calles, comen de los depósitos de basura, no tienen seguros médicos y son desalojados de sus casas por falta de pago.

Esa es la democracia y el sistema capitalista que tanto defiende Trump y la mafia terrorista de Miami, oponiéndose a los programas sociales, la asistencia médica y la educación gratuita que disfrutan los cubanos, razón por la que le mantienen e intensifican criminales medidas de guerra económica y financiera, con el fin de frustrar la posibilidad de que su modelo económico e influencia política se multipliquen, tal como afirman los tanques pensantes del Council on Foreign Relations de Estados Unidos.

Razón tenía José Martí cuando escribió en el periódico Patria:

“En pompas míseras, como una encía despoblada, gasta lo más de las gentes la bolsa y el honor, sin que al cabo les quede de la vida más que la soledad y la rabia”.

 

 

 

 

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Programas de la CIA contra artistas y escritores cubanos.


Por Arthur González.

Próximamente se celebrará en La Habana el IX Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, donde se debatirán aquellos aspectos más relevantes de ese sector de la sociedad cubana, que Estados Unidos desde 1959 intenta contaminar con su ideología.

Con el propósito de desvirtuar la obra de la Revolución en esos importantes ámbitos de la cultura de la Isla, ideólogos y especialistas en subversión de la CIA, diseñan diferentes programas para atraer a escritores, poetas, pintores, cineastas y otros creadores, sin éxito alguno.

En Cuba existe una verdadera obra cultural, demostrada en los cientos de miles de artistas formados en prestigiosas instituciones creadas por la Revolución, como el Instituto Superior de Arte, la Escuela Nacional de Arte, Conservatorios, la Escuela Internacional de Cine, Casas de Cultura y otros centros similares, donde se moldean talentos surgidos del pueblo, sin distinción de procedencia social, raza, creencias religiosas y preferencias sexuales.

Sin embargo, campañas fabricadas en Estados Unidos divulgan informaciones falsas y tergiversadas de la realidad artística cubana, e intentan año tras año contaminar eventos culturales con obras contrarrevolucionarias, que pasan sin penas ni glorias.

Cuba, pequeña y sometida a una descomunal guerra económica y financiera, no ha dejado de asignar cuantiosos recursos para que sus jóvenes puedan recibir una alta formación académica, comprobada en la cantidad y calidad de músicos, pintores, escultores, artistas de la radio, televisión, cine y teatro, unidos a poetas y escritores de alto vuelo, avalado por los múltiples premios internacionales y el reconocimiento de millones de seguidores en el mundo.

Por supuesto que la guerra económica afecta también a ese sector, pero no por ello se ha cerrado una escuela o centro de formación profesional, ni tampoco la creatividad de los artistas cubanos que se crecen con su ingenio ante las adversidades que imponen las medidas aplicadas por Estados Unidos.

Con el fin de subvertir ideológicamente a los artistas cubanos, la CIA a través de su engendro la Fundación Nacional para la Democracia, conocida por sus siglas en inglés como la NED, destina anualmente elevadas sumas de dólares para diferentes operaciones encubiertas en la cultura cubana, como realizan contra Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador, según consta en su sitio oficial.

La NED es una pantalla de la CIA para sus diferentes programas, hecho afirmado en 1991 por su primer presidente Allen Weinstein, quien aseguró que lo que hoy hace la NED, era ejecutado por la CIA 25 años atrás.

Informes oficiales sobre el presupuesto de la NED para su labor subversiva, confirman lo antes expuesto.

En 2017 la NED entregó 95 mil dólares a la organización Cuban Soul Foundation, Inc., para desarrollar acciones en favor de la “Libertad de expresión del artista independiente cubano”, con la idea de “permitir que los artistas independientes produzcan, representen y exhiban su trabajo en eventos comunitarios sin censura. La organización colaborará con grupos de músicos para crear espacio en el estudio y organizar una serie de eventos para mostrar el trabajo de los artistas que participan en el programa”.

En el 2018 le asignó 80 mil dólares a la Fundación del Alma Cubana, Inc., para ver si podían alcanzar el mismo objetivo.

Con el propósito de Promover el cine independiente en Cuba, en el 2017 entregaron 55 mil dólares, a la organización CaribbeanTales Worldwide Distribution Inc., y en el 2018 la misma cantidad de dinero, siempre con el interés de “fortalecer la capacidad de los cineastas independientes en Cuba para desarrollar materiales que generen conciencia sobre temas no contados o censurados que afectan a la sociedad cubana. Proporcionar a un grupo de productores cubanos capacitación intensiva, y prepararlos para producir películas sobre temas de libertad, igualdad y justicia social. Los cineastas de los dos materiales mejor preparados recibirán apoyo para desarrollar y distribuir su trabajo”.

