Los yanquis mudos ante una verdadera crisis económica y social.


Por Arthur González.

La prueba de que Estados Unidos y sus aliados fabrican la crisis en Venezuela, es lo que sucede en Argentina, país que no sufre una feroz guerra económica, comercial, financiera y mediática, pero sí aplica las recetas neoliberales del FMI.

Desde que Mauricio Macri asumió la presidencia, Argentina ha retrocedido notablemente, creció la pobreza desmesuradamente junto con su deuda externa, la cual es ya la más grande de América Latina, pero que no recibe una sola crítica ni sanciones de los yanquis y menos de la Unión Europea.

La indigencia de personas que jamás soñaron perder su nivel de vida es impresionante y hoy es común ver familias enteras durmiendo en las aceras, algo insólito para un país con amplias riquezas y que bajo los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández, nunca confrontaron una situación semejante.

Desde que Macri solicitó dinero al FMI, retomando la peligrosa situación con los llamados fondos buitres, elevó el endeudamiento del país al record histórico del 95% en relación al PBI, según cifras oficiales (solo en el tercer trimestre del 2018).

Si a Venezuela le quitaran la guerra económica impuesta por los yanquis, para hacerle creer al mundo que la crisis que padecen es consecuencia de la Revolución Bolivariana, tendría una bonanza económica y social sin par en la región.

Sin embargo, a Nicolás Maduro le conforman campañas y sanciones para demonizarlo, a pesar de todas las misiones sociales ejecutadas para elevar el nivel de vida de su pueblo, tanto en educación, deporte, salud, cultura y viviendas, como no ha hecho Macri en Argentina, ni hará el capitán Jair Bolsonaro en Brasil.

Si algún país de Suramérica requiere urgentemente de una ayuda humanitaria es precisamente Argentina, con el fin de mitigar la hambruna que padece.

No se recuerdan en los últimos 20 años protestas callejeras de obreros, estudiantes y jubilados como las actuales, debido a la grave crisis económica que sufren los argentinos desde que Macri inició los aumentos de las tarifas eléctricas y otros recortes, que han sumido en la pobreza a esa población acostumbrada a tener altos niveles de vida.

¿Por qué las grandes cadenas de televisión de Estados Unidos no dedican programas a divulgar lo que hace Macri a diario? ¿Qué ha dicho Federica Mogherini de la Unión Europea, sobre el incremento de la miseria en Argentina?

¿Mike Pompeo se habrá quedado ciego y sordo que le impiden ver y escuchar los reclamos del pueblo argentino?

Mucha doble moral existe en el Gobierno de Estados Unidos, por eso callan en complicidad con su aliado Macri y preparan un juicio, con hechos fabricados, contra la ex mandataria Cristina Fernández, a fin de impedir que vuelva a la presidencia, como le hicieron a Luis Ignacio Lula y pretenden hacerlo contra Correa en Ecuador.

Lo que les depara la actual crisis a los argentinos es algo bien complicado, porque según el informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), ese país actualmente es el más endeudado de todo el subcontinente, tomando en cuenta solo el primer desembolso al FMI, que fue de 15 mil millones de dólares, del total de 57 mil millones que Macri solicitó al Fondo Monetario Internacional (FMI) el pasado 2018.

El informe confeccionado por el Ministerio de Hacienda argentino al terminar el tercer trimestre del 2018, asegura que la deuda externa se elevó a 307 mil 656 millones de dólares y su relación con el PBI alcanzó un punto histórico de 95,4%.

Es precisamente esa situación la que desean los Estados Unidos para tener amarrados a los países, con el propósito de que cumplan todas sus órdenes y bien se conoce que la deuda externa trae como consecuencias mecanismos coercitivos, de ahí la batalla emprendida por Fidel Castro de que esa deuda es inmoral e impagable.

El FMI como mecanismo de presión, impone agendas económicas que afectan principalmente los programas sociales, exige la privatización de los medios fundamentales de producción y servicios para instaurar ese capitalismo salvaje que tanto criticó el Santo Padre Juan Pablo II.

Ante los niveles de pobreza que vive Argentina, los trabajadores pertenecientes a la Unión de Empleados de la Justicia (UEJN), han realizado demandas al Gobierno por el pago del tercer tramo del acuerdo salarial que habían alcanzado, pues saben que el FMI se opone al aumento de salarios.

Cientos de miles de argentinos salen a las calles a exigir un aumento en el presupuesto destinado a la construcción de viviendas, pero como no son organizadas por la embajada yanqui en Buenos Aires, ni reciben dinero de la USAID y la NED, son protestas auténticas sin violencia, a diferencia de las que organizan contra Maduro en Venezuela y Daniel Ortega en Nicaragua, que son emprendidas y financiadas por esos mecanismos pantallas de la CIA, para subvertir el orden constitucional y derrocar a esos gobiernos por sus programas sociales de corte socialista.

Esas protestas verdaderas del pueblo de Argentina no cuentan con el respaldo comunicacional de las venezolanas y nicaragüenses, allí no hay armas suministradas por los yanquis, ni existe la violencia observada en los llamados “opositores”.

El Movimiento Evita, la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y Barrios de Pie se congregaron en la plaza del obelisco, marchando pacíficamente hasta la sede la Secretaría de Vivienda de Argentina, reclamando los fondos necesarios para construir 1.5 millones de viviendas sociales y mejorar unas 2.5 millones de viviendas que se encuentran en situaciones precarias.

La Revolución Bolivariana de Venezuela ejecuta miles de viviendas bajo la Misión Vivienda, a pesar de la tensión financiera que le causa la guerra económica, pero los yanquis impiden que esas informaciones se divulguen en el mundo y solo satanizan a Maduro y a Ortega, considerándolos junto a Cuba como miembros del “eje del mal”.

Pero como dijera José Martí:

“Alzar la frente es mucho más hermoso que bajarla”.

Dolor que obsesiona a los yanquis


Por Arthur González.

La rotunda votación del pueblo cubano por el Sí, en el referendo para aprobar la nueva Constitución de Cuba, fue en la práctica un apoyo mayoritario al socialismo.

Ese resultado es una dolorosa realidad para Estados Unidos y la oposición que crearon y financian anualmente con más de 20 millones de usd, por eso ahora declaran que “fue un fraude” y no la reconocerán.

Sin embargo, de haber ganado el No, entonces si la reconocerían, a pesar de celebrarse con idénticos mecanismos y patrón electoral, porque así son los yanquis, como bebes malcriados que les dan ataques de llanto cuando no tienen el juguete que desean.

Sus campañas para trastocar la realidad de los países que tienen gobiernos no aceptables para Estados Unidos, son cada vez más globales y puede observarse tanto en Latinoamérica, como en Europa, Asia y África, e incluso dentro de su propio territorio.

Ante la aplastante derrota en el referendo constitucional en Cuba, hacen declaraciones arrogantes negándose a reconocer que la mayoría absoluta de los cubanos y cubanas aprueba y respalda su Revolución.

El comunicado oficial de Washington expresa su amargura por esa realidad, pero persisten en calificarlo de forma negativa, al decir:

El 24 de febrero, el régimen comunista cubano celebró lo que llamó un referéndum nacional sobre las revisiones a su Constitución. Nadie debe dejarse engañar por este ejercicio, que logra poco más que perpetuar el pretexto de la dictadura de partido único del régimen. Todo el proceso ha estado marcado por un teatro político cuidadosamente gestionado y la represión del debate público”.

