Quien vive de ilusiones muere de desengaño.


Por Arthur González

Estados Unidos lleva 60 años pronosticando la caída de la Revolución cubana, esa que nunca quisieron dejarla triunfar, tal y como expresaron el director de la CIA, Allen Dulles, y el propio presidente, Dwight Eisenhower, en la reunión del Consejo de Seguridad Nacional el 23 de diciembre de 1958.

Para su amargura, Fidel Castro entró triunfante en La Habana en enero de 1959 y a pesar de decenas de planes de la CIA y crueles medidas aprobadas por la Casa Blanca y el Congreso yanqui, Cuba lleva más de medio siglo venciendo las acciones planificadas y ejecutadas para que vuelva a los brazos del imperio.

La ilusión de Estados Unidos ha sido siempre tener a Cuba como una estrella más en su bandera, algo plasmado en un documento histórico fechado el 29 de abril de 1823, donde el entonces secretario de Estado, John Quincy Adams, orienta al agente especial de Estadios Unidos en Cuba, Thomas Randall:

“…Usted observará atentamente todos los sucesos que guarden relación con la conexión de Cuba con España […] Usted se mantendrá atento a cualquier agitación popular, sobre todo a aquellas que puedan referirse a la cesión de la Isla por España a cualquier otra Potencia, o a que los habitantes asuman un Gobierno independiente…”

Por ese obsesivo deseo de adueñarse de Cuba han gastado cientos de miles de millones de dólares para derrocar el socialismo cubano, ejecutaron actos de terrorismo como la voladura del buque francés La Coubre, en marzo de 1960; la invasión mercenaria de abril de 1961; la planificación de tareas que justificaran una invasión a la Isla por parte del ejército yanqui en 1962, posibilidad frustrada por la conocida Crisis de los Misiles, que desembocó en un acuerdo con la URSS de que no invadirían la Isla.

A cambio, decidieron ejecutar actos terroristas contra la economía cubana con el fin de ahogarla, recogido en un documento preparado por la Agencia Central de Inteligencia para el Grupo permanente del Consejo Nacional de Seguridad, el 8 de junio de 1963, bajo el título “Política encubierta y programa integrado de acciones propuestas hacia Cuba”, donde se pone de manifiesto hasta dónde son capaces los yanquis de llegar por alcanzar su deseo de destruir el socialismo cubano, cuando afirman:

“Habrá fracasos con la consecuente pérdida de vidas y acusaciones contra EEUU, que resultarán en críticas en casa y afuera. Ninguna de esas consecuencias esperadas deberá hacernos cambiar nuestro curso, si el programa expuesto puede esperarse tenga éxito”.

El temor que pretendieron sembrar en el pueblo cubano estuvo respaldado por cientos de actos terroristas, como afirma documento elaborado por el Coronel Jack Hawkins, jefe de la sección de personal paramilitar en el centro de operaciones de la Fuerza de Tarea de la CIA:

“Durante el período comprendido entre octubre de 1960 y el 15 de abril de 1961, se perpetraron alrededor de 110 atentados dinamiteros contra objetivos políticos y económicos, se colocaron más de 200 bombas. Se descarrilaron 6 trenes, se dejó inactiva la refinería de Santiago de Cuba durante una semana, como resultado de un ataque sorpresivo desde el mar.  Se provocaron más de 150 incendios contra centros estatales y privados, incluyendo 21 viviendas de comunistas y 800 incendios en plantaciones de caña”.

“…Se introdujeron ilegalmente en Cuba 75 toneladas de explosivos y armamentos, mediante 30 misiones aéreas, más 46,5 toneladas en 33 misiones de infiltración marítima, para abastecer a grupos terroristas urbanos y bandas de alzados en zonas montañosas…”

Ninguno de esos actos les dio resultado, el pueblo se unió más en torno a su Revolución para no perder la independencia alcanzada.

Durante la caída del socialismo en Europa y la propia URSS, como consecuencia del Programa Democracia, desarrollado bajo la administración de Ronald Reagan, y del aprovechamiento de graves errores cometidos, muchos de ellos inducidos, por funcionarios reclutados por la CIA, Washington y sus aliados europeos se relamieron los bigotes esperando ver caer también a Cuba, pero otra vez se quedaron con las ganas, sin entender por qué el pueblo se mantuvo firme a lado del socialismo y de Fidel Castro.