Siguiendo una misma línea de acción en el sector de la cultura cubana, distribuyeron en el 2017 la suma de 20 mil 272 y 61,517dólares respectivamente, para la “Promoción del pensamiento independiente en Cuba y la libertad de información”, cantidad entregada a la editorial Hypermedia Inc.

La pretensión de la CIA es “promover una mayor libertad de expresión y escritura independiente entre los intelectuales cubanos y distribuir entre ellos, libros censurados producidos por escritores cubanos en el exilio”. “El mayor interés es alentar la escritura independiente entre el público y presentar las mejores obras en eventos literarios internacionales”.

Ya en el 2018 la suma entregada a la misma editorial fue de 72 mil 324 dólares, con la tarea de “promover la libertad de expresión y un espacio de información plural e independiente en Cuba, y fortalecer la capacidad institucional y profesional de los medios de comunicación”.

En el mismo 2018 proporcionaron 70 mil dólares, con el fin de “empoderar artistas cubanos de Hip-Hop como líderes sociales, para el cambio social en la sociedad”, depositándole dicha cantidad a la Fundación Cartel Urbano, la cual “deberá desarrollar talleres en Cuba y Colombia, que incluyan capacitaciones profesionales, intercambios culturales y eventos artísticos. También ayudar a los artistas a desarrollar sus propios proyectos sociales, los que implementarán en sus comunidades locales”.

En 2018 la NED decidió entregar 82 mil dólares a la Fundación Vista Larga Corp., con el fin de “apoyar a escritores y artistas independientes en Cuba, fortalecer su capacidad para producir y exhibir su trabajo en eventos comunitarios sin censura, proporcionar tutoría para que los escritores mejoren su trabajo y lleguen a un público más amplio, además de promover una mayor colaboración entre los escritores cubanos y sus contrapartes latinoamericanas”.

Otra línea del trabajo subversivo es la prensa, a la que igualmente destinan miles de dólares con objetivos similares.

Suficientes elementos para estar alertas ante esos planes enemigos, que aspiran a penetrar el medio cultural cubano y atraer a sus miembros, con vistas a dividir la sociedad y debilitar su ideología.

Los yanquis no sacan experiencias de sus 60 años de fracasos y continúan malgastando dinero en llenar estómagos mercenarios sin resultados, porque como dijera José Martí:

“Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”.

Terrorista convertida en una “santa”.


Por Arthur González.

Recientemente el libelo anticubano miamense El Nuevo Herald, publicó un artículo sobre una anciana que será desalojada de su casa, ubicada a pocas cuadras de la Calle Ocho, debido al impago de la hipoteca, y por tanto a sus casi 81 años tendrá que vivir el resto de sus días en su auto, pues en el país de “la libertad”, la seguridad social no atiende esos casos.

Quién podría pensar que en la nación de la “democracia y de los derechos humanos” puedan suceder esas cosas, máxime cuando la susodicha cumplió órdenes de la CIA para derrocar a la naciente Revolución cubana.

El artículo en cuestión intenta conmover a la comunidad cubana, para ver si le regalan dinero a la anciana con el que podría liquidar su deuda, algo bien difícil en una de las ciudades más caras de Estados Unidos y donde el nivel de vida no es alto, según estadísticas oficiales.

Como si fuese una novela de la famosa escritora Corín Tellado, el artículo hilvana una historia llena de mentiras respecto a las penurias que dice haber sufrido la anciana, nombrada Ada Rodríguez, quien afirma haber pasado 19 años en una cárcel de Cuba.

Por supuesto, una prisión no es un hotel y las condiciones ambientales y de convivencia son específicas y bien difíciles, pero las razones que conllevaron a un tribunal cubano a sancionarla, fueron similares a las que hubiera dictado una Corte Federal de Estados Unidos por actos terroristas.

Ana Rodríguez en su relato confiesa que en La Habana conformó una célula contrarrevolucionaria, sin dudas al servicio de la CIA, de la que evidentemente recibió materiales para incendiar centros comerciales en plena faena de ventas a la población, como hicieron con el más lujoso de Cuba, la renombrada tienda por departamentos El Encanto, en cuyo acto terrorista ejecutado en abril 13 de 1961 por Carlos González Vidal, miembro del grupo terrorista organizado por la CIA, Movimiento de Recuperación del Pueblo, en el cual murió quemada viva una de sus empleadas nombrada Fe del Valle.