Como les mortifica que, a pesar del dinero empleado en propaganda en las redes sociales, prensa, radio, televisión y en sufragar las pírricas provocaciones de sus asalariados, el pueblo no les hizo caso y votó por el futuro que desean para la Isla, sin sometimiento a Estados Unidos.

Entre los que lloran de rabia por la derrota están Rosa María Payá y su padrino el senador Marco Rubio, quienes comprueban una vez más que sus cruzadas comunicacionales no son aceptadas en Cuba.

Ante un hecho irrebatible vuelven con sus slogan gastados y arcaicos de que “el referendo constitucional es un fraude que solo confirma la ilegitimidad del Gobierno de Raúl Castro y Díaz-Canel”, y con el mismo estribillo que les aplicaron a las elecciones venezolanas de mayo 2018, repiten el gastado cacareo de que “la Constitución es ilegítima y al igual que su Asamblea Nacional y el actual gobierno encabezado por Miguel Díaz-Canel”, iniciando la campaña de que la comunidad internacional no reconozca ese proceso y Gobierno cubano.

Para esos dos amargados es demasiado tarde, pues Cuba es reconocida por la totalidad de los países de las Naciones Unidas, del Movimiento de los países no alineados, el Caricom, la Celac, la Cepal, la Unesco, y todos los organismos de  Naciones Unidas.

Las presiones que hizo Estados Unidos en 1962, a los países de América Latina para que rompieran relaciones con la naciente Revolución cubana, se desmoronó una década después y Cuba comenzó a ser reconocida y toda la América, que poco a poco volvió a restablecer relaciones diplomáticas, comerciales, culturales y deportivas con la Isla que soporta la guerra económica, comercial y financiera más larga de la historia humana.

La amargura de los yanquis es que, a pesar de los planes de terrorismo de Estado aplicados contra Cuba, invasiones mercenarias, cientos de Operaciones de subversión política y los planes de Acciones Encubiertas de la CIA, no han podido ni podrá doblegar la voluntad de su pueblo de mantener su independencia, soberanía y libertad de escoger el sistema que desean sus habitantes.

Sufran desde Washington y Miami aquellos que sueñan con ver caer el socialismo en Cuba, los colaboradores del dictador Fulgencio Batista, que aún sobreviven la victoria de 1959 y los mercenarios que se le suman por los cientos de miles de dólares que reciben para disfrazarse de “opositores”, porque a solo 90 millas del imperio yanqui hay un valeroso pueblo que resiste escasez, limitaciones materiales y financieras, como resultado de la guerra impuesta para que los cubanos culpen al socialismo.

Los cubanos conocen bien su historia, no olvidan las tres ocupaciones del ejército norteamericano, la execrable Enmienda Platt, que se apoderó de parte del archipiélago, la actuación de los marines yanquis en sus andanzas por prostíbulos y bares de la época neocolonial, ni aquel que se subió a la estatua del apóstol José Martí en la Habana, para orinarse en su cabeza.

Menos aún borraron de sus mentes que fueron los oficiales yanquis quienes asesoraron al tirano Batista, en la creación del tenebroso Buró de Represiones a las Actividades Comunistas, BRAC, organización responsable del asesinato y tortura de miles de cubanas y cubanos solo por tener ideas diferentes, ni de que fueron los militares yanquis  quienes instruían a oficiales y soldados de la tiranía de Batista, para asesinar y bombardear a los campesinos por apoyar al ejército rebelde encabezado por Fidel Castro.

Por esa y muchas otras razones, el pueblo votó por el Sí a su nueva Constitución, para entre todos construir un mundo más justo que permita vivir en paz y mejor.

Estados Unidos no podrá torcerles el brazo a los cubanos con su guerra económica, porque hacia el pasado oprobioso nadie quiere volver, y en vez de desgastarse en falsas campañas, deberían imitar a Cuba e iniciar un proceso consultivo con sus habitantes para establecer una nueva Constitución, adecuada a la época actual y no continuar con un instrumento legal tan arcaico, vigente desde 1789, lo que debería darles vergüenza de ser el único país del mundo que rige sus leyes por un documento casi prehistórico.

La primera decisión tomada por la Revolución fue alfabetizar a todos los que, en el capitalismo impuesto por Estados Unidos, nunca pudieron asistir a una escuela, y seguidamente enseñó al pueblo a analizar.

Así fue como que cada ciudadano pudo estudiar libremente el proyecto de la Constitución, expresar sus criterios, proponer, eliminar, enmendar y aclararse para tener una Carta Magna que recogiera el sentir de todos, situación que no se ve en otros países, algo que los yanquis no mencionan.

Por esas razones afirmó José Martí:

“No puede votar sobre la Constitución quien no sepa leer en ella”.

Los yanquis persisten en sus fracasos.


Por Arthur González.

Barack Obama al anunciar su apertura el 1ro de julio de 2015, dijo con sinceridad y sin secretos lo que deseaba hacer desde la embajada en La Habana:

“…podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal, y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la Isla…incluida la sociedad civil y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor. […] nadie espera que Cuba se transforme de la noche a la mañana, pero creo que el compromiso estadounidense, mediante nuestra embajada, empresas y ante todo nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses, y apoyar la democracia y los derechos humanos”.

Y así ha sido desde ese momento.

En vez de fortalecer las relaciones entre ambos pueblos, sus diplomáticos se dedican a fomentar la subversión política, con el propósito de derrocar el sistema socialista, su viejo anhelo desde 1959.

Actualmente el trabajo consular en esa misión diplomática no existe, el cultural y comercial siguieron el mismo camino, pero el trabajo para dividir la sociedad y estimular a la contrarrevolución se mantiene intacto, porque como afirmó Obama su interés es desmontar el socialismo, pero de otra forma, porque:

Décadas de aislamiento de Cuba no han conseguido nuestro perdurable objetivo de promover el surgimiento de una Cuba estable, próspera y democrática”.

Prueba de eso fue la publicación realizada por la embajada yanqui en su sitio oficial en Facebook, a solo 72 horas de llevarse a cabo en Cuba el referendo constitucional, de un listado con supuestos cinco aspectos que pueden considerarse los “mayores fracasos” de la Revolución cubana, sin hablar de cómo era la Isla hasta 1958 y los logros alcanzados gracias a la Revolución triunfante que derrotó a la tiranía de Fulgencio Batista, apoyada militar y económicamente por Washington.

Según lo publicado, “los que viven en la pequeña nación socialista, aún esperan por las promesas que hace 60 años les hicieron los líderes de la Revolución, las cuales serán aún más frenadas, junto a sus derechos, con la nueva Constitución que será sometida a referéndum el 24 de febrero”.

En una forma provocativa y para nada diplomática, escribieron las supuestas cinco maneras en que el Partido Comunista de Cuba “fracasó” ante su pueblo:

  • Restricción de la expresión.
  • Estancamiento económico.
  • Condiciones laborales injustas.
  • Acceso limitado a la información.
  • Censura artística.

Siguiendo su línea de mentiras para confundir a la opinión pública internacional, escribieron que “el gobierno cubano ha reforzado la represión de las figuras políticas de la oposición, los cuales han sido sometidos a decomisos, golpes y arrestos”, algo falso pero que sigue el patrón comunicacional establecido contra la Revolución.

Hablan de que hay estancamiento económico, pero omiten mencionar la guerra económica y financiera impuesta hace 60 años, diseñada con el criminal objetivo de provocar el desencanto y el desaliento a partir de la insatisfacción, las dificultades económicas, el hambre y la desesperación de los cubanos, para lograr el derrocamiento del gobierno.