Ante eso instauraron nuevas sanciones, entre ellas la Ley Torricelli y la Ley Helms-Burton, para apretar más la guerra económica, comercial y financiera que asfixiara la mal trecha economía cubana, pero tampoco pudieron doblegar la resistencia de los cubanos.

Barack Obama, intentó aplicar una política más sutil y engañosa, edulcorándola con el restablecimiento de relaciones diplomáticas, aunque dejó intacta la guerra económica y comercial, e incluso incrementó la persecución financiera a la banca internacional para impedir el desarrollo económico cubano.

Tampoco permitió el uso del dólar, ni levantó la prohibición a los norteamericanos de viajar libremente a las Isla, solo amplió las licencias otorgadas por el Departamento de Estado con la intensión de fortalecer el sector de los trabajadores privados, para poco a poco dividir la sociedad e introducir hábilmente su ideología con el apoyo de elementos contrarrevolucionarios, los que recibieron un financiamiento de 160 millones de dólares en 8 años, algo que no desembolsó ninguno de sus antecesores.

Ahora, Donald Trump, sueña con ver caer el socialismo cubano, si lograse destruir a la Revolución Bolivariana de Venezuela, como expresó en Miami el 18 de febrero 2019.

Trump es el primer presidente yanqui sin experiencia política, al ser solo un afortunado hombre de negocios que aprovechó la decadencia del sistema político de su país, asesorado ahora por halcones de largo historial como John Bolton y Elliott Abrams, y por el amargado senador Marco Rubio, integrante de la mafia terrorista asesina de Miami, esa que apoyó siempre al dictador Fulgencio Batista y huyó cuando este perdió la guerra contra el ejército encabezado por Fidel Castro.

Triste rol que desea Trump, porque sin experiencia militar ni política, se manchará las manos de sangre inocente venezolana, ya que su pueblo, como el cubano, luchará por defender su libertad, independencia y soberanía, contra un ejército yanqui que solo ataca por el dinero que recibe, sin una ideología sólida que le permita sostener por mucho tiempo una guerra, tal y como les sucedió en Vietnam.

La provocación que diseñan con la entrega de una ridícula ayuda humanitaria desde Colombia, está dirigida a justificar el ingreso de los militares colombianos y norteamericanos, bajo el pretexto de responder a las acciones del ejército venezolano, cuando el próximo 23 de febrero impida la entrada de los camiones por su frontera.

Todo está previsto por el pentágono y la CIA, porque las medidas políticas con la desprestigiada y dividida oposición venezolana no les ha dado resultados; por tanto, solo la vía de la agresión militar les queda para alcanzar sus sueños de apoderarse de las riquezas naturales venezolanas.

Cuba es harina de otro costal, porque su pueblo conoce perfectamente quienes son los yanquis, que, embriagados con sus noticias falsas, confunden disgusto popular con oposición política.

La vida les demostrará lo que es un pueblo viril, enérgico, resistente y preparado para dar su propia sangre por sostener su bandera en alto, que, con el apoyo de sus muertos, sabrá levantar sus brazos para no verla jamás derribada.

Y como afirmó José Martí:

“Sin un plan de resistencia no se puede vencer un plan de ataque”

 

 

 

 

 

 

 

 

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2 pensamientos en “Quien vive de ilusiones muere de desengaño.

    • Jorge lamento decirte que Obama pudo hacer muchas cosas para aliviar la guerra economica contra Cuba y no lo hizo, su estrategia era la de derrotar a la revolucion con otro metodo y asi lo dijo siempre, por qué impuso tantas sanciones a la banca extranjera que hacia transaciones con Cuba? sabes que multa le impuso al banco mas grande Francia, 10 mil millones de usd, eso es juzgarlo fuerte? sabes que ha sido el presidente que mas dinero le dio a la subversion contra Cuba? 160 millones de usd. No cerró ni radio ni la tv Marti, a pesar de que ni se ve ni se oye en Cuba, se nego rotundamente a tratar el tema de la BNY en Guantanamo, no permitio el uso del dolar,y otras cosas mas. sin dudas fue muy inteligente en su actuar, por eso confundió a muchas personas de buena voluntad.

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