Otros terroristas que también recibieron de la CIA petacas incendiarias fueron, Armando Valladares y Carlos Alberto Montaner, siendo detenidos, juzgados y condenados por sus actos terroristas. Hoy, al igual que Ada, viven libres en Estados Unidos, refugio de asesinos y terroristas.

Un informe secreto del Inspector General de la CIA, Lyman Kirkpatrik, publicado el 1ro de marzo de 1998 en el diario The Miami Herald, asegura:

“En febrero de 1961 se realizaron 6 exitosas operaciones anfibias llevando armas y materiales explosivos, y también el 13 de marzo, así como 2 exitosos lanzamientos en paracaídas en ese mismo mes”. 

En el año 2001, durante la conferencia académica celebrada en La Habana bajo el título “Girón, 40 años después”, Robert Reynolds, jefe de la estación CIA en Miami, de septiembre de 1960 a octubre de 1961, afirmó: “En esa época nosotros habíamos comenzado a hacer algunos sabotajes en Cuba”.

Ahora al borde del desahucio y abandonada por los oficiales de la CIA que le desgraciaron su vida, Ana se quiere convertir en una santa, al declarar sin el menor sonrojo:

“El acto revolucionario más ambicioso que intenté, fue mezclar ácido sulfúrico con cápsulas de gelatina tratando de desencadenar incendios en tiendas habaneras confiscadas por el gobierno cubano” y con total cinismo añadió: “Mi gran golpe al gobierno fue chamuscar unos abrigos en una tienda por departamentos”.

Vergüenza debería darle al diario El Nuevo Herald, publicar el relato de una terrorista que intentó quemar un centro comercial, en el que pudieron morir mujeres, hombres y niños inocentes, como sucedió en El Encanto y en la tienda Flogar, esta última incendiada por Carlos Alberto Montaner, donde resultaron gravemente heridas varias personas.

Otros centros comerciales incendiados en aquellos años por los agentes de la CIA, fueron: el Ten Cent, de la calle Monte, expropiado a la compañía yanqui F.W. Woolworth Co., la tienda La Época, los cines Cándido y Riesgo, más el centro de enseñanza Nobel Academy, donde resultaron heridos algunos ciudadanos y una de sus alumnas perdió un ojo.

Ahora con 80 años cumplidos, es fácil convertirse en una “virgen inmaculada”, pero ella debería preguntar a los familiares que perdieron a sus seres más queridos en aquellos actos terroristas, qué piensan de esos que, por cumplir órdenes de la CIA, cortaron la vida o hirieron a ciudadanos inocentes.

Una muestra de cómo algunos califican en Estados Unidos, a esos agentes CIA cuando los actos terroristas son contra Cuba, la dio Stephanie Kienzle, al escribir en el libelo de Miami: “Esta valiente mujer sobrevivió la atrocidad del comunismo y merece vivir el resto de su vida en paz, comodidad y seguridad”.

O sea, incendiar un centro comercial lleno de personas inocentes es para esa señora un acto de valentía. ¿Pensará lo mismo de los terroristas que estrellaron dos aviones contra Las Torres Gemelas?

Ada debería demandar a la CIA por dejarla ahora en la calle, en vez de hacerse pasar por una “víctima” del comunismo, cuando en realidad es una terrorista que nunca obtendrá el perdón de Dios.

Preciso fue José Martí cuando señaló:

“Con que villano regocijo gozan las almas miserables”.

 

 

 

 

Siguen destapándose los agentes de la CIA.


Por Arthur González.

Sin el menor sonrojo el nuevo presidente de Brasil, el Capitán Jair Bolsonaro, al arribar a Washington, fue corriendo a visitar a sus antiguos jefes en el cuartel general de la CIA, para agradecerles las operaciones encubiertas que ejecutaron para llevarlo a la presidencia de Brasil, que como se conoce una de las principales fue la elaboración de la acusación sin base legal alguna y posterior encarcelación, del candidato Luis Ignacio Lula.

Es por eso que Donald Trump le expresó: Es un gran honor tener al presidente Bolsonaro aquí, ha hecho un trabajo excelente, y compitió en una campaña electoral increíble. Algunos dicen que a la gente le recordaba un poco la campaña mía, algo que me honra”.

Sobran los comentarios, porque en sus palabras está incluida la labor de la CIA.

Es evidente que la CIA ha tenido que moverse a fondo para colocar sus peones en América Latina, con el fin de sacar de juego a los líderes de izquierda que tienen apoyo popular. Entre los planes ejecutados están la elaboración de campañas con noticias falsas y el empleo de las redes sociales, para dañar la imagen de los dirigentes con posiciones anti yanquis.