En una evidente ofensiva para evitar el voto por el Sí al referendo Constitucional, Mara Tekach, actual Encargada de Negocios al frente de la embajada, viajó el 22 de febrero de 2019 a la ciudad de Santiago de Cuba, donde en un acto totalmente injerencista y desafiante, visitó al contrarrevolucionario José Daniel Ferrer, al frente del engendro que más dinero recibe de los yanquis y que dice estar en “huelga de hambre”, para solidarizarse con esos elementos creados, instruidos y financiados por su gobierno.

¿Admitiría el Departamento de Estado que el embajador cubano en Washington, hiciera lo mismo con alguno de los activistas por los derechos civiles?

Su prepotencia y actitud provocativa pretende que Cuba de pasos que sirvan de pretexto a la Casa Blanca para acabar de cerrar la escuálida misión diplomática, reducida mucho más que cuando era solo una Sección de Intereses.

En prueba del plan de Estados Unidos contra Cuba, el secretario de Estado y ex director de la CIA, Mike Pompeo, declaró el pasado 23 de febrero 2019 durante una entrevista para el noticiero estelar de la cadena hispana Telemundo, que “Washington apoyará a los pueblos de Nicaragua y Cuba a resistir los regímenes no democráticos en sus países”.

Pompeo, bajo la euforia temporal del ridículo golpe de Estado organizado contra Nicolás Maduro en Venezuela, sueña con ver caer el socialismo cubano, sin tener en cuenta los orígenes y base social de la Revolución.

Demostrando que, tanto las declaraciones oficiales de su embajada en La Habana como la visita de Mara Tekach a Santiago de Cuba, responden a un plan preconcebido, Pompeo agregó que “Washington está trabajando diligentemente para ayudar a la gente de esas naciones a levantarse contra el yugo del autoritarismo y lograr una mejor situación política”.

Y apuntó: “tengo la esperanza de que los ciudadanos de esos países entiendan que las condiciones en las que se encuentran hoy en día no son necesarias, pueden tener una vida diferente y contribuirán con sus esfuerzos, su buena voluntad y su humanidad a lograr una mejor situación política, tanto en Venezuela como en Nicaragua y también en Cuba”.

Sin embargo, el secretario de Estado no mencionó la cruel guerra económica, comercial y financiera que sostiene Estados Unidos contra ellos, y en el caso de Cuba con el rechazo de 189 países del mundo, algo que prueba que tantos gobiernos no pueden estar equivocados y son los yanquis los únicos causantes de la actual situación en que viven esos pueblos.

En total desfachatez imperial, Pompeo confesó que el Gobierno de Donald Trump estaría dispuesto a ayudar a Cuba para promover en la Isla una postura contra los regímenes no democráticos, como lo hacen hoy contra Venezuela, lo que refuerza la idea expresada por su Presidente recientemente en la Universidad Internacional de la Florida, cuando auguró: “Cuba pronto será libre junto a Nicaragua y Venezuela, para poner fin al socialismo en nuestro hemisferio”.

La misma cantaleta de hace 60 años, olvidándose del fracaso de todos los planes de Acciones Encubiertas de la CIA, incluidos los de asesinato a Fidel Castro, la invasión por Bahía de Cochinos y la Radio y TV Martí que jamás se han escuchado, ni visto en Cuba.

Parece que Pompeo no recuerda los descalabros sufridos con sus supuestos súper espías, el desmembramiento de decenas de grupitos contrarrevolucionarios que se enriquecieron y terminaron como “refugiados políticos” mantenidos de por vida en Miami, las crisis provocadas en los años 90 con el asilo de decenas de cubanos en las embajadas europeas en La Habana, y las llamadas “Damas” de Blanco, engordadas con los dólares y euros que le permitieron adquirir residencias y artículos personales.

En 60 años ninguna de esas Operaciones de la CIA arrojó frutos, todas pasaron sin penas ni gloria, pero los yanquis cual perros hueveros insisten en sus actos, aunque se quemen el hocico.

No por gusto afirmó José Martí:

“Los necios creen que debajo de su plastrón se esconde la llave del mundo”

Cosas para conocer y nunca olvidar.


Por Arthur González.

Desempolvando documentos desclasificados, aparecieron algunas operaciones subversivas que Estados Unidos diseñó en los años 60, como pretexto para derrocar a la Revolución cubana y eliminar el socialismo que tanta amargura les causa.

Desde las primeras medidas aplicadas a favor del pueblo y de las masas desprotegidas durante el capitalismo, impuesto por los yanquis desde su intervención militar en la Isla en 1898, Washington abrió fuego contra Fidel Castro, con la marcada intensión de sacarlo del poder a toda costa y costo.

Para lograrlo, emplearon todos los métodos inimaginables, porque el propósito era y sigue siendo, eliminar el “mal ejemplo” del sistema socialista en la región, de ahí la afirmación del Foreign on Council Relations:

“La oposición de EE.UU. a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Algunas de esas operaciones muestran la verdad y coinciden con lo que actualmente emplean contra Venezuela y otros gobiernos que no son de su agrado.

  1. Operación “Repudio” 

Objetivo: Confundir y acosar a los pilotos cubanos de Castro, utilizando conversaciones radiales.

Concepto: Que un piloto cubano refugiado vuele en una nave estéril (sin identificación) en las proximidades de Cuba a intervalos regulares mientras se rastrean las frecuencias tierra/aire de comunicación cubana por medio de un control teledirigido. Este piloto refugiado podría conocer personalmente a muchos de los pilotos cubanos que todavía le sirven a Castro. El piloto refugiado podría entrar en discusiones con los pilotos de Castro por medio de la radio y así confundirlos, distraerlos, etc. Esto sería un problema real para los pilotos de Castro en las actuales condiciones atmosféricas. La discusión podría ser: “Te voy a coger, rojo, sinvergüenza” y llamarlo por su nombre si fuera necesario.

  1. Operación Destrucción (Smasher).

Objetivo: Desorganizar o inhabilitar las instalaciones de comunicaciones comerciales y militares en Cuba.

Necesidades técnicas:

  1. Información detallada sobre las instalaciones de comunicación comercial y militar y sus capacidades, para incluir dentro y fuera de Cuba la construcción de plantas, redes de sistemas y detalles sobre equipamiento (o sea, circuitos, tuberías, etc.), ubicación y tipo de estaciones de repetición. Esta información es necesaria para construir un dispositivo perfeccionado.
  2. Un tubo al vacío de manera tal que pueda ocasionar un corto circuito. Esto es posible si se introduce carbonato de silicona en la base del tubo. Cuando el tubo se calienta, el carbonato de silicona se licúa y conduce la corriente eléctrica; cuando el tubo se enfría, la sustancia se solidifica y no conduce electricidad. Tal dispositivo (el tubo al vacío) se halla disponible.

Los blancos:

  1. Compañía de Teléfonos de Cuba que proporciona servicio telefónico local y de larga distancia a toda la Isla y al exterior.
  2. Radio Corporación de Cuba, que proporciona servicio radiotelefónico a los países europeos y americanos. También facilita servicio radiotelegráfico e incluye canales alquilados de tele impresión.
  3. Compañía de Telégrafos y Teléfonos cubano/americana. Fundada por la IT&T y la AT&T, poseen seis cables submarinos que unen a La Habana y Cayo Hueso. La instalación opera en concordancia con el vínculo de microondas.
  4. Estaciones comerciales de radio y televisión.
  5. Instalaciones militares de cables terrestres y de radio. Incluyen sistemas administrativos y de mando de un punto a otro, instalaciones tierra/aire y ayudas de navegación. Obviamente, ciertas instalaciones comerciales dan servicio al ejército, por lo que la desorganización o la inoperatividad de las instalaciones comerciales afectará las capacidades de comunicación del ejército.