El primer caso se dio en Argentina para llevar a la presidencia a Mauricio Macri, corrupto hasta la medula que reinstauró la economía neoliberal, arrastrando a la miseria a un país que disfrutaba de una sólida bonanza económica en la región y se amarró nuevamente con el FMI.

Le siguió el caso de Ecuador, donde le construyeron una fachada de izquierda a quien fuera vicepresidente de Rafael Correa y al final se quitó la careta, como antes hizo en Uruguay Luis Almagro, pasándose totalmente a la ultra derecha pro yanqui. Lo mismo sucedió con Sebastián Piñera en Chile, electo presidente a pesar de las denuncias de fraude electoral que la CIA apagó rápidamente, sin dejar que las mismas tuvieran divulgación.

La acción llevada a cabo en Washington por el Capitán Bolsonaro es única en la historia, porque hasta la fecha ningún presidente en visita oficial en los Estados Unidos había acudido al cuartel de la CIA.

En la primera reunión sostenida con el presidente Donald Trump, Bolsonaro subrayó su total subordinación a la política imperial para cumplir los dictados de Estados Unidos en América Latina, que persigue enfrentar la “amenaza comunista” contra la democracia.

El Capitán y ex agente CIA, dejó bien claro que entregará la economía brasileña a los yanquis, para lo cual lanzó una licitación para la concesión de 22 aeropuertos en las regiones central, norte y sur del país, que seguramente serán concedidas mayoritariamente a empresas con capital estadounidense.

Las medidas que impulsa Bolsonaro, son similares a las de Argentina, Chile y Ecuador, lo que traerá un aumento de la pobreza en Brasil, con toda la carga de violencia que la misma trae acompañada, incrementando la inseguridad ciudadana y la pérdida de las ventajas sociales implantadas por el Partido de los Trabajadores.

Los yanquis tienen entre sus planes utilizar a Brasil para cercar a Venezuela, con una frontera común de 2 mil 100 kilómetros, porque su sueño es poder implantar un gobierno títere que les permita apoderarse del petróleo y el oro venezolano. Para eso el Capitán recibirá las instrucciones precisas de cómo debe actuar en los organismos regionales, con la Unión Europea y en la ONU, así como el respaldo que continuará brindándole a Juan El Títere Guaidó.

Uno de los primeros acuerdos que firmará con Estados Unidos es en la esfera militar, dándose a conocer que empresas brasileñas podrán adquirir material militar usado por Estados Unidos, a precios preferenciales, y el permiso para que empresas yanquis utilicen la base espacial militar brasileña de Alcántara, en el Estado de Maranhão, para el lanzamiento de satélites “comerciales”, aumentando el número de bases yanquis en Suramérica.

Sin embargo, Estados Unidos no firmará un acuerdo de libre comercio que beneficie a los brasileños, pero como paliativo Trump aseguró que apoya la entrada de Brasil en la OCDE y dará su voto a favor de concederle privilegios militares, similares a los que reciben los aliados de Estados Unidos miembros de la OTAN.

Para comprobar como el imperio trata a sus peones, Donald Trump no le ofreció una cena de gala al Capitán en la Casa Blanca, solo un pequeño almuerzo, donde quizás no faltaron las hamburguesas.

El mundo mira atónito como un hombre que se auto declara racista, homofóbico y defensor de la pena de muerte, pudo ser elegido presidente, pero con su visita a la CIA, no hacen falta más aclaraciones.

La soberanía de Brasil en manos de Bolsonaro está en juego, y Trump lo manipula para llevar adelante su política contra todo lo que le huela a socialismo, retomando la actitud Macartista vivida durante los años 50 del siglo XX y la execrable cacería de brujas.

La obsesión de John Bolton, Elliott Abrams, Marco Rubio y del propio Trump, es eliminar al presidente Nicolás Maduro en Venezuela y por efecto dominó a Cuba, olivándose que los movimientos revolucionarios auténticos no se desmoronan como castillos de naipes y la prueba está en que la mayor de las Antillas resiste estoicamente la más larga guerra económica de la historia.

Ni los cientos de actos terroristas ejecutados por la CIA desde 1960, ni las medidas económicas, como la eliminación de la cuota azucarera que tenía Cuba con Estados Unidos, la suspensión del suministro de petróleo, el corte del comercio de alimentos, medicinas, maquinarias industriales y agrícolas, piezas de repuesto, la persecución financiera, el cerco diplomático impuesto como fue la expulsión de la OEA, la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos, la guerra psicológica, la biológica y los planes de magnicidio contra Fidel Castro, pudieron ablandar la conciencia de los cubanos, como tampoco podrán con el pueblo de Venezuela, porque como aseguró José Martí:

“Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército”.