Concepto: El tubo debe ser introducido de forma clandestina dentro de los equipamientos apropiados.

La introducción debe lograrse por medio del uso de medios conocidos, ya sea directamente o por contactos con un empleado de la compañía, que tenga acceso o que reciba la remuneración apropiada. 

  1. Operación Enredo (Free Ride):

Objetivo: Crear disturbios y sembrar cizaña en la población cubana.

Concepto: Éste se debe cumplimentar por el bombardeo de pasajes aéreos de ida, de las líneas Pan American o la KLM, para Ciudad México, Caracas, etc. (ninguno para Estados Unidos). Los pasajes podrían entremezclarse con otros volantes que estuvieran planificados lanzarse. El número de pasajes lanzados podría incrementarse.

  1. Operación Giro (Turn About):

Objetivo: Darle indicios a Fidel Castro de que su apoyo por la causa revolucionaria ha disminuido hasta tal punto, que se están haciendo planes para su “sustitución”.

Concepto: Esto debe cumplimentarse a través de medios de inteligencia que se incrementen hasta que culminen con el descubrimiento del mecanismo o maquinaria de Castro.

  1. Operación Desertor (Defector):

Objetivo: Inducir a elementos o individuos del ejército cubano a que deserten, conjuntamente con su equipamiento.

Concepto: Cuando se planifique y se aplique de forma adecuada, esta actividad tendrá el efecto de hacer disminuir la capacidad del ejército. En un sistema totalitario, la reacción inmediata es incrementar la seguridad, acompañada por una actividad decreciente. También crean estragos en las agencias de seguridad e inteligencia. Esto se podría cumplimentar a través de medios de inteligencia y la promesa de recompensas.

  1. Operación Interrupción (Break Up):

Objetivo: Introducir materiales corrosivos de forma clandestina para provocar accidentes en la aviación, vehículos y embarcaciones.

Concepto: Esta actividad, de ser posible, debe estar encaminada hacia la aviación suministrada por los soviéticos. Si se cumplimenta de forma adecuada, disminuiría la confianza en el equipamiento, incrementaría los problemas de suministros y mantenimiento y afectaría seriamente las capacidades combativas.

  1. Operación Cobertura (Cover Up):

Objetivo: Convencer al Gobierno Comunista de Cuba de que las Fuerzas Navales, ostensiblemente asignadas al Proyecto MERCURIO, son una simple cobertura.

Concepto: No se debe revelar en términos de lo que es una cobertura, esto se debe dejar a las conjeturas. Debe enlazarse con la Operación Jugarreta (Dirty Trick).

  1. Operación Jugarreta (Dirty Trick):

Objetivo: Mostrar una prueba irrevocable de que, en caso de que falle el vuelo orbital tripulado MERCURY, la falla se relacionará con los comunistas y con Cuba.

Concepto: Esto debe ser cumplimentado a través de la fabricación de pruebas o evidencias que demostrarían la interferencia electrónica por parte de los cubanos.

  1. Operación Repleto (Full Up):

Objetivo: Destruir la confianza en el combustible suministrado por el Bloque Soviético, señalando que está contaminado.

Concepto: Esto se debe cumplimentar a través de la introducción de un agente biológico conocido dentro de las instalaciones de almacenamiento del combustible de los aviones de combate. Este agente germina dentro del combustible de los aviones de combate y crece hasta que consume todo el espacio dentro del tanque.

  1. Operación Fantasma (Phantom):

Objetivo: Convencer al Gobierno de Castro de que la penetración clandestina y el reabastecimiento de los agentes está siendo dirigida de forma regular.

Concepto: Esto debe ser cumplimentado por el uso de las capacidades BJ, UDT y JJ para crear la impresión de desembarcos que se han realizado en playas, así como de bombardeos aéreos en otras partes.

  1. Operación Northwood
  • Realizar una serie de movimientos militares justificando que correspondan a ejercicios que por su índole, magnitud y cercanía a las costas cubanas pudieran provocar una reacción por parte de Cuba. Se utilizará la provocación más la realización de acciones para tratar de convencer a los cubanos de que la invasión es inminente, con el fin de provocar una respuesta de Cuba en el plano militar, que, de realizarse, nos permitiría cambiar del ejercicio militar a la invasión.
  • Organizar una serie de incidentes relacionados con la Base Naval en Guantánamo de forma tal que de la apariencia de haber sido realizados por fuerzas cubanas. Estos podrían ser:

Utilizar una estación de radio clandestina para divulgar rumores de un ataque a la Base.

Uniformar cubanos amigos de los Estados Unidos para que brinquen la cerca simulando un ataque.

Capturar dentro de la Base un grupo de saboteadores cubanos, utilizando para esto cubanos amigos.

Pedir a cubanos amigos que provoquen disturbios en la entrada principal de la Base.

Volar algún depósito de municiones dentro de la Base. Provocar incendios.

Incendiar un avión en el aeropuerto de la Base como si fuera un sabotaje.

Disparar algunas granadas de mortero desde el territorio cubano hacia la Base para dañar algunas instalaciones de esta.

Capturar grupos comando tratando de entrar en la Base por el mar, utilizando para esto a cubanos amigos.

Capturar un grupo de milicianos que se introdujeron en la base.

Sabotear un barco norteamericano en el puerto, provocar un incendio de grandes proporciones.

Hundir un barco cerca de la entrada del puerto. Realizar el funeral de las supuestas víctimas.

  • Organizar una operación similar a la del acorazado Maine. Para esto pudiera volarse un barco norteamericano en la Bahía de Guantánamo y acusar a Cuba de la acción.

También pudiera volarse un barco en aguas cubanas, quizás cerca de la Habana o Santiago, planteando que fue hundido por la marina y fuerza aérea cubanas. Los Estados Unidos podrían iniciar el rescate de las víctimas y posteriormente dar un listado de los muertos para provocar la indignación y mostrar la irresponsabilidad y peligrosidad de Cuba.

  • Sería adecuado iniciar una campaña terrorista en Miami, otras ciudades de la Florida y hasta en Washington, como si fuera desarrollada por el gobierno de Cuba. La campaña terrorista debe ir dirigida hacia los exilados que viajan a los Estados Unidos.
  • Pudiéramos hundir un barco cargado de cubanos en su ruta a la Florida (pudiera ser un hundimiento real o simulado).
  • Pudiéramos promover atentados contra la vida de algunos de estos refugiados en las Estados Unidos, llegando inclusive a herirlos para lograr una mayor publicidad.
  • Algunas bombas de explosivo plástico pudieran hacerse explotar en lugares cuidadosamente seleccionados, unido esto a la detención de algún agente cubano y la ocupación de documentos donde se implique a Cuba en estas acciones terroristas sería muy útil para proyectar la imagen de un gobierno irresponsable.
  • Simular un tipo de injerencia en los asuntos internos de otra nación caribeña “procedente y apoyada por Cuba”, Conocemos que Castro está apoyando actividades clandestinas subversivas contra Haití, República Dominicana, Guatemala y Nicaragua, esos esfuerzos pudieran magnificarse y adicionarles otros para crear la imagen de irresponsabilidad y peligro deseada.