 

 

El que más derechos humanos viola asume el rol de juez.


Por Arthur González.

No es necesario ser erudito para darse cuenta de las permanentes violaciones que comente Estados Unidos a los derechos humanos de la humanidad, incluidos a sus propios ciudadanos, pero de eso no hablan y acusan a todos los países que no se arrodillan ante ellos.

Prueba irrebatible de que los yanquis son violadores por naturaleza están en los múltiples escritos y cartas de sus principales figuras políticas desde el siglo XVIII.

En 1767 iniciaron su expansión territorial hacia el Oeste y el Sur, para robarle tierras a sus verdaderos dueños.

Thomas Jefferson, en 1786, afirmó: “Nuestra Confederación debe ser considerada como el nido desde el cual toda America, así la del Norte como la del Sur, habrá que de ser poblada…”

Dos años más tarde Alexander Hamilton, uno de los llamados Padres Fundadores, expresaba: “Podemos esperar que dentro de poco tiempo nos convirtamos en los árbitros de Europa en América, pudiendo inclinar la balanza de las luchas europeas en esta parte del mundo…”

En 1823 James Monroe proclamó el concepto expansionista de los yanquis, al declarar: “América para los americanos”.

Andrew Jackson al ostentar la presidencia de los Estados Unidos, (1829-1837) proclamó la doctrina del “Destino Manifiesto”, con el objetivo de arrebatarle a México parte de su territorio, en especial Texas, rico en petróleo.

Por esas acciones imperialistas, Simón Bolívar afirmaba en 1829: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar a América de miserias, en nombre de la Libertad”.

La lista de hechos llega hasta las invasiones cometidas en el siglo XX contra muchos países latinoamericanos como los casos de Cuba, Panamá, República Dominicana, Guatemala, Salvador, México, Honduras, Nicaragua, Haití, Granada, haciendo gala de su doctrina de “Las Cañoneras y la diplomacia del dólar”, estructurando golpes militares para imponer a sus peones, con el objetivo de apropiarse de las economías latinoamericanas a base de sangre y violación del derecho de los humildes.

En su propio territorio la discriminación racial y el asesinato de los líderes negros que exigían sus derechos civiles, marcó una época, con la intención de eliminar todos los movimientos que agruparon a millones de personas. Martin Luther King es el ejemplo más relevante, al que se le sumó Malcon X y otros que fueron encarcelados para acallar sus reclamos, entre ellos la activista Ángela Davis.

La segregación racial continua y la policía está autorizada a disparar contra toda persona que se les haga sospechosa, aunque no existan elementos legales que lo sustenten. Es así como a diario matan a decenas de inocentes, incluidos adolecentes, principalmente de la raza negra.

Para esas conductas violatorias de los derechos humanos más elementales no hay sanciones ni campañas de prensa, mientras llueven las acusaciones contra países que exigen el cumplimiento de sus leyes, como le hacen a Cuba cuando se detiene a provocadores fabricados y financiados por los yanquis.

En su permanente cruzada de noticias falsas contra la Revolución, iniciada desde 1959, la actual administración de Donald Trump, volvió a incluir en días pasados a Cuba en su lista de países “donde más abusos se comenten contra los derechos humanos alrededor del mundo”.

Sus argumentos son repetitivos y roñosos por no haber podido impedir el triunfo de Fidel Castro, a pesar del apoyo militar y financiero que desplegaron para sostener al dictador Fulgencio Batista, a quien jamás lo acusaron de violar los derechos humanos, a pesar de que incumplía a diario la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Batista asumió el poder de Cuba mediante un golpe militar que violó la Constitución de 1940, pero de inmediato fue reconocido por Washington, dándole su apoyo.

Asesinó, torturó, desapareció a centenares de jóvenes que tenían ideas diferentes y con el asesoramiento y apoyo logístico del FBI, fundó el Buró de Represión a las Actividades Comunistas, BRAC. Por esa razón los yanquis nunca lo condenaron ni sancionaron, a pesar de los 20 mil muertos que pesan sobre sus hombros.

Sin embargo, desde que Fidel Castro triunfó los ataques y condenas no cesan.

En junio de 1958 Fidel, después de un bombardeo criminal sobre humildes casas de campesinos inocentes, con armas entregadas por Estados Unidos, le escribió una nota a la guerrillera Celia Sánchez:

“Celia: al ver los cohetes que tiraron en la casa de Mario, me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que ese va a ser mi destino verdadero”.