Conocemos que la Fuerza Aérea Dominicana es extremadamente sensible en cuanto a las intrusiones en el espacio aéreo dominicano, por lo que si algunos aviones “cubanos” del tipo B-26 se dedicaran en vuelos nocturnos a incendiar campos de caña y se encontraran algunas bombas incendiarias fabricadas en países del bloque soviético sería suficiente para crear la imagen. Además, pudieran enviarse algunos mensajes “cubanos” a los comunistas dominicanos e inclusive envíos “cubanos” de armas que se interceptarían antes de llegar a las manos de los insurgentes, todo lo cual ayudaría a crear la situación deseada.

  • La utilización de aviones del tipo MIG piloteados por personal norteamericano, en actividades de acoso a otras aeronaves, ataque a naves de superficie o el derribo de aviones de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos pudieran ser acciones útiles. Un aparato F-86 debidamente modificado y pintado pudiera tomarse como un MIG cubano por los pasajeros de un avión comercial, sobre todo si el piloto lo anuncia como tal.
  • Intentos de secuestro de naves aéreas y de superficie se divulgarían como acciones apoyadas por el gobierno de Cuba. Paralelamente se alentaría la deserción del personal de naves cubanas aéreas y de superficie.
  • Es posible organizar una acción para crear un incidente mediante el cual pudiéramos demostrar convincentemente que aviones “cubanos” derribaron un aparato civil en un vuelo chárter procedente de los Estados Unidos con destino a un país del caribe, el país se seleccionaría de forma tal que el plan de vuelo tuviera que incluir el atravesar Cuba, los pasajeros serían un grupo de estudiantes universitarios de vacaciones o cualquier otro tipo de grupo que pueda tener un interés similar.
  • Es posible crear una situación para que aviones “MIG comunistas cubanos” destruyan un aparato de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos que pacíficamente volaba en el espacio sobre aguas internacionales. Para completar la acción un submarino diseminará partes de un avión F-110, un paracaídas y otros elementos aproximadamente a 15 o 20 millas de las costas cubanas.
  1. Operación Bingo:

Objetivo: Crear un incidente que tenga la apariencia de un ataque sobre instalaciones norteamericanas en Cuba (Guantánamo), lo que constituiría una excusa para la utilización del ejército de Estados Unidos, lo que pudiera derrocar el gobierno actual del archipiélago cubano.

Concepto: Esto debe ser alcanzado por medio del enemigo oculto (Las Serpientes) fuera de los límites de la Base Guantánamo. Este enemigo simula un incendio real y al oír semejante ruido, es totalmente factible de que la reacción inmediata en Guantánamo sería que la base está siendo atacada. Con la preparación adecuada, esto sería seguido de un contraataque y, con la planificación adecuada, la Base en Guantánamo podría desplegar una fuerza suficiente hasta que las otras, que ya habían sido alertadas con anterioridad, pudieran atacar en otras áreas. Se prevé que un programa de operaciones, similar al siguiente, sorprendería al ejército cubano y ocasionaría su derrota:

-Ataque simulado sobre Guantánamo.

-Aviso enviado al Presidente.

-Lanzamiento inmediato de la aviación ya alertada, cuyos objetivos son los aeropuertos cubanos.

-Lanzamiento inmediato de un contraataque bajo líneas estratégicas en comunicación en Cuba.

-Fuerza de la Marina preparada en alerta que avanzaría hacia objetivos preseleccionados/áreas de desembarco.

-Embarque inmediato de tropas aerotransportadas, alertadas con anterioridad, para objetivos preseleccionados.

-Lanzamiento de aviones de combate adicionales para limpiar áreas de lanzamiento e interrumpir, además, las líneas de comunicación.

-Embarcaciones y aviones desembarcarían tropas terrestres/aéreas, asegurando los aeropuertos, las terminales férreas/carreteras, etc.

-Reabastecimiento y actividades de sustitución.

Si se actúa de la forma apropiada, lo anterior podría derrocar al Gobierno de Cuba en cuestión de horas, facilitando el plan para que se aplique en los próximos seis meses.

  1. Operación Tiempos Prósperos (Good Times):

Objetivo: Desilusionar a la población cubana con la imagen de Castro, distribuyendo materiales fotográficos falsificados.

Concepto: Preparar la fotografía deseada, como por ejemplo de un Castro obsceno, con dos prostitutas en cualquier situación deseada, ostensiblemente dentro de una habitación en la residencia de Castro, pródigamente amueblada, y con una mesa atestada hasta el borde con la comida cubana.

Más apetecible y con una expresión subrayada (propiamente cubana) como, por ejemplo: “Mi ración es diferente”. Hacer tantas copias en papel como se deseen y distribuirlo entonces por todo el campo a través de bombardeos de volantes o por medio de agentes. Esto debe poner al dictador rojo en la perspectiva correcta con relación a las masas, las que carecen de privilegios.

  1. Operación Fuego Encendido (Heat is on):

Objetivo: Darle al Gobierno de Castro la impresión de que algunos pilotos rojos intransigentes planean desertar, ocasionando así grietas dentro de los nexos de seguridad.

Concepto: Se conoce que muchos de los pilotos cubanos refugiados están identificados personalmente con muchos de los actuales pilotos de la Fuerza Aérea de Castro (CRAF). En consecuencia, utilizar todas las fuentes disponibles y determinar, por nombre, aquellos pilotos que son considerados los incondicionales Rojos de Castro. Entonces, utilizando agentes, comunicaciones, etc., inyectar dentro del sistema de inteligencia de Castro, el hecho de que estos Rojos pre designados planean desertar por razones monetarias o ideológicas. Las grietas dentro de la seguridad deben ayudar a destruir la imagen de Castro y además imponer restricciones inaceptables sobre la rutina de las actividades de entrenamiento.

  1. Operación Bomba Invisible (Invisible Bomb):

Objetivo: Crear la impresión de que los bombardeos aislados se están produciendo en Cuba, aumentando así el acoso y la confusión del gobierno de Castro.

  1. La Fuerza Aérea puede utilizar las características operativas de los F-101 u otros aviones de la serie Century para crear la impresión de que la oposición contra Castro es continuada. La característica operativa de la nave a ser explotada es la “barrera del sonido”.
  2. La “barrera del sonido” se puede emplear en formas muy disímiles, como por ejemplo como una barrera individual en puntos seleccionados, o como una barrera continua y ejecutarla en altitudes bajas y altas. Esto ocasionará no solamente aprehensión, sino también diferentes grados de daños mal intencionados, o sea la destrucción de ventanas en cualquier calle de La Habana.
  3. El efecto de la “barrera del sonido” se puede ampliar, planificando misiones a ejecutar en las primeras horas de la mañana, cuando la población duerme. Generalmente el pueblo cubano no está familiarizado con este fenómeno, por lo tanto, se considera que el impacto, durante un tiempo, sería el más beneficioso.
  4. Los aspectos de orientación de la “barrera del sonido” también hacen factible el uso de simulacros de fuego naval norteamericano en las inmediaciones de las áreas pobladas en Cuba.
  5. Esta operación se considera relativamente segura y no deja evidencia tangible. Se puede planificar y ejecutar con un mínimo de esfuerzos y gastos.
  6. Operación (Horn Swoggle):

Objetivo: Estrellar u obligar a bajar un avión MIG cubano, con capacidad para interceptarlo bajo cualquier circunstancia, por medio de intromisiones en las comunicaciones.

Concepto:  Chequear estrechamente las comunicaciones tierra/aire del MIG con el propósito de determinar la frecuencia y el uso de la terminología para las operaciones de prácticas o las reales del GCI.

  • Utilizar transmisores de anulación y un avión señuelo o condiciones atmosféricas estables, anular el controlador cubano y hacer que el piloto cubano refugiado emita instrucciones de que el MIG vuela sin combustible hacia La Florida, Puerto Rico, Jamaica, a un portaaviones, etc.
  1. Operación Lealtad (True Blue):

Objetivo: Desmoralizar a Castro y a su gobierno ante los ojos del pueblo cubano por medio de intromisión en las comunicaciones.

Concepto:  Utilizando transmisores de alta potencia en las inmediaciones de Cuba (La Florida, Inagwa, Jamaica o a bordo de una embarcación naval) que tenga la capacidad de anular la radio comercial de Cuba y las estaciones de televisión, desmoralizar de forma periódica a Castro y a otras figuras del gobierno en el subconsciente del pueblo cubano.

  • La técnica de la intromisión de las comunicaciones podría ser explotada por transmisiones previamente grabadas o en vivo, de propaganda contra Castro y los comunistas, en los recesos de transmisión de las estaciones, los discursos de Castro, etc. Esta idea prevé la utilización de un refugiado cubano que realice estas transmisiones y, naturalmente, sería necesario una vigilancia estrecha de las estaciones que serían trabajadas. Cualquier cantidad de ideas podría ser inyectada, como, por ejemplo:
  1. “Cuba Sí, Rusia No”
  2. El comunismo explota a las masas.
  3. El comunismo constituye un totalitarismo despiadado.
  4. Castro y sus secuaces: devastan el país mientras nosotros   estamos racionados.
  5. Castro y su reino del terror.
  6. Castro es un lunático y debe ser eliminado.
  7. Castro es la causa de todos nuestros males.
  8. Levantémonos contra el cerdo de Castro, etc. etc.

Esta operación podría convertirse en un proyecto continuo, quizás bajo el control de la Agencia de Informacional de Estados Unidos.

No se equivocó José Martí al afirmar desde New York:

“En este pueblo revuelto, suntuoso y enorme, la vida no es más que la conquista de la fortuna, que es la enfermedad de su grandeza”.

 

Quien vive de ilusiones muere de desengaño.


Por Arthur González

Estados Unidos lleva 60 años pronosticando la caída de la Revolución cubana, esa que nunca quisieron dejarla triunfar, tal y como expresaron el director de la CIA, Allen Dulles, y el propio presidente, Dwight Eisenhower, en la reunión del Consejo de Seguridad Nacional el 23 de diciembre de 1958.

Para su amargura, Fidel Castro entró triunfante en La Habana en enero de 1959 y a pesar de decenas de planes de la CIA y crueles medidas aprobadas por la Casa Blanca y el Congreso yanqui, Cuba lleva más de medio siglo venciendo las acciones planificadas y ejecutadas para que vuelva a los brazos del imperio.

La ilusión de Estados Unidos ha sido siempre tener a Cuba como una estrella más en su bandera, algo plasmado en un documento histórico fechado el 29 de abril de 1823, donde el entonces secretario de Estado, John Quincy Adams, orienta al agente especial de Estadios Unidos en Cuba, Thomas Randall:

“…Usted observará atentamente todos los sucesos que guarden relación con la conexión de Cuba con España […] Usted se mantendrá atento a cualquier agitación popular, sobre todo a aquellas que puedan referirse a la cesión de la Isla por España a cualquier otra Potencia, o a que los habitantes asuman un Gobierno independiente…”

Por ese obsesivo deseo de adueñarse de Cuba han gastado cientos de miles de millones de dólares para derrocar el socialismo cubano, ejecutaron actos de terrorismo como la voladura del buque francés La Coubre, en marzo de 1960; la invasión mercenaria de abril de 1961; la planificación de tareas que justificaran una invasión a la Isla por parte del ejército yanqui en 1962, posibilidad frustrada por la conocida Crisis de los Misiles, que desembocó en un acuerdo con la URSS de que no invadirían la Isla.

A cambio, decidieron ejecutar actos terroristas contra la economía cubana con el fin de ahogarla, recogido en un documento preparado por la Agencia Central de Inteligencia para el Grupo permanente del Consejo Nacional de Seguridad, el 8 de junio de 1963, bajo el título “Política encubierta y programa integrado de acciones propuestas hacia Cuba”, donde se pone de manifiesto hasta dónde son capaces los yanquis de llegar por alcanzar su deseo de destruir el socialismo cubano, cuando afirman:

“Habrá fracasos con la consecuente pérdida de vidas y acusaciones contra EEUU, que resultarán en críticas en casa y afuera. Ninguna de esas consecuencias esperadas deberá hacernos cambiar nuestro curso, si el programa expuesto puede esperarse tenga éxito”.

El temor que pretendieron sembrar en el pueblo cubano estuvo respaldado por cientos de actos terroristas, como afirma documento elaborado por el Coronel Jack Hawkins, jefe de la sección de personal paramilitar en el centro de operaciones de la Fuerza de Tarea de la CIA:

“Durante el período comprendido entre octubre de 1960 y el 15 de abril de 1961, se perpetraron alrededor de 110 atentados dinamiteros contra objetivos políticos y económicos, se colocaron más de 200 bombas. Se descarrilaron 6 trenes, se dejó inactiva la refinería de Santiago de Cuba durante una semana, como resultado de un ataque sorpresivo desde el mar.  Se provocaron más de 150 incendios contra centros estatales y privados, incluyendo 21 viviendas de comunistas y 800 incendios en plantaciones de caña”.

“…Se introdujeron ilegalmente en Cuba 75 toneladas de explosivos y armamentos, mediante 30 misiones aéreas, más 46,5 toneladas en 33 misiones de infiltración marítima, para abastecer a grupos terroristas urbanos y bandas de alzados en zonas montañosas…”

Ninguno de esos actos les dio resultado, el pueblo se unió más en torno a su Revolución para no perder la independencia alcanzada.

Durante la caída del socialismo en Europa y la propia URSS, como consecuencia del Programa Democracia, desarrollado bajo la administración de Ronald Reagan, y del aprovechamiento de graves errores cometidos, muchos de ellos inducidos, por funcionarios reclutados por la CIA, Washington y sus aliados europeos se relamieron los bigotes esperando ver caer también a Cuba, pero otra vez se quedaron con las ganas, sin entender por qué el pueblo se mantuvo firme a lado del socialismo y de Fidel Castro.

Ante eso instauraron nuevas sanciones, entre ellas la Ley Torricelli y la Ley Helms-Burton, para apretar más la guerra económica, comercial y financiera que asfixiara la mal trecha economía cubana, pero tampoco pudieron doblegar la resistencia de los cubanos.

Barack Obama, intentó aplicar una política más sutil y engañosa, edulcorándola con el restablecimiento de relaciones diplomáticas, aunque dejó intacta la guerra económica y comercial, e incluso incrementó la persecución financiera a la banca internacional para impedir el desarrollo económico cubano.

Tampoco permitió el uso del dólar, ni levantó la prohibición a los norteamericanos de viajar libremente a las Isla, solo amplió las licencias otorgadas por el Departamento de Estado con la intensión de fortalecer el sector de los trabajadores privados, para poco a poco dividir la sociedad e introducir hábilmente su ideología con el apoyo de elementos contrarrevolucionarios, los que recibieron un financiamiento de 160 millones de dólares en 8 años, algo que no desembolsó ninguno de sus antecesores.

Ahora, Donald Trump, sueña con ver caer el socialismo cubano, si lograse destruir a la Revolución Bolivariana de Venezuela, como expresó en Miami el 18 de febrero 2019.