Es por eso que los yanquis intentaron asesinarlo cientos de veces, a pesar de ser un delito y una flagrante violación de los derechos humanos.

Nunca le perdonarán a Cuba el desafío de enfrentarlos y vencerlos, además de abrirle los ojos a los desposeídos del mundo, luchar por la eliminación del sistema discriminatorio del Apartheid, al que tanto apoyó Estados Unidos en África del sur, y defender todas las causas justas en favor de los pobres de esta tierra.

Trump, al igual que sus antecesores, podrá mantener la guerra económica y financiera, más sus acciones de guerra biológica, los sabotajes, la subversión política y las cruzadas de noticias falsas, que los cubanos saben quién es el verdadero violador de los derechos humanos, aquel que fabrica listas espurias para coartar la libertad de viajes a sus propios ciudadanos, e incluso prohibirles adquirir un sencillo abanico en una tienda cubana.

Lo que les duele a los yanquis es la resistencia del pueblo de Cuba, que a pesar de las dificultades que conlleva la carga de 60 años de bloqueo económico y comercial, la Revolución continua con un alto poder de convocatoria, mientras la exigua contrarrevolución financiada y entrenada en Estados Unidos, no ha logrado tener una membresía respetable y menos aún de jóvenes.

Por ese motivo inventan torturas que no pueden demostrar, ni otras de sus acusaciones; al contrario, son ellos los que ejecutan esas violaciones en Afganistán, Irak, Guantánamo, Libia y en Siria.

A Trump hay que agradecerle sus torpezas, porque cada nueva sanción contra el pueblo cubano es una cuota adicional de unidad y rechazo popular a los yanquis por mantener un arcaico y gastado discurso sin obtener resultados.

Ante hechos con este José Martí expresó:

“Unámonos, cubanos, en esta otra fe: con todos y para todos”.

 

 

Finalmente, los yanquis se dieron cuenta de que perdían dinero.


Por Arthur González

Los yanquis han tardado casi medio siglo para darse cuenta que anualmente perdían millones de dólares, en alimentar a una contrarrevolución dentro de Cuba que nadie apoya, ni respalda.

De eso acaba de enterarse el presidente Donald Trump, quien de política no sabe nada, pero contar dinero sí.

Por tal motivo, le ha dado un recorte profundo a los 20 millones que todos los años aprueba la Casa Blanca, para acciones de subversión en Cuba bajo el edulcorado título de: “promover la democracia y los derechos humanos en Cuba”.

Se sabía perfectamente que una gran parte de ese dinero iba a parar a los bolsillos de la mafia terrorista anticubana de Miami y solo algunos miles de dólares llegaba a los llamados “disidentes” dentro de la Isla, quienes lo emplean en comprarse nuevas casas, ropas costosas y pasar sus vacaciones en hoteles de lujo en las mejores playas cubanas.

Barack Obama fue el presidente que más dinero autorizó para la subversión contra la Revolución, y en sus ocho años malgastó 120 millones de dólares, sin obtener los resultados soñados de ver destruido el socialismo.

El propio Jefe de la misión diplomática de Estados Unidos en La Habana, Jonathan Farrar, lo informó en uno de sus informes secretos enviados al Departamento de Estado y a la CIA, con la referencia: 09HAVANA221 – ID:202438, fechado el 15 de abril del 2009, donde afirmaba:

“…No es probable que el movimiento disidente tradicional pueda reemplazar al gobierno cubano… es preciso que busquemos en otra parte, incluso dentro del propio gobierno, para identificar a los más probables sucesores del régimen de Castro. […] No vemos plataformas diseñadas para llegar a amplios sectores de la sociedad cubana, sino que más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día, de los principales organizadores y sus seguidores…”

Trump, al parecer influenciado por sus dos ancianos asesores, Elliott Abraham y John Bolton, apuesta por aplicar más sanciones económicas contra Cuba, al considerar que es el “camino correcto” para ver realizados los sueños que doce administraciones yanquis no pudieron materializar.

Quienes están remordiéndose los hígados y tratando de que Trump reevalúe su decisión, son los congresistas de la mafia terrorista anticubana, Marco Rubio, Bob Menéndez y Mario Díaz-Balart, quienes junto a Mike Pompeo, Elliott y Bolton, pudieron obligarlo a declarar que autorizará la puesta en vigor del Capítulo III de la conflictiva Ley Helms-Burton, aunque solo logrará buscarse más problemas con los aliados europeos, sin poder hacer nada efectivo contra la economía de la Isla.