Trump es el primer presidente yanqui sin experiencia política, al ser solo un afortunado hombre de negocios que aprovechó la decadencia del sistema político de su país, asesorado ahora por halcones de largo historial como John Bolton y Elliott Abrams, y por el amargado senador Marco Rubio, integrante de la mafia terrorista asesina de Miami, esa que apoyó siempre al dictador Fulgencio Batista y huyó cuando este perdió la guerra contra el ejército encabezado por Fidel Castro.

Triste rol que desea Trump, porque sin experiencia militar ni política, se manchará las manos de sangre inocente venezolana, ya que su pueblo, como el cubano, luchará por defender su libertad, independencia y soberanía, contra un ejército yanqui que solo ataca por el dinero que recibe, sin una ideología sólida que le permita sostener por mucho tiempo una guerra, tal y como les sucedió en Vietnam.

La provocación que diseñan con la entrega de una ridícula ayuda humanitaria desde Colombia, está dirigida a justificar el ingreso de los militares colombianos y norteamericanos, bajo el pretexto de responder a las acciones del ejército venezolano, cuando el próximo 23 de febrero impida la entrada de los camiones por su frontera.

Todo está previsto por el pentágono y la CIA, porque las medidas políticas con la desprestigiada y dividida oposición venezolana no les ha dado resultados; por tanto, solo la vía de la agresión militar les queda para alcanzar sus sueños de apoderarse de las riquezas naturales venezolanas.

Cuba es harina de otro costal, porque su pueblo conoce perfectamente quienes son los yanquis, que, embriagados con sus noticias falsas, confunden disgusto popular con oposición política.

La vida les demostrará lo que es un pueblo viril, enérgico, resistente y preparado para dar su propia sangre por sostener su bandera en alto, que, con el apoyo de sus muertos, sabrá levantar sus brazos para no verla jamás derribada.

Y como afirmó José Martí:

“Sin un plan de resistencia no se puede vencer un plan de ataque”

 

 

 

 

 

 

 

 

Pueblos del mundo conozcan al imperialismo yanqui.


Por Arthur González.

Estados Unidos se autoproclama paladín de los derechos humanos del mundo, pero realmente es el máximo violador y solo con su dinero y poderío militar logran silenciar sus crimines, compran y chantajean a funcionarios y gobernantes de otros países, y muchos periodistas se arrodillan antes sus amenazas; ejemplos sobran.

El más reciente hecho que pone en evidencia la anterior aseveración, lo realizó el Senador Marco Rubio, quien en compañía del Representante Mario Díaz-Balart, ambos miembros de la mafia terrorista asesina de Miami, visitaron la ciudad de Cúcuta, en Colombia, zona fronteriza con Venezuela por donde pretenden ingresar la supuesta ayuda humanitaria, que enmascara la invasión militar con la que planifican acabar con la Revolución Bolivariana venezolana.

Desde el 2014 Estados Unidos incrementó la guerra económica, comercial y financiera contra el Gobierno de Nicolás Maduro, con la finalidad de que las penurias que esa acción ilegal causa en el pueblo venezolano, le resten apoyo popular y provocar masivas revueltas que serían respaldadas por las fuerzas militares de Colombia, como punta de lanza de una invasión con tropas yanquis.

El pueblo venezolano alfabetizado y preparado culturalmente por la Revolución iniciada por el presidente Hugo Chávez, no se ha dejado engañar por campañas de noticias falsas generadas por la CIA, a través de los mecanismos creados para esos fines, unido a las acciones ejecutadas por la USIA y la NED que, desde la embajada yanqui en Caracas, inciden en grupos de estudiantes universitarios, asociaciones de empresarios, organizaciones religiosas y la prensa.

Gracias al conocimiento adquirido por la población trabajadora y los sectores más humildes de Venezuela, Estados Unidos no ha podido manipular a su antojo a las masas, de ahí que la Revolución bolivariana haya ganado mayoritariamente en 20 de los 23 procesos electorales celebrados en ese país, algo que exaspera a la Casa Blanca al no poder derrocar el socialismo bolivariano.

La desprestigiada y divida oposición tampoco alcanzó las metas impuestas desde Washington de sumar seguidores, y al estar integrada mayoritariamente por personas de la burguesía, no representa los intereses de la clase trabajadora, campesina y las etnias indígenas, los que saben perfectamente a donde irán a parar los beneficios que les da el proceso revolucionario iniciado por Chávez.

Por esas razones los yanquis ven como única solución el empleo de la fuerza militar para imponer sus intereses, algo en lo que tienen vasta experiencia, demostrada con sus guerras fratricidas en Yugoslavia, Serbia, Afganistán, Irak, y Libia.

Para no dejar dudas de cómo es realmente el imperialismo yanqui, el Senador Marco Rubio, junto al Representante Mario Díaz-Balart, llegaron a Colombia para ultimar detalles de la provocación militar en el puente que divide ese país con Venezuela, prevista para el próximo 23 de febrero 2019, para apuntalar el golpe de Estado organizado con Juan el Títere Guaidó hace dos semanas, pues no ha tenido el menor respaldo del pueblo, aunque lamentablemente sí de otros países y de la Unión Europea, debido a las fuertes presiones políticas y amenazas de represión económica anunciadas por el propio Presidente Donald Trump.

Para tener más clara la proyección de amenazas imperiales, hay que tener presente lo declarado por Marco Rubio, cuando dijo ante la prensa colombiana y extranjera: “Los militares venezolanos que impidan la entrada de la ayuda humanitaria, pasarán el resto de su vida huyendo”.

Esa es la democracia yanqui que imponen al mundo desde el siglo XIX, mediante el uso de las armas que tantos crímenes ha causado en este mundo.

¿Pensará ese Senador mafioso que los militares venezolanos dispuestos a dar la vida por la soberanía de su patria, se atemorizarán ante sus amenazas?

¡Que poco conocen a los pueblos que se niegan a ser esclavos de los yanquis!

No aprenden las lecciones que los cubanos y cubanas les dan a diario desde 1959, enfrentados a cientos de actos terroristas organizados por la CIA, vencedores de la invasión mercenaria derrocada en solo 67 horas, resistiendo la guerra económica más larga y despiadada del mundo, unido a cruzadas comunicacionales para deformar la realidad de la Revolución encabezada por Fidel Castro, líder que no pudieron asesinar a pesar de los casi 600 planes generados desde Estados Unidos.

¿De cuál justicia internacional habla Marco Rubio, quien califica la defensa de la patria como un crimen internacional?

Según afirmó: “negar la comida y negar la medicina a civiles es un crimen internacional y se pasarán el resto de su vida escondiéndose”.

¿Y la guerra económica, comercial y financiera que desarrolla el gobierno que él representa, contra Cuba y Venezuela no es un crimen de lesa humanidad?

El mundo condena anualmente el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, impuesto oficialmente en 1962 por el Presidente John F. Kennedy, pero sus responsables esperan por ser juzgados en un tribunal internacional, como el que juzgó y sancionó a los nazis alemanes.

Cuba es atacada desde hace 60 años por Estados Unidos con acciones de todo tipo, desde el terrorismo, el bandidismo, la guerra biológica causante de muertes y enfermedades en personas, animales y su fauna, los planes de asesinato a sus principales dirigentes reconocidos por la CIA durante la investigación ejecutada por la Comisión Church, organizada en el Senado yanqui, pero jamás las organizaciones judiciales internacionales han sentado en el banco de los acusados a sus responsables.