El primero en quejarse fue el senador Marco Rubio, quien expresó de inmediato: “Esto demuestra la gran desconexión que existe entre las personas que llevan el presupuesto del Estado y los encargados de hacer efectivas las políticas del Presidente”.

El corte de tijeras ha dejado solo 6 millones de dólares para “promover la democracia y los derechos humanos en Cuba”, cifra que les apretará el cinto a los que en Miami llevan 60 años prometiendo “derrumbar a Fidel Castro” y nunca lograron sus propósitos.

Envalentonados con las medidas de guerra económica y sabotajes ejecutados contra Venezuela, los mafiosos anticubanos Marco Rubio y Bob Menéndez, presentaron el pasado 12 de marzo 2019 ante el Congreso, un proyecto de ley para prohibir el reconocimiento ante los tribunales de Estados Unidos, de todas las marcas comerciales cubanas que pudieran estar vinculadas con propiedades nacionalizadas después de 1959.

Parece que esa será línea de acción de los yanquis contra Cuba, olvidándose que, desde la aprobación de la Operación Mangosta, madre de la guerra económica contra el pueblo cubano aprobada el 18 de enero de 1962, por el presidente John F. Kennedy, pasando por la Ley Torricelli y la Helms-Burton, nunca obtuvieron el éxito añorado.

Quizás por sus años y la falta de estudios de la historia, Marco Rubio no recuerde los constantes fracasos que obtuvieron los gobiernos de turno en Estados Unidos y ahora pretende que Trump se sume a la lista de los incompetentes Presidentes que prometieron la caída de Castro, sin poder disfrutarlo.

Por esa razón, presentan la nueva ley que aspira a prohibirle a los tribunales de Estados Unidos, “el reconocimiento o la validación de cualquier derecho por parte de un individuo o compañía que haya registrado una marca, o los activos de la misma, siempre que estén relacionadas de alguna manera con propiedades confiscadas por el régimen cubano después de 1959, a menos que el propietario original de la marca lo haya consentido expresamente”.

Ingenuo Marco Rubio que no sabe que Cuba también puede impedir que las marcas estadounidenses que tienen aún licencias comerciales, se distribuyan en la Isla como son Coca Cola, Pepsi Cola, Gillette y muchas más, que perderían su valor en un mercado de 11 millones de personas, que, aunque no muy grande, si representa la posibilidad de ventas para esas compañías.

De todas formas, por la guerra económica, comercial y financiera aplicada brutalmente contra Cuba, los productos cubanos no circulan en Estados Unidos.

Por tanto, ese proyecto de ley no sería efectivo en estos momentos, ni en el futuro inmediato, y el auténtico ron Havana Club y los famosos puros cubanos confeccionados con el mejor tabaco del mundo, seguirán siendo consumidos por aquellos yanquis que viajen a la Isla bajo una licencia, o comprándolos en el mercado negro que existe allá, para esos deseados productos cubanos.

Siempre recordamos a José Martí cuando dijo:

“Los negocios tienen sus rufianes, sus fanáticos y sus calaveras”.

Tania Brugueras y sus provocaciones contra la Revolución cubana.


Por Arthur González.

La artista plástica Tania Bruguera, cubana residente en New York, fue profesora de la Cátedra de Pintura del Instituto Superior de Arte (ISA) de La Habana y premiada por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.  A inicios del siglo XXI viajó a New York por tiempo indefinido para realizar una especialización.

En Estados Unidos, recibió ofrecimientos de “ciertas personas” para que realizara provocaciones políticas en La Habana y a partir de ese momento dirigió sus obras plásticas hacia un activismo a favor de los “derechos humanos” en Cuba y denuncias sobre supuestos “enfrentamientos contra las fuerzas represivas” de la Isla, todo en el marco de campañas anticubanas fabricadas por la mafia terrorista de Miami.

A finales de diciembre de 2014 preparó un performance con marcada intencionalidad política, titulado El Susurro de Tatlin, con la pretensión de ejecutarlo el 30 de diciembre en la Plaza de la Revolución, lugar emblemático de reunión del pueblo para defender su independencia de Estados Unidos, lo que le fue impedido.

La cobertura comunicacional preparada de antemano por los yanquis, intentaba convertir a la provocadora en una “víctima” del sistema socialista, cuando el mundo conoce perfectamente de los miles de actos ejecutados por el gobierno de Estados Unidos contra el pueblo cubano, desde criminales actos terroristas organizados por la CIA, guerra económica, comercial y financiera, campañas mediáticas y operaciones psicológicas como la execrable Operación Peter Pan.

Para que no argumentara que en Cuba se le impedía ejecutar su “performance”, el Consejo Nacional de las Artes Plásticas cubano, le propuso alternativas para desarrollarlo, siempre en espacios de alguna institución cultural de prestigio en el ámbito de las artes visuales, algo que Brugueras no aceptó debido a que su proyecto era llevar a cabo la provocación en la Plaza de la Revolución, como si en otros países le permitieran hacer algo parecido en zonas de alta significación.

Dándole continuidad a su línea de trabajo contra la Revolución, en el 2016 inauguró un denominado Instituto de Artivismo Hannah Arendt, INSTAR, con el fin de crear una plataforma institucional para que los cubanos “puedan informarse sobre sus derechos civiles, promuevan discusiones críticas y formen parte de un espacio alternativo donde personas con diferentes posiciones políticas puedan trabajar juntos en un ambiente democrático”.

Esa inauguración era otra de sus desafíos al gobierno cubano, porque ella había solicitado un permiso ante la dirección Municipal de Trabajo de la Habana Vieja para ejercer como repasadora a domicilio de niños de primaria y secundaria básica, algo bien diferente a la conformación de citado Instituto.

En el sitio Web de esa organización se asegura que el fin perseguido es “tratará de desarrollar un lenguaje común con herramientas creativas para la expresión individual y colectiva en la esfera pública, que potencie la libertad de expresión y la responsabilidad social”, algo que no tiene relación con el arte, tras el que se solapa para conformar una contrarrevolución activa en el sector cultural.

¿Tiene eso algo que ver con el arte? No.

La investigadora Frances Stonor Saunders lo alertaba en su libro La CIA y la Guerra Fría Cultural, en el cual revela nombres de intelectuales y artistas que actuaron tal y como deseaba la CIA, y después aseguraron que “no sabían” lo que había oculto en esas actuaciones, similares a las que ejecuta Tania Bruguera.

En el caso de Cuba, con todos los antecedentes denunciados y publicados, no es posible alegar desconocimiento porque en la actualidad todas las informaciones se encuentran a la mano en Internet.

En 2018 regresa a La Habana para realizar nuevas provocaciones y alterar el orden público, como fue sentarse junto a otros de sus vinculados, en la calle frente al edificio donde radica el Ministerio de Cultura. Por esa acción fue trasladada a la estación de la policía, siendo liberada después de levantarle las actuaciones correspondientes.

Ese mismo año, Tania Brugueras había realizado una convocatoria para un concurso de cortometrajes, con el objetivo de promover el cine “independiente” en Cuba, cuyo premio en metálico era de casi 15 mil dólares, hecho muy significativo pues documentos oficiales de la National Endowment for Democracy (NED), afirman que dicha agencia destinó ese año, 55 mil dólares para promover el cine “independiente” en Cuba.

No puede haber casualidad, todo forma parte del programa diseñado para arrastrar a los artistas cubanos hacia las corrientes ideológicas que desean los yanquis.

La NED fue creada bajo la administración del presidente Ronald Reagan, con la intensión de ejecutar acciones subversivas contra la URSS y los países socialistas, y según declaró en 1991 Allen Weinstein, historiador y primer presidente de la NED: “Mucho de lo que hoy hacemos, ya lo hacía la CIA hace 25 años de manera encubierta”.

Una de las más recientes actividades de Tania Brugueras fue la entrega en La Habana, el 7 de marzo 2019, de los Premio PM: Fondo INSTAR para el Audiovisual Cubano 2019, auspiciados por el Instituto de Artivismo Hannah Arendt, creado por ella, donde involucró mal intencionadamente al destacado cineasta cubano Fernando Pérez, quien aceptó ser miembro del jurado de una actividad, evidentemente orientada desde Estados Unidos, que pretende dividir y crear una disidencia dentro del arte cubano.

Quienes deseen estar al tanto de cómo es la creación artística de Tania Brugueras, deberían conocer que, en septiembre de 2009, medios internacionales divulgaban la noticia que ella había ofrecido veinte líneas de cocaína a los espectadores, durante un “performance” en la Universidad Nacional de Bogotá.

Aquel “performance” estuvo carente de valores artísticos y más bien fue un acto delictivo desprovisto de sentido ético y estético.

Todo avizora que la próxima Bienal Internacional de la Habana volverá a ser un magnifico evento, pero atentos y que suenen a tiempo las alarmas, porque los ideólogos norteamericanos no dejarán pasar ese momento para nuevamente introducir a sus peones, con el interés de ensombrecer la excelente fiesta de las artes plásticas.

Razón tiene José Martí cuando afirmó:

“Necesita a veces la atención cansada, un recurso accidental que la sacuda y la reanime”