Estados Unidos protege en su territorio a connotados autores de actos terroristas contra Cuba, otorgándoles el estatus de refugiados políticos, como hizo con Carlos Alberto Montaner y Armando Valladares, quienes colocaron bombas en centros comerciales de La Habana por órdenes de la CIA; Luis Posada Carriles autor de la voladura de un avión civil cubano donde murieron 73 inocentes, y de las explosiones en varios hoteles de la Isla; Orlando Bosch Ávila, ejecutor de las bombas que explotaron en embajadas, consulados y oficinas comerciales cubanas en el exterior y entidades estadounidenses que tenían alguna relación contractual con Cuba.

Quien no tiene sentimientos patrios no sabe lo que es ofrendar la vida por defender su bandera, su libertad e independencia, y eso es lo que le sobra a los incorruptibles militares y jefes venezolanos, que no temen a las amenazas imperiales de aquellos que no tienen moral para condenar a otros.

Por eso en sus versos aseguró José Martí:

“Quien a su patria defender ansía / ni sangre ni en obstáculos repara /del tirano desprecia la soberbia y en su pecho se estrella la amenaza”.

Prepara Estados Unidos pretextos para acusar a Cuba.


Por Arthur González.

Resulta evidente que Estados Unidos pretende dar un zarpazo contra Venezuela y seguir su curso hacia Cuba, con la trasnochada ilusión de que podrá matar dos pájaros de un tiro.

La primera etapa de su plan es lograr la división del pueblo cubano, para lo cual fabrican campañas a fin de que una masa importante de la sociedad vote No, en el próximo referendo para aprobar la nueva Constitución de la República.

Para ello orientan a sus lacayos a crear noticias falsas, trabajar en montajes de videos a través de teléfonos móviles y grabar determinadas provocaciones en la vía pública con voces de sus actores, gritando consignas contrarrevolucionarias, como su fuese en el lugar de los hechos.

Pretenden utilizar algunos artículos de la Constitución, como el que define el matrimonio, para enfrentar a los religiosos y otros sectores de la sociedad, con vistas a que no voten a favor de la Carta Magna, estimulando criterios negativos para arrastrarlos al voto contrario, lo que les permitiría hacer campañas de que la Revolución pierde apoyo popular.

En ese sentido, algunos artistas que gozan del reconocimiento popular y viajan con frecuencia a Miami, han reiterado criterios contra el proceso de votación, algo que no se puede desvincular de las acciones que en Miami desarrollan connotados elementos anticubanos, con similares intensiones.

La segunda etapa es la construcción de pretextos para fortalecer las sanciones contra Cuba, incluida la amenaza efectuada por Estados Unidos de estudiar la posibilidad de volver a incorporarla en la lista de países patrocinadores del terrorismo y aplicar el capítulo III de la execrable ley Helms-Burton, para atemorizar a los inversionistas extranjeros como fórmula para afectar las finanzas cubanas.

Otras acciones planificadas en el presente plan de acciones encubiertas, están vinculadas a las inventadas violaciones de los derechos humanos que desde Miami y Washington insisten en divulgar, mediante campañas de prensa diseñadas contra la Revolución.

En este aspecto, les orientan a sus asalariados internos ejecutar actos provocativos en calles y plazas de la Isla, para que, al ser detenidos por las autoridades del orden, acusen al gobierno de reprimir la libertad de expresión, igual que hacen en aquellos países con gobernantes que no son de su agrado, actitud muy diferente a la sumida contra sus aliados europeos y latinoamericanos, cuando reprimen salvajemente a los trabajadores que reclaman mejores condiciones de vida.

Lo más relevante han sido las actividades ejecutadas por la organización contrarrevolucionaria Unión Patriótica de Cuba, UNPACU, dirigida por José Daniel Ferrer en la provincia de Santiago de Cuba, personaje que recibe mensualmente miles de dólares para cumplir con las tareas que le asignan en sus frecuentes viajes a Estados Unidos, donde se reúne con representantes y senadores de la mafia terrorista asesina anticubana.

José Daniel Ferrer, como fiel servidor de los yanquis, inició recientemente actos callejeros para incitar al voto por el NO, en el próximo referendo del 24 de febrero, siendo detenido junto a una docena de servidores por sus acciones.

Tal como estaba previsto, desde Miami comenzaron las campañas comunicacionales condenando la actuación policial y sobredimensionando el hecho, a pesar de que la policía cubana no emplea armas largas, no usa escudos, cascos, chalecos antibalas ni gases lacrimógenos y chorros de agua fría, como sucede en Francia contra los llamados Chalecos Amarillos.

Para mayor dramatismo, el propio senador Marco Rubio, principal apoyo de la mafia terrorista anticubana, declaró que “habrá más sanciones contra Cuba”, haciendo referencia a la detención de algunos elementos contrarrevolucionarios pertenecientes a la UNPACU.

Acto seguido José Daniel hizo declaraciones a los medios de Miami, para anunciar una inventada huelga de hambre, al estilo de las que hacia Martha Beatriz Roque Cabello, donde ingerían aguacate, calabazas, caldo de pollo, plátanos y otros vegetales, a la par que se hacía retratar simulando su próxima muerte, lo que fue denunciado en la TV cubana viéndose obligada cesar su show mediático.

El actual plan yanqui está en proceso, por eso el llamado “Observatorio Cubano de Derechos Humanos” (OCDH), con sede en Madrid, se sumó a la condena hecha por Marco Rubio, acusando a Cuba de “reprimir” a los lacayos yanquis, quienes reciben altas sumas de dólares por llevar a cabo sus espectáculos, algo gastado por su reiteración en los últimos 60 años y que Cuba denuncia con argumentos contundentes.

La prueba de que la provocación es parte de un plan de acciones encubiertas diseñado por Estados Unidos, fueron las declaraciones de la ex oficial de la CIA, Kimberly Breier, actual subsecretaria para Asuntos del Hemisferio Occidental en el Departamento de Estado, condenando las detenciones de los contrarrevolucionarios y expresó su apoyo a los pedidos de cambio del sistema socialista en Cuba, prueba de la injerencia de su Gobierno en los asuntos internos de la Isla, ya que anhelan recuperar el poder perdido desde 1959.

En este nuevo plan la embajada yanqui en la Habana tiene tareas asignadas, de ahí sus declaraciones de condena a las detenciones de los contrarrevolucionarios de la UNPACU, por cumplir instrucciones generadas en Washington. Para los diplomáticos yanquis “Cuba hostiga a los cubanos que hacen demandas pacíficas de un cambio hacia la democracia, porque el verdadero motivo del referendo constitucional no es propiciar una reforma sino garantizar la permanencia en el poder”.

La operación contra el referendo que tanto les duele, está en marcha y otra de sus provocaciones fue la ejecutada por la escritora cubana Katherine Bisquet Rodríguez, ganadora de una mención en poesía del premio Calendario 2019, quien se presentó en la actividad oficial de la Asociación de Jóvenes Artistas cubanos, con un letrero impreso en su camiseta que decía “Yo Voto NO”, el que dio a conocer cuando se quitó la blusa que llevaba puesta, prueba de su premeditación.

La desesperación de los yanquis se manifiesta diariamente, pero Cuba acumula una amplia experiencia en el combate a esos actos, iniciados en los años 60 del siglo XX con noticias falsas, como fue la Operación Peter Pan, unidas a las acciones terroristas donde incendiaron centros comerciales, cines, teatros, escuelas y centros industriales, mataron e hirieron a cientos de personas inocentes, sin poder derrocar a la Revolución.

Los cubanos están preparados para la lucha con los yanquis en cualquier escenario, porque como dijera José Martí:

“Es poderosa la voluntad de un pueblo que lucha por su independencia”